<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[REFLEXIONES DE UN GAY CONFUNDIDO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Blog para pensar en alto sobre las relaciones gays]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[36 - ¿DÓNDE ESTÁS AMOR?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_48.htm]]></link><description><![CDATA[Mi mejor amigo me acaba de invitar a una fiesta que va a organizar con su novia, para recibir a la primavera. Llevan saliendo desde hace casi dos años y ahora recuerdo aquellos momentos cuando él revoloteaba de flor en flor sin conseguir encontrar a su pareja ideal. Se preguntaba con cierta frecuencia, si en realidad existía. En aquella época de desaliento yo le intentaba animar diciéndole que no hay que agobiarse porque en el momento menos pensado aparece el gran amor en nuestras vidas. Basta que uno se obsesione para que elijamos a la persona equivocada, le insistía. Y así fue, cuando se calmó apareció ella. Una chica con la que congenia en todo y que le ha dado a su vida mucho color. Con el tiempo, yo he puesto en duda mis propios consejos al ver pasar los años y comprobar que me voy haciendo mayor y no encuentro a mi hombre ideal. Mis dudas se sustentan por el hecho de ser gay. Dicen que somos promiscuos por naturaleza y aunque yo no me considero como tal y no me gusta generalizar, en mis momentos de debilidad caigo en el error de creer tales infundíos. Cuando un chico me ha gustado mucho, lo que se dice estar pillado, siempre he tenido la sensación de que algo fallaba. Me entraba cierto pánico porque temía que si la relación se consolidaba, ésta pudiera variar mi forma de vida y eso no quería. Y muchas veces me he planteado porqué. Quizá solo me atraiga sexualmente y en consecuencia, a lo mejor solo busque sexo. En realidad no creo que yo sea tan superficial. Quiero algo más. Una persona con la que compartir emociones y aficiones. En definitiva, disfrutar con él de todo lo que me rodea. Y en varias ocasiones me he preguntado ¿acaso no habrá en la vida otro chico que sienta, piense y quiera lo mismo que yo?.  Hoy puedo decir que sí, porque la paciencia y el tiempo me ha permitido encontrar al hombre que necesitaba para disfrutar juntos y de la mejor manera, de todos los bellos momentos que nos brinda la vida. Mi chico ha entrado en mi vida como yo en la suya de una manera natural, integrándose a la perfección en mi círculo de amistades y familiar. Nunca me podía imaginar que fuera tan sencillo. Reconozco que el hecho de haber salido del armario me ha podido facilitar mucho las cosas y estoy muy contento por ello. Y ahora que tengo pareja, soy consciente de que no puedo relajarme y pensar que ya he cumplido mi objetivo, porque lo más duro del camino está aun por recorrer y es el hecho de mantener intacta la llama de la pasión como el primer día.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[35 - EN EL MOMENTO DE LA VERDAD]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_47.htm]]></link><description><![CDATA[Después de algo más de un mes sin escribir en este blog, me encuentro en una fase de indecisión. De no saber si seguir publicando mis reflexiones y opiniones por la red. A mi me gusta mucho escribir, pero reconozco que ya no tengo la motivación de hace unos meses. Quizás sea porque me siento más libre que antes de navidades, cuando di el paso definitivo de contar mi gran secreto a los míos. Llevaba algunos meses con ganas de comunicárselo a mis padres y mis hermanos, pero no encontraba el momento. El miedo a la reacción me podía, en contradicción con lo que yo pensaba y que ya dejé expresado en el artículo “Miedo a nada”.  Al final, y tras releer la reflexión afiancé las ideas y me lancé al ruedo, porque entendía que era el momento. Tenía previsto anunciarlo en la cena de nochebuena.  En los días, en incluso en las horas previas no me sentí tenso ni nervioso, a lo mejor porque inconscientemente pensaba que en el último momento me rajaría y no contaría nada. Aguanté hasta el final de la cen y en un momento dado me abstraje de la conversación familiar y me introduje sin quererlo en un conflicto interno sobre si debía decirlo o no. Por supuesto, el no o mi lado racional, podía frente al sí del lado emocional, en esa dura pugna que se libraba en mi cabeza. Sin embargo, cuando mi lado racional se relajó porque se veía con la batalla ganada, el sí cogió fuerza y de improviso ganó el pulso. Fue entonces cuando, con unos nervios a flor de piel, respiré hondo y lo anuncié. “Os tengo que dar un notición”, les dije, ante la atenta mirada de mis familiares. “Soy homosexual”. Debo reconocer que el primer sorprendido por el anuncio fui yo, por la naturalidad con la que lo recibieron. No se me olvidará nunca la respuesta de mi hermana “¿y?”. En ese momento se me vino el mundo abajo. Tantos años agobiado porque no se enteraran y con miedo a la reacción que pudieran tener y compruebo, que a excepción de mi padre, los demás lo vieron con normalidad. Intenté darles explicaciones aunque comprobé que no era necesario, porque me aceptaban tal y como soy. “Para mi no cambia nada que seas gay” dijo mi hermano, quien añadió que “de hecho, yo siendo heterosexual también en la adolescencia tuve algunas dudas, como creo que hemos tenido todos los jóvenes”. Esas palabras me aliviaron. Tanta serenidad me abrumaba, e incluso llegué a preguntarles si lo sospecharon. Me respondieron con toda rotundidad que no. Mi hermana reconoció que en algún momento si se le pasó por la cabeza, por no haber salido nunca con ninguna chica, pero no le dio importancia a ese hecho. Mi madre añadió que creía que mi timidez me impedía relacionarme con mujeres. Pasado algo más de un mes tras comunicar la noticia, me siento satisfecho por haberlo contado. Es como si me hubiera liberado de una tacada de 20 kg que cargaba a mis espaldas. Ahora compruebo cómo los gays mantenemos un estrés permanente durante el tiempo que nos encontramos dentro del armario y lo relajado que se queda uno cuando no se tiene que preocupar de evitar que los suyos descubran la otra vida. Yo nunca me he arrepentido, ni un instante, de haber ligado o vivido una relación con un hombre, sin embargo reconozco que se me quedaba como una sensación de haber “pecado” para los míos. Es reconfortable saber que no lo ven como un delito, aunque en algún caso, como el de mi padre, le cueste aceptarlo. Si en realidad me quiere, no tendrá mas remedio que asumirlo, a pesar de que sus convicciones conservadoras le impidan abrir su mente.  Para terminar este artículo, me quedo con una cita del escritor Andre Gide, cuando dice que “lo difícil no es liberarse, sino saber ser libre”.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[34 - LAS DROGAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_46.htm]]></link><description><![CDATA[Hace unos días mi mejor amigo me invitó a una conferencia que organizaba su novia, sobre la influencia de las drogas en el estado de ánimo de las personas. Reconozco que es un tema del que no me suelo preocupar y fui mas por compromiso que por otra cosa, pero me pareció muy interesante. En la charla, un especialista en psiquiatría aseguraba que el abuso en el consumo de drogas puede despertar diferentes trastornos psicóticos, en personas que son genéticamente propensas a estas enfermedades. Al término de la conferencia nos fuimos mis amigos y yo a tomar un café con dos enfermos, que nos contaron sus vivencias. Uno de ellos, reconoció haber gastado mucho dinero en locas fiestas, en las cuales se le pegaban interesados amigos que le sacaban todo el dinero. En esos momentos de euforia, en que la enfermedad se confundía con la emoción de un afortunado en la vida, lleno de una imaginaria suerte de la que carecía, se compró un coche de lujo cuando no tenía la necesidad, o se fue a recorrer media España con unos hippies que le dejaron tirado cuando tuvo una grave crisis. Nos aseguró temer que en una fuerte depresión de esas en las que suele caer con cierta frecuencia, llegue a suicidarse y se preguntaba porqué le ha pasado a él y no a otros colegas suyos que han abusado más de las drogas y sin embargo llevan una vida normal. El psiquiatra comentaba en la conferencia, que cada individuo es genéticamente distinto a los demás y hay personas que tienen latente trastornos como la depresión, la paranoia e incluso la esquizofrenia, pero que si llevan una vida sana y equilibrada nunca se reactivan. Y no con ello quería censurar el consumo, sino el abuso que se hace al probar estas sustancias. Durante la interesante conversación que mantuvimos en la cafetería, nos preguntaron si alguna vez habíamos consumido algún tipo de droga. Los tres dijimos que no y se extrañaron por ello. En ese momento reconozco que me hubiera sentido un bicho raro de no estar acompañado por mis dos colegas, que llevan una vida sana como yo. Y me enorgullecí por no haber probado esas sustancias cargadas de sensaciones de las que habla Alaska en su canción “No se que me das”, “que me hace volar como el águila que vuela en libertad sobre el valle lejos de la tempestad, como el viento cuando cruza la ciudad, con el rumbo fijo y sin mirar atrás”. Yo prefiero pisar suelo firme porque me siento algo más seguro. Aunque soy realista y reconozco que la tierra también tiene sus temblores y terremotos, de los que también hay que intentar protegerse.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[33 - CON LA MUSICA EN TODAS PARTES]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_43.htm]]></link><description><![CDATA[Se acercan las navidades y esta es una época propicia para la publicación de nuevos discos, la mayor parte de ellos recopilatorios. Aunque en realidad no se si para satisfacción de los melómanos como yo, o lamento de nuestros bolsillos, porque siempre caen en nuestras manos más discos de lo esperado. Cuando era un adolescente, en mi casa se enfadaban por mi afición a comprarme en un principio LPs y luego más tarde CDs. Tanto a mi hermano como a mi, siempre nos ha gustado la música. Al principio me dejaba llevar por los estribillos y los ritmos y no me fijaba tanto en las letras. Sin embargo conforme pasan los años y me voy haciendo un poco mayor, me intereso más por el contenido. O mejor dicho, por el mensaje que transmite cada canción. La música es una de las mejores vías de comunicación que tenemos los seres humanos y nos transmite muchos sentimientos que a veces no seríamos capaces de exteriorizar o incluso interiorizar, de otra manera. Por eso “bravo por la música” como canta Juan Pardo en esta canción, porque “nos hace mágicos”, “bravo por la música que derrama lágrimas y después sonrisas despertando al amor”.  Aunque soy una persona que tiene muchos defectos, reconozco que una de mis virtudes es mi carácter optimista y positivo, por el cual gracias a él, nunca he caído en una depresión. Y oportunidades creo que las ha habido, porque todos en alguna época de nuestras vidas hemos tenido problemas que en muchos casos desembocan en crisis de este tipo.  Yo en los malos momentos y de manera inconsciente me pongo música animada, quizá en un intento por sobreponerme a la adversidad.  A lo mejor de esta manera me esté engañando, porque una amiga me dijo una vez, que en momentos de tristeza, aflicción o melancolía es mejor no hacer nada para que se vaya, ya que nuestro propio organismo necesita su tiempo para volver al estado de ánimo normal, de forma natural. Y puede que tenga razón, sin embargo a mi como terapia, tanto la música como salir al monte, disfrutar de mi perro, escribir este blog o realizar otras actividades sanas, hacen que me evada de esos problemas o situaciones que nos llevan a las personas al estrés, la ansiedad o incluso la depresión. Y de momento me va muy bien. A cada historia que he vivido o persona que me ha marcado, le pongo una canción de esa época, tanto cuando los recuerdos son buenos como malos. Así como de los viajes que hago. De cada uno, tengo un tema musical que me hace revivir con el tiempo esos momentos. Si son canciones que me traen buenos recuerdos, me gusta enormemente revivirlos en mi mente y si son canciones que me recuerdan malas historias, también, porque de esa forma nunca se me olvidará en qué piedra no me tengo que volver a tropezar en mi camino diario por la vida. “Por eso quiero dar las gracias a las canciones que transmiten emociones, quiero dar las gracias por lo que me hacen sentir. Debo admitir que con la música vale vivir”. Como repite ABBA en su canción “Gracias por la música”.  Sin duda, la mejor medicina para el alma y sin efectos secundarios.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[32 - EL EXTRAÑO VIAJE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_42.htm]]></link><description><![CDATA[Hace unos días salió al mercado el nuevo trabajo de Fangoria titulado “El extraño viaje”. De él, me he quedado con dos canciones que me han llamado poderosamente la atención, no solo porque tengan unos ritmos más que pegadizos, sino por el contenido de sus letras. Son los temas “Si lo sabe Dios, que se entere el mundo” y “Criticar por criticar”.  El primero está dedicado a todos aquellos que durante un tiempo de nuestras vidas permanecemos dentro del armario, e intenta decirnos que por mucho que lo ocultemos al final todo se sabe.  “Si hasta Dios sabe lo tuyo, que se entere todo el mundo. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar?, ¿A quién crees que puedes engañar?, Si al final todo se sabe y cada jaula tiene su llave<br/>¿Qué secreto quieres ocultar?”. Esta canción no critica que un individuo permanezca dentro del armario, mas bien el hecho de que se mienta dando una imagen que no es la real, porque estoy de acuerdo cuando dicen “sabes que al final vas a confesar. Cállate, es mejor no hablar, vas a dar una excusa más”, “Mírate, tienes que cambiar, deja de jugar con la ambigüedad. Ríndete a la realidad”.    El psicoterapeuta Joe Kort, recomienda en su libro “10 Consejos básicos para el hombre gay” que salgamos del armario, aunque asegura que “es imprescindible que nos sintamos bien con nuestra condición de gays cuando le comuniquemos a nuestra familia que lo somos. He descubierto que si mis pacientes, salen del armario antes de que estén preparados para hacerlo, sus familias se aprovechan de su ambivalencia y plantean dudas y preguntas muy problemáticas. Debe hacerse cuando se tiene confianza y seguridad en uno mismo y se está convencido de que se es gay. Si no nos comportamos completamente como gays y nuestra familia se empeña en que nos echemos atrás, la batalla puede ser aún más larga”.  Y tiene toda la razón del mundo, de hecho cuando uno se siente seguro de si mismo,  y a gusto con su homosexualidad, como he podido comprobar en mí mismo,  se encuentra con la necesidad de comunicárselo a los suyos de forma natural y normal, y los prejuicios que había se van diluyendo hasta el punto de no darle tanta importancia al qué dirán. Yo cada vez paso más de las críticas destructivas. Esas en las que, como dice Fangoria en su canción “Criticar por criticar”: “Malgasto mi talento destrozando a los demás, propagando mil mentiras disfrazando la verdad. Estoy perdiendo tiempo que no voy a recobrar. Parece que mi vida no da para mas”.  Creo que la crítica es buena, siempre que se haga de forma constructiva y sincera. Mi mejor amigo me saca a menudo mis defectos, como yo los suyos y aunque en caliente me puedan sentar mal, se lo agradezco porque me ayuda a mejorar como persona.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[31 - EN RESPUESTA AL JOVEN ENIGMATICO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_41.htm]]></link><description><![CDATA[Un joven enigmático ha escrito un comentario en el artículo 29, “El letargo adolescente”. En él cuenta su caso y pide mi opinión: “Yo soy gay y tengo 26 años. Vivo con un compañero de piso aparentemente heterosexual pero me preocupa que sea gay y que no se acepte. El tiene 28 años y es un chico bastante atractivo, e inteligente, aunque parece no encontrarse a gusto en casi ninguna situación. Hace unos días, en una fiesta en la que habíamos bebido mucho, se abalanzó sobre mi y me empezó a dar besos por toda la cara aproximándose bastante a mis labios y luego me hizo algún comentario de que era gay. El no sabe que yo lo soy. Habla a todas horas de mujeres. De hecho, tiene que hablar de aquellas que pasan por nuestro lado y que están bien. Realmente, no se si es porque le encantan las mujeres o es una forma de no aceptarse. ¿Que opinas?”. <br/>Probablemente no tenga clara su orientación sexual y se encuentre sumergido en un conflicto interno que le lleve a ese estado de indecisión e inseguridad que a ti te preocupa y que como bien sabemos los homosexuales por desgracia es muy habitual. Y ante esto, qué haría yo en tu caso. Creo que es él quien tarde o temprano tiene que aclararse y aceptarse como homosexual, bisexual o heterosexual. De nada sirve que vayas con la buena intención de ayudarle, porque seguramente se lo tomará a mal y te rechazará. Yo he pasado por esa época de incertidumbre y hoy reconozco, que en ese momento, si me hubieran insinuado en lo más mínimo que pudiera ser gay, me hubieran ofendido e incluso habría hecho inconscientemente que todo el proceso de aceptación por el que he pasado se hubiera ralentizado más aún en el tiempo. En algunas personas asumirlo es mas rápido que en otras. Eso depende de cada uno y de su entorno.  Pero sí que tengo claro que es algo individual. Y el que no quiera ver, reconocer y aceptar su forma de ser y sentir de manera natural, lo que hará es destruirse poco a poco como persona. Yo en tu lugar le diría que soy homosexual. Pero en un momento en el que surja la conversación. Una vez que lo sepa, podrá reaccionar bien y por lo tanto seguirá viviendo contigo, o mal. Es decir, que coja todas sus cosas y se vaya. Si es así, seguramente será porque está muy confuso y tenga miedo de perder el control de la vida ortopédica que lleva. Y quizá sea lo mejor para ti, porque aunque te pueda ser doloroso al principio, los problemas y conflictos se los lleva él y no tu.  A veces, los homófonos más radicales están entre los homosexuales. Y son esos que no se aceptan como tal.  Recuerdo en la película American Beatty, al vecino, rígido, estricto y violento, que llevaba la disciplina militar a su casa, hasta el extremo.  Odiaba a los homosexuales, de los que decía: “¿por qué los maricones tienen que pasárnoslo siempre por la cara?. Cómo pueden ser tan desvergonzados.” En la escena, su hijo le respondía: “de esto se trata papa, no creen de que haya que avergonzarse". Sin ánimo de reventar el desenlace de la película, este coronel de la marina resultó ser un homosexual reprimido que al final estalló y se destruyó.  Y aunque es ficción, estoy convencido que situaciones como esta son muy frecuentes en nuestra sociedad.  Pero puede que tu compañero de piso reaccione bien, motivado por uno de estos dos factores totalmente opuestos. Bien, porque en realidad sea heterosexual y tenga las cosas más claras de lo que parece, y por lo tanto no le suponga ningún trauma vivir con un homosexual, o porque en el fondo sea gay y tu le gustes, y esa atracción pueda más que su deseo por permanecer dentro del armario para todo el mundo. <br/>Puede que si no lo intentes no descubras nunca lo que pasa por su cabeza. Aunque claro, lo digo con la comodidad que da la distancia, desde donde se pierden algunas perspectivas que solo perciben los protagonistas de cada caso, y que son fundamentales para desentrañar esas situaciones de confusión y dudas que no nos dejan tomar uno u otro camino en ese peregrinar diario por la vida. Por eso, quizás no sea yo muy amigo de dar consejos en temas tan trascendentales como este.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[30 - CRACY (LOCO)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_40.htm]]></link><description><![CDATA[El otro día fui a ver la película “Cracy”. Su argumento se centra en la vida de un joven llamado Zachary, condicionado por su padre al que pretende agradar reprimiendo sus sentimientos. Me ha gustado la cinta, porque he recordado esos momentos de incertidumbre sobre la sexualidad, que tuve desde mi infancia hasta convertirme en un adulto y compruebo cómo con el paso del tiempo he ido evolucionando como persona. He visto algunos paralelismos en la vida del protagonista con la mía. A Zachary, le gustaba de niño vestirse de mujer con la ropa de su madre. Y yo disfrutaba poniéndome a escondidas los trajes y corbatas de mi padre. Ahora de mayor recuerdo esas escenas vividas y reconozco que eran una señal de la atracción que sentía hacía todo lo masculino. En el caso de Zachary, su padre le pilló y desde entonces su obsesión fue evitar que su hijo se volviera “marica”. A mi no me pillaron nunca, pero si sabían que a mis ocho añitos me gustaban mucho los trajes y las corbatas. Unas prendas de vestuario que no levantaban tantas sospechas. Al protagonista del filme le atraía el novio de su prima, y algunas escenas me recordaban a mí con el chico del Nissan Primera rojo. Zachary se negaba a sí mismo por contentar a un padre, que se preocupaba más por la homosexualidad de su cuarto hijo, y el qué dirán los vecinos, que por la vida de drogadicto que llevaba su primogénito. Un retrato que a buen seguro será real en algunas familias. Afortunadamente no ha sido mi caso. Zachary se guardaba para sí, sus frustraciones y prejuicios acrecentando sus inseguridades, complejos y miedos. La experiencia me ha demostrado que retener adentro todo eso no es bueno. Y cuento el caso de una persona de mi entorno familiar, que siempre ha dado una imagen de seguridad y firmeza hacía los demás. Todo lo que hacía era perfecto y si había un error, era por culpa de otro. Era muy exigente, estricta y hasta dominante. En el fondo proyectaba en los demás sus propias inseguridades y frustraciones. Se lo guardaba todo hasta que al final no pudo más y estalló. Y como ya comenté en el artículo 22, dedicado a la vigorexia, la salud mental es muy importante, quizá más que la física y no la tenemos en cuenta. Una tía me confesó recientemente que durante un periodo de crisis en su matrimonio, un terapeuta les recomendó a ella y a su marido que escribieran en un bloc, todo lo que les disgustaba de su pareja. Fue entonces, cuando mi tía se dio cuenta que había sido una egoísta con su marido. Cada uno vio sus propios defectos e intentaron corregirlos. A partir de ese momento la relación mejoró. A mi este blog me ha servido para conocerme mejor y cimentar todos mis principios, sobre todo en esas situaciones en que uno se deja llevar por la emoción del momento, sin medir las consecuencias y los riesgos. Y tengo muy claro, que cuando tenga a mi pareja, le contaré de la existencia de este blog y le animaré a que lo lea. Quizá pueda pensar que soy un indiscreto por ponerlo en la red al alcance de cualquiera y a lo mejor no me crea cuando le confiese que a partir de ese momento él solo será, en exclusiva, el receptor de mi blog. De él dependerá que me crea y confíe en mi, porque de lo contrario sería mejor, aunque me duela, no iniciar una relación que empezaría viciada.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[29 - EL LETARGO ADOLESCENTE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_39.htm]]></link><description><![CDATA[Estuve hace unos días en el banco de mi barrio y me atendió un nuevo comercial que me quería vender todo tipo de productos, entre ellos una nueva tarjeta joven que habían sacado recientemente. Cuando me preguntó la edad se dió cuenta que yo no entraba dentro del grupo de jóvenes a los que iba dirigido el producto. Pero me gustó que me quitara años, porque yo me siento joven a mis treinta y tantos y me percaté de ello en las fiestas de mi ciudad cuando unos amigos propusieron ir a una verbena en la que tocaban los éxitos de siempre al más puro estilo Radiolé. Aunque me gusta casi todo tipo de música, reconozco que me sentí incómodo y desubicado, porque esos temas y sus correspondientes bailes no me entusiasmaron en lo más mínimo, aunque por supuesto los respeto. Y me pregunto ¿es necesario la edad para ser joven?. Quizá esté equivocado, pero creo que lo realmente importante es sentirse joven por dentro, con esa ilusión del mancebo que quiere aprender y disfrutar del momento. Yo reconozco que a mi edad estoy viviendo la etapa de la adolescencia, esa que no pude disfrutar en su momento por culpa de la sociedad homófona en la que vivimos y a la que el escritor José Antonio de Villena acusaba por haberle robado su juventud, tal y como confesó hace unos meses en el programa “Entiendas o no entiendas” de Leopoldo Alas en RNE 5. La mayor parte de los gays vivimos la adolescencia a una edad tardía, porque no podemos desarrollarla a su edad como cualquier heterosexual, por culpa del entorno en el que nos movemos. Cuando mi hermano y yo éramos quinceañeros, no podía expresar mis sentimientos porque los intentaba reprimir. Era una edad en la que a mi padre le tenía en un pedestal y todo lo que decía iba a misa. En su casa no quería a ningún marica, como él decía y sin saberlo convivía con uno. Sin embargo mi hermano tuvo una adolescencia más fácil,  donde pudo hablar con total normalidad sobre sus preferencias en cuanto a mujeres se refiere. El filósofo y psicoterapeuta americano Joe Kort, viene a decir en su interesante libro “10 consejos básicos para el hombre gay” que es habitual que los homosexuales tengamos una adolescencia tardía,  pero alerta del peligro de que se convierta en eterna. “Creen que cuando lleguen tiempos difíciles, alguien les salvará. Quieren que sigan cuidando de ellos como cuando eran niños. Prefieren las relaciones superficiales, efímeras y a distancia. En cuanto las cosas se ponen complicadas, buscan a alguien en otro estado, incluso en otro país. Estos hombres visten ropa juvenil y se juzgan unos a otros por su pectorales y abdominales y hasta por el coche que tiene en el garaje. Para alejar el fantasma de la vejez, consumen drogas y alcohol tanto si tienen 30, 40 como 50 años”. Si que lamento no haber podido vivir mi adolescencia a la edad natural, pero me alegro y no me importa que me haya llegado a estas alturas. Lo que me preocuparía es que no se despegara de mí. Por eso, confío encontrar pronto a mi pareja ideal con la que hacer mi vida, como mi hermano ha encontrado a la suya.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[28 - ¿PODEMOS SER LOS GAYS CONSERVADORES?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_38.htm]]></link><description><![CDATA[Estos días he estado de vacaciones y he aprovechado para realizar actividades que durante el resto del año no puedo desarrollar con tranquilidad por culpa de esos quehaceres diarios, que me absorben todo el tiempo. Una de ellas es la lectura. A parte de terminar un par de libros que se me habían quedado pendientes, he releído todos los capítulos que he escrito hasta el momento en este blog y haciéndome un poco de autocrítica me he preguntado si no seré en el fondo una persona conservadora. Aunque claro, qué ridículo puede parecer viniendo de un homosexual, como yo. Pero tomándomelo en serio, ¿por qué no puede haber gays conservadores?. Y no me estoy refiriendo al concejal de cultura de Ourense, José Araújo, del Partido Popular (única formación política en España que se opone a las uniones gays) que contrajo matrimonio hace unos meses con su novio, y ni mucho memos un caso que conozco de otro concejal del mismo partido que hace una vida pública como “heterosexual”,  “felizmente casado” y que sin embargo mantiene escarceos homosexuales por todo el país.  Me refiero a aquellos gays que buscan al hombre perfecto para compartir sus vidas, a imagen y semejanza de las parejas heterosexuales. Cuando se aprobaron las uniones homosexuales, se oyeron voces desde dentro de la comunidad gay que afirmaban que no había nada tan conservador como el matrimonio. En una interesante conversación que mantuve hace unos años con una catedrática, me aseguraba que Pedro Almodóvar con todo lo rompedor y trasgresor que parece, en el fondo es muy conservador porque realza en todos sus trabajos, una serie de valores que pueden parecer tan heterosexuales, como la familia. Y me ponía como ejemplo la película “Todo sobre mi madre”. Pero pensándolo bien Pedro Almodóvar no es una persona conservadora, porque el verdadero significado de la palabra dice que es aquel, ”especialmente favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y adverso a los cambios bruscos o radicales” y por lo tanto tampoco lo sería el matrimonio gay del PP o el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón por casar a una pareja de amigos gay. Y si me apuras, ni el presidente fundador del partido conservador por excelencia en España, Manuel Fraga, quien para salir en defensa de Gallardón ha dicho que “la ley es ley mientras no sea echada abajo, y si hay alguien que quiera hacer uso de ella, no podemos oponernos a ello”, aunque terminara diciendo “que siendo un hombre, hay que ser muy diferente para preferir a un señor con bigote que a una señora guapa”. <br/>Una amiga me decía hace unos meses, que siempre hay en todas las sociedades, colectivos que se aferran a lo conocido y temen lo nuevo porque les supone una amenaza a sus cómodas y placenteras vidas. Y de eso seguro que saben mucho algunos personajillos de la Iglesia.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item><item><title><![CDATA[27 - TE DESEO TANTO AMOR]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/reflexionesdeungay/c_37.htm]]></link><description><![CDATA[He estado unos días en los Pirineos, disfrutando del buen tiempo y de unos bellos parajes que te hacen apreciar la vida de otra manera. Cuando preparábamos el viaje a Monte Perdido, un amigo no estaba del todo decidido a venir con nosotros. Yo le animaba, como el resto del grupo, pero le daba miedo porque su entorno familiar y algún que otro conocido le hacían desistir con la idea de que es un monte muy difícil y muy peligroso. Al final logramos convencerle y me sorprendió porque su empeño fue tal que quiso hacer cima a pesar de todo lo que le costó. El afán por superarse y demostrar que podía fue la motivación perfecta para lograr algo tan grande como el deseo. Dicen que lo más importante es el momento en que se desea algo que no se tiene, porque una vez que se consigue se pierde todo interés ya que no se valora de la misma manera. Hasta cierto punto puede que tengan razón, porque cuando nos atrae una persona (fase que yo consideraría motivación) se activa el deseo por conocerle, gustarle, sorprenderle y atraerle. Esto último es muy importante, y a diferencia del monte, en este caso el deseo tiene que ser reciproco y no siempre ocurre, aunque sea muy duro reconocerlo. Por eso creo que encontrar a una persona con la que se comparta el mismo deseo sincero y real es toda una suerte. Como si nos tocase la lotería. Aunque claro, como en el azar, también aquí hay que saber administrar la suerte y eso es lo más difícil. Me impactó hace un par de años la llamada de un señor al programa “Hablar por hablar” de la Cadena SER. Lo tenía todo, un buen trabajo, una casa, unos hijos perfectos y una mujer maravillosa. Se sentía a gusto y feliz con su vida. Sin embargo, un buen día su mujer le pidió la separación. Él tuvo que abandonar el domicilio familiar y se fue a vivir a una pensión. Entre sollozos, se preguntaba qué le había hecho a su esposa para que le abandonara porque en su opinión “había sido un buen marido”.  Le culpaba a Internet de su situación y se lamentaba por haberle comprado un ordenador cuando se lo pidió, puesto que a través de los chats empezó a conocer a otros hombres. Al día siguiente de hablar en el programa de radio, llamó su ex-mujer, quien había escuchado la conversación y si bien reconoció que había sido un marido y un padre ejemplar, aseguró que se sentía sola en el seno del matrimonio, porque él solo se preocupaba por su felicidad sin demostrar ningún interés por lo que ella sentía. Reconoció haber conocido en los últimos meses a algunos hombres con los que no llegó a salir y afirmó que la decisión la había tomado después de meditarlo mucho. Sin quererlo, en esta relación, los dos habían dejado que la pasión les abandonara. En un interesante reportaje publicado en la revista Psychologies en agosto de 2006 se afirma que “quien ama siempre sigue descubriendo en el amado cosas nuevas y bellas. Después de un tiempo, la atracción sexual disminuye porque el componente básico de la atracción es la novedad, pero aumentan la intimidad profunda, el placer de lo cotidiano, de estar juntos y de reencontrarse. Si no hay enamoramiento, la pasión pura se va apagando con la cotidianeidad. Para mantenerla los dos amantes tienen que encontrarse de vez en cuando, tratar de darse placer y hacer cosas agradables juntos porque en el verdadero enamoramiento las dos personas que se exploran a si mismas exploran también el mundo que les rodea. Hay gente que dice estar enamorada y en realidad no lo está porque confunde la pasión con el enamoramiento”.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Olimphiogay)]]></author></item></channel></rss>
