REFLEXIONES DE UN GAY CONFUNDIDO
Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays
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Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays. Su autor reflexiona sobre sus vivencias sentimentales y de amistad, intentando buscar una respuesta a todas sus dudas. Olimphiogay
Sindicación
 
TEMAS ABORDADOS
ARTÍCULOS PUBLICADOS:
- ARTÍCULO 1: LOS SILENCIOS DE UNA RUPTURA (01/11/2005)
- ARTÍCULO 2: LAS MIRADAS NOS DELATAN (01/11/2005)
- ARTÍCULO 3: ¿POR QUÉ NO SALUDAMOS A UN ANTIGUO LIGUE CUANDO NOS LOS CRUZAMOS POR LA CALLE? (02/11/2005)
- ARTÍCULO 4: ¿SABEMOS CÓMO NOS VEN LOS JÓVENES? (02/11/2005)
- ARTÍCULO 5: CUESTION DE MUSCULOS (03/11/2005)
- ARTÍCULO 6: ¿PODEMOS VER EN REALIDAD LA AUNTÉNTICA BELLEZA DE CADA PERSONA? (09/11/2005)
- ARTÍCULO 7: ¿NO SEREMOS TODO EL MUNDO BISEXUAL? (20/11/2005)
- ARTÍCULO 8: E-MAIL DE UNA JOVEN HETEROSEXUAL QUE CREE QUE SU NOVIO ES GAY (24/11/2005)
- ARTÍCULO 9: EL SIDA Y YO (01/12/2005)
- ARTÍCULO 10: EL CHAT ¿EL PINOCHO DE LA RED? (07/12/2005)
- ARTÍCULO 11: SOLEDAD (20/12/2005)
- ARTÍCULO 12: ¿ACASO LOS GAYS NO SOMOS MACHOS? (07/01/2006)
- ARTÍCULO 13: BROKEBACK MOUNTAIN – EN TERRENO VEDADO (22/01/2006)
- ARTÍCULO 14: ¿DE QUÉ HABLAMOS? (29/01/2006)
- ARTÍCULO 15: ¿QUÉ ENTENDEMOS POR RELACIÓN? (05/02/2006)
- ARTÍCULO 16: MIEDO A NADA (12/02/06)
- ARTÍCULO 17: CONSUMISMO GAY (21/02/06)
- ARTÍCULO 18: LA PLUMA (01/03/06)
- ARTÍCULO 19: SALIR DEL ARMARIO (16/03/06)
- ARTÍCULO 20: “QUEER AS FOLK” LA PRIMERA SERIE GAY EN CUATRO (01/04/06)
- ARTÍCULO 21: UN PENE A LA MEDIDA (17/04/06)
- ARTÍCULO 22: ¿YO VIGOREXICO? (14/05/06)
- ARTÍCULO 23: UN AÑO DE MATRIMONIO (29/06/06)
- ARTÍCULO 24: CÓMO ACTUAR CUANDO LA INTUICIÓN NOS GUÍA AL HOMBRE DESEADO - PRIMERA PARTE (08/07/06)
- ARTÍCULO 25: CÓMO ACTUAR CUANDO LA INTUICIÓN NOS GUÍA AL HOMBRE DESEADO - SEGUNDA PARTE (08/07/06)
- ARTÍCULO 26: EMOCIONAL O VISCERAL (09/07/06)
- ARTÍCULO 27: TE DESEO TANTO AMOR (15/08/06)
- ARTÍCULO 28: ¿PODEMOS SER LOS GAYS CONSERVADORES?
(28/08/06)
- ARTÍCULO 29: EL LETARGO ADOLESCENTE (05/09/06)
- ARTÍCULO 30: CRACY (LOCO) (19/09/06)
- ARTÍCULO 31: EN RESPUESTA AL JOVEN ENIGMATICO (09/10/06)
- ARTÍCULO 32: EL EXTRAÑO VIAJE (02/11/06)
- ARTÍCULO 33: CON LA MUSICA EN TODAS PARTES (25/11/06)
- ARTÍCULO 34: LAS DROGAS (24/12/06)
- ARTÍCULO 35: EN EL MOMENTO DE LA VERDAD (08/02/07)
- ARTÍCULO 36: ¿DÓNDE ESTÁS AMOR? (01/04/07)

Blog en el que su autor reflexiona sobre sus vivencias sentimentales y de amistad, intentando buscar una respuesta a todas sus dudas.

Ya decía el filósofo griego Protágoras, que no existe la verdad absoluta. Cada persona tiene su propia verdad, y cada individuo ve y siente la vida de manera distinta. Eso nos hace diferentes, y a menudo nos hace dudar sobre nuestras actitudes o la de los demás. En este blog pretendo reflexionar a través de mi experiencia personal sobre nuestros sentimientos, miedos, dudas, frustraciones y alegrías, de un modo respetuoso con todas las formas de pensar y de actuar de cada persona. No es mi objetivo herir a nadie, sino autoanalizarnos en aras de conseguir ser cada vez más felices. Invito a todos los visitantes a que expongan su opinión. De esa forma conseguiremos abrir más nuestras mentes.

Olimphiogay
 
1 - LOS SILENCIOS DE UNA RUPTURA
En el mes de agosto de 2005 conocí a un chico que me gustó mucho, pero lamentablemente la atracción no era mutua. Después de varios encuentros en un pueblo próximo a mi ciudad, donde él vivía y perteneciente a una provincia limítrofe, sucedió lo que me temía. Él no quiso seguir viéndonos. Y la manera de comunicármelo fue el silencio. Durante el tiempo que estuvimos juntos las charlas eran distendidas y amenas y se le veía muy a gusto conmigo, pero en la distancia el contacto por teléfono o Chat era mas frío. Ahí es donde le notaba más sus dudas, sus inseguridades pese a que él me asegurase que era una persona que sabía lo que quería y con personalidad.
Después de un encuentro más íntimo no quiso seguir. Yo intenté mantener al menos la amistad y lo único que recibí fue la callada por respuesta.
No tengo nada que criticarle porque creo que fue una persona que estuvo muy correcta conmigo en todo momento, pero si lamento que no hubiera una explicación, que no tenía porque dármela pero sí que la necesitaba.
Es curioso, porque esa misma actitud que le reprocho la he puesto yo en práctica con otros hombres, cuando eran ellos los que no me gustaban a mí. Pero claro, uno no siente lo mismo. Este hecho me hace meditar y pensar. ¿Por qué nos callamos y dejamos que el silencio hable por nosotros?, ¿qué tememos, herir a la otra persona? Reflexionado a fondo, quizá no sea ese el motivo, sino que lo utilizamos como coraza para ocultar nuestra cobardía, y de esa manera seguir engañándonos al pensar que somos unos hombres valientes.
 
2 - LAS MIRADAS NOS DELATAN
Contrario a lo que yo pensaba, el gimnasio es un sitio ideal para relacionarse y exhibirse. Ver y que te vean. O al menos a esa conclusión llegué tras escuchar a dos compañeros de trabajo heterosexuales que estuvieron hablando de sus aventuras de gimnasio y de como eran el centro de atención por parte de algunos compañeros de ejercicios, que a su entender eran gays solo por la forma que tenían de mirar. Al final voy a darle la razón a un amigo que me aseguraba que con tan solo una mirada se sabe si una persona es gay o no. ¡Que horror! No nos bastaba con la grafología, la indumentaria, el rostro, o la gesticulación que ahora también los ojos nos delatan. Hasta ahora creía que si una persona no te miraba fijamente a los ojos era porque ocultaba algo y no era sincero, pero ya sé que si un hombre te mira fijamente es porque le gustas. ¡Que lastima! porque pensándolo bien, cuántos ligues me he perdido por no saber que esos chicos tan buenos que me miraban atentamente y que creía que eran heterosexuales, en realidad ardían en deseos de poseerme. También he escuchado que si un hombre te gusta, le clavas la mirada y él no te la retira, te esta diciendo que quiere un rollete. Eso me gusta más y lo voy a poner en práctica aunque me temo que el chico me interprete mal. O yo a él.
 
3 - ¿POR QUÉ NO SALUDAMOS A UN ANTIGUO LIGUE CUANDO NOS LOS CRUZAMOS POR LA CALLE?
El otro día paseaba por la calle abstraído en mis pensamientos cuando me pareció cruzarme con un chico con el que mantuve una serie de encuentros, breves pero para mí intensos. No me lo esperaba porque él no vivía en mi ciudad aunque si buscaba pareja en ella. Además fue todo muy rápido, le vi de perfil, y con un pendiente en la oreja izquierda, que hasta entonces nunca le había visto puesto, por lo que la duda era mayor. No pude reaccionar a tiempo y los dos pasamos de largo manteniendo la indiferencia. Durante el rato que duró mi paseo le seguía dando vueltas, hasta que llegué a la conclusión de que era él por la gorra que llevaba puesta y que me pareció ver en una ocasión colgada en su domicilio.
Se me quedó un mal cuerpo por no haberle saludado. ¿Qué habrá pensado de mí? Quizá, que yo no quería saber nada de él. Es lo más lógico, porque normalmente después de una historia que no cuaja tratamos de olvidarla. Pero en realidad ¿por qué negamos el saludo? A lo mejor porque nos avergonzamos de haber tenido un rollete con un hombre equivocado. Por temor a volver a liarnos sin quererlo. O puede ser que cuando enterramos una historia también estemos enterrando en el olvido a la persona. ¿Deberíamos de ser educados y cívicos y saludar siempre, aunque las relaciones hayan terminado mal?
Pasados unos días nos volvimos a cruzar y me di cuenta que no era el chico que pensaba. Quizá vi mas allá de la realidad y sin saberlo quise ver a quien me esperaba encontrar a mi vera algún día.
 
4 - ¿SABEMOS CÓMO NOS VEN LOS JÓVENES?
Yo pensaba que la aparición mediática de rostros hoy en día tan populares como Boris Izaguirre, Jorge Javier Vázquez o Víctor Sandoval, así como la aprobación de las bodas gays o el reconocimiento público de su homosexualidad por parte de conocidos políticos, presentadores, deportistas y militares iban a darle una normalidad al colectivo gay en nuestra sociedad actual. Sin embargo, pese a reconocer que se ha avanzado mucho, me he dado cuenta que todavía queda demasiado camino por recorrer. Y he llegado a esta conclusión tras escuchar hace un par de semanas una conversación de dos jóvenes veinteañeras que coincidían en pensar que los gays somos unos viciosos que estamos enfermos. De hecho una apostilló que los homosexuales somos unos locos que deberíamos estar ingresados en un psiquiátrico. Fuerte, pero real. Yo no me pude contener y medié en la conversación. Les dije que estaban totalmente confundidas y que con la orientación sexual se nace, del mismo modo que unos vienen al mundo con ojos azules o castaños, guapos o feos, o más altos o más bajos. No lo entendieron, pese a que empleé la pedagogía para explicárselo. Desesperado, sentencié que ojalá tuvieran un hijo gay que les hiciera desdecirse de todas esas opiniones infundadas. Y les cité al escritor Terenci Moix, quien comentó en una ocasión que su reaccionario padre siempre decía que antes que tener un hijo homosexual preferiría verle muerto. Por supuesto, tuvo que tragarse sus palabras y aceptar a su hijo tal como era.
Pensaba que las nuevas generaciones venían con la mente más abierta y más tolerante, sin embargo quizá todavía se tenga que trabajar mucho para desterrar esas ideas que nos remontan a épocas que mejor será olvidar. A lo mejor, los excesos de algunos showman televisivos con pluma en vez de ayudar en ese recorrido por la normalización estén consiguiendo el efecto contrario. Es decir, que nos consideren unos libertinos, promiscuos, extravagantes y alocados. Que los hay, pero como hasta en las mejores familias y no por ello toda la parentela es igual.
 
5 - CUESTIÓN DE MÚSCULOS
Hace unos meses me llamó la atención en una web de contactos el perfil de un chico cuatro años mayor que yo, con aficiones y gustos parecidos a los míos y que buscaba una relación (interesante palabra para analizar). No lo dudé ni un instante y le envié un mensaje interesándome por él. Al día siguiente me respondió e iniciamos un contacto vía chat. Nos enviamos las fotos, yo de cara y él mostrando su bello torso musculoso. Cuando la vi me entró cierto pánico ya que me vino a la memoria una interesante teoría que el presentador de televisión Boris Izaguirre expuso en una conferencia celebrada en Vitoria en Junio de 2003. Será un personaje histriónico y excéntrico en televisión pero cabal y coherente como muy pocos. El aseguraba que “las musculocas son un terror en la humanidad porque son unas personas muy separatistas ya que solo están entre ellos y no te aceptan si no tienes músculos. Es algo horrible, porque claro los ves con todos esos músculos y sabes que ninguno de esos hombres los puedes tener porque tú no eres uno de los suyos. Y así caes en la espiral tremenda de creer que algún día vas a tener ese mismo volumen muscular, hasta que te das cuenta que jamás lo vas a desarrollar como ellos, porque ese músculo o es genético o esta genéticamente alterado. El periodista Leopoldo Alas me dijo en una ocasión que las musculocas a parte de estar entre ellos, en realidad no hacen el amor, ya que no pueden debido a los anabolizantes que toman y que disminuyen la erección, y porque ellos tienden a no creer en el contacto físico. Esto último que os digo es muy importante porque más de uno habrá caído en las garras de una musculoca y os aconsejo que no sigáis porque no tendréis una vida sexual satisfactoria”, sentenció el showman televisivo. Me pareció muy duro al describir el perfil de este tipo de gay, sin embargo cuando empecé a relacionarme con el chico musculoso, mis temores de que fuera cierto iban in crescendo. A pesar de ello, quise conocerle en persona y quedamos en el pueblo donde reside. Al verle, mi primera impresión no fue muy buena. No me atrajo lo suficiente, sin embargo según íbamos hablando y conociéndonos y sobre todo una vez que se quitó sus gafas de sol y le pude ver sus profundos ojos marrones empecé a sentirme muy a gusto con él. Hablábamos de todo un poco, pero fundamentalmente de deporte y de su afición al gimnasio. Coincidíamos en el ciclismo y no tanto en la natación que a mi me apasiona. Después de un par de horas juntos, nos despedimos con la intención de seguir en contacto. Yo me ilusioné como nunca con aquel hombre y por supuesto desterré la idea esgrimida por Boris y supuse que por su profesión tenía que estar así de fornido. Pero me duró poco. Charlando por el Messenger me insinuó medio en broma medio en serio que tenía que bajar la barriga y le pregunté si me veía gordo, porque no tengo la tableta de chocolate, tan deseada por muchos, pero no estoy gordo. Mido 1,70, peso 70 Kg y de hecho hago natación cada día. Le intentó restar importancia pero me dejó un mal sabor de boca. A partir de ese momento se fueron produciendo una serie de encuentros, hasta que después de una noche de máxima intimidad todo terminó. El porqué no lo se. Quiero suponer que no le gusto como él me gusta a mí. Y espero que sea ese el motivo, porque de lo contrario me dolería mas que fuera por las razones planteadas por el presentador de televisión en aquella interesante conferencia de 2003. No creo que pertenezca al clan de las musculocas a pesar de que le guste el culturismo. No todos tienen porque ser iguales ¿no?. Yo estoy seguro a pesar de lo poco que lo he conocido, que es un chaval con mucho fondo, amable educado y muy buena persona. Y quizá sean sus voluminosos músculos los responsables de que no se le pueda apreciar su verdadera belleza interior, que estoy totalmente convencido que tiene. Seguramente me esté engañando y sin quererlo intente entrar en esa espiral de la que hablaba Boris, porque voy al gimnasio asiduamente como nunca lo había hecho hasta conocerle. A lo mejor lo hago inconscientemente como única forma de recordarle como un buen hombre que es para mí, y así no olvidarle nunca.
 
6 - ¿PODEMOS VER EN REALIDAD LA AUNTÉNTICA BELLEZA DE CADA PERSONA?
En un bello entorno como la Concha de San Sebastián discutía con unos colegas sobre la belleza y lo importante que es para las personas la imagen. Una amiga se negaba a creer mi postura. En mi opinión nos fijamos más en el físico de la persona y a veces nos negamos a conocer otros valores que a la larga son más importantes. Al final la forma de ser de cada uno es lo que determina que una relación sea fuerte, sincera y real. Si embargo en muchos casos la belleza nos ciega esos otros valores de los que hablaba y nos lleva a dar pasos equivocados, de los que luego nos arrepentimos. Vivimos en una sociedad que nos marca unas pautas de belleza a veces inalcanzables. Con cierta frecuencia me pregunto si somos personas o somos objetos. ¿Tan superficiales somos como para darle mas importancia al físico?. En realidad creo que la belleza es fugaz, pero los valores de la persona son para siempre. Cada uno debe quererse a si mismo y aceptarse tal y como es. En una ocasión oí decir que si una persona siente vergüenza y no se atreve a cambiarse en un vestuario público por miedo a que le vean, es porque no se siente a gusto con su cuerpo. Y lo he comprobado con una tía que tiene pánico solo con pensar en la idea de desnudarse delante de otras mujeres. No se acepta tal como es y es una lástima.
Después de un desengaño que tuve recientemente, pensé que el chico me había dejado por no estar tan musculoso como él y le anuncié mi intención de machacarme en el gimnasio. Es curioso, porque después esas mismas palabras las escuché como me las decía a mi un hombre que conocí hace poco y del que valoro mucho su forma de ser y de pensar.
Mi amiga terminó la discusión convencida en su planteamiento de que en realidad nos fijamos en la persona y no tanto en su físico y concluyó diciendo que de ser como yo pienso, la vida estaría llena de hipócritas y sería una pena. Seguramente tenga razón y esté yo equivocado, de lo cual me alegraría porque empezaría a creer en las personas. Y cuando digo personas, también me incluyo.
 
7 - ¿NO SEREMOS TODO EL MUNDO BISEXUAL?
Seguramente todos los homosexuales nos hemos planteado alguna vez en nuestras vidas la posibilidad de que nos pudiéramos enamorar de una persona del otro sexo. Y hemos deseado que aquel guapo heterosexual que nos gustaba se quedase prendado de nosotros, planteándole así la duda sobre su verdadera condición sexual.
Yo me considero gay, porque hasta el día de hoy solo he sentido atracción por los hombres. Si tuviera que aplicarme la escala Kinsey, me situaría en el grado seis. Pero claro, el doctor Alfred Kinsey concluía su estudio afirmando que esta escala puede variar a lo largo de la vida ya que “las personas no son estrictamente homosexuales o heterosexuales, sino que fluctúan entre ambos”. Durante un tiempo creía que la bisexualidad era una falacia y que las personas éramos homo o hetéreo, y que los que decían ser bisexuales no tenían clara su condición e intentaban engañarse o engañar a los demás con esa excusa. Me lo reafirmaba la actitud de un hombre con el que estuve saliendo hace tres años y que resultó que estaba casado con una mujer de la que decía que se iba a divorciar porque no le quería y con la que hoy en día sigue viviendo. Una vez me dijo una amiga heterosexual que estaba convencida de que las futuras generaciones serán bisexuales. Nosotros no lo veremos, me aseguraba, pero serán sociedades con mentes mucho más abiertas que la nuestra y sin tantos prejuicios. No comparto su pronóstico, aunque el tiempo me ha hecho cambiar mi visión sobre la bisexualidad. Hace unos meses conocí a un hombre que se había separado de su mujer y que me confesó que era bisexual. Afirmaba que en diferentes etapas de su vida siente especial atracción hacia un sexo o hacia el otro. Quizás si fuera otro hombre el que me dijera estas palabras, hubiera pensado que era un depravado, pero en este caso me convenció, por lo reflexivo, sincero y coherente que fue en sus planteamientos.
 
8 - E-MAIL DE UNA JOVEN HETEROSEXUAL QUE CREE QUE SU NOVIO ES GAY
Estos días he recibido un e-mail de una joven, en el que me exponía su caso: “el motivo de la visita a este blog es mas que nada porque tengo la sospecha de que el hombre con quien mantengo un noviazgo desde hace dos años es gay. He visto en él muchas cosas sospechosas. Lo quiero mas por su calidad humana, que por si es homosexual o no. Soy una mujer heterosexual y me gusta mi novio, lo quiero mucho, pero me siento mal, porque siento que es gay. Creo que tiene demasiados prejuicios como para siquiera pensarlo, sin embargo sus actitudes son delatoras”.
Yo no soy un psicólogo ni un sociólogo, ni pretendo hacer intrusismo. Solo puedo hablar desde mi humilde experiencia. Cuando todavía no tenía asumida mi condición sexual, estuve saliendo con dos mujeres en diferentes momentos. Incluso llegué a pensar en casarme con la idea de que esos “malos pensamientos” que yo creía tener, desaparecieran. Seguro que si me hubiera precipitado hubiera dado un paso equivocado, porque me hubiera engañado yo y lo mas grave, hubiera destrozado la vida a una mujer. Yo creo que cuando un hombre homosexual se casa con una mujer, el matrimonio está abocado al fracaso. Normalmente la felicidad aparente se prolonga hasta el nacimiento del hijo o los hijos, pero llega un momento en el que el hombre tiene sus necesidades y debe satisfacerlas de alguna manera. En unos casos se viene abajo el matrimonio y en otros se prolonga el engaño, manteniendo una doble vida. No con ello quiero juzgar a nadie, porque cada persona somos un mundo, vivimos en un ambiente diferente, y en ocasiones las circunstancias nos llevan a tomar decisiones precipitadas que a larga no son las más acertadas.
Pasados los años y ya con las ideas más claras y asumiendo que era gay, conocí a una chica muy maja. Noté desde el primer momento que yo le gustaba. Ella no sabía que era homosexual y empezó a tirarme los tejos. Se me planteó un dilema ¿qué hacer?. No quería decirle que era gay porque no había salido del armario y por miedo a que me rechazara como amigo, ya que era una mujer de fuertes convicciones religiosas. Salíamos con amigos comunes y participábamos juntos en diferentes actividades culturales que organizábamos en nuestra ciudad. Entre los dos había sintonía. Puntos de vista diferentes, pero buen rollo. Yo tenía claro que quería mantenerla como una buena amiga, y la prudencia y el tiempo al final le hizo ver que esa atracción que sentía hacia mi no era reciproca. Hoy en día es una buena amiga. Estoy convencido que sí se puede mantener una amistad con un amor imposible, siempre y cuando los dos sepan y quieran respetar los límites de amistad que entre ellos se hayan marcado.
No se si le he podido ayudar, porque cada caso es diferente y tiene su complejidad. Quizá sea bueno que otras personas que hayan vivido una experiencia similar la expongan y así con las opiniones de todos pueda sacar algo en claro.
 
9 - El SIDA y yo
Recuerdo que cuando era pequeño se empezaba a habar de una enfermedad extraña y desconocida que hacía estragos en el continente africano y que se fue extendiendo con paso firme y agigantado por todos los países occidentales. Rápidamente salieron voces que con un convencimiento absoluto afirmaban que era un castigo divino a los viciosos y pervertidos, especialmente dirigido a la comunidad homosexual, la más castigada por esta pandemia. Poco después se supo que el actor norteamericano Rock Hudson padecía SIDA en un estado muy avanzado y que le quedaba poco tiempo de vida. El reconocimiento público de su homosexualidad así como su enfermedad y posterior muerte causó cierto pánico colectivo. Si hasta entonces los gays eran mal vistos para muchos, la noticia produjo un aumento del rechazo social hacia este colectivo. Yo era un joven adolescente que dudaba sobre mi sexualidad y me horrorizaba pensar que me atrajeran los hombres. El SIDA era para mi una telaraña que impedía verme tal y como era, convenciéndome con razonamientos infundados esgrimidos por voces insensatas. El miedo se extendió por todas partes. Se decía que había personas con malas intenciones que iban por la calle con una jeringuilla intentando contagiar la enfermedad a los transeúntes que se cruzaban por el camino. En mi ciudad se rumoreó que un tatuador iba contagiando a todos sus clientes. Los hospitales del municipio se colapsaron de jóvenes alarmados que iban a hacerse la prueba del VIH. Al final, todo fue mentira. En los noventa conocíamos algo más de la enfermedad, pero el rechazo hacia los enfermos seguía presente. Recuerdo que la construcción de una residencia para enfermos terminales que el Ayuntamiento de mi ciudad iba a ubicar en un barrio joven, suscitó una dura protesta por parte de los vecinos de la zona, que se oponían por miedo a que con esta casa llegara al barrio la delincuencia. Temían encontrarse jeringuillas tiradas por los parques, así como un aumento de los robos y conflictos. Diez años después, la residencia sigue abierta y el barrio es igual de tranquilo y limpio que hace una década. Yo tuve la oportunidad de visitar la residencia en una ocasión por mi trabajo y reconozco que entré con cierto rechazo. Ahora me horroriza pensarlo pero en los primeros instantes de estancia en la casa sentí ciertos picores por todo el cuerpo. Pude ver a personas normales, enfermas, pero como cualquier otra que nos podamos encontrar en un hospital. Esos picores producidos por cierta aprensión absurda desaparecieron a los pocos minutos. Cuando salí me avergoncé de mi mismo, por haber pensado lo que las mentes retorcidas querían que creyéramos.
Yo le tengo respeto a la enfermedad y no se si miedo. Cuando mantengo una relación sexual procuro tomar las precauciones y no bajar la guardia, aunque reconozco que hay veces que me he dejado llevar por la seguridad que me daba la pareja. Han sido en un par de ocasiones en mi vida, cuando los chicos me han gustado tanto, que en el fragor del momento no he querido pensar en el riesgo y si confiar en ellos aunque apenas les conociera. Después de las veladas, terminaba arrepintiéndome por no haber mantenido las precauciones y aguardaba el momento de ir a realizarme las pruebas del VIH. Sin embargo en otras ocasiones, la inseguridad y el riesgo de la enfermedad, me frenaba a la hora de tener relaciones sexuales. Normalmente suelo utilizar el preservativo y exijo que lo usen. Prefiero los condones de poliuretano, por la seguridad que me dan, ya que los de látex se suelen romper. A pesar de todo, el riesgo sigue estando porque se puede contagiar con una simple herida leve que se tenga en las encías. A veces he pensado que se debería pedir a la pareja los análisis del VIH antes de iniciar una relación sexual, como hacen los actores porno, pero en el fondo me parece muy violento. Reflexionando un poco, yo me sentiría ofendido si me lo pidieran.
 
10 - EL CHAT ¿EL PINOCHO DE LA RED?
Cuando era un adolescente, recuerdo que para contactar con otra persona con la que uno quería entablar una relación intima y discreta había que recurrir a la sección de contactos del periódico de segunda mano de la ciudad. Hoy en día los chat han reemplazado esta opción, porque nos permite conocer a más gente en menos tiempo.
De los chat he oído opiniones de todo tipo. Que sirve como alternativa para las personas introvertidas que se cierran en si mismas y no son capaces de relacionarse en público, o que es un juego para aquellos que no tienen nada que hacer y se divierten contando mentiras y engañando a la gente por la red. Los hay pero son excepciones. Yo sí creo que se miente por los chat, pero no me refiero a los datos de gran importancia como la profesión o la zona donde uno vive, porque al principio se está tanteando y no se conoce bien a la persona con la que uno chatea. Me refiero a esas pequeñas cosas como si eres fumador, tienes pluma, la edad, la afición a la lectura, o incluso el tipo de relación que uno busca.
Es curioso, porque cuando he conocido a hombres a través de los chat, los que aseguraban ser fumadores ocasionales terminaban siendo verdaderamente adictos; o los aficionados al deporte lo eran como espectadores de fútbol y baloncesto u obsesionados al gimnasio, mas preocupados por coger masa muscular, que por la práctica deportiva en si. También he podido comprobar como se quitan años; o, sin ánimo de ofender a nadie, como dicen no tener pluma y se les nota a la legua. A la hora de buscar una relación, muchos aseguran querer tener algo serio, pero en el fondo solo buscan sexo. En realidad, si lo pensamos bien actuamos de la misma manera que cuando conocemos en un bar a una persona que nos gusta y empezamos a salir en pareja, que intentamos dar una buena imagen ocultando nuestros defectillos. Esos que luego afloran cuando la relación se convierte en convivencia. Dicen que se miente mucho en el chat, pero yo creo que actuamos en realidad tal y como somos, sin darnos cuenta. Esto es como la tele, a nadie le gusta la caja tonta y nadie la ve, pero todo el mundo se conoce a los participantes de Gran Hermano. Es curioso porque los que insisten en decir que no les gusta la mentira son los que más datos imprecisos dan sobre ellos. Pero esto no solo ocurre en los chat, también en la vida real.
A pesar de todo, yo creo que es un buen invento para conocer a gente. Pero no nos debemos confundir y pensar que es el único medio. Considero que es un complemento, o una alternativa a otros, pero nunca sustituto de ninguno.
 
11 - SOLEDAD
En una ocasión, cuando no tenía asumida mi homosexualidad y era todavía un crío con muchísimas más dudas sobre la vida, de las que pueda tener actualmente, escuché decir a un señor, que los gays eran personas que aparentemente se les veía muy alegres, pero que en el fondo eran seres solitarios y tristes. Supuse que lo decía porque los consideraba muy libertinos, con relaciones poco estables y ante la imposibilidad de tener hijos biológicos se veían abocados a terminar sus vidas en la más absoluta soledad. En aquella época me planteaba el futuro y recuerdo que quería ser mayor y casarme con una mujer con la que tener varios retoños. Deseaba ser como mis primos mayores. Es decir, seguir las pautas que la sociedad de entonces nos establecía para conseguir ser un hombre normal dentro de un sistema que visto con la distancia que da el tiempo, era de lo más rancio y funesto, y que por desgracia todavía hoy perdura en muchos puntos del planeta. Quería tener una familia perfecta, una mujer cariñosa y unos hijos extraordinarios con los que compartir los mejores momentos que me daba la vida. Ahora pienso, que con esas expectativas que me planteaba, a lo mejor quería esquivar la soledad. Una persona próxima a mi me confesó hace poco, que se casó muy joven con una mujer a la que apenas conocía por temor a quedarse soltero y solo en la vida. Y es curioso, porque ahora de mayor, con hijos y mujer se siente muy solo. Otros recurren a tener muchos amigos o ligues y así engañarse. A veces no hace falta la ausencia para tener la sombra de la soledad acechándonos. Con compañía también podemos sentirnos solos, aunque parezca curioso y paradójico. Quizá el hecho de pensarlo y el miedo que nos produce la idea, nos haga adoptar una actitud ante los demás, que nos lleve a sentir esa sensación de soledad y vacío interior que tanto tememos.
 
12 - ¿ACASO LOS GAYS NO SOMOS MACHOS?
El otro día me llamó la atención un comentario del concursante gay de la última edición del Gran Hermano, cuando al referirse a sus compañeros masculinos, los calificaba como “los machos de la casa” solo por el hecho de ser heterosexuales. Reconozco que unos pueden tener más desarrollado ese lado femenino que dicen que tenemos todos los hombres, pero yo por mi forma de ser soy muy masculino y por lo tanto me siento macho como cualquier individuo que va por ahí alardeando de ello solo porque le gusten las mujeres. Tuve un compañero de trabajo que presumía de ser un macho ibérico y contaba todas sus conquistas, convencido de que le teníamos como un puro semental. Sin embargo la imagen que daba era más bien distinta. La de un pobre niño en un cuerpo adulto. Creo que hay gays que reúnen mejor que muchos heterosexuales la imagen de macho. Y pienso en el chico musculoso que conocí en el verano de 2005, que tanto en su aspecto, como en su forma de pensar, actuar o expresarse, cumple perfectamente con el perfil. Para muchos ignorantes, si el chico musculoso no desvelara su orientación sexual pensarían que es un auténtico macho. Pero seguro que la cosa cambia al saber que es gay. Considero que unos podemos ser muy macho o poco, pero todos somos machos solo por el hecho de ser hombres y sentirnos como tal, independientemente de si se tiene o no pluma. Y yo, que soy gay me siento orgulloso de ser macho. Aunque, pensándolo bien, si ser macho significa “tener tendencias a apoyar la guerra de Irak, manifestar actitudes homofóbicas y demostrar más interés en comprarse un todoterreno” como aparece publicado en la revista Men’s Health de diciembre de 2005, entonces prefiero no serlo.
 
13 - BROKEBACK MOUNTAIN – EN TERRENO VEDADO
El viernes se estrenó la que se perfila como la película del año “Brokeback Mountain – En Terreno Vedado”, basada en un relato escrito por la periodista Annie Proulx.
La historia se centra en la relación de dos cowboys homosexuales, en un momento y lugar difíciles para exteriorizar sus verdaderos sentimientos como son los años 60 y 70 de la América profunda. La cinta huye de la típica imagen frívola del gay y trabaja más otros aspectos nada superficiales como el amor entre dos hombres de apariencias duras y recias y sus miedos a la hora de afrontar su situación.
He ido a ver la película con cierta prudencia, porque muchas veces se habla tan bien de un filme del que se levanta tal expectación, que luego cuando voy al cine espero más de lo que me encuentro. Pero en esta ocasión no me ha defraudado. Ang Lee ha cuidado mucho la estética de la película con dos actores convincentes, unas bellas localizaciones y una música muy acertada, que unido a un buen guión ha conseguido cuatro Globos de Oro y se presenta como la posible ganadora del próximo certamen de los Oscars. La película es un poco lenta, pero no se hace pesada.
Para mi opinión es bueno que se estrenen películas de este tipo, en las que queda muy bien reflejado el sentir de las personas homosexuales y como en muchos casos no es fácil salir del armario. En algunas cosas me he sentido reflejado, como también supongo que se identificarán muchos otros gays que han visto la película, porque tambíen tenemos sentimientos como cualquier heterosexual, aunque con el añadido de llevar a nuestras espaldas la carga de ser todavía mal vistos por algunos sectores de la sociedad, que se piensan que lo nuestro es un vicio y una mera obsesión por el sexo, cuando en realidad la mayor parte de los gays solo buscamos querer a la persona amada.
Esto es lo que quiere poner de manifiesto “Brokeback Mountain” y me parece muy bien las apuestas de este tipo. Espero que todos los espectadores reflexionen y nos vean de otra manera tras ver esta película y la serie de culto “Queer as Folk” de la que Cuatro TV ha comprado los derechos para España y que empezará a emitir bien entrado el año.
 
14 - ¿DE QUÉ HABLAMOS?
El otro día mi mejor amigo se enfadó con la actitud de una chica de mi cuadrilla, cuando en medio de una interesante conversación que manteníamos sobre música, se interesó por su opinión. Ella le respondió que hay temas como la música o la política, de los que no quiere hablar porque no entiende. A mi amigo no le gustó su reacción. Y yo les comprendo a los dos, en esta pequeña pero significativa fricción. La intención de mi amigo era buena, porque es un chico que siempre se preocupa por los demás, e intentaba con su gesto que ella no se sintiera excluida del grupo y se integrara en él. También entiendo a nuestra amiga, que supongo que por miedo a no estar a la altura de la conversación y hacer el ridículo, habría preferido no mediar palabra. A mi personalmente me gusta mucho conversar y tratar todos los temas, aunque reconozco que en aquellos en los que soy un lego procuro callar y escuchar. Yo creo que cuando una persona no quiere entrar en un tema es por desconocimiento e inseguridad, o también por intolerancia. La política me apasiona y me interesa conocer todas las opiniones por muy distintas que sean a las mías. En mi tierra, conozco a gente que elude hablar de este tema dada la compleja situación política en la que vivimos con ideologías muy enfrentadas. A pesar de ello, me gusta escuchar y conocer todas las opiniones porque creo que siempre se aprende algo y te da una visión más imparcial de las cosas. No creo que exista la objetividad, pero escuchar otras posturas ayuda a uno a ver mejor la realidad. No estoy diciendo con ello que uno cambie de opinión, sino que ayuda a entender otras formas de ver la vida. Yo tengo un compañero de trabajo que es radicalmente opuesto a mi ideología, incluso justifica algunas cosas que para mi y para muchos son injustificables, pero a pesar de ello debatimos y discutimos manteniendo siempre el respeto y sin utilizar calificativos peyorativos hacía el otro solo por pensar de diferente forma. Eso creo que es lo que diferencia a las personas, la tolerancia. Por ello considero que es bueno hablar de todo, así nos conocemos mejor y aprendemos a comprendernos. Solo los intolerantes intentan evitar entrar en temas como la política, la igualdad, o los malos tratos. Quizá porque se conocen muy bien y saben que no son capaces de controlar sus impulsos cuando les llevan la contraria.
 
15 - ¿QUÉ ENTENDEMOS POR RELACIÓN?
El comentario que el amigo internauta Carlos ha hecho en el artículo 10, dedicado a los chat, me hace reflexionar sobre la interesante palabra “relación” y lo que en realidad quiere decir. A veces creo que cada persona entendemos de diferente manera su significado. Si nos vamos al diccionario, la acepción que nos ocupa dice lo siguiente, “Relación: Trato de carácter amoroso”. Pero claro ¿qué entendemos por carácter amoroso?. Quizás se trate de una relación que se basa solo en el sexo, con un vacío emocional que no suponga para ello ningún tipo de atadura a la pareja. Hacer el amor y practicar sexo ¿es lo mismo?. Solemos confundir las palabras, lo que a veces nos lleva a interpretar mal el concepto que nuestra pareja tiene de términos como relación, cariño o amor. Aunque claro, pensándolo bien también hay varios tipos de amor, como el amor de madre o el amor a los animales. Son diferentes, aunque algunas personas los confunda. Para mi la “relación” de carácter sentimental es el establecimiento de un vínculo íntimo y sincero entre dos personas en el que hay complicidad, amor, pasión, fidelidad y respeto. Seguramente me haya creado una adaptación a mi medida del diccionario, pero prefiero que sea así y espero que mi pareja sepa entenderlo.
 
16 - MIEDO A NADA
A mi me gustan mucho los animales y tengo un perro muy cariñoso al que quiero mucho. Tiene bastante carácter y a veces me da algún que otro disgusto. Es muy valiente cuando otros canes le muestran cierta hostilidad. Se encara a ellos sin ningún tipo de miramiento a pesar de que tiene todas las de perder porque va siempre con bozal. Sin embargo, cuando tiran un cohete o un simple petardo, toda esa gallardía se evapora y se convierte en un animal asustadizo que no sabe donde meterse, con el rabo entre las piernas, buscando confundido y tembloroso el camino más próximo a mi casa. Dicen que los perros se parecen a sus dueños. Y si uno lo piensa bien puede que sea verdad, porque reconozco que a mi me ocurre lo mismo. Aunque en realidad creo que es común a casi todo el mundo, porque todos hemos tenido miedo alguna vez en nuestras vidas, en mayor o menor medida. En la sociedad en que vivimos, siempre estamos bajo amenazas naturales o producidas por el hombre, que no nos permiten tener una sensación de estabilidad continua. Los antropólogos dicen que el poder siempre ha jugado con el miedo para tener mejor controlado al pueblo. Y yo les creo. Hace poco le escuché decir al filósofo Manuel Cruz, en la Ventana de La Cadena SER, que “los miedos son una respuesta defensiva a algún peligro que detectamos. Cuando hacemos más complejo nuestro mundo empezamos a tener miedo por perder algo que queremos o apreciamos”.
Si como dicen, el riesgo y el miedo son lo mismo, el hecho de que un gay no salga del armario o no se atreva a iniciar una relación estable con alguien que le gusta, es porque tiene miedo. Y estas encrucijadas que están muy presentes entre las personas homosexuales, me lleva a pensar que dudar si dar el paso o no, también es sinónimo de miedo. Una amiga me dijo en una ocasión que "dudar es avanzar. Y tomar una decisión también, aunque no sea la acertada, porque siempre se aprende. Incluso de los errores. No decidir es retroceder como persona". En ese mismo programa de la Cadena SER, aseguraban que cuanto mas solo esta una persona en la vida menos miedo tiene, porque al no tener nada no tiene nada que perder. Visto así, prefiero tener miedo en la vida para poder duda y decidir, porque seguramente seré más feliz. Por eso me siento más identificado con la personalidad de Jack Twis, que con la de Ennis del Mar.
 
17 - CONSUMISMO GAY
Acabo de leer el comentario que ha hecho Kyoto Desu en el Artículo 16 titulado “Miedo a nada”. Estoy totalmente de acuerdo con lo que opina y comprendo lo que siente. Reconozco que su situación y la de muchos bisexuales lo veo con la distancia que me proporciona el hecho de ser gay y pienso que si a veces es difícil para los homosexuales enfrentarnos a los demás, más duro tiene que ser para los bisexuales. Kyoto Desu lo explica con total claridad, para que toda la gente lúcida lo pueda entender a la perfección.
Y a mi también me ocurre lo mismo que a él cuando entro en algún pub gay, que me siento totalmente incómodo como si estuviera en un lugar equivocado. Quizás algún heterosexual se sorprenda, y mas de un gay pensará que soy raro porque no me gustan esos garitos. Pero ¿por qué me tienen que gustar?. ¿Acaso es una condición sine qua non frecuentarlos para ser gay?. No tiene porque. El que lo piense vive en una burbuja. Yo no tengo nada en contra de esos bares y los respeto. Hay diferentes modos de vida y quizá esos locales representan uno o unos, con los que yo y muchos otros gays no nos sentimos identificados. No creo que para ser más homosexual se tenga que frecuentar en exclusiva esos establecimientos, o comprar compulsivamente productos solo dirigidos a la comunidad gay, desdeñando todos los demás. Eso es radicalismo y todo tipo de actitudes radicales son malas. A mi me parece interesante la revista Zero, como también me gusta Men’s Health, GQ o me puede interesar llegado el caso Cosmopolitan, y no por eso tengo que sentirme mas o menos gay. Algo parecido ocurre con la pluma, de la que se puede hablar mucho. Pero lo dejaremos para el siguiente artículo.
 
18 - LA PLUMA
El otro día, mientras comía, me dio por poner Tele 5 y en mi televisor irrumpió la imagen del periodista Màxim Huerta. Me llamó la atención el giro dado por este profesional que venía de los informativos, siempre con un porte serio y totalmente masculino. Y ahora se nos presenta en el programa de Ana Rosa Quintana de otra guisa, con un aspecto más amanerado, que ha hecho que se disparen los comentarios sobre su homosexualidad. Pero yo me pregunto, ¿porque tenga pluma tiene que ser gay?. Dicen que Màxim Huerta lo ha reconocido, pero yo creo que una persona por el hecho de ser afeminado no tiene porque ser homosexual. Tan convencido estoy que conozco a un par de heterosexuales con mucha pluma que les gusta en demasía las mujeres, tanto o más que algunos tíos que van por ahí alardeando de ser muy machos. Yo no tengo pluma y si no digo que soy gay la gente piensa convencida que me atrae el sexo femenino. Me ocurre con cierta frecuencia. Yo soy masculino en mi forma de expresar y quizás alguna persona me pueda reprochar que tenga una serie de prejuicios que me impiden ser más afeminado. Incluso en mi adolescencia llegué a plantearme si en realidad estaba disimulando la pluma. Pero con el tiempo terminé por convencerme de que no, porque yo actúo y tomo los ademanes masculinos de forma natural. Es más, durante una temporada me aficioné al teatro y me tocó interpretar un papel de “marica”. Por mas que lo intentaba no me salía, lo que demostraba que a parte de ser un pésimo actor, la pluma no va conmigo. Quizá no tenga esa gracia y salero que se les atribuye a los afeminados. Siempre la imagen del gay ha estado relacionada inexorablemente con la del personaje alocado y frívolo que a la perfección queda bien reflejado en “Una Jaula de Grillos” protagonizada por Robin Williams. Yo no critico a este tipo de personas porque tienen todo mi respeto. Lo que a mi me molesta son ciertos personajillos que aprovechando la moda, exhiben su pluma con una gracia de la que carecen, sobreactuando y lo que es peor sobrepasándose, hasta extremos de tocar el culo a todos los tíos que se les cruza por el camino, sean gays o no, para hacerse los guay. Quieren hacer partícipe a todo el mundo de sus bromas y malos chistes, en los que por cierto no suele faltar como elemento protagonista el falo. Como si la vida y el ser gay solo se redujese a eso. Yo creo que la gracia es un don con el que se nace, y aquellos que no la tienen lo que dan es lástima al mostrarse como unos seres artificiales. Una compañera de trabajo comentó un día, en medio de una conversación sobre este tema, que los gays con pluma que suelen sobreactuar, pueden tener un trauma que no hayan superado y que les lleva a exagerar. A lo mejor tenía razón. Aunque creo que lo que no tienen es respeto hacía los demás. Está todavía muy fresco el incidente que sufrió el componente de los Morancos, Cesar Cadaval, cuando recibió un puñetazo del defensa del Sevilla Ivica Dragutino. Según cuentan, el humorista le lanzó un inocente beso. Por lo visto no se conocían y el jugador sevillista se sintió molesto y reaccionó de una manera lamentable, porque según aseguró tras pedir disculpas, lo vio como una provocación, cuando en realidad debía de ser una broma. Pobre del que conviva con este impresentable personaje que tiene estos prontos. Porque por mucho que una persona te falte el respeto no hay que utilizar la fuerza. Creo que hay otras formas. Y las formas muchas veces en la vida se pierden.
 
19 - SALIR DEL ARMARIO
A mi me apasiona la música y de vez en cuando trato de escuchar viejas canciones que me remontan a mis años mozos. No es que me tenga por un nostálgico pero reconozco que me gusta rememorar viejos tiempos. Y qué mejor que con canciones de la época. Sin ir más lejos, lo último que he desempolvado de mi discoteca personal ha sido un disco de vinilo del dúo de mi niñez, Enrique y Ana. Mientras les oía cantar Coconuts reflexionaba sobre la evolución artística y personal del solista masculino. Enrique del Pozo comenzó como actor, triunfó como cantante y ahora se dedica a hablar de otros en los programas televisivos de turno dedicados al cotilleo. Precisamente por sus comentarios sobre las vidas personales de ciertos famosos se le ha “acusado” de gay y le han criticado porque no se atreviera a salir del armario. Incluso en algún momento negó tal hecho. Finalmente ha reconocido ser bisexual. Los rumores y acusaciones le han animado a hacerlo público. Era de esperar, ya que en realidad en su caso jugaba con un arma de doble filo. Aunque en el fondo destapar la identidad sexual de Fulanito y Menganito se ha elevado a la categoría de deporte nacional. Hace bastantes años en mi anterior trabajo en una empresa que se destacaba por ser muy liberal, ciertos compañeros arropados por un mediocre directivo, me tiraban indirectas sobre mi posible orientación sexual. Me insinuaban que aquellos que no hablaban de sus conquistas con mujeres eran homosexuales. Se extrañaban porque nunca me fijaba en ninguna “tía”, ni soltaba esos exabruptos que acostumbran a decir los hombres maleducados. Incluso recuerdo como me metieron un buen día en una encerrona y me llevaron a un pub gay para ver mi actitud. Por supuesto reaccioné muy mal. Sobre todo porque en aquél momento de mi vida todavía no tenía las cosas claras. Todo esto vino después de presenciar una caza de brujas a dos compañeros victimas de los trepas de la empresa, muy aficionados ellos a contar chistes ofensivos sobre el lesbianismo de una y la posible homosexualidad del otro. Fue lamentable. A veces por la intolerancia de unos, algunas personas débiles intentan evitar el rechazo y la humillación creando una vida ficticia llena de mentiras. Y solo se engañan ellos. En ese mismo trabajo conocí a un comercial que ingresaba un importante volumen de dinero para la empresa. Estaba muy bien valorado. Al menos aparentemente, porque a pesar de estar casado y con un hijo, la sombra de la homosexualidad le perseguía. Siempre era objeto de comentario. Por supuesto a sus espaldas, porque delante de él todo eran loas. El pingüe dinero le blindaba de un respeto hipócrita y falso que solo duraba el tiempo que permanecía con los demás. Recuerdo haber coincidido con él en un par de bodas de compañeros y siempre iba acompañado de su mujer a quien le mostraba una evidente frialdad e indiferencia. Todo el mundo se fijaba en ese detalle, con la imagen de su esposa sola y desubicada, lo que daba para extensos comentarios. Como también los viajes que tenía por costumbre realizar todos los años a Cuba. Viajaba solo y alguno decía que cruzaba el charco para jugar a las chapas. A su vuelta, recuerdo que venía ilusionado a contar sus aventuras “políticamente correctas”. Los pelotas aguantaban el tostón y él se iba entusiasmado a casa, desconociendo lo que en realidad casi todo el mundo pensaba y decía de él. A mi me da pena esa doble vida y no tanto el hecho de que permanezca dentro del armario. Últimamente hay ciertos gays obsesionados en querer sacar a todos los homosexuales de la opacidad y me parece muy mal. Hace poco, el periodista argentino Jorge Lanata se hacía una interesante pregunta en el programa de Gemma Nierga. ¿por qué los futbolistas gays no hacen público su condición sexual?. Probablemente será que tengan miedo a que una enfervorizada y a veces incontrolada hinchada suelte insultos homófobos, parecidos a los que sufrió por xenofobia el camerunés Samuel Eto'o en el estadio del Zaragoza.
Por mi experiencia, considero que los gays tenemos tres obstáculos importantes que debemos salvar, como es el hecho de reconocernos tal y como somos, aceptarnos y enorgullecernos de ser homosexuales. Habría un cuarto obstáculo, el social (salir del armario), que en mi opinión no es tan importante, porque lo realmente trascendente es sentirse bien con uno mismo y estar a gusto tal y como somos.
 
20 - “QUEER AS FOLK” LA PRIMERA SERIE GAY EN CUATRO
Esta semana se ha puesto en marcha un nuevo canal, La Sexta. Espero que con las dos nuevas cadenas mejore la televisión actual porque creo que poco a poco está cambiando el panorama televisivo español. Por ejemplo desde Cuatro se está apostando por un contenido distinto, que quizá de momento no tiene la audiencia esperada, pero que cada vez consigue más adeptos. En esta cadena se emitirá próximamente Queer as Folk, la primera serie de televisión dedicada (pero no solo dirigida) al público homosexual. He podido ver algunos capítulos y me parece una propuesta interesante. Es un retrato de los diferentes modos de vida gay, con sus alegrías y sus penas. No me gustan los estereotipos ni las etiquetas, porque considero que cada persona somos diferente, pero sí que nos podemos sentir más identificados con unos que con otros. Y eso ocurre con los personajes de la serie. Yo me acerco más a la forma de ser, de pensar y de sentir de Michael. Una persona que lleva su homosexualidad con normalidad, sin alardes y con la ilusión de amar y ser amado con toda sinceridad. Michael está enamorado de su mejor amigo, un gay adicto al sexo que aparentemente muestra cierta indiferencia con todo lo relacionado con los sentimientos. Por suerte esto no me ocurre a mí, porque no estoy enamorado de mi mejor amigo ni me siento atraído por él, pero considero que es un caso más de los que se dan en las relaciones entre gays. Aunque pensándolo bien también sería aplicable a los heterosexuales, un público que en su mayoría seguramente se mostrará reacio a ver esta serie. Y es una lástima porque algunos ingenuos se darían cuenta de que todos los homosexuales no somos iguales. Esta es una serie que hace pensar y reflexionar. De hecho me recuerda a Sexo en Nueva York, aunque está contado de otra manera. Yo creo que es una serie más visual con un lenguaje muy directo. Se preocupa sobre todo por los gestos y expresiones de los protagonistas, y quizá no utiliza tanto la palabra como Carrie y sus amigas de Sexo en Nueva York. De hecho, la versión inglesa de Queers as Folk cuenta con muchas escenas de sexo, pero sin llegar a la categoría de película porno. Al ver los primeros capítulos me parecieron excesivas. Aunque pensándolo bien quizá sea bueno que se difundan esas imágenes y así se consiga que la sociedad lo vea como algo normal, porque recuerdo como en mi adolescencia, cuando me engañaba al creerme ser heterosexual, me repugnaba ver a dos hombres besándose. Me parecía horrendo. Reconozco que era corto de miras, pero el paso del tiempo y mi madurez personal ha hecho que esa estampa me parezca igual de bella y hermosa que la de un hombre y una mujer juntos expresándose todo su amor y cariño más sincero. En ciudades tan pequeñas como la mía, hasta a mi se me hace raro ver a dos hombres paseando por la calle agarrados del brazo, porque no es lo habitual. Pero sin embargo en las grandes ciudades como Madrid, Londres o San Francisco es algo a lo que ya están familiarizados, salvo en aquellos casos puntuales de moralistas extremos y reaccionarios que se cierran en banda y se niegan a aceptar la realidad. Por supuesto la población más radical de Estados Unidos e Inglaterra ha criticado muy duramente la serie Queers as Folk, asegurando que pervierte y perjudica gravemente tanto a la juventud como a la cultura. Curiosamente, la serie también ha contado con detractores dentro de la comunidad gay. Yo considero que en esta vida todo es criticable y la crítica siempre es sana cuando se hace de forma constructiva.
 
21- UN PENE A LA MEDIDA
De vez en cuando me suelo dar una vuelta por las librerías más importantes de mi ciudad para ojear las novedades editadas. En mi última visita encontré el nuevo trabajo del periodista Josep Tomás, titulado “El pene, el mejor amigo del hombre”. De momento no me lo he comprado porque tengo unos cuantos libros esperando ser devorados, pero con toda seguridad terminaré por hacerme con él, porque es un tema que me interesa. Con esto no quiero decir que yo sea de es@s que solo se fijan en el tamaño, porque precisamente lo que me llama poderosamente la atención es la obsesión que en la sociedad tenemos por su longitud, condicionando la masculinidad de los hombres solo por la medida de su pene. No hace mucho en una web vi una encuesta en la que se preguntaban si el tamaño era lo más importante en un hombre. El resultado arrojaba una amplia victoria para el sí. Recuerdo cuando era un adolescente, como influenciado por películas como Porkis, y emulando al protagonista, cogía el metro y me la medía con el deseo de tenerla como Rocco Siffredi. Me llevaba un chasco al comprobar que no se le acercaba aunque se quedara dentro de la media nacional. Tampoco es que me preocupara en exceso, pero en el fondo me dejaba llevar por esos prejuicios que hacen a uno pensar si en realidad vas a gustar más o menos, o llegado el momento vas a estar o no a la altura de las circunstancias. Solo hay que visitar las webs de contactos para darse cuenta de que muchos gays (y supongo que tambien heterosexuales) le dan excesiva importancia a la medida de su cipote o la de su pareja ideal. Y seguramente que la mayoría de ellos no estarán tan bien dotados como presumen. Recuerdo el anuncio de un vehículo que pasaron hace años por televisión, en el que una bella mujer se hacía la tan manida pregunta de si el tamaño es lo que verdaderamente importa. Al final del spot concluía destacando la potencia como el elemento fundamental de un coche. Solo con el tiempo me he dado cuenta de que todos esos mitos son mentira. En alguna ocasión me he preguntado si en realidad pienso esto como consuelo por tener un pene medio. Pero no, porque han sido pocos los hombres que me han gustado de verdad y ellos no destacaban por tenerla grande, ni gruesa. Y los que sí la tenían no me han llenado satisfactoriamente. Antonia San Juan, decía en uno de los monólogos de su última y brillante obra teatral “Las que faltaban”, que no hay que darle tanta importancia a las medidas del pene, sino al tamaño de la nómina de la pareja. No estoy de acuerdo, porque yo creo que en realidad lo que hay que medir es el afecto. O mejor dicho, la atracción y pasión de la pareja en una relación. Eso es lo más importante, porque como asegura Josep Tomás, en la contraportada de su libro, estamos confundidos al creer que los hombres pensamos con el pene, ya que básicamente los órganos genitales residen en el cerebro.
 
22 - ¿YO VIGOREXICO?
No hace muchos días emitieron en el Telediario de Ana Blanco, un reportaje sobre la vigorexia o el también llamado “complejo de Adonis”. Coincidiendo en el tiempo ojeé en una librería un libro dedicado a esta patología. No se si está últimamente de moda o soy yo el que al interesarme por el tema me fijo más que antes, pero a día de hoy se está hablando mucho de este trastorno. Confieso que hace unos años no me preocupaba tanto por mi cuerpo como ahora, ya que soy una persona que no suele engordar con facilidad. Bueno, algún que otro kilito de más pero nunca he tenido una prominente barriga a pesar de que en una época reconozco que comía en exceso. Pero todo cambió hace unos siete años y gracias al chico del Nissan Primera rojo y del que quizá hable en un próximo artículo. Fue a partir de ese momento y por él, a quien veía muchas tardes correr, que me empecé a tomar en serio el deporte. Recuperé aquellas prácticas que más me gustaban como la natación o el ciclismo y también comencé a correr, algo que hasta entonces detestaba. Cogí el ejercicio físico como hábito, y sobre todo tras conocer hace casi un año al chico musculado, quien me aficionó al gimnasio. Hoy en día me veo en el espejo y me gusto al observar mi cuerpo más definido. Pero también se me plantea una pregunta: ¿no me estaré volviendo vigoréxico?. Yo creo que es muy importante en esta vida que cada uno se guste y por lo tanto se quiera a si mismo y el estar arreglado, en forma y con una figura más cuidada, se avanza en ese propósito. Y no creo que por ello uno sea un ególatra, pero sí que es muy importante que tengamos la autoestima alta. Hace un par de meses le encargué a un chico que trabaja conmigo que me hiciera una cosa, pero no la hizo bien. No se si yo no me expliqué o el me entendió mal, pero se me disculpó viniéndome a decir que era un poco corto y que seguramente el fallo partió de él. Me dan pena estas personas que con su honestidad, inocencia y falta de seguridad en si mismos, al final son víctimas de personas vivas, como otro compañero que para que saliera un trabajo bien le propuse que lo hiciera él solo y me contestó que prefería realizarlo con otras personas porque así si hubiera un error sería más fácil encasquetárselo a otro. Aunque quizá tenga razón la psicóloga Pilar Varela al asegurar que en realidad todo el mundo nos gustamos bastante y “los que se menosprecian no tienen nada de sinceros y responden a una falsa modestia que solo busca el halago tranquilizador”. Pero claro, también existe el riesgo de quererse a uno mismo en exceso y eso es muy malo. Conozco algún caso muy cercano y al final inevitablemente les lleva a la frustración y a la soledad. Opino que para querer a los demás con sinceridad es necesario quererse a si mismo, pero como en todo en esta vida, los extremos son malos y el amor a uno mismo tiene sus límites. Por ello, yo estoy convencido de que el deporte a parte de mejorar nuestra condición física, también es muy beneficioso para mantener el equilibrio mental. Y a este tipo de salud no le damos la importancia que tiene y que hace que nos sintamos bien como personas. A mi, cada vez me gusta más el deporte y me enorgullece que el médico me diga, como en la última revisión del trabajo, que se nota que hago ejercicio y que estoy en forma, porque mis funciones vitales están incluso mejor que hace una década cuando llevaba una vida algo más sedentaria. Yo no me suelo machacar. Si un día estoy cansado suelo bajar la intensidad de los ejercicios, pero intento no dejar pasar la jornada sin al menos hacer natación. Eso es lo que creo que me diferencia de un vigoréxico. El chico que entrevistaron en el Telediario, y que afortunadamente se ha curado, aseguraba que pasaba muchas horas cada día en el gimnasio y que nunca estaba satisfecho con el resultado ya que siempre se veía muy delgado. En alguna web especializada he podido leer que según los expertos estas personas por lo general se obsesionan hasta tal extremo que pierden todo interés por las relaciones sociales y además baja su rendimiento laboral, hasta el punto de que ponen en peligro su economía, su entorno familiar y a veces hasta su propia vida. Probablemente sea cierta esta afirmación.
 
23 - UN AÑO DE MATRIMONIO
Estos días se está celebrando el primer aniversario de la aprobación de las bodas homosexuales en España, llevada a cabo a iniciativa del gobierno socialita presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Durante el tiempo que duró el trámite parlamentario y hasta su entrada en vigor pude escuchar de todo acerca de esta polémica ley. La mayoría de sus detractores (por no decir todos) coincidían en asegurar que se ponía en peligro el concepto de familia. Pasados 365 días, ese riesgo no ha aparecido y las familias siguen existiendo. De hecho muchas parejas heterosexuales han formado las suyas en este último año, o la han visto incrementar con la llegada al mundo de sus retoños. Vamos como siempre. Lo único novedoso es ver como los contrayentes son dos personas del mismo sexo. Algo que quizá al principio nos podía parecer extraño, por no estar acostumbrados a ver esta estampa, pero pasados los meses se ha convertido en un hecho normal, solo especial y diferente para los contrayentes, como en cualquier boda heterosexual que se celebra sin ningún otro interés que no sea el amor mutuo y sincero de la pareja. Supongo que los contrarios a esta ley me dirán que el riesgo esta latente y que aflorará con el paso de los años, pero no dudo que es el único arma que tienen y utilizan para defender sus falsas teorías. También los hay de esta opinión pero que se aprovechan de la nueva situación para hacer más caja. Conozco a una abogada de fuertes convicciones religiosas y muy conservadora, que no ve con buenos ojos a la comunidad gay pero que sin embargo se alegraba hace un año porque me decía que así habría más rupturas y por lo tanto tendría más trabajo. Como cuando se aprobó la ley del divorcio, que muchos abogados conservadores se especializaron en este asunto o lo utilizaron para su propio beneficio. Y si no que se lo pregunten al político del Partido Popular Francisco Álvarez Cascos. Si lo pensamos bien, en el fondo las bodas solo dan validez legal a unas uniones ya constituidas, de las que muchas ya estaban inscritas en los registros municipales que desde hace una década existen en toda España, y que si hacemos memoria tambien fueron muy polémicos en 1994 cuando los impulsó el anterior alcalde de Vitoria-Gasteiz, José Ángel Cuerda.
Durante este año hemos visto como se han casado muchos famosos, como el presentador de televisión Jesús Vazquez, algunos políticos, el Ararteko (defensor del pueblo vasco) Íñigo Lamarca y hasta una pareja de militares. Sin embargo no han sido tantas las bodas entre homosexuales como se esperaban. Solo han sido unas mil celebraciones. Estoy de acuerdo con aquellos que aseguran que la boda es el paso definitivo para salir del armario y reconozco que no todos los gays estamos todavía preparados para dar ese paso. “Casi todo el mundo conoce a esas típicas parejas de dos hombres o dos mujeres que viven juntos, que simplemente parece que comparten piso pero que es evidente que lo que comparten es una vida afectiva en común. Pero la sociedad ha sido muy cruel, no ha sido fácil, y la manera de esconder eso ha sido así, diciendo que son amigos que conviven”. Así se expresaba en una entrevista publicada por el diario El País, el juez Fernando Grande Marlasca. Magistrado que ha instruido hasta hace poco, los casos de terrorismo en la Audiencia Nacional sustituyendo a Baltasar Garzón. El juez habló de su matrimonio con Gorka y aseguró no sentirse “modelo de nadie, pero hay muchos chavales que viven en pequeños pueblos y que lo tienen muy difícil. Y con esto puede que se digan, mira, ese tío del que hablan tanto los periódicos también es así, entonces lo mío no será tan raro, no será tan malo. Y no es que al día siguiente lo vayan a tener más fácil, pero creo que por lo menos se van a sentir un poquito mejor. Es por eso por lo que me he decidido a dar esta entrevista” apostillaba el juez Grande Marlasca.
 
24 - CÓMO ACTUAR CUANDO LA INTUICIÓN NOS GUÍA AL HOMBRE DESEADO (PRIMERA PARTE)
He empezado a leer un interesante libro titulado “Inteligencia intuitiva” de Malcom Gladwell, en el que su autor asegura que la intuición es muy frágil y susceptible a los prejuicios. Y añade que las decisiones adoptadas a toda prisa también pueden ser tan buenas como las prudentes y deliberadas. Cómo lamento no haberlo tenido en cuenta hace varias semanas, cuando me empecé a fijar en un atractivo hombre de bella mirada que me tiene a día de hoy en un sin vivir. La primera vez que me interesé por él fue en una tarde de domingo, en las instalaciones deportivas de mi barrio. Aunque ya habíamos coincidido en repetidas ocasiones, yo venía del gimnasio y me disponía nadar como todos los días cuando apareció por el vestuario. Apenas noté su presencia. Me fui a la piscina y le dejé cambiándose. Cuando él se incorporó se puso en mi calle, aunque yo al cabo de un rato me pasé a la de al lado porque me gusta nadar solo, a mi ritmo y si hay poca gente, como en ese momento, procuro ocupar una zona libre. Entre largo y largo y en los momentos de descanso nos cruzábamos miradas fugaces, que me empezaban a despertar cierto interés por él. Cuando terminé de nadar me fui a las espalderas para hacer unas cuantas series de dominadas. Él también dejó de nadar y se acercó para realizar unos estiramientos. Yo me fui sin hacer ningún abdominal, al notar que mi bañador iba adquiriendo la forma de una tienda de campaña y preocupado porque se notara en exceso. En las duchas nos volvimos a cruzar, pero yo en todo momento evitaba las miradas porque en el fondo no estaba seguro de que fuera gay ni de que yo le atrajera. Luego me sequé, me vestí y me fui dejándole en el vestuario. Una semana después, también un domingo y a la misma hora, volvimos a coincidir y se volvió a repetir la escena. En esta ocasión las miradas que él me lanzaba eran más directas, y sobre todo en la ducha, mientras que yo procuraba mirarle de reojo. Me vestí rápido y me fui de la piscina, sin embargo a la salida hubo algo en mí que me retuvo en la puerta hasta que él salió. Hice ver que enredaba en mi mp3 y cuando le vi salir empecé a caminar. Según me iba alejando, me giraba y le veía quieto mirándome. A unos cien metros me paré y el empezó a avanzar hacia mi. Pasó de largo y nos volvimos a mirar. Esta vez no lo evité y le saludé. El sonrió pero no me dijo nada. Caminó unos quince metros y dio la vuelta. Se volvió a cruzar conmigo y nos volvimos a mirar fijamente. Siguió hasta que se sentó en un banco próximo desde donde me podía ver perfectamente. Yo en ese momento no sabía qué hacer. Fueron unos minutos de espera que se me hicieron eternos, mientras oía la canción Muñeca de trapo de la Oreja de Van Gogh. No presté atención a la letra, pero era muy apropiada en ese momento, porque yo también “me abrazaría al diablo sin dudar, por ver tu cara al escucharme hablar. Eres todo lo que mas quiero (conocerte para algún día llegar a quererte), pero te pierdo en mis silencios”. En ese momento de espera ninguno de los dos hicimos nada, quizá deseando que moviera ficha el otro. Y al final los prejuicios ganaron la batalla a la intuición porque empecé a replantearme si en realidad todo era fruto de mi imaginación y si en el fondo me había seguido únicamente porque se sentía observado por mi. Opte por irme, con la idea de volver a encontrármelo otro día e intentar de nuevo el tanteo. Temo que él también me haya prejuzgado como yo lo he hecho, porque no hemos vuelto a coincidir en la piscina. Me queda la ilusión de volvérmelo a encontrar algún día, no se si en el mismo sitio o por el barrio. Y sin dudarlo le volveré a saludar esperando una respuesta. Porque es la segunda vez que me ocurre algo parecido, aunque en esta ocasión y con este chico, estaba más seguro de mis presentimientos. Quizá mantenga esa ilusión al recordar como en la novela “Todo sobre él” de Ronald L. Donaghe, el tío Sean no se atrevió en un pub a acercarse a un hombre que le gustaba. Se arrepintió y fue en varias ocasiones al mismo lugar hasta que se volvieron a encontrar, se conocieron y se enamoraron. El tiempo me dirá si este desenlace solo ocurre en las novelas y en mi imaginación.
 
25 - CÓMO ACTUAR CUANDO LA INTUICIÓN NOS GUÍA AL HOMBRE DESEADO (SEGUNDA PARTE)
El segundo artículo que publiqué titulado “Las miradas nos delatan” ha suscitado un interesante debate con enriquecedores comentarios. Un internauta que se hace llamar Paquito, critica que digamos (yo y algún lector con sus comentarios) que cuando una persona mira a uno fijamente es porque le gusta y añade que eso no es cierto. Cuenta una amarga experiencia que tuvo cuando le entró a un chico que le observaba mucho, pensando que le atraía. El cruel muchacho en realidad le estaba poniendo a prueba para humillarle y reírse con sus amigos de él. En su comentario nos acusa de estar “alimentando la esperanza de muchas personas”. En mi artículo en ningún momento digo que esas afirmaciones sean ciertas, solo que las he oído decir a gente como tantas otras cosas que se comentan en la vida y no por eso tienen porque ser reales en todos los casos y situaciones. Pero creo que si alguien te clava la mirada es por algo. Bueno o malo. También es normal que el receptor capte señales que a veces no sean las que presienta. Por eso hay que andarse con mucho cuidado y medir muy bien los pasos que se deben dar para no meter la pata. Por ejemplo en mi caso, volví a encontrarme dos meses después con el chaval de la piscina, del que hablo en la primera parte de este artículo. No esperaba encontrármelo de nuevo, a pesar de los ánimos que me daban visitantes asiduos a este blog como Enis del Mar y Quijote Exiliado y a los que quiero agradecer desde aquí su apoyo. Se volvieron a repetir las escenas. El primer día del “reencuentro” él salió detrás de mí aunque en este caso se iba alejando. Yo me paré en una esquina y él también, pero al poco siguió su camino. Yo estaba muy seguro de mi intuición y en esa ocasión no quería irme a casa sin poder hablar con él, por lo que le seguí. Sin embargo se metió al coche. Aguantó unos minutos y puso en marcha el motor. Entonces opté por irme. Él me siguió, incluso paró en algunos tramos del recorrido hasta que aparcó en un parking en el que tenía yo mi vehículo. Pero mis intentos por conocerle eran en vano. Cuando yo me acercaba decidido, él retrocedía y cuando era él quien se aproximaba yo no sabía cómo reaccionar. Con lo fácil que es presentarse, cómo nos lo complicamos, o mejor dicho, cómo nos lo complica la sociedad en la que vivimos. Parecíamos dos niños. Seguro de que al día siguiente le volvería a ver, se me ocurrió imprimir la primera parte de este artículo y dársela con el propósito de intentar romper el hielo. No estaba del todo muy seguro, aunque después de darle varias vueltas a la idea, opté por hacerlo. Un día después, cuando salíamos de la piscina y mientras él hablaba por teléfono en su coche, le deje la carta en el limpiaparabrisas. Pude ver como se sorprendió porque no se lo esperaba, pero no le dije nada y me fui. Me abrí a una persona que no conocía y le transmití lo que sentía. Al final pude conocerle y comprobar como mi intuición no se había equivocado. Era como yo me lo imaginaba. Seguro que muchos me dirán que es mejor ir descubriéndose poco a poco, pero preferí que supiera desde el principio lo que quería, quizá para evitar crearme falsas expectativas, en el supuesto de que fuera el típico personaje que va a la piscina solo a buscar un rollete de una noche. Que los hay. Es mas, a veces me he preguntado si en realidad yo también acudo a la piscina solo con esa finalidad, aunque no lo creo porque de lo contrario habría tenido más de un ligue. Reconozco que me gusta ver bellos torsos así como otras partes de la anatomía masculina y ese es el sitio ideal para ello, pero por respeto a las personas trato de evitarlo. Como el internauta Julio (comentario publicado en el artículo 2), que cuando un chico le gusta y él le “devuelve la mirada no soy capaz de seguir mirando y tengo que desviar la vista. Hago esto porque pienso que puede reaccionar mal”. A mi también me ocurre lo mismo, pero sobre todo con el hombre que más he deseado y sigo deseando en esta vida, el chico del Nissan Primera rojo. Quizá porque en este caso la intuición no está de mi lado.
 
26 - EMOCIONAL O VISCERAL
Hace poco un amigo se desahogaba conmigo tras romper con su novia. Fue ella la que le dejó y me confesaba muy dolido que él es una persona muy emocional y se lamentaba porque siempre ha tenido muy mala suerte al elegir para salir a mujeres muy viscerales, que le han hecho mucho daño. Hasta hace un año, cuando conocí al chico musculoso, pensaba que yo era una persona más racional que emocional. Sin embargo me he dado cuenta de que soy todo lo contrario y como consuelo comencé a escribir reflexiones que más tarde iba colgando en este blog que hoy está a vuestro alcance y que he titulado “Reflexiones de un gay confundido”. Soy una persona con muchas dudas, como todo el mundo y este foro me ayuda a tener las ideas más claras. En su momento escribí el artículo “Cuestión de músculos”, como el desahogo que tuvo conmigo mi amigo al contarme su caso. En el fondo es bueno no retener las cosas dentro para mantener un equilibrio que es muy importante en cada uno de nosotros y siempre buscamos el consuelo en otros. Unos cuentan sus secretos a sus amigos más íntimos, otros llaman a programas de radio como “Hablar por hablar”. Y los hay como yo, que hemos encontrado esta vía como válvula de escape, al menos hasta que aparezca nuestro legítimo confidente. Por lo menos, esa es mi intención. Pero reconozco que el tiempo te deja ver las cosas con más claridad. En caliente, quise buscar un motivo que le hubiera llevado al chico a no seguir viéndome y en ese momento brotó en mi mente las ideas expuestas en el citado artículo y que no han gustado a un internauta que se hace llamar Musculoca. Y él tiene razón en su comentario cuando me dice “jódete gilipollas”, porque me jodió mucho perderle y me sentí y me sigo sintiendo un gilipollas. Él ha sido y todavía sigue siendo el único chico gay que me ha gustado y que más he deseado de todos los que he conocido. Y me pregunto, ¿eso es malo?. Quizás sea eso lo que le agobió, porque a mi también me ha ocurrido lo mismo con algunos hombres que he conocido. Yo no le olvido ni le olvidaré nunca porque siempre estará presente en mi mente y sobre todo cuando escucho la canción de Efecto Mariposa y Javi Ojeda, titulada: No me crees, “cuando te digo que en el olvido estoy contigo aunque no estés, y en cada día, en cada hora, a cada instante pienso en ti y no lo ves, no me crees. “. Muchas veces me he preguntado qué tiene él que tanto me gusta, que no tengan los demás chicos que he conocido. Pero desconozco la respuesta.
Mi amigo se preguntaba porqué no encuentra a una chica como él, que sea cariñosa y sensible, y que sienta lo mismo que él ha sentido por las mujeres a las que ha amado. O mejor dicho, que ha deseado, que es lo más importante de una relación. El deseo reciproco en una pareja. Por eso creo que será mejor dedicarle el próximo capítulo al deseo. Algo que en mi opinión es fundamental y no siempre está presente en una relación.
Pero para acabar el artículo y sin ánimo de convertir esto en un cruce de declaraciones entre Musculoca y yo, quisiera decirle que siento haberte dolido con mis comentarios, porque empecé a sentir algo por ti que nunca había sentido por nadie. Y los sentimientos no se pueden controlar, por eso fuiste tú mucho más inteligente que yo y desapareciste. Físicamente, porque dentro de mi seguirás estando entre mis recuerdos. Y espero que no te moleste.
 
27 - TE DESEO TANTO AMOR
He estado unos días en los Pirineos, disfrutando del buen tiempo y de unos bellos parajes que te hacen apreciar la vida de otra manera. Cuando preparábamos el viaje a Monte Perdido, un amigo no estaba del todo decidido a venir con nosotros. Yo le animaba, como el resto del grupo, pero le daba miedo porque su entorno familiar y algún que otro conocido le hacían desistir con la idea de que es un monte muy difícil y muy peligroso. Al final logramos convencerle y me sorprendió porque su empeño fue tal que quiso hacer cima a pesar de todo lo que le costó. El afán por superarse y demostrar que podía fue la motivación perfecta para lograr algo tan grande como el deseo. Dicen que lo más importante es el momento en que se desea algo que no se tiene, porque una vez que se consigue se pierde todo interés ya que no se valora de la misma manera. Hasta cierto punto puede que tengan razón, porque cuando nos atrae una persona (fase que yo consideraría motivación) se activa el deseo por conocerle, gustarle, sorprenderle y atraerle. Esto último es muy importante, y a diferencia del monte, en este caso el deseo tiene que ser reciproco y no siempre ocurre, aunque sea muy duro reconocerlo. Por eso creo que encontrar a una persona con la que se comparta el mismo deseo sincero y real es toda una suerte. Como si nos tocase la lotería. Aunque claro, como en el azar, también aquí hay que saber administrar la suerte y eso es lo más difícil. Me impactó hace un par de años la llamada de un señor al programa “Hablar por hablar” de la Cadena SER. Lo tenía todo, un buen trabajo, una casa, unos hijos perfectos y una mujer maravillosa. Se sentía a gusto y feliz con su vida. Sin embargo, un buen día su mujer le pidió la separación. Él tuvo que abandonar el domicilio familiar y se fue a vivir a una pensión. Entre sollozos, se preguntaba qué le había hecho a su esposa para que le abandonara porque en su opinión “había sido un buen marido”. Le culpaba a Internet de su situación y se lamentaba por haberle comprado un ordenador cuando se lo pidió, puesto que a través de los chats empezó a conocer a otros hombres. Al día siguiente de hablar en el programa de radio, llamó su ex-mujer, quien había escuchado la conversación y si bien reconoció que había sido un marido y un padre ejemplar, aseguró que se sentía sola en el seno del matrimonio, porque él solo se preocupaba por su felicidad sin demostrar ningún interés por lo que ella sentía. Reconoció haber conocido en los últimos meses a algunos hombres con los que no llegó a salir y afirmó que la decisión la había tomado después de meditarlo mucho. Sin quererlo, en esta relación, los dos habían dejado que la pasión les abandonara. En un interesante reportaje publicado en la revista Psychologies en agosto de 2006 se afirma que “quien ama siempre sigue descubriendo en el amado cosas nuevas y bellas. Después de un tiempo, la atracción sexual disminuye porque el componente básico de la atracción es la novedad, pero aumentan la intimidad profunda, el placer de lo cotidiano, de estar juntos y de reencontrarse. Si no hay enamoramiento, la pasión pura se va apagando con la cotidianeidad. Para mantenerla los dos amantes tienen que encontrarse de vez en cuando, tratar de darse placer y hacer cosas agradables juntos porque en el verdadero enamoramiento las dos personas que se exploran a si mismas exploran también el mundo que les rodea. Hay gente que dice estar enamorada y en realidad no lo está porque confunde la pasión con el enamoramiento”.
 
28 - ¿PODEMOS SER LOS GAYS CONSERVADORES?
Estos días he estado de vacaciones y he aprovechado para realizar actividades que durante el resto del año no puedo desarrollar con tranquilidad por culpa de esos quehaceres diarios, que me absorben todo el tiempo. Una de ellas es la lectura. A parte de terminar un par de libros que se me habían quedado pendientes, he releído todos los capítulos que he escrito hasta el momento en este blog y haciéndome un poco de autocrítica me he preguntado si no seré en el fondo una persona conservadora. Aunque claro, qué ridículo puede parecer viniendo de un homosexual, como yo. Pero tomándomelo en serio, ¿por qué no puede haber gays conservadores?. Y no me estoy refiriendo al concejal de cultura de Ourense, José Araújo, del Partido Popular (única formación política en España que se opone a las uniones gays) que contrajo matrimonio hace unos meses con su novio, y ni mucho memos un caso que conozco de otro concejal del mismo partido que hace una vida pública como “heterosexual”, “felizmente casado” y que sin embargo mantiene escarceos homosexuales por todo el país. Me refiero a aquellos gays que buscan al hombre perfecto para compartir sus vidas, a imagen y semejanza de las parejas heterosexuales. Cuando se aprobaron las uniones homosexuales, se oyeron voces desde dentro de la comunidad gay que afirmaban que no había nada tan conservador como el matrimonio. En una interesante conversación que mantuve hace unos años con una catedrática, me aseguraba que Pedro Almodóvar con todo lo rompedor y trasgresor que parece, en el fondo es muy conservador porque realza en todos sus trabajos, una serie de valores que pueden parecer tan heterosexuales, como la familia. Y me ponía como ejemplo la película “Todo sobre mi madre”. Pero pensándolo bien Pedro Almodóvar no es una persona conservadora, porque el verdadero significado de la palabra dice que es aquel, ”especialmente favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y adverso a los cambios bruscos o radicales” y por lo tanto tampoco lo sería el matrimonio gay del PP o el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón por casar a una pareja de amigos gay. Y si me apuras, ni el presidente fundador del partido conservador por excelencia en España, Manuel Fraga, quien para salir en defensa de Gallardón ha dicho que “la ley es ley mientras no sea echada abajo, y si hay alguien que quiera hacer uso de ella, no podemos oponernos a ello”, aunque terminara diciendo “que siendo un hombre, hay que ser muy diferente para preferir a un señor con bigote que a una señora guapa”.
Una amiga me decía hace unos meses, que siempre hay en todas las sociedades, colectivos que se aferran a lo conocido y temen lo nuevo porque les supone una amenaza a sus cómodas y placenteras vidas. Y de eso seguro que saben mucho algunos personajillos de la Iglesia.
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29 - EL LETARGO ADOLESCENTE
Estuve hace unos días en el banco de mi barrio y me atendió un nuevo comercial que me quería vender todo tipo de productos, entre ellos una nueva tarjeta joven que habían sacado recientemente. Cuando me preguntó la edad se dió cuenta que yo no entraba dentro del grupo de jóvenes a los que iba dirigido el producto. Pero me gustó que me quitara años, porque yo me siento joven a mis treinta y tantos y me percaté de ello en las fiestas de mi ciudad cuando unos amigos propusieron ir a una verbena en la que tocaban los éxitos de siempre al más puro estilo Radiolé. Aunque me gusta casi todo tipo de música, reconozco que me sentí incómodo y desubicado, porque esos temas y sus correspondientes bailes no me entusiasmaron en lo más mínimo, aunque por supuesto los respeto. Y me pregunto ¿es necesario la edad para ser joven?. Quizá esté equivocado, pero creo que lo realmente importante es sentirse joven por dentro, con esa ilusión del mancebo que quiere aprender y disfrutar del momento. Yo reconozco que a mi edad estoy viviendo la etapa de la adolescencia, esa que no pude disfrutar en su momento por culpa de la sociedad homófona en la que vivimos y a la que el escritor José Antonio de Villena acusaba por haberle robado su juventud, tal y como confesó hace unos meses en el programa “Entiendas o no entiendas” de Leopoldo Alas en RNE 5. La mayor parte de los gays vivimos la adolescencia a una edad tardía, porque no podemos desarrollarla a su edad como cualquier heterosexual, por culpa del entorno en el que nos movemos. Cuando mi hermano y yo éramos quinceañeros, no podía expresar mis sentimientos porque los intentaba reprimir. Era una edad en la que a mi padre le tenía en un pedestal y todo lo que decía iba a misa. En su casa no quería a ningún marica, como él decía y sin saberlo convivía con uno. Sin embargo mi hermano tuvo una adolescencia más fácil, donde pudo hablar con total normalidad sobre sus preferencias en cuanto a mujeres se refiere. El filósofo y psicoterapeuta americano Joe Kort, viene a decir en su interesante libro “10 consejos básicos para el hombre gay” que es habitual que los homosexuales tengamos una adolescencia tardía, pero alerta del peligro de que se convierta en eterna. “Creen que cuando lleguen tiempos difíciles, alguien les salvará. Quieren que sigan cuidando de ellos como cuando eran niños. Prefieren las relaciones superficiales, efímeras y a distancia. En cuanto las cosas se ponen complicadas, buscan a alguien en otro estado, incluso en otro país. Estos hombres visten ropa juvenil y se juzgan unos a otros por su pectorales y abdominales y hasta por el coche que tiene en el garaje. Para alejar el fantasma de la vejez, consumen drogas y alcohol tanto si tienen 30, 40 como 50 años”. Si que lamento no haber podido vivir mi adolescencia a la edad natural, pero me alegro y no me importa que me haya llegado a estas alturas. Lo que me preocuparía es que no se despegara de mí. Por eso, confío encontrar pronto a mi pareja ideal con la que hacer mi vida, como mi hermano ha encontrado a la suya.
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30 - CRACY (LOCO)
El otro día fui a ver la película “Cracy”. Su argumento se centra en la vida de un joven llamado Zachary, condicionado por su padre al que pretende agradar reprimiendo sus sentimientos. Me ha gustado la cinta, porque he recordado esos momentos de incertidumbre sobre la sexualidad, que tuve desde mi infancia hasta convertirme en un adulto y compruebo cómo con el paso del tiempo he ido evolucionando como persona. He visto algunos paralelismos en la vida del protagonista con la mía. A Zachary, le gustaba de niño vestirse de mujer con la ropa de su madre. Y yo disfrutaba poniéndome a escondidas los trajes y corbatas de mi padre. Ahora de mayor recuerdo esas escenas vividas y reconozco que eran una señal de la atracción que sentía hacía todo lo masculino. En el caso de Zachary, su padre le pilló y desde entonces su obsesión fue evitar que su hijo se volviera “marica”. A mi no me pillaron nunca, pero si sabían que a mis ocho añitos me gustaban mucho los trajes y las corbatas. Unas prendas de vestuario que no levantaban tantas sospechas. Al protagonista del filme le atraía el novio de su prima, y algunas escenas me recordaban a mí con el chico del Nissan Primera rojo. Zachary se negaba a sí mismo por contentar a un padre, que se preocupaba más por la homosexualidad de su cuarto hijo, y el qué dirán los vecinos, que por la vida de drogadicto que llevaba su primogénito. Un retrato que a buen seguro será real en algunas familias. Afortunadamente no ha sido mi caso. Zachary se guardaba para sí, sus frustraciones y prejuicios acrecentando sus inseguridades, complejos y miedos. La experiencia me ha demostrado que retener adentro todo eso no es bueno. Y cuento el caso de una persona de mi entorno familiar, que siempre ha dado una imagen de seguridad y firmeza hacía los demás. Todo lo que hacía era perfecto y si había un error, era por culpa de otro. Era muy exigente, estricta y hasta dominante. En el fondo proyectaba en los demás sus propias inseguridades y frustraciones. Se lo guardaba todo hasta que al final no pudo más y estalló. Y como ya comenté en el artículo 22, dedicado a la vigorexia, la salud mental es muy importante, quizá más que la física y no la tenemos en cuenta. Una tía me confesó recientemente que durante un periodo de crisis en su matrimonio, un terapeuta les recomendó a ella y a su marido que escribieran en un bloc, todo lo que les disgustaba de su pareja. Fue entonces, cuando mi tía se dio cuenta que había sido una egoísta con su marido. Cada uno vio sus propios defectos e intentaron corregirlos. A partir de ese momento la relación mejoró. A mi este blog me ha servido para conocerme mejor y cimentar todos mis principios, sobre todo en esas situaciones en que uno se deja llevar por la emoción del momento, sin medir las consecuencias y los riesgos. Y tengo muy claro, que cuando tenga a mi pareja, le contaré de la existencia de este blog y le animaré a que lo lea. Quizá pueda pensar que soy un indiscreto por ponerlo en la red al alcance de cualquiera y a lo mejor no me crea cuando le confiese que a partir de ese momento él solo será, en exclusiva, el receptor de mi blog. De él dependerá que me crea y confíe en mi, porque de lo contrario sería mejor, aunque me duela, no iniciar una relación que empezaría viciada.
 
31 - EN RESPUESTA AL JOVEN ENIGMATICO
Un joven enigmático ha escrito un comentario en el artículo 29, “El letargo adolescente”. En él cuenta su caso y pide mi opinión: “Yo soy gay y tengo 26 años. Vivo con un compañero de piso aparentemente heterosexual pero me preocupa que sea gay y que no se acepte. El tiene 28 años y es un chico bastante atractivo, e inteligente, aunque parece no encontrarse a gusto en casi ninguna situación. Hace unos días, en una fiesta en la que habíamos bebido mucho, se abalanzó sobre mi y me empezó a dar besos por toda la cara aproximándose bastante a mis labios y luego me hizo algún comentario de que era gay. El no sabe que yo lo soy. Habla a todas horas de mujeres. De hecho, tiene que hablar de aquellas que pasan por nuestro lado y que están bien. Realmente, no se si es porque le encantan las mujeres o es una forma de no aceptarse. ¿Que opinas?”.
Probablemente no tenga clara su orientación sexual y se encuentre sumergido en un conflicto interno que le lleve a ese estado de indecisión e inseguridad que a ti te preocupa y que como bien sabemos los homosexuales por desgracia es muy habitual. Y ante esto, qué haría yo en tu caso. Creo que es él quien tarde o temprano tiene que aclararse y aceptarse como homosexual, bisexual o heterosexual. De nada sirve que vayas con la buena intención de ayudarle, porque seguramente se lo tomará a mal y te rechazará. Yo he pasado por esa época de incertidumbre y hoy reconozco, que en ese momento, si me hubieran insinuado en lo más mínimo que pudiera ser gay, me hubieran ofendido e incluso habría hecho inconscientemente que todo el proceso de aceptación por el que he pasado se hubiera ralentizado más aún en el tiempo. En algunas personas asumirlo es mas rápido que en otras. Eso depende de cada uno y de su entorno. Pero sí que tengo claro que es algo individual. Y el que no quiera ver, reconocer y aceptar su forma de ser y sentir de manera natural, lo que hará es destruirse poco a poco como persona. Yo en tu lugar le diría que soy homosexual. Pero en un momento en el que surja la conversación. Una vez que lo sepa, podrá reaccionar bien y por lo tanto seguirá viviendo contigo, o mal. Es decir, que coja todas sus cosas y se vaya. Si es así, seguramente será porque está muy confuso y tenga miedo de perder el control de la vida ortopédica que lleva. Y quizá sea lo mejor para ti, porque aunque te pueda ser doloroso al principio, los problemas y conflictos se los lleva él y no tu. A veces, los homófonos más radicales están entre los homosexuales. Y son esos que no se aceptan como tal. Recuerdo en la película American Beatty, al vecino, rígido, estricto y violento, que llevaba la disciplina militar a su casa, hasta el extremo. Odiaba a los homosexuales, de los que decía: “¿por qué los maricones tienen que pasárnoslo siempre por la cara?. Cómo pueden ser tan desvergonzados.” En la escena, su hijo le respondía: “de esto se trat