REFLEXIONES DE UN GAY CONFUNDIDO
Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays
Acerca de
Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays. Su autor reflexiona sobre sus vivencias sentimentales y de amistad, intentando buscar una respuesta a todas sus dudas. Olimphiogay
Sindicación
 
20 - “QUEER AS FOLK” LA PRIMERA SERIE GAY EN CUATRO
Esta semana se ha puesto en marcha un nuevo canal, La Sexta. Espero que con las dos nuevas cadenas mejore la televisión actual porque creo que poco a poco está cambiando el panorama televisivo español. Por ejemplo desde Cuatro se está apostando por un contenido distinto, que quizá de momento no tiene la audiencia esperada, pero que cada vez consigue más adeptos. En esta cadena se emitirá próximamente Queer as Folk, la primera serie de televisión dedicada (pero no solo dirigida) al público homosexual. He podido ver algunos capítulos y me parece una propuesta interesante. Es un retrato de los diferentes modos de vida gay, con sus alegrías y sus penas. No me gustan los estereotipos ni las etiquetas, porque considero que cada persona somos diferente, pero sí que nos podemos sentir más identificados con unos que con otros. Y eso ocurre con los personajes de la serie. Yo me acerco más a la forma de ser, de pensar y de sentir de Michael. Una persona que lleva su homosexualidad con normalidad, sin alardes y con la ilusión de amar y ser amado con toda sinceridad. Michael está enamorado de su mejor amigo, un gay adicto al sexo que aparentemente muestra cierta indiferencia con todo lo relacionado con los sentimientos. Por suerte esto no me ocurre a mí, porque no estoy enamorado de mi mejor amigo ni me siento atraído por él, pero considero que es un caso más de los que se dan en las relaciones entre gays. Aunque pensándolo bien también sería aplicable a los heterosexuales, un público que en su mayoría seguramente se mostrará reacio a ver esta serie. Y es una lástima porque algunos ingenuos se darían cuenta de que todos los homosexuales no somos iguales. Esta es una serie que hace pensar y reflexionar. De hecho me recuerda a Sexo en Nueva York, aunque está contado de otra manera. Yo creo que es una serie más visual con un lenguaje muy directo. Se preocupa sobre todo por los gestos y expresiones de los protagonistas, y quizá no utiliza tanto la palabra como Carrie y sus amigas de Sexo en Nueva York. De hecho, la versión inglesa de Queers as Folk cuenta con muchas escenas de sexo, pero sin llegar a la categoría de película porno. Al ver los primeros capítulos me parecieron excesivas. Aunque pensándolo bien quizá sea bueno que se difundan esas imágenes y así se consiga que la sociedad lo vea como algo normal, porque recuerdo como en mi adolescencia, cuando me engañaba al creerme ser heterosexual, me repugnaba ver a dos hombres besándose. Me parecía horrendo. Reconozco que era corto de miras, pero el paso del tiempo y mi madurez personal ha hecho que esa estampa me parezca igual de bella y hermosa que la de un hombre y una mujer juntos expresándose todo su amor y cariño más sincero. En ciudades tan pequeñas como la mía, hasta a mi se me hace raro ver a dos hombres paseando por la calle agarrados del brazo, porque no es lo habitual. Pero sin embargo en las grandes ciudades como Madrid, Londres o San Francisco es algo a lo que ya están familiarizados, salvo en aquellos casos puntuales de moralistas extremos y reaccionarios que se cierran en banda y se niegan a aceptar la realidad. Por supuesto la población más radical de Estados Unidos e Inglaterra ha criticado muy duramente la serie Queers as Folk, asegurando que pervierte y perjudica gravemente tanto a la juventud como a la cultura. Curiosamente, la serie también ha contado con detractores dentro de la comunidad gay. Yo considero que en esta vida todo es criticable y la crítica siempre es sana cuando se hace de forma constructiva.
 
21- UN PENE A LA MEDIDA
De vez en cuando me suelo dar una vuelta por las librerías más importantes de mi ciudad para ojear las novedades editadas. En mi última visita encontré el nuevo trabajo del periodista Josep Tomás, titulado “El pene, el mejor amigo del hombre”. De momento no me lo he comprado porque tengo unos cuantos libros esperando ser devorados, pero con toda seguridad terminaré por hacerme con él, porque es un tema que me interesa. Con esto no quiero decir que yo sea de es@s que solo se fijan en el tamaño, porque precisamente lo que me llama poderosamente la atención es la obsesión que en la sociedad tenemos por su longitud, condicionando la masculinidad de los hombres solo por la medida de su pene. No hace mucho en una web vi una encuesta en la que se preguntaban si el tamaño era lo más importante en un hombre. El resultado arrojaba una amplia victoria para el sí. Recuerdo cuando era un adolescente, como influenciado por películas como Porkis, y emulando al protagonista, cogía el metro y me la medía con el deseo de tenerla como Rocco Siffredi. Me llevaba un chasco al comprobar que no se le acercaba aunque se quedara dentro de la media nacional. Tampoco es que me preocupara en exceso, pero en el fondo me dejaba llevar por esos prejuicios que hacen a uno pensar si en realidad vas a gustar más o menos, o llegado el momento vas a estar o no a la altura de las circunstancias. Solo hay que visitar las webs de contactos para darse cuenta de que muchos gays (y supongo que tambien heterosexuales) le dan excesiva importancia a la medida de su cipote o la de su pareja ideal. Y seguramente que la mayoría de ellos no estarán tan bien dotados como presumen. Recuerdo el anuncio de un vehículo que pasaron hace años por televisión, en el que una bella mujer se hacía la tan manida pregunta de si el tamaño es lo que verdaderamente importa. Al final del spot concluía destacando la potencia como el elemento fundamental de un coche. Solo con el tiempo me he dado cuenta de que todos esos mitos son mentira. En alguna ocasión me he preguntado si en realidad pienso esto como consuelo por tener un pene medio. Pero no, porque han sido pocos los hombres que me han gustado de verdad y ellos no destacaban por tenerla grande, ni gruesa. Y los que sí la tenían no me han llenado satisfactoriamente. Antonia San Juan, decía en uno de los monólogos de su última y brillante obra teatral “Las que faltaban”, que no hay que darle tanta importancia a las medidas del pene, sino al tamaño de la nómina de la pareja. No estoy de acuerdo, porque yo creo que en realidad lo que hay que medir es el afecto. O mejor dicho, la atracción y pasión de la pareja en una relación. Eso es lo más importante, porque como asegura Josep Tomás, en la contraportada de su libro, estamos confundidos al creer que los hombres pensamos con el pene, ya que básicamente los órganos genitales residen en el cerebro.