REFLEXIONES DE UN GAY CONFUNDIDO
Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays
Acerca de
Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays. Su autor reflexiona sobre sus vivencias sentimentales y de amistad, intentando buscar una respuesta a todas sus dudas. Olimphiogay
Sindicación
 
22 - ¿YO VIGOREXICO?
No hace muchos días emitieron en el Telediario de Ana Blanco, un reportaje sobre la vigorexia o el también llamado “complejo de Adonis”. Coincidiendo en el tiempo ojeé en una librería un libro dedicado a esta patología. No se si está últimamente de moda o soy yo el que al interesarme por el tema me fijo más que antes, pero a día de hoy se está hablando mucho de este trastorno. Confieso que hace unos años no me preocupaba tanto por mi cuerpo como ahora, ya que soy una persona que no suele engordar con facilidad. Bueno, algún que otro kilito de más pero nunca he tenido una prominente barriga a pesar de que en una época reconozco que comía en exceso. Pero todo cambió hace unos siete años y gracias al chico del Nissan Primera rojo y del que quizá hable en un próximo artículo. Fue a partir de ese momento y por él, a quien veía muchas tardes correr, que me empecé a tomar en serio el deporte. Recuperé aquellas prácticas que más me gustaban como la natación o el ciclismo y también comencé a correr, algo que hasta entonces detestaba. Cogí el ejercicio físico como hábito, y sobre todo tras conocer hace casi un año al chico musculado, quien me aficionó al gimnasio. Hoy en día me veo en el espejo y me gusto al observar mi cuerpo más definido. Pero también se me plantea una pregunta: ¿no me estaré volviendo vigoréxico?. Yo creo que es muy importante en esta vida que cada uno se guste y por lo tanto se quiera a si mismo y el estar arreglado, en forma y con una figura más cuidada, se avanza en ese propósito. Y no creo que por ello uno sea un ególatra, pero sí que es muy importante que tengamos la autoestima alta. Hace un par de meses le encargué a un chico que trabaja conmigo que me hiciera una cosa, pero no la hizo bien. No se si yo no me expliqué o el me entendió mal, pero se me disculpó viniéndome a decir que era un poco corto y que seguramente el fallo partió de él. Me dan pena estas personas que con su honestidad, inocencia y falta de seguridad en si mismos, al final son víctimas de personas vivas, como otro compañero que para que saliera un trabajo bien le propuse que lo hiciera él solo y me contestó que prefería realizarlo con otras personas porque así si hubiera un error sería más fácil encasquetárselo a otro. Aunque quizá tenga razón la psicóloga Pilar Varela al asegurar que en realidad todo el mundo nos gustamos bastante y “los que se menosprecian no tienen nada de sinceros y responden a una falsa modestia que solo busca el halago tranquilizador”. Pero claro, también existe el riesgo de quererse a uno mismo en exceso y eso es muy malo. Conozco algún caso muy cercano y al final inevitablemente les lleva a la frustración y a la soledad. Opino que para querer a los demás con sinceridad es necesario quererse a si mismo, pero como en todo en esta vida, los extremos son malos y el amor a uno mismo tiene sus límites. Por ello, yo estoy convencido de que el deporte a parte de mejorar nuestra condición física, también es muy beneficioso para mantener el equilibrio mental. Y a este tipo de salud no le damos la importancia que tiene y que hace que nos sintamos bien como personas. A mi, cada vez me gusta más el deporte y me enorgullece que el médico me diga, como en la última revisión del trabajo, que se nota que hago ejercicio y que estoy en forma, porque mis funciones vitales están incluso mejor que hace una década cuando llevaba una vida algo más sedentaria. Yo no me suelo machacar. Si un día estoy cansado suelo bajar la intensidad de los ejercicios, pero intento no dejar pasar la jornada sin al menos hacer natación. Eso es lo que creo que me diferencia de un vigoréxico. El chico que entrevistaron en el Telediario, y que afortunadamente se ha curado, aseguraba que pasaba muchas horas cada día en el gimnasio y que nunca estaba satisfecho con el resultado ya que siempre se veía muy delgado. En alguna web especializada he podido leer que según los expertos estas personas por lo general se obsesionan hasta tal extremo que pierden todo interés por las relaciones sociales y además baja su rendimiento laboral, hasta el punto de que ponen en peligro su economía, su entorno familiar y a veces hasta su propia vida. Probablemente sea cierta esta afirmación.