¡Por fin es lunes!
El domingo fue un día atípico. En el planning sólo figuraba trabajar e ir a casa, cenar y 3 horas dedicadas a la PlayStation (ese demonio vestido de consola que te atrapa y no te deja escapar. Si encima dentro gira un disco que te hace aparecer en la pantalla a Lara Croft para qué queremos más).
El trabajo se hizo ameno. Más ameno se hizo cuando vino una señora, tímida y sin ganas de molestar, que, angustiada porque pensaba que a su sobrina no le iban a entrar los zapatos, quería un número más. Era tan dulce que no me importó que se pasara mis consejos por el forro (Si les digo que este zapato da dos números más de talla, ¿por qué nadie me cree? ¿Me ven cara de intentarles timar en plan tocomocho para quedarme para mí los números grandes y vendérselos al gigante del cuento de las habichuelas mágicas que visitio cada vez que me metro tripis? Al menos me consuela ver sus caras de "mierdateníastúrazón" cuando vienen a cambiarlos otra vez) En fin, que divago. Le saqué los que ella quería y la pedí el tiquet. ¡Qué raro!, pensé. Estaba escrito. Ponía: Zapatos para Alejandra. Sin saber por qué, me enterneció. Sin más, abandoné el tiquet encima del mostrador mientras hacía el cambio. Del otro lado de él, estaba la mujer esperando, entre paciente y tímidamente. En eso, llegó mi compañera Colega y observó el papelito. ¡Nooooooooo!, grité hacia mis adentros. La conocía, conocía esa mirada, estaba leyendo lo escrito, iba a decir algo. Tenía que evitarlo. La dí un ligero codazo. No hubo manera. Al final lo soltó: Pero bueno, ¡qué desfachatez! ¿Y ahora dónde escribo yo aquí mis cositas?. Ya lo había soltado. La pobre mujer empezó a balbucear que lo sentía mucho. Ahora, mi compañera lo sentía más. ¡Será penca! A mí me entró un ataque de histeria y sentí mis orejas arder. A la pobre mujer le faltó llorar de vergüenza. A mí, llorar de risa. ¡Qué bien me lo paso!
En fin, todo este rollo para decir que mi amiga la Cowgirl me vino a buscar al trabajo sin previo aviso, nos fuimos a cenar y se quedó a mimir conmigo haciéndome mucho más llevadera la noche del domingo. Y, de repente, conoció a toda la familia. Y lo más extraño de todo... a Flavia le cayó bien. Si no fuera por su Galleguiño a ésta la lesbianizaba que mujeres a las que quiera Flavia hay tres contadas.
El trabajo se hizo ameno. Más ameno se hizo cuando vino una señora, tímida y sin ganas de molestar, que, angustiada porque pensaba que a su sobrina no le iban a entrar los zapatos, quería un número más. Era tan dulce que no me importó que se pasara mis consejos por el forro (Si les digo que este zapato da dos números más de talla, ¿por qué nadie me cree? ¿Me ven cara de intentarles timar en plan tocomocho para quedarme para mí los números grandes y vendérselos al gigante del cuento de las habichuelas mágicas que visitio cada vez que me metro tripis? Al menos me consuela ver sus caras de "mierdateníastúrazón" cuando vienen a cambiarlos otra vez) En fin, que divago. Le saqué los que ella quería y la pedí el tiquet. ¡Qué raro!, pensé. Estaba escrito. Ponía: Zapatos para Alejandra. Sin saber por qué, me enterneció. Sin más, abandoné el tiquet encima del mostrador mientras hacía el cambio. Del otro lado de él, estaba la mujer esperando, entre paciente y tímidamente. En eso, llegó mi compañera Colega y observó el papelito. ¡Nooooooooo!, grité hacia mis adentros. La conocía, conocía esa mirada, estaba leyendo lo escrito, iba a decir algo. Tenía que evitarlo. La dí un ligero codazo. No hubo manera. Al final lo soltó: Pero bueno, ¡qué desfachatez! ¿Y ahora dónde escribo yo aquí mis cositas?. Ya lo había soltado. La pobre mujer empezó a balbucear que lo sentía mucho. Ahora, mi compañera lo sentía más. ¡Será penca! A mí me entró un ataque de histeria y sentí mis orejas arder. A la pobre mujer le faltó llorar de vergüenza. A mí, llorar de risa. ¡Qué bien me lo paso!
En fin, todo este rollo para decir que mi amiga la Cowgirl me vino a buscar al trabajo sin previo aviso, nos fuimos a cenar y se quedó a mimir conmigo haciéndome mucho más llevadera la noche del domingo. Y, de repente, conoció a toda la familia. Y lo más extraño de todo... a Flavia le cayó bien. Si no fuera por su Galleguiño a ésta la lesbianizaba que mujeres a las que quiera Flavia hay tres contadas.
Comentario:
A mí no te creas que me da tanta pena lesbianizarla eh? :P
La que ia la ha lesbianizado ha sido mi cuñada que en cuanto ha entrado hoy por la puerta me ha preguntado con una sonrisa en la boca quien era esa pedazo de chica del otro día. La he dicho la verdad pero me da en la nariz que no se lo ha creido...
La que ia la ha lesbianizado ha sido mi cuñada que en cuanto ha entrado hoy por la puerta me ha preguntado con una sonrisa en la boca quien era esa pedazo de chica del otro día. La he dicho la verdad pero me da en la nariz que no se lo ha creido...
Comentario:
Que pena que sea Galleguiño, xq con ese acentiño son mu monos y da pena Lesbianizar a su novia.
Comentario:
Saldré, sí, pero solo para disfrutar de mis larrrrrrrrrrgas vacaciones... ;) ya sabes, de Madrid al cielo! Eso sí, el mejor futbol, desgraciadamente, no lo tenemos aquí... una pena sí! Es en lo único que fallamos! jeje
Besillos mosqueona! ;-p
Besillos mosqueona! ;-p
Comentario:
Prrrrrrr! Sita te invitamos a salir de Madrid! Que no haces honor a la ciudad :P
Besososos
Besososos
Comentario:
Joer, pensé que habías tenido noche de juerga sexual! jajajaja
Por cierto... ya sabes... lo viste?? jeje
Besillos niña!
Por cierto... ya sabes... lo viste?? jeje
Besillos niña!
Comentario:
jajaja, vaya tela, que malas sois, pobre mujer...
Un bste
Un bste
