Here She Comes... Miss Rita The Singer
Existen dos palabras que te abrirán muchas puertas: TIRE y EMPUJE
Acerca de
Rita the Singer un día se dio cuenta que tenía que contarle su tragicómica vida al mundo lésbico. Que uno le intentara mear por la calle no le ocurre a cualquiera... ecoestadistica.com
Sindicación
 
Stick Stack se quitan y se ponen...
Hoy en el metro he leído que volvían a abrir la línea 3 después de tres meses cerrada y me ha dado por pensar en los pobres empleados de metro que se pasan la vida poniendo y quitando pegatinas en los vagones. Es decir, el metro de Madrid posee 1594 vagones. En cada vagón suele haber tres pegatinas de planos de metro y 20 pegatinas de líneas individuales. Así todo a ojo. El metro de Madrid cuando no cierra una estación, cierra una línea o incluso las dos cosas a la vez. Y cada vez que eso ocurre las pegatinas de los vagones han de ser modificadas. Ponen otras pegatinas para tapar la estación o la línea cerrada.

Este verano han cerrado la línea 7, la línea 3, una estación de la línea 6, otra de la 8. Entonces habrá que modificar las pegatinas de los planos de los vagones y las correspondientes pegatinas de las líneas.

1594 vagones x 2 pegatinas de metro x 8 pegatinas individuales de línea (supongamos que sólo se tuvieran que cambiar 8 de las 20) = ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡25.504 pegatinas han de ponerse!!!!!!!!!!!!! ¿Y quién leches hace eso? Que me lo expliquen a mí. Porque ese trabajo no está pagado.

También hay que tener en cuenta que esas 25.000 pegatinas han de ser retocadas otra vez con la apertura de la línea/estación. En total, los pobrecitos se han pasado el verano poniendo y quitando 50.000 pegatinas, como si del álbum de cromos de La Bella y la Bestia se tratara. Eso no está pagado.

¡¡¡¡Uhhhhh!!!!!! ¡¡¡¡Qué trastornada estoy!!!!! Es lo que tiene ser de ciencias... Espero que por este post no me hagan vacío el sábado en la super cena de bolleras blogueras. ¡Madrileñas! ¡Estáis avisadas! El sábado circularán por Chueca y alrededores hordas de blogueras frikis bolleras. Si veis a una rubia bizca de ojos verdes de mediana estatura no la saludéis. No soy yo.
 
El que busca, halla
Heme aquí para relatarles, desviados y enderezados, los diferentes y extraños cauces por los que llega el gran público a este, mi blog. Parece que no, pero los buscadores (Google & cía) son una fuente inagotable de búsquedas estrambóticas y mesontotéricas (que no significa nada pero me parecía una palabra muy adecuada para la ocasión). Aparte de los consabidos rita the singer, blog rita the singer y el culito más joven de la web existen otras de una calidad sociológica extraordinaria. A saber:
En fin, y que la gente poniendo estas cosas llega a mi blog da mucho que pensar, ¿no creéis?
 
Un fin anunciado
-¿Y ahora qué? - me pregunté en voz alta mientras pasaba la última hoja del libro que me había acompañado durante tres cortas horas.

Al oírme hablar a esas horas de la madrugada, Flavia levantó su peluda cabeza del nórdico intentando dilucidar si aquellos sonidos salidos de mi boca eran una orden hacia ella o meramente otro de los episodios de locura de su ama. Intuyendo que era esto último, no se inmutó. Tras un instante de miradas cruzadas, debió de pensar que bajo el nórdico estaría más cómoda y rascó el edredón para que le permitiera el paso.

Yo seguía ahí, sin querer pasar la última hoja, jugueteando con ella como si de un mechón de pelo se tratara. Cerrar el libro supondría aceptar que tendría que esperar un año más para saber el desenlace. La otra posibilidad era raptar a la autora, pero teniendo en cuenta la compañera de rapto que me había buscado, digna de las peores películas de Bud Spencer y Terence Hill, mejor sería buscar otra solución. Me sentía como cada marzo cuando se acaba mi serie de desviadas favorita y me cuesta horrores tener que esperar hasta enero del año siguiente para poder disfrutar otra vez de sus contoneos en la pantalla de mi ordenador personal. Aunque a lo mejor lo que más me cuesta no es esperar si no hacerme a la idea de que tengo que esperar. En la cabeza me revoloteaban millones de preguntas: ¿Qué pasará con Pitita y Petronila? ¿Por qué me recuerda a la historia más famosa de la bollosfera? Si todo el mundo sabe que Epi y Blas son gays, ¿por qué no se casan?

El reloj dio las cuatro y cuarto de la madrugada y por fin me decidí a pasar la última página. Los millones de virus que habían decidido invadir mi estómago los últimos tres días parecía que se estaban apaciguando ante los últimos coletazos del libro. Si no supiera que no son más que seres unicelulares, me plantearía el hecho de que ellos también estaban expectantes por el final del libro. Dejé el libro sobre mi mesita de noche, me enrosqué en el nórdico sintiendo el cuerpo de Flavia apoyado en mis riñones cual manta eléctrica canina y apagué la luz. Mientras cerraba los ojos me di cuenta que estaba esbozando una sonrisa de felicidad... literaria.
 
Niña! Deja de jugar con las piedras!
¡Por fin he podido dormir hasta la hora que me ha salido de allí mismo! Tras tres días arduos sumergidas entre los papeles para la matrícula de la Universidad (¿alguien me presta 1.500€? Si son en dólares norteamericanos mejor), entre los pseudoarreglos al ordenador de Filóloga (pseudoarreglos porque al final no he resuelto nada, kk de informática es lo que soy) y en la marabunta que forman mis tres sobrinas Segunda, Tercera y Quinta, hoy, por fin, he podido descansar a pierna suelta. El hecho que haya soñado que mataban a un niño delante mía lo apartaremos de la mente por breves instantes. Mientras intentaba arreglar el ordenador, me dio tiempo a terminarme el famosísísímo "A por todas". Me alegra tener ya el segundo entre mis manos (recuerdo a todo el mundo que fui la primera en tenerlo jo jo jo) porque si no, que angustia sin saber qué pasa tanto tiempo.

Ayer fui a comer a casa de mi hermano Barriguitas. Cuando estoy allí, inspecciono a mi sobrina Tercera que me da a mí la nariz que es del gremio de las desviadas calzadas. Eso de que se toque tanto ahí mismo para investigar y le encante sobarme las tetas no es normal. Su madre dice que el otro día parecía como si la niña... ¡se restregara contra la almohada! ¡Si sólo tiene cuatro años! Que precoces salen los niños ahora.

Estas niñas son un show. Siempre que estoy allí están malas o las pasa algo. Que mi cuñada sea hipocondríaca también influye. Ayer estaban todas malas con gastroenteritis. Aunque la pequeña se llevó la palma. Casi me asfixio cuando hizo un poco de vientre. La garganta se me quedó seca. Me faltó el aliento. Las dos mayores no se quedaron atrás. Por la mañana estuve sola con ellas en el parque, puesto que su madre se había ido a la reunión de padres de alumnos. Allí estaba yo, a la hora, más aburrida que un mono mientras las veía jugar con la arena y unas piedras como del color del mármol haciendo tartas. Al final, me senté con ellas y me dediqué a poner sus nombres con piedrecitas. Tan mono me quedó que pasaron dos señores a nuestro lado y se pusieron a mirar lo que ponía. (Ayss! si es que tenía que haber estudiado Bellas Artes). Le gustó tanto jugar con piedrecitas que mientras esperábamos en la parada del autobús por la tarde a que me fuera seguían jugando con ellas. Me monté en el bus y Segunda le dio una pedrada (sin querer espero) a Tercera en toda la cocorota. Conclusión: todas al hospital corriendo. Al final ni puntos ni nada. Sólo el susto como siempre. ¡Dichosos niños!
 
Crónica de un esperado fin de semana
El sábado fui a trabajar con fiebre y hecha polvo. El día sería largo y además celebraba oficialmente su cumpletodos Filóloga. Pero sería fuerte y aguantaría hasta el amanecer. El cumpletodos nos reunió a: la Filóloga, evidentemente, sin ella el cumpletodos no tendría sentido (¿o sí?), la reyna consorte, Amy, mi querido Capitán Miketa y una amiga de la Facultad de Filóloga llamémosla Anita así en un ataque de originalidad.

Anita nos hizo unos regalos muy monos por nuestros cumpleaños. A saber: a mí un pollo de peluche y un conjunto de ropa interior. No hay que decir que enfundé al pobre pollo en el conjunto de ropa interior. Al final le quité la camiseta y le dejé en bragas que tenía calorcito el pobre. A Filóloga le regaló el mismo pollo pero en chica (¿polla acaso?) y un jersey. Ella, que es más sosa que yo, no le puso el jersey a la pollo chica. Mi pollo que, por cierto, se llama Monchito, se quiso fornicar a todo bicho viviente. Los regalos me llevaron a la siguiente pregunta: ¿Por qué a mí me regala el pollo y a ella la chica? ¿Es que ella es más femenina que la que escribe? Ya sé la respuesta: el pollo salido me debía de pertenecer a mí, la pollo chica, más comedida, a ella. Otra pregunta que me reitero una y otra vez es: ¿Le harán los ojos chirivitas a Flavia cuando lo vea? Porque Monchito se fue a dormir a casa de Filóloga y Flavia todavía no lo ha visto. ¿Y Flavio? ¿Qué opinará él? ¿Sentirá celos?

Tras bebernos una copichuela y entregarnos los presentes nos fuimos al mundialmente desconocido Escape, sitio que a mí no me gusta porque para un día que había ido una mujer se me había quedado mirando ojiplática a dos centímetros de mi cara mientras yo soltaba uno de mis dicharacheros discursos de borracha. Noté amor en su mirada. En fin, me alegró la idea de no tener que ir hasta los confines de la Tierra para ir al Medea.

Ya dentro, las copas que me tomé me hicieron efecto y apareció la parte Rita dicharachera que tengo por alter ego. Hice de buena samaritana para ayudar a una chica a llevar las copas a sus amigas y allí comenzó todo. De camino se me puso a hablar otra. Hay que decir que antes de preguntar el nombre a todas las mujeres que conocía les decía: ¿Tienes blog?. Cuando descubrí, horripilada, que la gente me miraba raro y no sabían de lo que hablaba dejé de preguntarlo. Me dediqué a buscar la chapa tan famosa de MariPili. Pero tampoco.

Terminé la noche con 2410 direcciones de correo electrónico de mujeres (de algún gay también) escritas en un papel en el bolsillo. Papel que, por cierto, he perdido. Cuando conseguía volver con mis amigos me decían: Rita que te ha venido a buscar la chica esa de antes. Y yo me angustiaba. Y más me angustié cuando descubrí que había perdido mi camisa nueva. Obligué a Capitán Miketa a recorrernos todo el recinto sobre mis pasos para encontrarla. No apareció. Volvió Filóloga del baño y le lloré que había perdido mi camisa bonita nueva. Me dijo: ¿Has perdido esta camisa que me has dado antes para que te guardara? Ups! Ahí fue cuando me dí cuenta que iba bastante borracha, así que me dediqué a llamar a la gente que conocía para decirles que les amaba. Como no me lo cogieron, le mandé dos mensajes a Cowgirl poniendo en uno: Te quiero mil. y en otro: Lurpia. Mensajes que no me ha contestado, evidentemente. Terminé en casa a las ocho de la mañana y levantándome a las once que entraba a trabajar a las dos. Tenía más fiebre y me encontraba peor. Menos mal que el día de ayer ya pasó y he recuperado tooooooooodo el sueño perdido.

PD: Pedazo de post me ha salido. Digno de Arrierita. Será que desde que la leo, se me pega. :P
PD2: La veracidad de lo aquí narrado reposa sobre los hombros de Filóloga. La Rita que escribe y calza no se acuerda de nada, para variar.
 
C'est fini
Se acabó. No más exámenes hasta el 2007. Por delante tengo un mes para relajarme de tan arduo trabajo. Sólo tendré que ir a trabajar pero hasta eso tiene los días contados. He dormido cuatro horas. ¿A quién se le ocurre poner exámenes a las nueve de la mañana? Me he levantado de noche. He ido al baño y, al volver, no sabía si me estaba levantando o acostando. Tras hora y media de viaje en un tren atestado de especímenes en el cual yo iba sentada (sí, hoy la diosa fortuna me ha sonreído), he llegao al examen. Nos han puesto supermegaordenadores nuevos. Los teclados también. Todo negros. Super cool. Lo que no era tan cool era el botón que había debajo de Supr. Un tal Power con el que se apagaba el ordenador al momento. Dos veces lo he pulsado sin querer. Dos veces que he tenido que reiniciar. Veinte minutos perdidos de dos horas. ¡Porca miseria! Mientras esperaba a los reinicios me he hecho “amiguita” del profesor. A este me lo camelo yo para el año que viene. Si es un hombre… ¡no puede ser tan difícil!

Tras el examen me he ido de compras cumpleañeras. Me he pasado por una librería para bolleras como vosotras (recordad que yo sigo siendo una heterosexual con dudas XD). Capitán Miketa opinaba que tenía que regalarla el diccionario del sadomasoquismo, pero yo buscaba algo. Sabía que no podía estar. Se ponía a la venta al día siguiente, pero… por obra del Misericordioso Profeta que bajó a la Tierra para tocar las pelotas a todo el mundo, apareció. Y me fui tan contenta con mis “Mujeres encantadoras” bajo la axila. Y con dos marcapáginas con el fotograma del libro para poder lamerlo en la tranquilidad que me proporcionan mi cueva y mis pelos largos. Pues va a ser que necesito dormir, tanta vigilia me está trastornando…

Edito para asumir que: Soy lerda. El título del libro es: “Mujeres estupendas” (A quien se le diga que he tenido que volver al blog de Sita por segunda vez porque se me había vuelto a olvidar (Los estudios me alelan)...)
 
Día D
Hoy es el día D. Hoy es el día De que Maca se me va a abrir de piernas delante de la cámara. Para una vez que lo va a hacer, hay que pegarse al televisor como si fuera la vida en ello. Aunque ella aparezca sudando, gimiendo y llorando para que le saquen la hija que lleva dentro. Porque seguro que lleva una hija. Tiene cara de hija. Y, además, bollera porque vamos a colonizar el mundo. Muahahaha.

Hospital Central es el consuelo que me queda hasta que en enero vuelvan las bolleras más famosas de la tele a la parrilla de mi ordenador. Para la cuarta temporada hay noticias gratas y no tan gratas. Lo típico en una serie al empezar una temporada. Yo, como soy tan freaky, me meto en las páginas norteamericanas para enterarme de la temporada siguiente antes de que empiece. No lo puedo evitar. Pero tranquilas las que odiéis los spoilers, que la moi no va a decir nada. Rita se va a callar que va a entrar un pedazo de bombón... ¡Ups!

Aunque pensándolo bien, Hospital Central no va a ser el único consuelo, porque os recuerdo que soy la flamante poseedora de una entrada para el concierto de Chenoa y también porque tengo una entrada para el primer encuentro de chicas L.I.E. previsto para el día 30 de este mismo mes. Entrada que, por cierto, es única e intransferible. Esto lo digo para que os quedéis tranquilas, no vaya a ser que pague a otra por ir mientras os espío por si sois bolleras locas de medio pelo.

Hoy he leído en el periódico que "Un virus informático fue la causa de la emisión de un vídeo pornográfico gay el lunes en la apertura del curso de ascenso a sargento en la Academia de Polícia Local". Un virus dice. ¡Ja!

Editado para decir que: Muy graciosa la que ha entrado en el blog poniendo en google "Scottex rita". Le hago saber que yo no uso papel higiénico, me limpio el culito con toallitas para bebé que me lo dejan terso cual culo de infante. :P
 
:D
¡Yuju! Desde el viernes soy la contentísima poseedora de una entrada para el próximo concierto de Chenoa en la Riviera. ¡Yupi! Advertidas estáis las que paséis por y residáis en Madrid el fin de semana del 29 de septiembre (¡Cuidado chicas L.I.E.!) porque auguro riadas y desbordamientos del Manzanares a la altura de la Glorieta de San Vicente. Lo siento, babeo demasiado. Me encanta sentir adoración por ella y no por Madonna porque así me ahorro hordas y hordas en euros en cada concierto. Sin tener en cuenta que gracias a ello, ya la he visto unas cuantas de veces con beso incluido. Y grabado claro está, para enseñárselo a mis futuras nietas bolleras.

La vuelta al trabajo ha sido mortal. Me esperaban como agua de mayo. ¿Será porque me encanta hacer de mula a cuarenta grados? Porque eso es lo que he hecho la mayor parte del tiempo. Mover cajas de zapatos de un lado a otro en el infierno del almacén. Si las cajas fueran pequeñitas, como de bebés, todavía aguantaría mi pequeño cuerpo. Pero mover siete cajas a la vez de un zapato colegial de un 40 es casi infrahumano. Dentro de cada zapato podría montarme un chalet con piscina. ¡Vaya barcas! A este paso, me seleccionan para el próximo mundial de halterofilia. Seguro que ganaría el concurso de Miss Culo Prieto de apretar para levantar las pesas. En fin, menos mal que me quedan dos telediarios allí.

Hoy ha tocado leer en el periódico que una mujer llevaba encerrada 26 años en su casa porque vivía aterrorizada por el posible contagio de gripe tras una epidemia que se vivió en su ciudad hace tanto tiempo. Cada día el ser humano me sorprende más. Y que todavía me vean rara por ser lesbiana...

Editado para decir que: El que haya llegado a mi blog poniendo en el google cómo se llama el perro de scottex le diré que se llama Scotty y es un labrador. No me gusta que nadie se quede con dudas.
 
No es serio este cementerio
Hoy he iniciado mis trámites burocráticos para empezar a ser una chica de prácticas (informáticas, claro está) y dejar de ser una zapatera para toda la vida. No pienso oler apestosos pieses nunca más. Aunque hoy haya llamado para saber a qué hora entro mañana (¡No! ¡Adiós vacaciones!) y me hayan dicho que me echan mil de menos, que necesitan mi cachondeo para sobrevivir entre hordas de cajas de zapatos. Nunca me había dado tanta pena irme de un trabajo. Normal, nunca me había ido de ninguno.

De camino a casa he recordado cuando mi hermano Barriguitas trabajaba de vigilante en un cementerio. Por aquellas fechas yo debería tener entre seis y ocho años. Mi padre y yo solíamos ir a llevarle la comida. Mientras él devoraba la apetitosa preparación de mi madre, yo me dedicaba a husmear el cementerio de cabo a rabo. Aunque suene macabro, me dedicaba a hacer estadísticas: la persona más mayor, la más joven, la lápida que estaba más bonita,... Y así cada día. Y alguna noche. Y nunca me dio miedo. Supongo que tampoco sabía muy bien qué significaba la muerte. También he de decir que nunca llegué a ver un entierro. A las horas que iba yo allí sólo había millares de gatos vagabundeando. Sólo llegué a ver un entierro de un señor famoso con bigote una tarde de verano. Aunque probablemente lo soñara. El verlo, porque el señor está allí.

Años después, con doce o trece años, una de las paredes del cementerio que hay en mitad de mi ciudad se vino abajo. Es el típico cementerio que estaba a las afueras y cuando la ciudad empezó a crecer, lo devoró y se quedó como ornamento. El caso es que pasé por delante del muro derruido con mi amiga Delincuente juvenil y, viendo de lejos tanta tumba y tanta cruz, la dije: Cosas así me hacen tener vocación de monja. Y ella muy seria me dijo: Rita, eres la persona con menos vocación de monja que he conocido en la vida. Tan grabado se me quedó que me volví atea. Aunque puede ser que fuera una especie de venganza por haberla llamado ninfómana durante dos semanas sin que ella supiera lo que significaba...
 
Pseudofamosa
Al lado de mi casa hay una tienda de fotografías de las de toda la vida. De las de toda la vida si no fuera porque la regenta un chico chino, muy simpático eso sí. Hoy me he acercado y mientras esperaba que Filóloga se hiciera unas fotos me he puesto a curiosear. ¿Y qué se puede curiosear en una tienda de fotos? Claro, las fotos. Había varios modelos de fotos para hacerse: que si una enorme, dos medianas y 4 pequeñas. También había un modelo que eran 20 fotos de carnet. Allí estaban todas una detrás de otra con su precio puesto: 3'20 €. De repente, me ha sonado la cara de la chica de la foto. ¡No! ¡No puede ser! ¡Es imposible! ¡SOY YO! Me vuelvo a mirar. No hay duda. Son las últimas fotos que me hice. Empiezo a pensar: Uy pues debo salir guapa cuando me ponen ahí. Mientras pienso, miro absorta mis pequeños clones fotográficos. Me acerco a hacerles un cuchicuchi, aquí está mamá, cuando me freno en seco. Tengo que mantener la calma. Filóloga sale y le digo: Mira quién está ahí. Demasiado alto. La tienda está llena y todo el mundo mira a la dichosa columna. Miran las fotos, me miran a mí. Ya no me parezco en nada. Soy un tomate andante.

Hoy he visto un trozo del programa "Supermodelo 2006". Menudo pedazo de bodrio. Hoy les tocaba cortarse el pelo y todas han llorado como si en vez del pelo les fueran a cortar los brazos a tirones. Esto de los reality-show cada vez está cayendo más en decadencia. No quiero ni pensar los que van a entrar mañana en "Gran Hermano".

PD: Vaya pinta de punkarras que tenían las "non gratas" de Croacia. Sólo he visto a cuatro de ellas. Me faltan dos. Así que Delincuente juvenil si estás ahí hazme una señal. Me veo yendo a verla al penal de Split con una lima en el bocata de manteca de cacahuete.
 
Lavado de cara
...con la cara lavada y recién peiná, recién peiná, niña de mis amores qué guapa estás, qué guapa estás,...

En fin, tanto tiempo con la misma plantilla me había saturado. Así que ya que no puedo hacer nada para controlar mi líbido, por lo menos me distraigo enredando con el blog. Ha sido difícil porque en el edificio de enfrente se me ha desnudado una. La primera vez en 23 años que me pasa. Yo creo que me ha visto la cara de lesbiana desde su casa. Y eso que nos separan lo menos 20 metros. Yo sigo mirando por si acaso vuelve.

El caso es que hoy ha regresado a mi pantalla Hospital Central. Como mi líbido había desaparecido, la temporada pasada no la vi aunque convenientemente me la bajé y la tengo guardadita en una carpeta. Ahora como estoy desenfrenada, tengo ansiedad de Maca. Porque me parece una diosa. Una diosa del Olimpo. De los dioses, no de los diesel.

Hoy he visto un anuncio en la tele donde salía Lydia Bosch. Sí, lo reconozco, ella también me encantaba cuando era joven. Sólo veía el bodrio de Médico de familia por verla. Por no hablar de Belén Rueda. Claro está, a esta última todo el mundo la adora ahora después de Mar Adentro, pero antaño... sólo yo me acordaba de ella. Así que concluyo diciendo que si sueño esta noche como se lo montan, ¡mejor! Y si se une Amparo Larrañaga... ¡para qué queremos más, señoras!

PD: Acabo de leer en el periódico: Croacia declara 'non gratas' a seis españolas por bañarse desnudas y tocarse en una playa. En fin...
 
Mierda de líbido
Ayer cuando volví de Badajoz en el asiento delantero del coche de mi hermano Ojitos. Detrás iba mi sobrinín de 15 meses, Sexto y su mami. Cuando paramos en la gasolinera, el pobrecino se despertó. Como soy muy buena tía, me dí la vuelta para hacerle unas gracias y no se me ocurrió otra cosa que ponerme en cada oreja un vaso de plástico sujetado con las gafas de sol que también llevaba puestas. A mi sobrinín le hizo una gracia. Cuando oí las risas pertinentes me dí la vuelta para dejar de hacer el ganso... De repente me dí cuenta que había un coche del otro lado del surtidor de donde asomaba la cabeza de una chica que se estaba partiendo de risa, literalmente. Yo la miré con mis vasos auditivos y mis gafas de sol puestas mientras mi cara se ponía de todos los colores del arco iris.

Eso no iba a contar yo, lo que yo iba a contar es que desde que se me ha despertado la líbido, ¡no soy capaz de que se me duerma! Era todo más bonito con ella dormida sintiéndome asexual. Ahora, veo mujeres adorables por todos los lados. Por no hablar de escotes... Hoy he visto la película de Monster house. Es la típica película de animación. Bueno aunque de típica nada. Es como de miedo para infantes pero sin serlo. En fin, que yo la recomiendo. El caso que la canguro del protagonista me ha encantado. Vamos, que me la fabricaba yo de carne y hueso si pudiera. Y eso que supuestamente era una adolescente. Sin contar que es un muñeco.

Luego, mi madre me ha hecho la trece-catorce y he tenido que bajar a Flavia y a Grumpy cuando he llegado del cine. Pues me he hecho una amiga. O, más bien, ella se lo ha hecho de mí. Mira que veía rara a Clubfans cuando decía que hacía amigos con Lur. Pues ahora voy yo y me hago una amiga. El caso es que no me dejaba irme de lo que hablaba y yo cada vez la veía más guapa. Aunque me haya dicho que tiene novio y yo sospecho que está sola y necesita amigos, en el fondo me creo que va detrás de mí. Me ha preguntado el nombre y todo. Estamos formalizando nuestra relación. Qué bonito.
 
La boa
Ya he regresado de la España profunda.Sólo he permanecido allí 25 horas, pero ha sido el tiempo suficiente para que mi libido renaciera de sus cenizas en plan Ave Fénix. En mi vida había mirado con tanta lascivia a una novia el mismo día de su boda. A mi favor diré que mi prima está muy buena y una no es de piedra. También diré que mi sobrina Tercera debió de pensar lo mismo porque se pasó el día detrás de ella y diciéndole que era muy guapa. Esta niña sólo tiene 4 años pero apunta maneras, ya lo predijo Filóloga que es la que tiene el gaydar más desarrollado (yo no tengo porque sigo siendo heterosexual con dudas XD). Que le encante verme las tetas y tocármelas también es otro punto por el que pensamos que esta niña ha salido tan desviada como su madrina.

El caso es que la hermana de la novia también esta de chupa pan y moja como diría mi madre. Son las dos altas y... bueno no os lo cuento que son mías. Mïííííííías. Para terminar de rizar el rizo, de repente apareció alguien de entre las tinieblas de mis ojos. Otra prima a la que no veía desde hacía 6 años por lo menos. Me empiezo a asustar. ¡Sólo me gustan las mujeres de mi familia! Menos mal que no tengo hermanas... Me pasé media boda con las gafas de sol puesta y mirando a diestro y siniestro. Creo que me he quedado bizca incluso.

Había otra chica en la boda despampanante. Despampanante porque llevaba un vestido como de ganchillo color crudo como calado. Y, claro, después de darme cuenta que no era otra novia porque lo parecía, me pasé también toda la boda ojeándola.

Llegado el banquete nos pusieron un buffet fuera para ir picando. Me dio por el vinito de la Vega del Guadiana que tan ricamente entraba. Mis cuñadas, aterradas tras verme cada diez minutos con una copa llena, me recordaron que cada vez que bebo se me suelta muy mucho la lengua. Vi sus miradas maliciosas deseando que lo largara a gritos encima de una mesa en medio de toda la boda para regocijo de ellas que les encantan las situaciones cómicas, así que dejé de beber... cinco minutos. El hígado me tiraba demasiado hacia la barra.

En fin... me he vuelto compuesta y sin novia. Como siempre. Menos mal que me consuelo con pensar lo buena que estaba yo con mi vestidito de gasa...

Editado para decir que: En esta boda casi se entera tooooooda la familia que soy una desviada. No, no fue por mi borrachera. A mi hermano se le ocurrió contarme a voz en grito cómo había visto a dos chicas besándose en un coche. Yo, claro está, huí murmurando: ¿Le decapito o le capo?