Here She Comes... Miss Rita The Singer
Existen dos palabras que te abrirán muchas puertas: TIRE y EMPUJE
Acerca de
Rita the Singer un día se dio cuenta que tenía que contarle su tragicómica vida al mundo lésbico. Que uno le intentara mear por la calle no le ocurre a cualquiera... ecoestadistica.com
Sindicación
 
Bollo symbol
Hoy vengo a hablaros, pequeñas lesbianillas de medio pelo, de un suceso que me ocurrió años ha en una fiesta en la Casa de Campo el día del Orgullo Gay. Podría haber sido el día del Orgullo Putil pero nada más lejos de la realidad.
Primero pongámonos en situación de recordar, uséase, el porqué ha venido a mi memoria hoy aquel suceso oscuro. Me he comprado la revista de los 40 principales. No, no huyáis despavoridas por favor. Creo que ya habéis empezado a distinguir mi alma de freaky. Y aunque el post anterior esté lleno de frikadas, la causa de la compra revistil ha sido una mayor: Chenoa salía en la portada. Sí, esa Chenoa a la que media España llama culona. A aquellos que me reiteran una y otra vez su culo les digo: "Prrrrrrrrrrrrr". Y si es que alguien no entiende el lenguaje de las pedorretas le traduciré mi anterior frase: "Me importa una castaña lo que puedas pensar de ella porque si a mí me importara que te estás quedando medio calva o que tienes un ojo cagando y el otro buscando papel, no sería amiga tuya" Y todo ello condensado en 14 letritas de nada. Me gusta y punto. No hay nada más que hacer. Y he bajado hasta el Metro desde la Facultad única y exclusivamente para comprarme la revistita (también para dejarme 60 eurazos en abonotransporte pero eso no quiero ni recordarlo).
He abierto el magacín con las fauces desgarrando cada milímetro de plástico que se oponía entre ella y yo. El Capitán Miketa me miraba alucinado. Tres segundos después intentaba recoger las babas que mis glándulas salivales expulsaban sin cesar. Las otras babas no las recogía porque no tiene permiso.
He leído la revista entera. Ya que me he gastado tres euros por una foto de Chenoa (que vaya foto, que sí, que sí que está retocada pero que me da igual) debía leerla de arriba a abajo y ahí es donde ha aparecido Kira Miró.

Para las que todavía no sepan quién es esta pedazo de mujer: aparecía en un programa los fines de semana por la mañana que se llamaba "Desesperado Club Social" y ahora sale en un programa de la Cuatro.
Pero lo más importante que ha realizado esta chica en toda su vida fue morrearse delante mía con otra en un día del Orgullo de cuyo año no quiero acordarme. Yo tengo que reconocer que veo menos que un pez frito pero la ví tan de cerca que oía el flujo de la saliva de ambas para acá y para allá. También tengo que reconocer que la seguí a lo largo y ancho de la fiesta. En mi defensa diré que tenía que comprobar si era ella o una burda copia china.
En fin...otra más que ha caído en el influjo de las manos de Safo. Podríais decirme que simplemente fue una noche pero hé aquí, queridas amigas, el quid de la cuestión. Aparece en la susodicha revista donde le hacen un cuestionario sobre los hombres. Y no daba ni una. Vamos un poco más que la hacen dibujar un pene y hace un silbato. Así que otra más de este lado de la acera...¡y ya van tropocientas mil! ¡Y yo sin conocerlas! Y la primavera está aquí en nada...
PD: La revista en general un asco. Las páginas de Chenoa, acartonadas están ya.
 
Música chochi
Llevo toda la vida intentando que nadie descubra mi pasión por la música chochi. Si alguien me ha preguntado alguna vez qué tipo de música me gustaba siempre he respondido lo mismo: "A mí, toda." Y en parte era cierto. Pero lo que tardan mis amigos en saber más o menos cinco años, si es que me duran tanto, es que me encanta....¡la música chochi!
Para las no entendidas en la materia, la música chochi es, para la Rita que escribe y calza, el petardeo inglés de los 70, los 80, Alaska y su Bola de Cristal, las Spice Girls con su 2 become 1(ésta me ha costado escribirla un cuarto de hora, las fuerzas de la vergüenza casi ganan el asalto), la Terremoto de Alcorcón y su Hung up con Loli, Manolo Escobar y su Porompompero, los Bee-Gees y su Night fever, Van Morrison y su Dancing in the moonlight, las Pointer Sisters y su I'm so excited, etc.
Así que cada vez que alguien coge mi reproductor de mp3, chachi super mega cool que aunque no sea un Ipod vale más que él, y se pone a mirar la música me entra una angustia enorme no se vaya a dar cuenta de lo sumamente freaky, chochi, petarda y marujona que soy. Reproduzcamos un momento real como el descrito:
1) Sujeto A coge reproductor mp3 de Rita
2) Primera canción en aparecer (todas las canciones han sido elegidas con el Random del Winamp que para ello es mi método de elección también): John Travolta y Olivia Newton-John con su You're the one that I want.
3) Segunda canción: Kylie Minogue con su Your disco needs you. Petardísima total. Sólo hay que escucharla para imaginarse millones de drag queen bailando a tu alrededor.
4) Tercera canción: Nina Simone con su Ain't got no money. A lo mejor así no sabéis cual es pero si os digo que es la del anuncio de los Audi...A lo mejor tampoco sabéis cuál es. ¡Y yo no me pienso poner a cantar aquí!
5) Cuarta canción: Saliste a la arena del night club y yo te recibí con mi quite mejor... ¡Exacto! La culpa fue del cha cha cha de Gabinete Cagalera como diría el Capitán Miketa.
6) Al sujeto A se le salen las ojos de las órbitas.
Cuando el sujeto A se quita los cascos, me pregunta si yo por algún casual por la noche me transformo y me convierto en la DJ más petarda de Chueca. Y mira que hay... Pero yo por dentro doy las gracias porque no haya llegado al Porompompero que entonces me hubiera dado un ictus allí mismo!
Y para acabar:
El trigo entre todas las flores eligió a la amapola y yo te elijo a ti Dolores, Dolores, Lolita, Lola (...) Porompompom...
 
Saca el güisqui Cheli
Ayer salí con el Capitán Miketa, con la Nisi Nino y con la Cowgirl. Me obligaron contra mi voluntad a hacer un botellón. Según Paco Montesdeoca ayer la temperatura de Madrid no distaba mucho del cero absoluto pero aún así nos fuimos a los bajos de la facultad de Tesis. A mí el botellón me hace sentirme joven porque cuando una se acostumbra a irse al primer antro que ve con tal de no estar en la calle, se aburguesa. Y como mi renta es mayor que la suya, se aprovechan de mí como si fuera su abuelita. Nisi Nino me dijo hace un par de meses que yo no podía dejar nunca de trabajar que si no a ver quién les iba a financiar las borracheras. Soy el Banco-Caja Rita The Singer que hago préstamos a cuenta sin ningún tipo de interés.
El botellón no distó mucho de una película de terror. Todo estaba oscuro rodeado de un bosque tétrico y con aterradores sonidos puntuales. Sí, me diréis que sería el crepitar de los árboles, el ulular del viento o el maullido lastimero de un gato en celo; pero habría que haberos visto a vosotras sin nadie a tres kilómetros a la redonda y oyendo sonidos en el más absoluto silencio. Yo creo que hasta vi a Freddy Krueger y a Eduardo Manostijeras haciendo un duelo a cuchillas entre los setos. Palabrita del Niño Jesús.
De ahí nos fuimos a Huertas, sitio odiado por mí. Es un barrio donde los hombres te intentan comer con la mirada mientras tú intentas lanzarle una con la que les congeles las pelotas. Y eso no es todo. Aparte pagas 6€ por una copa que no sabes si en realidad lleva ron o laxante. Menos mal que Nisi Nino y la Cowgirl ya habían bebido lo suyo y se dedicaron a hacerme sandwichitos como yo ya había augurado a principios de semana. Pero llegó el momento más odiado que aparece todas las noches que salgo: intentar enseñarme a bailar. No, no se creen que sea arrítmica, que yo al nacer deseché el ritmo por quedarme con los ojos verdes que me parecían más originales. Tras cinco minutos de pisotones y ver que bailo igual que Chiquito de la Calzada, desecharon la idea y me dejaron feliz bailando un vals imaginario a 9000 revoluciones por minuto.
Terminé llegando a casa a las siete de la mañana, durmiendo cinco horas y entrando por la puerta del trabajo borracha. Para hacer la tarde más llevadera renuncié a ponerme las lentillas. Prefería una tarde surrealista rodeada de manchas difusas de colores que hablaban por sí solas. Menos mal que al final he conseguido expulsar el alcohol de mi cuerpo pero para conseguirlo le he tenido que engañar diciéndole que nos veríamos....muy pronto!
 
Hoy toca: poda!
Hoy he ido a mi esteticién a que dejara atrás mi pasado de Chewbacca y para dilucidar que no había vida entre mis pelambreras. Lo peor que llevo cuando voy a depilarme es que me da vergüenza ir con pelos. (?!?!?!?!) Sí, es una mamarrachada absurda pero me da tanta vergüenza que tamaña mujer me vea con esos pelos que me suelo pasar la cuchilla unos días antes y cuando veo que los pelos están sumamente cortitos voy para que me diga que soy una buena chica y me dé una galletita.
Cuando he llegado me he quedado en ropa interior esperando a que ella sacara la podadora. Cuando ha terminado con las piernas, ingles y axilas me ha cubierto con una toalla para que no pasara frío. ¡Qué maja! Aunque hay que decir que lo que parecía yo con la toalla blanca era un fiambre del CSI tapada hasta la cabeza esperando la autopsia...
A veces me gustaría que ella fuera borde, fea y sumamente asquerosa. Pero no. Ella tiene que ser maja, guapa y sumamente agradable. Así que claro cada vez que me depila las ingles tengo que ponerme a pensar en Mariano Rajoy desnudo para que mi líbido se asuste y se pierda detrás de la conciencia. Y si me depila el bigote, tengo que estar con los ojos cerrados porque no es plan de que los abra y se me queden bizcos y se de cuenta.
Pero hoy ha sido peor que otros días. Me estaba depilando las cejas, mira que eso es antierótico, y empecé a notar su respiración en mi cara. ¿Y ahora qué hago?. Tras pensar en los desnudos de Mariano Rajoy, el Fary, Moncho Borrajo, el señor Burns y Pedro J. Ramírez con bragas de Agatha Ruiz de la Prada, seguía sin poder respirar tranquila. Menos mal que tardó poquito y pude huir.
Lo más erótico de todo es cuando me llama por mi nombre: "Muchas gracias, Rita", "Hasta luego Rita", "¿Quieres hacérmelo en la mesa de masaje, Rita?". Y Rita se va del local...nadando entre tanta baba!
 
¡Porca miseria!
Hoy mi cielo amaneció a las doce y media de la mañana. Creo recordar que era gris pero a mí no me importaba demasiado. Poder despertarme a esa hora para mí era como encontrarme en el séptimo cielo. Parecía ser que Murphy se había olvidado de mí... de momento. Salí a la cocina y...¡porca miseria! No había café. Tendría que preparar la cafetera. No pasaba nada. Yo seguía feliz. Miré distraídamente la mesa mientras la cafetera pitaba al son cubano que mi cadera no podía seguir. Allí había...¡dos donuts! Mi madre me había comprado el desayuno. Diría que era porque: había soñado que me perdía, se había pasado toda la noche llorando y al despertarse se pensó que debía de haberme encontrado porque yo estaba en mi cama durmiendo. Y para congratularme por haber pseudoaparecido, me había regalado el mismo desayuno con el que me iba cada mañana al colegio. Pero no, mi madre es tan sumamente maja que la mayoría de los días me compra un desayuno de los de antaño. Así me pasa, que mi cadera está creciendo exponencialmente.
Por la tarde iba a deleitarme con mi puzzle como estipulaba mi horario semanal.
Pero... ¡Porca miseria! Tenía que arreglar el portátil de mi hermano porque decía que iba muy lento. ¡Pero como quiere que vaya rápido si tiene veinticinco programas para hacer cada cosay a cada cual más inútil! Si a ello le sumamos que su ordenador tiene menos memoria que Dory, la tarea que me había encomendado era tan difícil como hacer que Bush saque a las tropas de Irak. Le he tenido que formatear y empecé a las siete de la tarde y es la una y ¡sigo con lo mismo! ¡Porca miseria! ¡Si es que tiene el lector de cd que le falta una pieza y lo más útil para que lea los cd's es que se los lea yo misma girándolo en un dedo! Así que aquí sigo, maldiciendo la hora en que me hice informática para uso y disfrute de mis congéneres. Estoy por hacerle un "Ayuken!" del mismísimo Street Fighter y decirle que ha habido un cortocircuito que ha dañado el condensador de flujo. Y punto pelota. Mis nervios no aguantan más archivos no leídos. Mi puzzle me llama a gritos: "Sólo me faltan treinta piezas, sólo treinta." Pero no puedo ir.
Y encima me duele el cuello. Y ¡maldición!, no es de hacer la posturina. ¡Porca miseria!
 
Merecidas vacances!
Increíble pero cierto. Tengo cuatro días de paz antes de volver a trabajar y siete antes de volver a pegarme con las puertas de la Universidad. No sé ni qué hacer. Rectifico: Eso es completamente incierto. Tengo una lista de 14 cosas que hacer. Pero claro, ¿para qué agobiarme con ellas si yo lo que tengo que hacer es descansar de...estudiar tanto? Las vacaciones son para descansar y hacer lo que surja.
El problema es que ya me lo han estructurado. Esta tarde a comprar ropa. El martes a comer con mi hermano y mi sobrinín para darle las peazo Puma que le voy a regalar porque él lo vale. Por la tarde tengo que terminar mi puzzle de 1500 piezas para encolarlo, ponerle un marco y colgarlo (Espero que la pared aguante tamaña colgadura). El miércoles irme a la Universidad a celebrar con los compañeros que han terminado sus exámenes y beberme las cervezas diarias atrasadas. El jueves por la mañana, tengo la revisión del famoso examen. Tendré que llevar escote. No vaya a ser que por casualidad sí que sea de esta acera y me apruebe por las...digo por la gorra. Y si ya me aprueba por qué no festejarlo...¿en su despacho? Por la tarde quedaré con la Delincuente Juvenil que ha robado algo en su tienda para mí y estoy deseosa que me lo dé. Por la noche saldré a quemar Madrid con dos amigas. Ellas se pasarán la noche babeando con los tíos y cuando se embriaguen me dirán que las toque el culo. Evidentemente, una no es de piedra. Y es que sus culos son muy prietos. Llegaré el viernes por la mañana, dormiré cuatro horas y tendré que irme corriendo al trabajo. Me tendré que pasar cuatro horas mirando a la tercera bombilla de la izquierda intentando dilucidar qué he hecho yo para haber intentado descansar toda la semana y no haya conseguido más que estar en el trabajo con sueño acumulado y una resaca que ni Luis Ortiz. Porque espero que sea resaca. No podría soportar ir otra vez al trabajo borracha. Sí, lo sé, soy muy divertida así pero...¡hacer eses no es el camino más corto a por los zapatos que me piden!
 
SPM vs Rita The Singer
El Síndrome premenstrual (a partir de ahora SPM) me ataca. Y me está venciendo paulatinamente. No tengo la quinta artillería para defenderme. Mi ejército está formado por cuatro hormonas que se están matando entre ellas. Lo que me hacía falta encima.
Lo peor que se puede hacer con el SPM es grabar canciones en tu mp3 revisando toda la música que tienes. En mi caso, la nada despreciable cifra de 2.148 canciones. Y claro, la primera que escuchas es movidita y bailas con Flavia en la silla. Aunque ella más que bailar intenta evadirse de tus zarpas para poderse ir corriendo a fornicar al pobre, desdichado y acosado Flavio. Al final, la denunciará ante el Alto Comité de Peluches del Atlántico Norte. Pobrecita, no la culpo, ella también tiene el SPM. La segunda canción es triste y, aún peor que eso, mil recuerdos te pasan a la velocidad del rayo por tu mente sin que tú puedas hacer nada para evitarlo. Crees que vas a llorar. En ese momento pasas de canción y una que te trae buenos recuerdos en la playita. De repente, la lágrima se diluye al son de tus movimientos cubanos (los de Flavia claro está, los míos son sin compás, sin ritmo, sin vibrato y sin cualquier cosa que pueda distanciarme de un burro cojo). Vuelves a sonreír. La siguiente canción, triste. La otra, feliz. Y claro, a la vigesimoquinta canción tienes un cacao en las hormonas que las pobres no saben si saltar, bailar, llorar, suicidarse o irse de fiesta a las tiroides.
Menos mal que hoy me ha alegrado el día mi profesora de JPK (como diría la Filóloga). Me ha mandado un email. Yo no sé qué tiene que me encanta. Supongo que todo (un momento que me cambio de babero). Y encima para pedirme disculpas por haberme hecho empezar tarde veinticinco minutos el examen por haber hecho pocas fotocopias de él. ¡Qué maja! (¿un rollo en papel higiénico absorverá tanta baba?) He suspendido el examen así que mañana iré a su despacho a mirarle las... digo a mirar el examen! ¡Y saldré sonriendo y la gente no entenderá ni mi sonrisa si sigo suspensa ni por qué tienen que salir a nado del edificio!
 
¡Feliz San Cirilo!
¿Qué pasa, que todavía no os habéis enterado que hoy es San Cirilo? ¡Mother mine! ¡¿Dónde vivís!? ¿En el Congo? Que sí hombre, San Cirilo, aquél que enfermó por tanto trabajar y predicar en climas muy fuertes y murió en Roma el 14 de febrero del año 869. ¡Ay, almas cándidas! ¡Cuánta ignorancia hay en este mundo!
Hoy ha sido el San Cirilo más bonito en mucho tiempo. Y tiene algo que ver con mi padre. Voy a hablar primeramente de mi progenitor porque sin tener datos de él no sería tan sorprendente. Mi padre es un señor ya con sus años, con su bigote de toda la vida al que quiere más que al peine, y eso que es capaz de peinarse trece veces al día. Cada vez que va al baño, se peina por delante, por detrás, la frente, las cejas, el bigote, los pelos del sobaco,... Ha sido un hombre que ha tenido que sacar a sus cinco hijos adelante aunque tuviera que tener dos trabajos. Aunque él era (y es) muy inteligente. Su lema era (y es): Hay que dar de comer a la boca, usando la cabeza y sin usar las manos. Y le salió redondo. Se ha pasado la mitad de su vida laboral jugando al tute. Así he salido yo, que veo cuatro personas y sólo veo especímenes desperdiciando el tiempo pudiendo estar jugando al mus. Su carácter varía siempre entre dos extremos:
- Está de mal humor y gruñe por todo: porque el gobierno es una cagada, porque se le ha muerto un pájaro, porque quiere peinarse y me estoy duchando, porque el sarasa de Peces Barba todavía vive,...
- Está de buen humor y no deja a nadie tranquilo: Mi madre dice que se le pone la risa cachonda y pone de los nervios. Yo me río con él. Hace a las perras ladrar hasta la infinidad, viene a enseñarte la Razón para que leas unos artículos muy interesantes sobre el declive en España debido a Felipe González, si no le haces caso, te lo lee él mismo mientras tú inútilmente intentas descubrir el asesino en csi, coge a Filóloga por banda y le cuenta que él de pequeño vivía en una caseta y que a los cuatro años seguía mamando de la teta de su madre...
Y nunca nunca me da besitos con cariño. Aunque cuando me levanto siempre tengo que darle dos que si no, se enfada. Y nunca me ha regalado nada. Sólo cuando venía de viaje y me traía huevos Kinder. Pero hoy, el cielo se ha tornado de color de rosa y me ha traído un regalo:

Y a mi madre le ha dado envidia, porque aunque a ella le ha traído un ramo, mi regalo tiene hasta jarroncito. Y hoy más que nunca me doy cuenta de lo que quiero a mi papi. Y le quiero mucho aunque una vez cuando tenía cinco años se pusiera tan pedo que me cogió a hombros y nos caímos contra un escaparate y tuve que gritar para que mi madre me oyera desde casa. Todavía me acuerdo de él sentado contra la pared y sonriendo con un chichón en la cabeza y sonriéndome y diciendo: "pipiripipi" con unas estrellitas orbitales sobre su cabeza. Aunque supongo que esto último es fruto de mi imaginación.
 
Pedos vaginales (y II)
Después de ver la controversia que ha causado en vosotras, amigas lectoras, el post sobre pedos vaginales, he tenido que buscar en Internet sobre el tema como la maniática que soy.
Como bien dice chichi potter es normal tirarse pedos vaginales sin control después o durante el acto sexual. Pero esos ya me los conocía yo. Son los que simplemente aparecen porque ha entrado aire de alguna forma en la vagina y por ello, todo lo que entra...sale! Pero Capitán Miketa decía que así no era. Que era totalmente controlado. Como quien va a por pipas, su amiga se tiraba pedos vaginales. Ah! El nombre en inglés es queef o también vart que no es más que juntar "vaginal fart".
Con escribir esto, ya dejaba a la mitad de la audiencia satisfecha (que calculada a ojo serán tres). Hasta que ha aparecido Eva Luna y me comenta que conoce a alguien que se los tira queriendo. ¡Ahí me ha superado! No le puedo encontrar significado. Le doy más y más vueltas. ¡No puede ser! ¡Le voy a tener que dar la razón a Capitán Miketa! ¡Hay mujeres que se tiran pedos vaginales como quien va a por pipas! Me queda el consuelo que él me reiteró que éramos todas las que lo podíamos hacer simplemente que no teníamos algún músculo de "ahí abajo" desarrollado.
En fin chicas, está comprobado. Hay mujeres que se pueden tirar pedos cuando les salga del chichi...
 
Pedos vaginales
El jueves tuve un examen. No, en éste no copié. No fue por falta de ganas, es que normalmente es improbable copiar en una facultad como la mía. Les falta hacernos poner 5 archivadores con detectores de movimiento entre las cuatro mesas que nos separan a cada uno. Para más inri, suelen poner en filas alternas a especímenes de otra carrera. Vamos que ni los animales en el zoo están tan controlados.
El examen, difícil y como había consumido tantas neuronas en él, decidimos que yo tenía que reponerlas a base de cerveza. Primero he de decir en mi defensa que he leído que las mujeres que se beben una cerveza al día tienen un alto porcentaje de no morir con Alzheimer. De cirrosis no se sabe, pero de Alzheimer no. Así que yo fui a por mi cerveza diaria. Fue en una especie de cafetería que tenemos al aire libre en medio de la Universidad donde aparte de beber y oír música ves a l@s especímenes de Derecho mostrando la última moda en horteradas pijas. Éramos el centro de sus miradas, mientras intentaban dilucidar de qué cueva habíamos salido.
En fin, que me pierdo. Estábamos el Capitán Miketa y yo hablando de los sonidos guturales expulsados por la boca de la gente. Sí, los eruptos. Y, de repente, Capitán Miketa dijo: "Joe, pues eso de que las tías podáis absorver el aire por la vagina y expulsarlo como si fuera una flatulencia es demasiado". Mi pecho iba a explotar de tanta presión acumulada de reírme. Creo que hasta me tiré al suelo y me rebocé por todas las caquitas de gorrión que había en cinco metros a la redonda. Lo peor de todo es que lo decía completamente en serio. El pobre se pensaba que las mujeres teníamos un don parecido al de Camilo José Cela, ése que podía absorver agua con el culo. Puedo aceptar que si introduces algo y entra aire, tiene que salir. Pero de ahí a que las mujeres vayamos captando el aire por nuestras vaginas y escupiéndolo para, por ejemplo:
- Avivar un fuego.
- Hacer pedorretas a los sobrinos.
- Hinchar globos.
- Hacer pompas de jabón.
- Utilizarlo como pistola de aire comprimido.
- Apagar las velas en los cumpleaños.
Pobrecito Capitán Miketa en el fondo sólo le hace falta una mujer para descubrir cómo somos en realidad. El día que lo descubra, se hará gay.
PD: damepanydimetonto tiene razón. Esta plantilla es una ful de Estambul. Soy una informática de palo. Prometo que en diez días empezaré a hacerme yo una. Porque yo lo valgo. Que para algo me he sacado un curso a distancia de diseño de páginas webs (En este no es que copiara, es que respondí todas buscándolas en el libro).
 
Perdóneme padre, he copiado
Tengo una asignatura muy bonita. Llamémosla, por ejemplo, Informática Gráfica para no dar muchas pistas acerca de ella. Nos hemos pasado Capitán Miketa y yo todo el cuatrimestre haciendo prácticas y trabajos para librarnos del examen. Bueno la verdad hay que decir que ha sido él el que ha hecho las prácticas y él el que ha terminado mis trabajos teóricos. (Te quiero Capitán Miketa aunque no puedas leerlo, no porque esté ciego que lo está porque ve menos que un pez frito si no porque mi blog está oculto ante sus ojos)
Un fatídico día nuestro benévolo profesor nos dijo que de lo único que nos habíamos librado era del examen teórico que del examen práctico naranjas de la China. Bueno pensábamos que todo se reduciría a un trámite burocrático universitario y que lo haríamos por pareja y con los apuntes (A esta edad no creeremos en los Reyes Magos, pero ilusos seguimos siendo un rato). El examen era uno en toda regla, sólo había que haberse aprendido de memoria la última práctica porque medio examen era descubrir erratas y el otro medio aportar más cosas como niebla y transparencias. En mi vida me he sentido tan avergonzada de mí misma. Me pasé una hora y media intentando encontrar algo por el ordenador que me ayudara a entretenerme (Internet y tu unidad claro está te los capan). No era capaz de entregarlo vacío porque me daba apuro que todo el mundo me señalara con el dedo y se riera. Miraba a mi alrededor y todo el mundo había hecho casi todo. Quería morir. Cuando de repente, Capitán Miketa entregaba su examen vacío como yo. ¡Qué alegría! No era la única subnormal del lugar. Nota final: dos ceros patateros. El profesor dijo que había otra recuperación el lunes siguiente.
He estado todo el fin de semana con la práctica impresa en el trabajo. Mirándola e intentándomela aprender de memoria. Cosa que no ha sucedido. Así que tracé un plan. Iríamos antes al laboratorio del examen y copiaríamos la práctica en una carpeta perdida. Cinco minutos antes del examen nos dice el profesor que no era en ese laboratorio. Nervios, sudor, ansiedad. Nos cambiamos corriendo pero ya no podíamos hacer nada...¿o sí?. Abrí mi sesión y de repente podía acceder a mi unidad. ¡Yuju! A lo mejor sólo tenía unos segudos. Debía hacerlo rápido. Copié el archivo a otra carpeta. Me pasé una hora del examen copiando de un lado a otro con unas taquicardias que ni el Marichalar enfarlopado. Aún así había una errata que no encontraba. ¿Podría ser más inútil? Así que desesperadamente se lo dije a Capitán Miketa que gracias a Dios me entendió y me lo dijo. Se lo enseñé al profesor lo que había hecho y ¡voilá!. Las taquicardias tardaron en pasárseme una hora y media. Aún ahora estoy esperando que me llamen del Comité de Tramposos Universitarios para decirme que me echan de la carrera y de España.
PD: Saqué un ocho!!!!!!!
 
Sayonara telesushi!
Prólogo: Filóloga llevaba tres años detrás de mi persona para que fuéramos a un japonés. Teniendo en cuenta la metathesiofobia que poseo desde mi más tierna infancia, me he estado negando año tras año con excusas muy diversas: que si el pescado crudo es hogar de bacterias desconocidas, que si te puedes morir de comerlo, que si la puerta estaba desconchada y podía herirme al entrar,...

El viernes estaba siendo un día normal. Había quedado con Filóloga. Me consiguió convencer para ir a un japonés. No sé cómo lo hizo pero lo consiguió. Ahi estábamos las dos pequeñitas subidas a un metro que nos llevaría a Nuevos Ministerios. Al llegar todo fueron problemas porque no sabíamos dónde estaba la calle. Tuvimos que callejear más de media hora entre calles vacías de corazones latentes. Y cuando llegamos al telesushi, descubrimos que ése era el de comida a domicilio. Menos mal que te la llevaban a casa porque te la llegas a comer ahí y vas directa al hospital porque comes más mugre que sushi. No decaímos, seguí buscando (ella intenta buscar pero nunca le sale más que un: ¡¡A ver que por ahí no hay nada. ¡¡¡¡¡¡No puede seeeeer!) Llegamos y el sitio parecía acogedor. Claro que era desde fuera y porque los cristales estaban sucios. Sólo había seis o siete mesas y absolutamente nadie cenando pero para qué más. Entramos, nos sentamos y observamos la mugre que nos intenta arrebatar lo poco que nos queda de juventud. El pseudo-japonés (porque era más chino que otra cosa) no nos hacía ni caso y entre que venía y no decidíamos si huir. Al final el pseudo-japonés nos acorraló y nos preguntó qué queríamos beber. Se lo dijimos. Craso error. Ahora tendríamos que comer algo. Debido a mi horripilante diplomacia la convencí para no ir a otro sitio. Me daba demasiada vergüenza. Y tuve que pedir. Pedí tres sushis y tres nosequé. Vete tu a saber qué era. El caso que el primer trozo de sushi que me llevé a la boca era para que Filóloga se quedara más tranquila. Era calamar. Qué asco. En la sartén están divinamente, pero crudos...es otro cantar. No podía ni desgarrarlo con los dientes. Filóloga me miraba con una cara más parecida a la de un babuino con cagalera que a la de una persona normal. Yo fingí que estaba rico. Ella sabía que no. El pseudo-japonés nos dijo que el wasabi que había traído era picante, que tuviéramos cuidado. Filóloga se pensó que si le echaba eso comería algo. Le puso un poquito en un sushi de atún, se lo llevó a la boca y...de repente..¡zas! ¡¡¡Me lo estaba pseudovomitando!!! Empezó a regurgitar todo el trozo de sushi que se había metido en la boca como si hubiera probado aguarrás en vez de algo picante. Tenía razón, luego lo probé y era absolutamente asqueroso. Sabía a dentífrico blanqueador con sabor a eucaliptus extrafuerte. Nuestras caras eran un poema. El pseudojaponés nos miraba extrañado. ¡Pobres occidentales que no saben apreciar mis manjares! Al final vi un trozo de algo parecido a jamón York y me dije: "Esta es la mía. Me como esto y quedo como una reyna". Lo cogí, me lo llevé a la boca y...¡¡¡¡¡olía a Ajax Pino!!!!! Así que con miedo de que en realidad fuera un adorno, lo dejé en su sitio. Por lo visto, es jengibre pero vamos yo sigo pensando que está aderezado con Ajax Pino. Acuciadas por la prisa y la angustia de ese sitio tan tétrico y esa comida tan...tan...tan...original, pagamos y salimos corriendo jurando al viento que nunca más volveríamos a comer japonés.

Epílogo: Terminamos en el Burger King zampándonos una hamburguesa en condiciones.
 
Los años pesan
Estoy más hecha polvo que Carracuca. Sentada frente al ordenador más rígida que una estaca debido a la tortícolis que no sé cómo me entró ayer y con la manta eléctrica puesta donde la espalda pierde su casto nombre.
Espero que mi dolor post-abdominal sólo sea que haya cogido frío porque no me quiero ver postrada en el sofá con una ciática de caballo y con la pierna más tiesa que la mojama. En otro momento aplaudiría por ello, es uno de mis sueños. Estar en el sofá todo el día sin que nadie me pueda reprochar absolutamente nada jugando a mi peazo de PlayStation2 o haciendo recolección de pelusillas de los cojines. Pero ahora no, con trabajo nuevo y exámenes mirándome de reojo a ver si me despisto y se abalanzan sobre mí no me puedo permitir el lujo de vaguear (aún más). La verdad es que con la manta eléctrica se está muy a gusto. Si inventaran una que fuera portátil y sin cables me compraría una para ponérmela cuando saliera a la calle. Aunque sería contraproducente porque cuando la gente me viera con cara de gustirrinín en pleno invierno se pensaría no que llevo una manta eléctrica si no que por lo menos acarreo unas bolas chinas vibradoras de última generación.
El caso es que me duele todo. Hasta el alma. Y eso que yo me autocanto eso de "Tú no tienes almaaaaaaa". Será que los años me empiezan a pesar en el cuerpo y en el carné de identidad. Tendré que empezar a pensarme lo de hacerme una cuenta en ING Direct para rentabilizar los tres euros que me sobran cada mes...