12 - ¿ACASO LOS GAYS NO SOMOS MACHOS?
El otro día me llamó la atención un comentario del concursante gay de la última edición del Gran Hermano, cuando al referirse a sus compañeros masculinos, los calificaba como “los machos de la casa” solo por el hecho de ser heterosexuales. Reconozco que unos pueden tener más desarrollado ese lado femenino que dicen que tenemos todos los hombres, pero yo por mi forma de ser soy muy masculino y por lo tanto me siento macho como cualquier individuo que va por ahí alardeando de ello solo porque le gusten las mujeres. Tuve un compañero de trabajo que presumía de ser un macho ibérico y contaba todas sus conquistas, convencido de que le teníamos como un puro semental. Sin embargo la imagen que daba era más bien distinta. La de un pobre niño en un cuerpo adulto. Creo que hay gays que reúnen mejor que muchos heterosexuales la imagen de macho. Y pienso en el chico musculoso que conocí en el verano de 2005, que tanto en su aspecto, como en su forma de pensar, actuar o expresarse, cumple perfectamente con el perfil. Para muchos ignorantes, si el chico musculoso no desvelara su orientación sexual pensarían que es un auténtico macho. Pero seguro que la cosa cambia al saber que es gay. Considero que unos podemos ser muy macho o poco, pero todos somos machos solo por el hecho de ser hombres y sentirnos como tal, independientemente de si se tiene o no pluma. Y yo, que soy gay me siento orgulloso de ser macho. Aunque, pensándolo bien, si ser macho significa “tener tendencias a apoyar la guerra de Irak, manifestar actitudes homofóbicas y demostrar más interés en comprarse un todoterreno” como aparece publicado en la revista Men’s Health de diciembre de 2005, entonces prefiero no serlo.
13 - BROKEBACK MOUNTAIN – EN TERRENO VEDADO
El viernes se estrenó la que se perfila como la película del año “Brokeback Mountain – En Terreno Vedado”, basada en un relato escrito por la periodista Annie Proulx.
La historia se centra en la relación de dos cowboys homosexuales, en un momento y lugar difíciles para exteriorizar sus verdaderos sentimientos como son los años 60 y 70 de la América profunda. La cinta huye de la típica imagen frívola del gay y trabaja más otros aspectos nada superficiales como el amor entre dos hombres de apariencias duras y recias y sus miedos a la hora de afrontar su situación.
He ido a ver la película con cierta prudencia, porque muchas veces se habla tan bien de un filme del que se levanta tal expectación, que luego cuando voy al cine espero más de lo que me encuentro. Pero en esta ocasión no me ha defraudado. Ang Lee ha cuidado mucho la estética de la película con dos actores convincentes, unas bellas localizaciones y una música muy acertada, que unido a un buen guión ha conseguido cuatro Globos de Oro y se presenta como la posible ganadora del próximo certamen de los Oscars. La película es un poco lenta, pero no se hace pesada.
Para mi opinión es bueno que se estrenen películas de este tipo, en las que queda muy bien reflejado el sentir de las personas homosexuales y como en muchos casos no es fácil salir del armario. En algunas cosas me he sentido reflejado, como también supongo que se identificarán muchos otros gays que han visto la película, porque tambíen tenemos sentimientos como cualquier heterosexual, aunque con el añadido de llevar a nuestras espaldas la carga de ser todavía mal vistos por algunos sectores de la sociedad, que se piensan que lo nuestro es un vicio y una mera obsesión por el sexo, cuando en realidad la mayor parte de los gays solo buscamos querer a la persona amada.
Esto es lo que quiere poner de manifiesto “Brokeback Mountain” y me parece muy bien las apuestas de este tipo. Espero que todos los espectadores reflexionen y nos vean de otra manera tras ver esta película y la serie de culto “Queer as Folk” de la que Cuatro TV ha comprado los derechos para España y que empezará a emitir bien entrado el año.
La historia se centra en la relación de dos cowboys homosexuales, en un momento y lugar difíciles para exteriorizar sus verdaderos sentimientos como son los años 60 y 70 de la América profunda. La cinta huye de la típica imagen frívola del gay y trabaja más otros aspectos nada superficiales como el amor entre dos hombres de apariencias duras y recias y sus miedos a la hora de afrontar su situación.
He ido a ver la película con cierta prudencia, porque muchas veces se habla tan bien de un filme del que se levanta tal expectación, que luego cuando voy al cine espero más de lo que me encuentro. Pero en esta ocasión no me ha defraudado. Ang Lee ha cuidado mucho la estética de la película con dos actores convincentes, unas bellas localizaciones y una música muy acertada, que unido a un buen guión ha conseguido cuatro Globos de Oro y se presenta como la posible ganadora del próximo certamen de los Oscars. La película es un poco lenta, pero no se hace pesada.
Para mi opinión es bueno que se estrenen películas de este tipo, en las que queda muy bien reflejado el sentir de las personas homosexuales y como en muchos casos no es fácil salir del armario. En algunas cosas me he sentido reflejado, como también supongo que se identificarán muchos otros gays que han visto la película, porque tambíen tenemos sentimientos como cualquier heterosexual, aunque con el añadido de llevar a nuestras espaldas la carga de ser todavía mal vistos por algunos sectores de la sociedad, que se piensan que lo nuestro es un vicio y una mera obsesión por el sexo, cuando en realidad la mayor parte de los gays solo buscamos querer a la persona amada.
Esto es lo que quiere poner de manifiesto “Brokeback Mountain” y me parece muy bien las apuestas de este tipo. Espero que todos los espectadores reflexionen y nos vean de otra manera tras ver esta película y la serie de culto “Queer as Folk” de la que Cuatro TV ha comprado los derechos para España y que empezará a emitir bien entrado el año.
14 - ¿DE QUÉ HABLAMOS?
El otro día mi mejor amigo se enfadó con la actitud de una chica de mi cuadrilla, cuando en medio de una interesante conversación que manteníamos sobre música, se interesó por su opinión. Ella le respondió que hay temas como la música o la política, de los que no quiere hablar porque no entiende. A mi amigo no le gustó su reacción. Y yo les comprendo a los dos, en esta pequeña pero significativa fricción. La intención de mi amigo era buena, porque es un chico que siempre se preocupa por los demás, e intentaba con su gesto que ella no se sintiera excluida del grupo y se integrara en él. También entiendo a nuestra amiga, que supongo que por miedo a no estar a la altura de la conversación y hacer el ridículo, habría preferido no mediar palabra. A mi personalmente me gusta mucho conversar y tratar todos los temas, aunque reconozco que en aquellos en los que soy un lego procuro callar y escuchar. Yo creo que cuando una persona no quiere entrar en un tema es por desconocimiento e inseguridad, o también por intolerancia. La política me apasiona y me interesa conocer todas las opiniones por muy distintas que sean a las mías. En mi tierra, conozco a gente que elude hablar de este tema dada la compleja situación política en la que vivimos con ideologías muy enfrentadas. A pesar de ello, me gusta escuchar y conocer todas las opiniones porque creo que siempre se aprende algo y te da una visión más imparcial de las cosas. No creo que exista la objetividad, pero escuchar otras posturas ayuda a uno a ver mejor la realidad. No estoy diciendo con ello que uno cambie de opinión, sino que ayuda a entender otras formas de ver la vida. Yo tengo un compañero de trabajo que es radicalmente opuesto a mi ideología, incluso justifica algunas cosas que para mi y para muchos son injustificables, pero a pesar de ello debatimos y discutimos manteniendo siempre el respeto y sin utilizar calificativos peyorativos hacía el otro solo por pensar de diferente forma. Eso creo que es lo que diferencia a las personas, la tolerancia. Por ello considero que es bueno hablar de todo, así nos conocemos mejor y aprendemos a comprendernos. Solo los intolerantes intentan evitar entrar en temas como la política, la igualdad, o los malos tratos. Quizá porque se conocen muy bien y saben que no son capaces de controlar sus impulsos cuando les llevan la contraria.