Socorroco
Sch... No hagáis ruido. No quiero que Amy y la Filóloga se despierten. Estoy en la playa. Me han raptado hasta el viernes. Ese día me sueltan pero me obligan a volver el lunes. ¡Qué martirio! Ahí, en la playa, tomando el solecito, jugando a las palas y bañándome hasta arrugarme como un garbanzo. No sé cómo lo aguanto. ¡Dadme fuerzas chicas!
La semana pasada también fue horrible. NiSi NiNo y Cowgirl me llevaron a rastras a Denia. Yo no quería. Me negué. Me agarré a las paredes hasta dejar incrustadas mis uñas de trece centímetros. Madrid me necesitaba. Necesitaba mis gotas de sudor para llenar los embalses y hacer playas artificiales. Necesitaba mis pantalones pegados al cuerpo. En fin, no lo conseguí y terminé en el pueblo costero entre tetas y culos de mis amigas. Me encanta ser lesbiana. Pero me gusta aún más que me mimen mientras ronroneo. Allí conocí una noche a un suizo al que encandilé. Algo evidente con mi inglés nativo de Vallecas Village. Me pasé una hora hablando con él frente a frente en la terraza de un pub del pueblo.Hablando es un decir porque yo sólo sabía decir: My fucking english...A mí me gusta el pipiripipí.... Tan intenso fue que cuando se marchó con sus amigos dentro, no fui capaz de reconocerle. ¡Le había visto de tan cerca que no le distinguía de lejos! A lo mejor el tequila influyó. Si es que se te pone delante y no hay quien vea a dos metros.
En fin, esta vez no llamé a ningún hermano para contarle que me gustan las chicas. Menos mal porque ya son dos los que se han enterado en dos meses y mi familia no va a dar para más cachondeo en las fiestas familiares. Por lo menos todavía me queda uno con el que poner el broche final. ¡Si es que quien le mandaría a mis padres a tener cinco hijos!
PD: Mi padre, al ver mi enorme tristeza por la extraña abducción de mi caracolito, me ha traído dos caracolones de la casa de mi hermano. ¡Qué asco! Son enormes. La de baba que sueltan y no hacen nada de nada. Mi caracolito eras más majo y corría más...
La semana pasada también fue horrible. NiSi NiNo y Cowgirl me llevaron a rastras a Denia. Yo no quería. Me negué. Me agarré a las paredes hasta dejar incrustadas mis uñas de trece centímetros. Madrid me necesitaba. Necesitaba mis gotas de sudor para llenar los embalses y hacer playas artificiales. Necesitaba mis pantalones pegados al cuerpo. En fin, no lo conseguí y terminé en el pueblo costero entre tetas y culos de mis amigas. Me encanta ser lesbiana. Pero me gusta aún más que me mimen mientras ronroneo. Allí conocí una noche a un suizo al que encandilé. Algo evidente con mi inglés nativo de Vallecas Village. Me pasé una hora hablando con él frente a frente en la terraza de un pub del pueblo.Hablando es un decir porque yo sólo sabía decir: My fucking english...A mí me gusta el pipiripipí.... Tan intenso fue que cuando se marchó con sus amigos dentro, no fui capaz de reconocerle. ¡Le había visto de tan cerca que no le distinguía de lejos! A lo mejor el tequila influyó. Si es que se te pone delante y no hay quien vea a dos metros.
En fin, esta vez no llamé a ningún hermano para contarle que me gustan las chicas. Menos mal porque ya son dos los que se han enterado en dos meses y mi familia no va a dar para más cachondeo en las fiestas familiares. Por lo menos todavía me queda uno con el que poner el broche final. ¡Si es que quien le mandaría a mis padres a tener cinco hijos!
PD: Mi padre, al ver mi enorme tristeza por la extraña abducción de mi caracolito, me ha traído dos caracolones de la casa de mi hermano. ¡Qué asco! Son enormes. La de baba que sueltan y no hacen nada de nada. Mi caracolito eras más majo y corría más...
El pelo y la pluma
Hoy hemos subido a Madrid, la Filóloga y yo. Al salir, hacía un bonito día de verano con sus calores y sus sudores adosados. Hemos llegado a Madrid y nos hemos metido al metro con un sol de justicia. Al salir, todo había cambiado. Litros y litros de agua caían del cielo como si fuera lo más normal en un país con sequía en pleno mes de julio. Parecía que el cielo se había abierto en dos y Dios nos mandaba un diluvio por bolleras. Gracias a esta bonita tormenta he hecho cosas que no volveré a hacer en mucho tiempo:
- Llegar con los pies a casa llenos de tierra y mojados que ni los peregrinos de Santiago.
- Andar bajo la lluvia como si de un día primaveral se tratara.
- Caminar más de 20 minutos bajo un chaparrón porque nos habían cambiado la parada del autobús de vuelta a casa.
- Concursar por Miss Camiseta Mojada (estas camisetas de tirantes blancos de bollera dan mucho de sí).
- Esperar 1 hora un autobús que normalmente llegaba en 15 minutos.
Pero, al menos, nos lo hemos tomado con el humor que nos caracteriza. Lo mejor estaba por llegar: hemos compartido una hora y media de nuestra vida en la parada del autobús esperando y, posteriormente, nuestros asientos con una anciana de 82 años que hablaba más que un loro y se ha debido de leer las revistas del corazón como Cortocircuito se leía una enciclopedia, en un pis pas. Nos ha hablado del rey, de lo fea que es la infanta "la coletas", de ahí ha pasado a relatarnos lo mala que era Rociíto, que el matrimonio de la Jurado fue por conveniencia, que a la Rocío Jurado le gustaba el pelo y la pluma (que en su argot era que le gustaba la carne y el pescado), que eso era un secreto a voces, que la Raquel Mosquera se le fue la cabeza al casarse con el Tony y de ahí hemos saltado a política. Y lo que viene es para caerse de la silla. Nos ha contado que la vicepresidenta del Gobierno hace nada que se ha casado con...¡una! Pero esto es un secreto que nos ha contado ella, ¿eh? No vale contarlo por ahí. Yo no sé como su hija le cuenta estas cosas porque vamos... Un poco más y nos destripa la sociedad española al completo. Y de ahí ha empezado a relatar que no estaba bien que los homosexuales se callaran. Imaginaos qué percal. Y como ejemplo nos decía: "Imagínate que tu con tu amiga hubiera ya sabes, que fuérais... ¿A que no es normal?" Madre mía, nuestras miradas lo decían todo. En fin... de lo que se entera una en la parada del autobús.
- Llegar con los pies a casa llenos de tierra y mojados que ni los peregrinos de Santiago.
- Andar bajo la lluvia como si de un día primaveral se tratara.
- Caminar más de 20 minutos bajo un chaparrón porque nos habían cambiado la parada del autobús de vuelta a casa.
- Concursar por Miss Camiseta Mojada (estas camisetas de tirantes blancos de bollera dan mucho de sí).
- Esperar 1 hora un autobús que normalmente llegaba en 15 minutos.
Pero, al menos, nos lo hemos tomado con el humor que nos caracteriza. Lo mejor estaba por llegar: hemos compartido una hora y media de nuestra vida en la parada del autobús esperando y, posteriormente, nuestros asientos con una anciana de 82 años que hablaba más que un loro y se ha debido de leer las revistas del corazón como Cortocircuito se leía una enciclopedia, en un pis pas. Nos ha hablado del rey, de lo fea que es la infanta "la coletas", de ahí ha pasado a relatarnos lo mala que era Rociíto, que el matrimonio de la Jurado fue por conveniencia, que a la Rocío Jurado le gustaba el pelo y la pluma (que en su argot era que le gustaba la carne y el pescado), que eso era un secreto a voces, que la Raquel Mosquera se le fue la cabeza al casarse con el Tony y de ahí hemos saltado a política. Y lo que viene es para caerse de la silla. Nos ha contado que la vicepresidenta del Gobierno hace nada que se ha casado con...¡una! Pero esto es un secreto que nos ha contado ella, ¿eh? No vale contarlo por ahí. Yo no sé como su hija le cuenta estas cosas porque vamos... Un poco más y nos destripa la sociedad española al completo. Y de ahí ha empezado a relatar que no estaba bien que los homosexuales se callaran. Imaginaos qué percal. Y como ejemplo nos decía: "Imagínate que tu con tu amiga hubiera ya sabes, que fuérais... ¿A que no es normal?" Madre mía, nuestras miradas lo decían todo. En fin... de lo que se entera una en la parada del autobús.
Podría contar...
Podría contar que he salido todo lo que tenía que salir en el orgullo, que salí de blanco y volví de camuflaje con toneladas de porquería adosados a mis pantalones de lino. Podría contar que otro orgullo más que he andado como si de una peregrina alcoholizada se tratara. Pero no voy a contar eso.
Podría contar que me lo he pasado genial en la playa y que me daría pena si no fuera porque tengo dos billetes de retorno al litoral encima de la mesa. También podría contar que una ola maligna me desabrochó el bikini y pasé cinco segundos con mis vergüenzas al aire del Levante. Pero tampoco voy a contar eso.
Podría contar que Yola Berrocal se ha partido una pierna y, queridas amigas, una vez más me ha vuelto a horrorizar una foto en Internet. También podría contar que se ha partido una pierna debido a (cito textualmente): La bailarina salió a correr, como hace regularmente. Todo parecía ir bien, pero en un momento dado tropezó. En circunstancias fisiológicas ordinarias, quizá habría podido recuperar el equilibrio, pero dado su reciente aumento de senos, la caída fue inevitable. Vencida por el peso de sus enormes pechos, Yola salió disparada por una fuerza casi sobrenatural. Pero tampoco voy a contar eso.
Puedo contar y cuento que he vuelto a mi amada esteticién que me ha quitado todos los pelos que la he pedido, que me ha contado su vida, que me ha dicho: Tranquila potrilla no te dolerá nada (vale, esto no pero podría ser), que me ha encandilado con sus historietas de soltera a los treinta. Y yo he tenido que volver a pensar en Mariano Rajoy desnudo mientras me depilaba las ingles.
Podría contar que me lo he pasado genial en la playa y que me daría pena si no fuera porque tengo dos billetes de retorno al litoral encima de la mesa. También podría contar que una ola maligna me desabrochó el bikini y pasé cinco segundos con mis vergüenzas al aire del Levante. Pero tampoco voy a contar eso.
Podría contar que Yola Berrocal se ha partido una pierna y, queridas amigas, una vez más me ha vuelto a horrorizar una foto en Internet. También podría contar que se ha partido una pierna debido a (cito textualmente): La bailarina salió a correr, como hace regularmente. Todo parecía ir bien, pero en un momento dado tropezó. En circunstancias fisiológicas ordinarias, quizá habría podido recuperar el equilibrio, pero dado su reciente aumento de senos, la caída fue inevitable. Vencida por el peso de sus enormes pechos, Yola salió disparada por una fuerza casi sobrenatural. Pero tampoco voy a contar eso.
Puedo contar y cuento que he vuelto a mi amada esteticién que me ha quitado todos los pelos que la he pedido, que me ha contado su vida, que me ha dicho: Tranquila potrilla no te dolerá nada (vale, esto no pero podría ser), que me ha encandilado con sus historietas de soltera a los treinta. Y yo he tenido que volver a pensar en Mariano Rajoy desnudo mientras me depilaba las ingles.
Jou jou jou

...hasta el viernes me voy a la playa. Para que mi moreno del césped de la Universidad (que, por cierto, nada tiene que envidiar) se extienda por todo mi cuerpo.
