14 - ¿DE QUÉ HABLAMOS?
El otro día mi mejor amigo se enfadó con la actitud de una chica de mi cuadrilla, cuando en medio de una interesante conversación que manteníamos sobre música, se interesó por su opinión. Ella le respondió que hay temas como la música o la política, de los que no quiere hablar porque no entiende. A mi amigo no le gustó su reacción. Y yo les comprendo a los dos, en esta pequeña pero significativa fricción. La intención de mi amigo era buena, porque es un chico que siempre se preocupa por los demás, e intentaba con su gesto que ella no se sintiera excluida del grupo y se integrara en él. También entiendo a nuestra amiga, que supongo que por miedo a no estar a la altura de la conversación y hacer el ridículo, habría preferido no mediar palabra. A mi personalmente me gusta mucho conversar y tratar todos los temas, aunque reconozco que en aquellos en los que soy un lego procuro callar y escuchar. Yo creo que cuando una persona no quiere entrar en un tema es por desconocimiento e inseguridad, o también por intolerancia. La política me apasiona y me interesa conocer todas las opiniones por muy distintas que sean a las mías. En mi tierra, conozco a gente que elude hablar de este tema dada la compleja situación política en la que vivimos con ideologías muy enfrentadas. A pesar de ello, me gusta escuchar y conocer todas las opiniones porque creo que siempre se aprende algo y te da una visión más imparcial de las cosas. No creo que exista la objetividad, pero escuchar otras posturas ayuda a uno a ver mejor la realidad. No estoy diciendo con ello que uno cambie de opinión, sino que ayuda a entender otras formas de ver la vida. Yo tengo un compañero de trabajo que es radicalmente opuesto a mi ideología, incluso justifica algunas cosas que para mi y para muchos son injustificables, pero a pesar de ello debatimos y discutimos manteniendo siempre el respeto y sin utilizar calificativos peyorativos hacía el otro solo por pensar de diferente forma. Eso creo que es lo que diferencia a las personas, la tolerancia. Por ello considero que es bueno hablar de todo, así nos conocemos mejor y aprendemos a comprendernos. Solo los intolerantes intentan evitar entrar en temas como la política, la igualdad, o los malos tratos. Quizá porque se conocen muy bien y saben que no son capaces de controlar sus impulsos cuando les llevan la contraria.