Saca el güisqui Cheli
Ayer salí con el Capitán Miketa, con la Nisi Nino y con la Cowgirl. Me obligaron contra mi voluntad a hacer un botellón. Según Paco Montesdeoca ayer la temperatura de Madrid no distaba mucho del cero absoluto pero aún así nos fuimos a los bajos de la facultad de Tesis. A mí el botellón me hace sentirme joven porque cuando una se acostumbra a irse al primer antro que ve con tal de no estar en la calle, se aburguesa. Y como mi renta es mayor que la suya, se aprovechan de mí como si fuera su abuelita. Nisi Nino me dijo hace un par de meses que yo no podía dejar nunca de trabajar que si no a ver quién les iba a financiar las borracheras. Soy el Banco-Caja Rita The Singer que hago préstamos a cuenta sin ningún tipo de interés.
El botellón no distó mucho de una película de terror. Todo estaba oscuro rodeado de un bosque tétrico y con aterradores sonidos puntuales. Sí, me diréis que sería el crepitar de los árboles, el ulular del viento o el maullido lastimero de un gato en celo; pero habría que haberos visto a vosotras sin nadie a tres kilómetros a la redonda y oyendo sonidos en el más absoluto silencio. Yo creo que hasta vi a Freddy Krueger y a Eduardo Manostijeras haciendo un duelo a cuchillas entre los setos. Palabrita del Niño Jesús.
De ahí nos fuimos a Huertas, sitio odiado por mí. Es un barrio donde los hombres te intentan comer con la mirada mientras tú intentas lanzarle una con la que les congeles las pelotas. Y eso no es todo. Aparte pagas 6€ por una copa que no sabes si en realidad lleva ron o laxante. Menos mal que Nisi Nino y la Cowgirl ya habían bebido lo suyo y se dedicaron a hacerme sandwichitos como yo ya había augurado a principios de semana. Pero llegó el momento más odiado que aparece todas las noches que salgo: intentar enseñarme a bailar. No, no se creen que sea arrítmica, que yo al nacer deseché el ritmo por quedarme con los ojos verdes que me parecían más originales. Tras cinco minutos de pisotones y ver que bailo igual que Chiquito de la Calzada, desecharon la idea y me dejaron feliz bailando un vals imaginario a 9000 revoluciones por minuto.
Terminé llegando a casa a las siete de la mañana, durmiendo cinco horas y entrando por la puerta del trabajo borracha. Para hacer la tarde más llevadera renuncié a ponerme las lentillas. Prefería una tarde surrealista rodeada de manchas difusas de colores que hablaban por sí solas. Menos mal que al final he conseguido expulsar el alcohol de mi cuerpo pero para conseguirlo le he tenido que engañar diciéndole que nos veríamos....muy pronto!
El botellón no distó mucho de una película de terror. Todo estaba oscuro rodeado de un bosque tétrico y con aterradores sonidos puntuales. Sí, me diréis que sería el crepitar de los árboles, el ulular del viento o el maullido lastimero de un gato en celo; pero habría que haberos visto a vosotras sin nadie a tres kilómetros a la redonda y oyendo sonidos en el más absoluto silencio. Yo creo que hasta vi a Freddy Krueger y a Eduardo Manostijeras haciendo un duelo a cuchillas entre los setos. Palabrita del Niño Jesús.
De ahí nos fuimos a Huertas, sitio odiado por mí. Es un barrio donde los hombres te intentan comer con la mirada mientras tú intentas lanzarle una con la que les congeles las pelotas. Y eso no es todo. Aparte pagas 6€ por una copa que no sabes si en realidad lleva ron o laxante. Menos mal que Nisi Nino y la Cowgirl ya habían bebido lo suyo y se dedicaron a hacerme sandwichitos como yo ya había augurado a principios de semana. Pero llegó el momento más odiado que aparece todas las noches que salgo: intentar enseñarme a bailar. No, no se creen que sea arrítmica, que yo al nacer deseché el ritmo por quedarme con los ojos verdes que me parecían más originales. Tras cinco minutos de pisotones y ver que bailo igual que Chiquito de la Calzada, desecharon la idea y me dejaron feliz bailando un vals imaginario a 9000 revoluciones por minuto.
Terminé llegando a casa a las siete de la mañana, durmiendo cinco horas y entrando por la puerta del trabajo borracha. Para hacer la tarde más llevadera renuncié a ponerme las lentillas. Prefería una tarde surrealista rodeada de manchas difusas de colores que hablaban por sí solas. Menos mal que al final he conseguido expulsar el alcohol de mi cuerpo pero para conseguirlo le he tenido que engañar diciéndole que nos veríamos....muy pronto!
Comentario:
Eso de mirar a los tíos para congelarles las pelotas es el mejor propósito que he leído en años! Lo malo es que te pasaste con el verde de tus ojos y claro, a ver a quién congelas tú con ellos, querida.
P.D.: Ah! Y fué un gran cambio (el de los ojos-verdes por cualidades como bailar-ritmosa-en-bares-petardos ;))
un besito
P.D.: Ah! Y fué un gran cambio (el de los ojos-verdes por cualidades como bailar-ritmosa-en-bares-petardos ;))
un besito
Comentario:
jjajajajaa!muuuy pero que muuy bueno tu sentido del humor. Yo te cantaría una copla, pero no sé si me precipito. Desde luego, no te diré que me he leído de un tirón tu blog y que me encanta.
Enhorabuena por llevar tu propio ritmo, que no es fácil, en estos tiempos que corren.
Te seguiré leyendo, intermitontamente. Que no doy para más.
un saludo
Marifé
Enhorabuena por llevar tu propio ritmo, que no es fácil, en estos tiempos que corren.
Te seguiré leyendo, intermitontamente. Que no doy para más.
un saludo
Marifé
Comentario:
Jeje, joer, un botellón con una Cowgirl!!! Vaya tela!!
Besines!
Besines!
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A mi tampoco me gusta nada Huertas....es como el chueca de la heterosexualidad.
Beso
Beso
Comentario:
y vamooooo a hacer un wuateke...( nohe podido evitarlo)
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Si es que no puedes salir sin la moi...te llevan a lugares oscuros y fríos y encima no respetan esos movimientos sinuosos de tus caderas y te intentan "robotizar" para que bailes como el resto de los mortales...Si es que no saben lo que es bueno...Por cierto, creí que el Banco- Caja...sólo había uno.. ;)
