32 - EL EXTRAÑO VIAJE
Hace unos días salió al mercado el nuevo trabajo de Fangoria titulado “El extraño viaje”. De él, me he quedado con dos canciones que me han llamado poderosamente la atención, no solo porque tengan unos ritmos más que pegadizos, sino por el contenido de sus letras. Son los temas “Si lo sabe Dios, que se entere el mundo” y “Criticar por criticar”. El primero está dedicado a todos aquellos que durante un tiempo de nuestras vidas permanecemos dentro del armario, e intenta decirnos que por mucho que lo ocultemos al final todo se sabe. “Si hasta Dios sabe lo tuyo, que se entere todo el mundo. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar?, ¿A quién crees que puedes engañar?, Si al final todo se sabe y cada jaula tiene su llave
¿Qué secreto quieres ocultar?”. Esta canción no critica que un individuo permanezca dentro del armario, mas bien el hecho de que se mienta dando una imagen que no es la real, porque estoy de acuerdo cuando dicen “sabes que al final vas a confesar. Cállate, es mejor no hablar, vas a dar una excusa más”, “Mírate, tienes que cambiar, deja de jugar con la ambigüedad. Ríndete a la realidad”. El psicoterapeuta Joe Kort, recomienda en su libro “10 Consejos básicos para el hombre gay” que salgamos del armario, aunque asegura que “es imprescindible que nos sintamos bien con nuestra condición de gays cuando le comuniquemos a nuestra familia que lo somos. He descubierto que si mis pacientes, salen del armario antes de que estén preparados para hacerlo, sus familias se aprovechan de su ambivalencia y plantean dudas y preguntas muy problemáticas. Debe hacerse cuando se tiene confianza y seguridad en uno mismo y se está convencido de que se es gay. Si no nos comportamos completamente como gays y nuestra familia se empeña en que nos echemos atrás, la batalla puede ser aún más larga”. Y tiene toda la razón del mundo, de hecho cuando uno se siente seguro de si mismo, y a gusto con su homosexualidad, como he podido comprobar en mí mismo, se encuentra con la necesidad de comunicárselo a los suyos de forma natural y normal, y los prejuicios que había se van diluyendo hasta el punto de no darle tanta importancia al qué dirán. Yo cada vez paso más de las críticas destructivas. Esas en las que, como dice Fangoria en su canción “Criticar por criticar”: “Malgasto mi talento destrozando a los demás, propagando mil mentiras disfrazando la verdad. Estoy perdiendo tiempo que no voy a recobrar. Parece que mi vida no da para mas”. Creo que la crítica es buena, siempre que se haga de forma constructiva y sincera. Mi mejor amigo me saca a menudo mis defectos, como yo los suyos y aunque en caliente me puedan sentar mal, se lo agradezco porque me ayuda a mejorar como persona.
¿Qué secreto quieres ocultar?”. Esta canción no critica que un individuo permanezca dentro del armario, mas bien el hecho de que se mienta dando una imagen que no es la real, porque estoy de acuerdo cuando dicen “sabes que al final vas a confesar. Cállate, es mejor no hablar, vas a dar una excusa más”, “Mírate, tienes que cambiar, deja de jugar con la ambigüedad. Ríndete a la realidad”. El psicoterapeuta Joe Kort, recomienda en su libro “10 Consejos básicos para el hombre gay” que salgamos del armario, aunque asegura que “es imprescindible que nos sintamos bien con nuestra condición de gays cuando le comuniquemos a nuestra familia que lo somos. He descubierto que si mis pacientes, salen del armario antes de que estén preparados para hacerlo, sus familias se aprovechan de su ambivalencia y plantean dudas y preguntas muy problemáticas. Debe hacerse cuando se tiene confianza y seguridad en uno mismo y se está convencido de que se es gay. Si no nos comportamos completamente como gays y nuestra familia se empeña en que nos echemos atrás, la batalla puede ser aún más larga”. Y tiene toda la razón del mundo, de hecho cuando uno se siente seguro de si mismo, y a gusto con su homosexualidad, como he podido comprobar en mí mismo, se encuentra con la necesidad de comunicárselo a los suyos de forma natural y normal, y los prejuicios que había se van diluyendo hasta el punto de no darle tanta importancia al qué dirán. Yo cada vez paso más de las críticas destructivas. Esas en las que, como dice Fangoria en su canción “Criticar por criticar”: “Malgasto mi talento destrozando a los demás, propagando mil mentiras disfrazando la verdad. Estoy perdiendo tiempo que no voy a recobrar. Parece que mi vida no da para mas”. Creo que la crítica es buena, siempre que se haga de forma constructiva y sincera. Mi mejor amigo me saca a menudo mis defectos, como yo los suyos y aunque en caliente me puedan sentar mal, se lo agradezco porque me ayuda a mejorar como persona.
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33 - CON LA MUSICA EN TODAS PARTES
Se acercan las navidades y esta es una época propicia para la publicación de nuevos discos, la mayor parte de ellos recopilatorios. Aunque en realidad no se si para satisfacción de los melómanos como yo, o lamento de nuestros bolsillos, porque siempre caen en nuestras manos más discos de lo esperado. Cuando era un adolescente, en mi casa se enfadaban por mi afición a comprarme en un principio LPs y luego más tarde CDs. Tanto a mi hermano como a mi, siempre nos ha gustado la música. Al principio me dejaba llevar por los estribillos y los ritmos y no me fijaba tanto en las letras. Sin embargo conforme pasan los años y me voy haciendo un poco mayor, me intereso más por el contenido. O mejor dicho, por el mensaje que transmite cada canción. La música es una de las mejores vías de comunicación que tenemos los seres humanos y nos transmite muchos sentimientos que a veces no seríamos capaces de exteriorizar o incluso interiorizar, de otra manera. Por eso “bravo por la música” como canta Juan Pardo en esta canción, porque “nos hace mágicos”, “bravo por la música que derrama lágrimas y después sonrisas despertando al amor”. Aunque soy una persona que tiene muchos defectos, reconozco que una de mis virtudes es mi carácter optimista y positivo, por el cual gracias a él, nunca he caído en una depresión. Y oportunidades creo que las ha habido, porque todos en alguna época de nuestras vidas hemos tenido problemas que en muchos casos desembocan en crisis de este tipo. Yo en los malos momentos y de manera inconsciente me pongo música animada, quizá en un intento por sobreponerme a la adversidad. A lo mejor de esta manera me esté engañando, porque una amiga me dijo una vez, que en momentos de tristeza, aflicción o melancolía es mejor no hacer nada para que se vaya, ya que nuestro propio organismo necesita su tiempo para volver al estado de ánimo normal, de forma natural. Y puede que tenga razón, sin embargo a mi como terapia, tanto la música como salir al monte, disfrutar de mi perro, escribir este blog o realizar otras actividades sanas, hacen que me evada de esos problemas o situaciones que nos llevan a las personas al estrés, la ansiedad o incluso la depresión. Y de momento me va muy bien. A cada historia que he vivido o persona que me ha marcado, le pongo una canción de esa época, tanto cuando los recuerdos son buenos como malos. Así como de los viajes que hago. De cada uno, tengo un tema musical que me hace revivir con el tiempo esos momentos. Si son canciones que me traen buenos recuerdos, me gusta enormemente revivirlos en mi mente y si son canciones que me recuerdan malas historias, también, porque de esa forma nunca se me olvidará en qué piedra no me tengo que volver a tropezar en mi camino diario por la vida. “Por eso quiero dar las gracias a las canciones que transmiten emociones, quiero dar las gracias por lo que me hacen sentir. Debo admitir que con la música vale vivir”. Como repite ABBA en su canción “Gracias por la música”. Sin duda, la mejor medicina para el alma y sin efectos secundarios.
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