Here She Comes... Miss Rita The Singer
Existen dos palabras que te abrirán muchas puertas: TIRE y EMPUJE
Acerca de
Rita the Singer un día se dio cuenta que tenía que contarle su tragicómica vida al mundo lésbico. Que uno le intentara mear por la calle no le ocurre a cualquiera... ecoestadistica.com
Sindicación
 
Adiós con el corazón que con el alma no puedo...
¡Confusión! ¡Horror! ¡Desesperación! ¡Angustia! ¡Aceptación! Todo eso ha pasado por mis entrañas esta mañana: ¡Mi caracol ha desaparecido! Y no ha podido esperar a que me recuperara del tremendo varapalo de la babosa. No, él, muy egoístamente, se ha largado sin dejar una mísera nota de despedida. Y encima con nocturnidad y alevosía.
He intentando seguir su pista. Los trescientos veintiocho capítulos de CSI que mi madre me hace ver a diario deberían haber surgido efecto. He rociado su cajita con polioximetano 6 de hidrógeno para intentar percibir su rastro babosil, pero ni por esas. Ha sido una desaparición divina. Se ha debido de ir con la babosa al cielo de los gasterópodos. Un cielo que será un Jauja lleno de lechugas exóticas provenientes del Rincón del Gourmet de El Corte Inglés donde nada ni nadie les regañe porque dejen todo hecho un asco.
Empiezo a retirar la lechuga pseudopocha de su cajita y suspiro al comprender qué significado tenía para él. Un chollazo de casa que cada dos por tres era redecorado. Con piscina y todo. Entonces no entiendo por qué se ha querido ir. A lo mejor todo ha sido una estratagema de la babosa y él. Querían emanciparse. ¿Pero de dónde si el caracol lleva la casa a cuestas? No sé. El caso es que se me han fugado los dos y pensándolo mucho empiezo a entenderlo. Hace justamente una semana la babosa desapareció misteriosamente sin dejar rastro. Ahora, el caracol. Estos dos se han fugado a la isla del amor para poder hacer cosas que yo no les tenía permitidos por ser cuasihermanos. O, peor aún, les han abducido caracoles extraterrestres para hacer con ellos experimentos que nunca podremos llegar a imaginar. Mientras tanto yo les lloro en silencio y ruego una oración por su alma.
 
Los papeles que el viento se llevó
Hoy he sufrido dos situaciones curiosas, una que me ha hecho sonrojarme hasta que casi me han salido tomates de los poros de mi piel y otra que ha parecido un anuncio de una agencia matrimonial. Empecemos por el final que los últimos siempre serán los primeros.
Iba yo tan tranquila bajando al metro de Puerta del Ángel con mi carpetita llena de foliecitos blanquitos y cantando: "Tralará, tralará, voy a la universidacita, tralará, tralará". He de decir que no estoy acostumbrada a llevar carpeta en la mano. Yo soy de las de mochila de toda la vida...por cosas como ésta claro está. La estación de Puerta del Ángel tiene una bonita estructura pasillil. Está dispuesta de tal forma que hay una corriente de aire que ni en el Sahara. Y claro a Rita se le han caído los papeles porque como es un poco lela llevaba la carpeta abierta. Se me han caído 23 papeles a mis pies pero al intentar levantarme se me han caído 12 más y sin contar uno que se ha ido volando con la fuerza de la corriente y se iba derechito a los tornos... ¡a colarse en el metro! ¡Y sin pagar! Pero un vigilante de seguridad ha salido corriendo detrás de él a atraparlo para pedirle el billete. Estos pobres lo que tienen que hacer para que les paguen. Lo ha cogido en el instante exacto para que no pasara y ha venido hacia mí con una sonrisa en la boca. "Se te pierden los papeles." y yo con un escueto: "Sí, es verdad", he puesto pies en polvorosa porque el vigilante encima quería ligar conmigo.
Más tarde, en un laboratorio lleno de gente con ordenadores, he intentado hacer la gracia con un chicle, lanzarlo con la mano para pegarlo en la pantalla del ordenador y se me ha ido la mano y tras una parábola perfecta le ha ido a dar en la frente a un chico que había dos ordenadores más para allá. Mi expresión ha sido a cámara lenta. Abría la boca desmesuradamente mientras gritaba en silencio: "Nooooooooooooooo". Pero sí. Le he pedido disculpas pero el daño ya estaba hecho. Seguro que me ha fusilado con la mirada. Mi tomatismo caril no me ha dejado ver más allá de mi pantalla del ordenador en dos horas...
 
Se busca babosa...
No, no penséis mal... ¿o sí? Bueno, no sé... Intruduzcamos al lector previamente:
En mi casa siempre ha habido un pequeño zoológico. No, no, a mis hermanos no les estoy contando. Si los cuento, esto va a ser más que un zoo, un circo. Porque payasos son un rato... La cuestión es que siempre he vivido entre bichos. Perros, canarios, jilgueros, perdices, liebres,... En esta última época nos habíamos quedado sólo con mis dos amadas perras, Flavia y Groumpy, y con hordas de pajaritos que no sabría ni decir cuantos son y menos ahora que se están multiplicando como ratas. Pero estas semanas hemos incrementado el pequeño zoológico con varios diversos bichos, a saber:
- 34 gusanos de seda.- A mi madre le ha entrado el amor gusanófilo y nos ha metido en casa una caja de zapatos llena de gusanos asquerositos que no hacen más que zampar y zampar hojas de morera. Lo peor de todo es que se han puesto tan gordos que los ha tenido que dividir en dos cajas de zapatos. Nos están colonizando. Espero al menos que cuando se conviertan en mariposas mi madre las deje marchar y no las encierre en el baño excusándose diciendo que le dan un toque exótico a la casa.
- Un pájaro extraño.- Su especie no es extraña, porque creo que es un pardillo vulgar y corriente. El intríngulis de tamaño pajarito es que mi hermano lo tiene como si fuera Michael Jackson. Le tiene dentro de una jaula en su habitación que a su vez está metida dentro de una urna de madera donde sólo hay una pequeña ventanita al exterior. Entre la jaula y la urna hay el espacio suficiente para que quepa un discman donde le pone a todas horas canturreos de pajaritos como él para que cante como los dioses cuando sea mayor y colorido. Y claro, en cuanto saca al pájaro para darle de comer el pobre se queda pseudo cegado y aturdido por haberle sacado de su burbuja. Igualito que Michael Jackson.
- Una babosa y un caracol.- A mi madre le han regalado unas acelgas de huerta, de esas de toda la vida. Al ser de esas de toda la vida, venían con bichos incluidos y yo los he apradinado. Los he guardado en una cajita transparente con lechuguita y una esponja húmeda para crearle un hábitat ideal. A la babosa la he llamado Manu, porque es igual de baboso que uno de mi facultad. Los dos han crecido progresivamente y estaba muy contenta con ellos hasta que...¡Manu ha desaparecido! ¿Y cómo demonios se sale una babosa que no puede ni con su trasero salirse de una caja enorme? Pues no lo sé, pero como me la encuentre pseudoseca en cualquier lado me va a dar un ictus que no me recupera ni el Doctor Beltrán... Así que desde aquí le mando un mensaje en plan "Quién sabe dónde": Manu, soy yo, Rita. Tu madre adoptiva. Vuelve a casa por favor. O por lo menos llama y dí que no quieres volver si es eso lo que quieres. Pero llama al menos. Sabes que aquí te queremos.
 
Crónica de una borrachera anunciada
El domingo era el Día D. El Día D bautizo. Mi pequeño Huguito iba a ser ungido con aceite en plan mulato en la playa. En realidad no se llama Hugo pero porque no me hicieron caso. Era más bonito Alejandro. En fin...
Atrás habían quedado los sucesos que podrían haberme apartardo de la vida fuera del manicomio tales como: llevarme un bocadillo al trabajo con pan pero sin embutido, ponerme dos lentillas en el mismo ojo, quedarme dormida en la Renfe y que me despierte un señor mayor a golpes en el final de línea. Ahora tenía que estar presentable y parecer cuerda. Una llega a una edad que no puede seguir pareciendo una niña alocada con trenzas.
Primer paso: enseñar escote.: Tengo que mostrarlas al mundo ahora que las tengo turgentes y prietas. Cuando las tenga a la altura del ombligo me las guardaré. Primer paso y primer error. Tampoco podía predecir que el primo de mi cuñada me las iba a estar lamiendo desde trece sillas más para allá. En fin, es lo que tienen los adolescentes de 13 años.
Segundo paso: Entrar en la iglesia.: Yo no quería. Me agarré con las uñas a una de las puertas de entrada. Me negaba a entrar al templo de la mayor secta del mundo. Al final, entré. Era la cámara oficial del reino. Quien mejor para manejar un aparato electrónico que una pseudoinformática. Evidente. Me pasé media hora horrorizada viendo como la gente cantaba salmos. Quería gritar pero el cura me daba más miedo que la gente enfervorizada. Les hizo repetir un Amén porque el primero no había sonado creíble. Mi Huguito se resistió cuando el cura fue a echarle el agua. Ha salido a su tía. De ateo claro, de marica todavía no lo sé.
Tercer paso: No emborracharme.: Es el paso que más me cuesta. A falta de conversaciones coherentes rodeada de cuatro sobrinas, me doy a la bebida. Sólo era sangría me decía a mí misma. Te has bebido 352 litros en los últimos dos meses, media jarra no te va a hacer nada, Rita. Un día después de reflexión pienso que a lo mejor la media jarra de sangría no me emborrachó, lo que me puso piripi fueron los dos litros de sidra. Había que celebrar que mi Huguito ya era cristiano. Yupi! Viva!
Tercer paso bis: Si estás borracha, mejor cállate.: Es algo matemático. Rita + fiesta familiar + alcohol = Un hermano se entera que es una desviada. Menos mal que tengo hermanos para dar y tomar y todavía me faltan un par de borracheras para que lo sepan todos. Menos el patriarca. Para decírselo a él tendré que beberme el manzanares. Mi hermano se lo tomó bien. Evidente, ya lo sabía. El patético abrazo que le dí hipando diciéndole que me siguiera queriendo...para olvidar. La culpa es de "El Gaitero".
PD: Ante la pregunta de mi sobrina de por qué no nos íbamos ya de enfrente de la iglesia hacia el restaurante le dije un solemne: Estamos esperando a Dios. Y ella contestó: Pues vaya, yo no quiero ver a Dios, quiero ver al señor de los caramelos. Así que la cogí y me la llevé sonriente por haber acercado el ateísmo a su corazón.
 
Radio Patio
Últimamente se nos ha unido al grupo de la facultad una chica llamada Radio Patio. Lleva los mismos años que nosotros allí pero todo el mundo sabe que le quedan más que a nosotros. Bastantes más.
Su mote de Radio Patio le viene al pelo. Es tan cotilla que en cuanto te ve pensando en algo desde la otra punta de la Comunidad de Madrid, viene corriendo a preguntarte en qué estás pensando y si es de verdad esa pedazo de espinilla que te ha salido en la nariz. La típica que está en tantos cursos que conoce hasta a los bedeles. Es cierto que nosotros también estamos en bastantes cursos, pero tanto como conocer a los de primero... Si vamos desde el aula a la cafetería, nos tendremos que parar 242 veces porque se encuentra con 242 personas. Pero si hay algo que crispa más que su afición por las vidas ajenas, es su indecisión. Se ha podido tirar 23 minutos y medio para decidir si queria un helado de nata o de nata y fresa, otros 12 intentando dilucidar si iba en barco o en avión hasta la máquina de helados y otros 2.532.585 en rechupar, relametear, tirar, recoger y por fin comerse el dichoso helado. Aún así es rica y le coges cariño.
Hasta el día de hoy. Solamente ella y yo vamos a una clase optativa en la que tenemos que hacer un trabajo conjunto. Como es tan sumamente torpe con el ordenador (¿aspirante a ingeniera informática torpe con el ordenador?) he preferido darle el menor trabajo posible. De 30 diapositivas tiene que hacer 4. El resto me las comía yo. Sólo tenía que hacer la evolución de un protocolo. Y me ha venido esta mañana que no encontraba nada en el google. Le he tenido que dar la página web. Pero su pregunta de hace tres minutos en el messenger me ha desconcertado aún más:
- ¿La versión 1.1 va después de la versión 1.0?
Teniendo en cuenta que a finales del primer año de carrera me preguntó cómo guardar una práctica en un disquete...¡no sé de qué me sorprendo!
Editado porque: Aun con sus míseras tres diapositivas he conseguido hacer el trabajo en 4 horitas y entregarlo a tiempo. Soy la p*** ama. Y porque he conseguido restablecer los comentarios por medio de una programación en C++, linkado con Java y con aplicaciones de la NASA, ininterrumpida de 23 horas con 52 minutos. Vaaaale, no, simplemente he hecho una moñada que me han dicho los de blogs.ya.com. 2 minutitos.
 
Zaranjón
Como ya es sabido por el lector, trabajo en una zapatería a la que denominaré Piticlín Shoes a partir de ahora. Es una cadena de zapaterías que está en mil trescientros cuarenta y dos centros comerciales. Las tardes en Piticlín Shoes suelen ser aburridas, dedicadas al sensacionalismo y a la crítica marujil típica de Aquí hay tomate. El otro día el curso de la tarde cambió. Llamaron por teléfono. Dos de cada tres veces la que llama es una dependienta de otra tienda para pedirte que le envíes algo. La otra vez que queda suele ser una maruja de tomo y lomo que te llama para preguntarte si han llegado ya sus zapatos encargados con un tacón nada despreciable de 83 cm que pretende conjuntar con su chándal In Extenso cuando salga a comprar el pan. Esta vez la voz al otro lado del hilo telefónico tenía un tono de voz muy distinto al común. Era alguien con clase. Se le notaba. Y nuestra conversación fue la siguiente:
RITA: Piticlín Shoes, buenos días. ¿En qué puedo ayudarla?
CLIENTA CON CLASE: Perdone, ¿es Zaranjón?
Yo mientras tanto pensando que Zaranjón podría ser una ciudad de Valladolid donde la empresa tiene alguna sucursal.
RITA: No, está llamando al Piticlín Shoes de Madrid. ¿En qué puedo ayudarla?
CLIENTA CON CLASE: ¿Zaranjón?
Yo empezaba a pensar que por mucha clase que tuviera, estaba más sorda que una tapia.
RITA: No, esto no es el Piticlín Shoes de Zaranjón. Éste es el Piticlín Shoes de Madrid. Si me dice donde está Zaranjón le puedo buscar el teléfono.
CLIENTA CON CLASE: Mira perdona es que no entiendo lo primero que me dices. ¿Dónde llamo?
RITA: Al Pi-ti-clín Sho-es de Madrid. Pi-ti-clín Sho-es. Aquí en Madrid. Una zapatería.
A mí ya se me estaba desencajando la mandíbula de reírme. Parecíamos Gila y su comandante hablando por teléfono.
CLIENTA CON CLASE: ¡¡¡¡Ah!!!! Pensaba que estaba llamando a... ZARA HOME.
Me cuelga y después de secarme las lágrimas me pregunto para qué quiere la gente tener clase si no saben ni pronunciar bien. Al menos, la clienta con clase me alegró la tarde.
 
Parecidos razonables
Después de una semana intoxicada a base de sangría y otra expulsándola de mi cuerpo a base de estigmas, ya vuelvo a estar al pie del cañón.
Hoy vengo a hablaros de mis parecidos razonables. Desde hace años me cuesta diferenciar varias personas. Menos mal que con algunas he conseguido despejar las dudas que se cernían sobre mi mente porque lo que es parecer, se parecían poco. A saber:
- Isabel Pantoja - Lola Flores.- Desde que tenía uso de razón no las distinguía. Para mí eran completamente iguales. Ya me dirán los lectores donde se parecen estas honrosas mujeres. Aparte de ser folclóricas y españolas en poco más. El bigote si acaso. Desde el día que murió Lola Flores las distingo. Si no, ya me empezaría a asustar mucho más.
- Geena Davis - Andie MacDowell.- Me enamoré de Andie Macdowell en vete tú a saber qué película con ocho años. Luego llegó la película de "La isla de las cabezas cortadas" me nublé con la melena morena y rizada que gastaba Geena Davis en el papel de la pirata Morgan Adams y desde aquel entonces no soy capaz de distinguirlas. De hecho hasta para saber quien de las dos era la protagonista de dicha película he tenido que preguntar a la gente porque en mi cabeza se veían bien las dos con el mismo papel.
- Una - Otra.- Una y Otra pertenecen a mi clase de la facultad desde hace cinco años. Evidentemente, no se parecen ni en el blanco de los ojos. Cada vez que saludaba a Una u Otra, ella no me respondía. Para más inri, me dejaba saludarla para luego mirar hacia abajo como si la hubiera hablado Satán en persona. He tardado tres años en descubrir que la que no me saludaba era Otra, Una es encantadora.
- Al Pacino - Robert De Niro.- En realidad sé que no tengo que distinguirlos, que en verdad no existen dos personas diferentes llamadas Al Pacino y Robert De Niro. Realmente, Al Pacino es el nombre ficticio de Robert De Niro en "El Padrino". Sólo hay que mirarles para darse cuenta que las fotos en las que sale Al Pacino es Robert de Niro con una careta. Da igual lo que digan. Son el mismo y punto.