27 - TE DESEO TANTO AMOR
He estado unos días en los Pirineos, disfrutando del buen tiempo y de unos bellos parajes que te hacen apreciar la vida de otra manera. Cuando preparábamos el viaje a Monte Perdido, un amigo no estaba del todo decidido a venir con nosotros. Yo le animaba, como el resto del grupo, pero le daba miedo porque su entorno familiar y algún que otro conocido le hacían desistir con la idea de que es un monte muy difícil y muy peligroso. Al final logramos convencerle y me sorprendió porque su empeño fue tal que quiso hacer cima a pesar de todo lo que le costó. El afán por superarse y demostrar que podía fue la motivación perfecta para lograr algo tan grande como el deseo. Dicen que lo más importante es el momento en que se desea algo que no se tiene, porque una vez que se consigue se pierde todo interés ya que no se valora de la misma manera. Hasta cierto punto puede que tengan razón, porque cuando nos atrae una persona (fase que yo consideraría motivación) se activa el deseo por conocerle, gustarle, sorprenderle y atraerle. Esto último es muy importante, y a diferencia del monte, en este caso el deseo tiene que ser reciproco y no siempre ocurre, aunque sea muy duro reconocerlo. Por eso creo que encontrar a una persona con la que se comparta el mismo deseo sincero y real es toda una suerte. Como si nos tocase la lotería. Aunque claro, como en el azar, también aquí hay que saber administrar la suerte y eso es lo más difícil. Me impactó hace un par de años la llamada de un señor al programa “Hablar por hablar” de la Cadena SER. Lo tenía todo, un buen trabajo, una casa, unos hijos perfectos y una mujer maravillosa. Se sentía a gusto y feliz con su vida. Sin embargo, un buen día su mujer le pidió la separación. Él tuvo que abandonar el domicilio familiar y se fue a vivir a una pensión. Entre sollozos, se preguntaba qué le había hecho a su esposa para que le abandonara porque en su opinión “había sido un buen marido”. Le culpaba a Internet de su situación y se lamentaba por haberle comprado un ordenador cuando se lo pidió, puesto que a través de los chats empezó a conocer a otros hombres. Al día siguiente de hablar en el programa de radio, llamó su ex-mujer, quien había escuchado la conversación y si bien reconoció que había sido un marido y un padre ejemplar, aseguró que se sentía sola en el seno del matrimonio, porque él solo se preocupaba por su felicidad sin demostrar ningún interés por lo que ella sentía. Reconoció haber conocido en los últimos meses a algunos hombres con los que no llegó a salir y afirmó que la decisión la había tomado después de meditarlo mucho. Sin quererlo, en esta relación, los dos habían dejado que la pasión les abandonara. En un interesante reportaje publicado en la revista Psychologies en agosto de 2006 se afirma que “quien ama siempre sigue descubriendo en el amado cosas nuevas y bellas. Después de un tiempo, la atracción sexual disminuye porque el componente básico de la atracción es la novedad, pero aumentan la intimidad profunda, el placer de lo cotidiano, de estar juntos y de reencontrarse. Si no hay enamoramiento, la pasión pura se va apagando con la cotidianeidad. Para mantenerla los dos amantes tienen que encontrarse de vez en cuando, tratar de darse placer y hacer cosas agradables juntos porque en el verdadero enamoramiento las dos personas que se exploran a si mismas exploran también el mundo que les rodea. Hay gente que dice estar enamorada y en realidad no lo está porque confunde la pasión con el enamoramiento”.
Comentario:
Completamente de acuerdo.