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Primero.- Si hay resaca es porque a quien se le ocurre mezclar dos crianza y dos calimochos. Amoshombrepodio.
Segundo.- Era el culo o las tetas. Y como el culo ya me lo ha visto medio Madrid...
Tercero.- ¿Por qué me empeño en llamarlo tallarines con gambas si son espaguettis con carne picada?
Cuarto.- Yo no ligué con la del guardarropa. Yo ligué con una gallega que me ha mandado un mensajiño doble en el que habla como un caballero andante.
Quinto ¿Todavía no te han contestado al mensaje? ¡Pobreta!
Ayer surgió sin previo aviso una mini quedada bloguera. Cada vez me veo más friki porque cada vez la gente me ve más friki. Pero lo bien que nos lo pasamos nosotras...
Ayer me volví a meter en un baño con un chico. Era clavado a Buenafuente o eso le dijeron. Cada día me asombra más lo sociable que soy cuando me hacen mezclar rioja y calimocho. Él era de Málaga.Así, en grande. Vive al ladito de Ella. Ahora que he decidido que me he aburrido de todo, vienen señales por todos los lados que me hacen pensar que no está siendo la mejor elección el pasotismo.
Yo sé de alguien que se hizo un cubículo fabricado con cubos de basura para que nadie viera que meaba enfrente del nike. Si luego se dedica a enseñar las tetas, ¿qué más da enseñar el culo? La pregunta también se puede hacer a la inversa: Si luego se dedica a enseñar el culo, ¿qué más da enseñar las tetas?
El día ha sido atípico desde el comienzo. Me he levantado de noche. ¿Cómo puede levantarse la gente de noche? Debería ser algo inconstitucional. Me he sentido barrendera o ladrona de bancos que es peor aún. Después de 50 minutos metida en el Metro apelotonada, he llegado a mi nuevo trabajo. He entrado a la hora exacta y... ¡no había nadie! Ni las señoras de la limpieza. ¿Sería una empresa fantasma de las que te roban el dinero y desaparecen? Pero si yo no he dado dinero por trabajar (lo que me faltaba ya, con lo que me pagan y encima tenerles que pagar a ellos). Menos mal que a los cinco minutos ha llegado la recepcionista. Me ha dicho tranquilamente: es que aquí nadie llega a su hora. Es horario flexible. ¡Pues eso se avisa!
Las cinco horas restantes me las he pasado intentando vencer el sueño (mamá por dios, ¿cómo no haces café para mi primer día de madrugón nocturno?) mientras mi superior me hablaba con su voz bajita y monótona. Él me comentaba la estructura de la empresa y yo pensaba lo buena que estaba la diseñadora gráfica. Me limitaba a asentir y a abrir y cerrar mucho los ojos que se me estaban quedando las lentillas pegadas a la córnea. Como todavía no me habían montado una mesa con su ordenador, alguien ha sugerido para que no me aburriera que me dieran un folio y rotuladores. Me va a gustar esta empresa.
El sábado iba a anunciar semioficialmente que abandonaría la zapatería, pero viendo que mi encargada no hacía más que repetir que era el peor día de su vida desde que trabajaba allí, he preferido esperar. No es plan que le hubiera dado un infarto ahí mismo. Que se va su niña...
Así que aquí me encuentro yo, conociendo a una chica de la cual sólo he visto una foto de 2x2 cm el sábado después de trabajar. Este encuentro tan repentino me hace preguntarme: ¿estará loca?, pregunta ordinaria, por cierto. Capitán Miketa se ha ofrecido a espiarnos hasta que yo le dé una señal para que se vaya. Dice que me llama por si quiero huir repentinamente. Yo le he calmado. Tampoco es que sea la primera vez que quedo con una desconocida. Aunque taaaaaaan desconocida, sí. Otra pregunta más: ¿Será chica? Porque anda que hacerme ir hasta Madrid para que luego sea un morlaco... Supongo que no. Pero la duda es la duda.
Supongo que no debo hacerme tantas preguntas. Será una chica normal, maja que añadiré a mi lista de contactos casuales por Chueca. ¿Y si terminamos casándonos? Qué angustia, ¿no? ¡Mierda! Ya apareció la dichosa angustia. Qué angustia más angustiosa.
Editado para comentar que: La angustia tendrá que esperar una semana. Como vivo en una nube permanente, había quedado con ella el sábado y no puedo. Ella no puede el domingo. Así que, queridos blogespectarores, tendrán que esperar a la semana que viene para el desenlace del culebrón.
Lunes
00:00 Conseguí terminar de apuntarme a un Centro de Empleo que hay en mi Universidad.
14:00 Leí las ofertas de prácticas que había y me apunté a unas cuantas de ellas.
16:30 Una empresa de publicidad ha leído mi curriculum. Quieren una entrevista al día siguiente.
17:00 Una correduría de seguros también me llama. Me empiezo a angustiar. ¡Madre mía! Dos entrevistas para mañana ya.
18:00 Miro el correo. Tengo dos e-mails. Me piden mi curriculum. No han podido verlo en la web del Centro. Flipo en colores. Pensaba que no iba a tardar mucho en encontrar unas prácticas, ¿pero tan poco?
Martes
11:30 Primera entrevista de 45 minutos en la empresa de publicidad. Al salir, ya estoy contratada. Me dicen que tras las prácticas ya entraría indefinida. En menos de 24 horas he conseguido unas prácticas. Debería llamar al Guiness. Siento un ligero mareíllo debido al vaivén de emociones. El sueldo es mísero pero voy a aprender mucho. Aún habiendo cogido el puesto me acerco a la correduría de seguros.
12:30 Segunda entrevista. Tienen un edificio para ellos solos. Es una multinacional. El puesto no me llena. Me parece muy simple. No aprendería mucho. Me hacen hablar en inglés. Me pongo como un tomato. Mucha clase pero no es mi estilo. Dice que si paso el corte me llamará el Jefe de Sistemas.
Epílogo: Rita ya tiene prácticas para los próximos seis meses. Hoy me han llamado de la correduría para decirme que pasaba a la siguiente fase. Me he autonominado. Me han llamado de otra empresa. Estoy en una nube. Ahora sólo me queda... dejar mi Piticlin Shoes. :(
Todo comenzó a las 22:00. Para Filóloga y para mí a las 22:30. Llegamos muy tarde a la cena blogueril. Yo llevaba dos horas y media atacada de los nervios, desde que salí de trabajar. Tuve que venir corriendo a casa, ducharme para quitarme los pelos de rata almizclera que se me habían quedado tras el trabajo y salir corriendo para Madrid con la sensación de angustia que se apodera de la lesbianas cuando van a conocer blogobollos nuevos.
Al fin, llegamos. Dimos besos a la mitad de la mesa. La otra mitad estaba fuera de nuestro alcance. Yo sólo quería sentarme. Trece pares de ojos se clavaban en nosotras y yo sentía ascender el arco iris a mi cara. Me empezó a salir humo de las orejas y ya ni oía quién era quién. Sólo quería mi silla y mis tallarines. La cena se puede decir que fue... escalonada. La diferencia horaria entre que sirvieron el plato a la primera bloguera y a la última fue la misma que entre Canarias y la península.
Salimos del restaurante donde terminé haciendo de camarera ( me tenía que haber llevado la propina). En ese momento Punyalitos y Rajuela se despidieron de nosotras. No me enteré hasta tiempo después que Punyalitos estaba malita. Es lo que tiene llegar tarde, que ni oyes misa ni comes carne. Menos mal que la Gosa nos puso un poco al día en el Escape porque a mí me faltaba mucha gente y me parecía una indiscreción preguntar. A la Gosa debemos de haberle caído muy bien porque nos dejó acompañarla hasta su calle. Habremos pasado el test aquel de la Vale que decía: ¿Son todas las bolleras unas locas? Nunca des a una bollera tu dirección la primera cita. ;)
Llegamos al Escape e increíblemente yo no tenía muchas ganas de beber. Ex-alcohólica me estoy volviendo. ¡¡¡Que no!!! ¡Que es bromita! Simplemente me conozco borracha y no quería que tuvieran esa impresión de mí. No quiero que nadie se entere que bailo como Mariano Mariano y que se me olvida todo lo que hago. Por no hablar cuando me da por hacer de relaciones púbicas... Así que sólo me bebí tres o cuatro cubatas. Lo suficiente para acordarme de todo de esa noche. Hasta de la música. La próxima vez que vaya, me bebo un barril de ron.
Filóloga y la Gosa se crearon aparte un mini programa debate sobre películas lésbicas en plan Garci y Cayetana Guillén Cuervo. Quién hacía de quién no lo revelaré. Yo me pasé todo el rato pseudobailando con unas y otras. A las cuatro y media vi una hora idónea para volver a casa. Me acostaría a las seis de la mañana y tendría para mí seis horitas de sueño. ¡Porca miseria! Las seis fueron las siete y media. ¡Tres horas para llegar a mi casa! Si tardo menos andando... A las doce en punto, mi despertador de gato mió y mió. Yo quería dejar el trabajo y matar al cibergato. Al final... ni lo uno ni lo otro.
PD: Me parece mu' fuerte que nadie haya contado el suceso de la fotógrafa bizca. No seré yo quien lo haga. ¡Que se queden todas con la intriga!
Moraleja: Todas son unas nenas encantadoras. Pero eso ya son cosas mías secretas.
