Hoy iria al cielo!
Esta tarde ha sido digna de una película de acción al estilo Starsky y Hutch. Caminábamos tranquilamente el Capitán Miketa y yo, sin rumbo fijo bajo el sol del atardecer madrileño cuando oteamos en el horizonte a dos sospechosos, llamémosles A y B. El sujeto A portaba un periódico doblado y en la mitad llevaba una cartera de mano en la cual estaba hurgando. Era imposible que fuera suya y más imposible aún que se la hubieran encontrado porque el sujeto A hurgaba con tanta ansia que casi la rompe. En ese momento el Capitán Miketa y yo nos cruzamos con ellos. ¿Qué podíamos hacer nosotros? Hacer de Geos no, evidentemente. No fuera a ser que portaran cuchillos y lanzagranadas y para qué queremos más. En cuanto nos rebasaron, el sujeto A tiró la cartera a una papelera. Como quien tira un kleneex usado. ¡Qué poca vergüenza! Ahí iba la vida de una persona y nosotros no podíamos quedarnos ahí sin hacer nada. Nos trasladamos cinco metros en dirección contraria a ellos y nos detuvimos en un banco. Nos sentamos intentando parecer tranquilos, como si nada hubiera pasado. Los sujetos también se detuvieron. Había un cajero frente a ellos. Trataron de sacar dinero con las tarjetas de la pobre persona. Nosotros seguíamos esperando agazapados. Los sujetos sospechosos de repente se dieron la vuelta y vinieron en nuestra dirección. Pasaron de largo sin mirarnos siquiera hasta que sus figuras se desdibujaron en el horizonte. Era el momento de enredar en la basura y coger la cartera. Era una agenda-cartera con millones de cosas: su tarjeta de residencia (la pobre chica era una estudiante marroquí), su visado, su abono transportes,... Todo menos sus tarjetas y su dinero. Teníamos que haber perseguido a los cacos y haberles dado con un palo en la cabeza. Pero en fin es más fácil decirlo que hacerlo. Hemos corrido tras cuatro motos de la policía Local. Bueno ha corrido el Capitán Miketa porque yo no corro ni detrás del autobús y les hemos entregado la cartera. Seguro que la han localizado porque en la agenda había números de teléfono a los que dudábamos si llamar. Me han tomado los datos a mí (¿me habrán visto cara de desviada?) y nos han instado a marcharnos. Ya estaba todo solucionado. ¿Todo solucionado? ¿Y dónde teníamos que ir a tramitar nuestras medallas de honor ciudadano con distintivo amarillo? ¿Al menos un reconocimiento al mérito en un hueco de El País? Aunque fuera el 20minutos.... En fin, volvíamos sin medalla pero con el corazón contento como el de Pablito Ortega cuando divisamos un grupo de amigos a los lejos. Nos habían visto entregarles el dni a los policías. Nos preguntaron alarmados qué nos había pasado. Les dijimos que nos habían multado por beber en la calle y practicar la sodomía en público. ¡Qué pena que lo de beber en la calle no se lo creyeran que si no...!
Comentario:
Tal vez si dieran medallas de verdad por una buena acción ciudadana pasarían menos estas cosas... Pero están contadas, y sólo se las otorgan a Jean Claude Van Dame o Silvester Stallone y tipos así en las pelis...
Encantada de leerte.
Encantada de leerte.
Comentario:
Sin medalla???
Que poca verguenza tienen los policias....
Besines
Que poca verguenza tienen los policias....
Besines
