Dimes, diretes y el loco de la colina
Llevo todo el día flipando en colores como si de un ochentero harto de LSD se tratara. Me han metido en una historieta universitaria de dimes y diretes de la que nada tengo que ver. Y cada día que pasa me sorprendo más aún de los entresijos de los cotilleos. Y me pregunto, más aún si cabe, que si la gente es tan historiadora, ¿por qué no se meten a hacer de Cristóbal Colón, se suben a una carabela con unas velas rajaditas de arribita a abajito como diría Flanders y se pierden cuatro o quince años por el Atlántico como los patos del anuncio? En fin pongamos punto y final a este tema diciendo que la gente es muy envidiosa. Y punto pelota.
Aunque hay otra cosa universitaria que me preocupa más aún. Y no, no es ese pedazo 8'71 que he sacado:
Ayer mientras comía, alguien tocó a Rita por la espalda como si de un amigo de toda la vida se tratara y, de repente, apareció un chico-chaval-señor-hombre completamente desconocido para ella y para sus ojos que soltó con la sonrisa más grande y más feliz que ella había visto en su vida:
- ¡¡¡¡Hooooombre, Rita!!!! ¿Qué tal?
Rita se fue poniendo de todos los colores del arco iris uno por uno. Mientras pensaba quién sería aquel tipo que se sabía hasta su nombre y le saludaba como si fueran amigos desde que se sacaban pelotillas de la nariz recíprocamente en el jardín de infancia, ella intentaba que no se diera cuenta que no sabía quién era. Así que le siguió el rollo mientras le repasaba como si de Robocop se tratara. ¿Qué le podía preguntar? E inhaló una gran bocanada de aire contaminado gracias a los bocadillos de bacon y tortilla y dijo:
- ¿Qué....qué...tal...los exámenes?
Rezó para que fuera un estudiante y no uno de mantenimiento. El sudor le corría por la frente y desde la mandíbula goteaba hasta llegar al suelo donde había formado un charco tan grande como el Pacífico. Mientras su mente intentaba descifrar quién era seguía el maldito juego designado por el azar. Hasta que, ¡voilá! el individuo preguntó por unos sujetos amigos suyos a los que yo sí que conocía. Hay que decir que desde que había llegado no dejaba de sonreír y de mirarme como si le faltaran tres, cuatro o nunca hubiera tenido un tornillo en la cabeza.
- Sí, los individuos están allí al fondo.
Y mientras el sujeto extraño se alejaba a zancadas con su todavía sonrisa a cuestas, su mente seguía intentando dilucidar el día que había conocido a semejante fauna.
Pero hoy ha habido más. Le vislumbré al fondo de la cafetería. Venía andando por el pasillo en dirección a mí con una jarra de agua vacía en las manos. Menos mal que el grifo estaba antes de llegar a mi posición. Aún así me vio. La maldita sonrisa apareció. Se acercó a mí para decir un:
- Vengo a por....agua. ¡Uy! Me...he...pasado...el.........grifo. Adiós....Rita. Voy...a por...agua.
Y se ha vuelto a alejar con su sonrisa...de trastornado. Me han empezado a casteñetear los dientes y temblar las piernas. Se ha pasado dos horas mirándome de reojo y haciendo como que se estiraba para observar de refilón.
Mañana me llevo un bate en la mochila.
Aunque hay otra cosa universitaria que me preocupa más aún. Y no, no es ese pedazo 8'71 que he sacado:
Ayer mientras comía, alguien tocó a Rita por la espalda como si de un amigo de toda la vida se tratara y, de repente, apareció un chico-chaval-señor-hombre completamente desconocido para ella y para sus ojos que soltó con la sonrisa más grande y más feliz que ella había visto en su vida:
- ¡¡¡¡Hooooombre, Rita!!!! ¿Qué tal?
Rita se fue poniendo de todos los colores del arco iris uno por uno. Mientras pensaba quién sería aquel tipo que se sabía hasta su nombre y le saludaba como si fueran amigos desde que se sacaban pelotillas de la nariz recíprocamente en el jardín de infancia, ella intentaba que no se diera cuenta que no sabía quién era. Así que le siguió el rollo mientras le repasaba como si de Robocop se tratara. ¿Qué le podía preguntar? E inhaló una gran bocanada de aire contaminado gracias a los bocadillos de bacon y tortilla y dijo:
- ¿Qué....qué...tal...los exámenes?
Rezó para que fuera un estudiante y no uno de mantenimiento. El sudor le corría por la frente y desde la mandíbula goteaba hasta llegar al suelo donde había formado un charco tan grande como el Pacífico. Mientras su mente intentaba descifrar quién era seguía el maldito juego designado por el azar. Hasta que, ¡voilá! el individuo preguntó por unos sujetos amigos suyos a los que yo sí que conocía. Hay que decir que desde que había llegado no dejaba de sonreír y de mirarme como si le faltaran tres, cuatro o nunca hubiera tenido un tornillo en la cabeza.
- Sí, los individuos están allí al fondo.
Y mientras el sujeto extraño se alejaba a zancadas con su todavía sonrisa a cuestas, su mente seguía intentando dilucidar el día que había conocido a semejante fauna.
Pero hoy ha habido más. Le vislumbré al fondo de la cafetería. Venía andando por el pasillo en dirección a mí con una jarra de agua vacía en las manos. Menos mal que el grifo estaba antes de llegar a mi posición. Aún así me vio. La maldita sonrisa apareció. Se acercó a mí para decir un:
- Vengo a por....agua. ¡Uy! Me...he...pasado...el.........grifo. Adiós....Rita. Voy...a por...agua.
Y se ha vuelto a alejar con su sonrisa...de trastornado. Me han empezado a casteñetear los dientes y temblar las piernas. Se ha pasado dos horas mirándome de reojo y haciendo como que se estiraba para observar de refilón.
Mañana me llevo un bate en la mochila.
Comentario:
Uff! Vaya consejo! Este loco me ve pillar por banda a la Kira y en vez de espantarse se une! Aunque no sé si con su barriga cervecera le llegarían los brazos a tocarnos siquiera....
Comentario:
El que se me acercó a mi el otro día también llevaba puesta esa sonrisa de hola-soy-un-hombre-y-estoy-muy-salido-y-trato-de-disimularlo-bajo-está-sonrisa.... Ajjjjjj.
Beso
Beso
Comentario:
Y sigues sin saber quién es?? Ays! Qué miedo! Creo que la mejor forma de espantarle (o no) sería pillar a Kira y soltarle un morreo mientras el loco se estira para mirarte... Vaya ideas te doy eh? Te quejarás!
Besines
Besines
