S3
Estoy estresadísima. Y no es porque no deje de soñar con Patricia Vico... (esta vez no pongo foto que no quiero morir electrocutada con mi baba). Todo es por el estrés que conlleva empezar un nuevo trabajo sin dejar el anterior.
El día ha sido atípico desde el comienzo. Me he levantado de noche. ¿Cómo puede levantarse la gente de noche? Debería ser algo inconstitucional. Me he sentido barrendera o ladrona de bancos que es peor aún. Después de 50 minutos metida en el Metro apelotonada, he llegado a mi nuevo trabajo. He entrado a la hora exacta y... ¡no había nadie! Ni las señoras de la limpieza. ¿Sería una empresa fantasma de las que te roban el dinero y desaparecen? Pero si yo no he dado dinero por trabajar (lo que me faltaba ya, con lo que me pagan y encima tenerles que pagar a ellos). Menos mal que a los cinco minutos ha llegado la recepcionista. Me ha dicho tranquilamente: es que aquí nadie llega a su hora. Es horario flexible. ¡Pues eso se avisa!
Las cinco horas restantes me las he pasado intentando vencer el sueño (mamá por dios, ¿cómo no haces café para mi primer día de madrugón nocturno?) mientras mi superior me hablaba con su voz bajita y monótona. Él me comentaba la estructura de la empresa y yo pensaba lo buena que estaba la diseñadora gráfica. Me limitaba a asentir y a abrir y cerrar mucho los ojos que se me estaban quedando las lentillas pegadas a la córnea. Como todavía no me habían montado una mesa con su ordenador, alguien ha sugerido para que no me aburriera que me dieran un folio y rotuladores. Me va a gustar esta empresa.
El sábado iba a anunciar semioficialmente que abandonaría la zapatería, pero viendo que mi encargada no hacía más que repetir que era el peor día de su vida desde que trabajaba allí, he preferido esperar. No es plan que le hubiera dado un infarto ahí mismo. Que se va su niña...
El día ha sido atípico desde el comienzo. Me he levantado de noche. ¿Cómo puede levantarse la gente de noche? Debería ser algo inconstitucional. Me he sentido barrendera o ladrona de bancos que es peor aún. Después de 50 minutos metida en el Metro apelotonada, he llegado a mi nuevo trabajo. He entrado a la hora exacta y... ¡no había nadie! Ni las señoras de la limpieza. ¿Sería una empresa fantasma de las que te roban el dinero y desaparecen? Pero si yo no he dado dinero por trabajar (lo que me faltaba ya, con lo que me pagan y encima tenerles que pagar a ellos). Menos mal que a los cinco minutos ha llegado la recepcionista. Me ha dicho tranquilamente: es que aquí nadie llega a su hora. Es horario flexible. ¡Pues eso se avisa!
Las cinco horas restantes me las he pasado intentando vencer el sueño (mamá por dios, ¿cómo no haces café para mi primer día de madrugón nocturno?) mientras mi superior me hablaba con su voz bajita y monótona. Él me comentaba la estructura de la empresa y yo pensaba lo buena que estaba la diseñadora gráfica. Me limitaba a asentir y a abrir y cerrar mucho los ojos que se me estaban quedando las lentillas pegadas a la córnea. Como todavía no me habían montado una mesa con su ordenador, alguien ha sugerido para que no me aburriera que me dieran un folio y rotuladores. Me va a gustar esta empresa.
El sábado iba a anunciar semioficialmente que abandonaría la zapatería, pero viendo que mi encargada no hacía más que repetir que era el peor día de su vida desde que trabajaba allí, he preferido esperar. No es plan que le hubiera dado un infarto ahí mismo. Que se va su niña...
Comentario:
Joder, que mal rollo cuando llegaras y vieras que no había ni el tanto en el lugar. Supongo que yo pensaría al instante que me he equivocado de sitio o que es domingo, porque esas cosas me pasan a mí, jejejeje.
Un saludo y suerte.
Un saludo y suerte.
Comentario:
Bueno, dicen que la primera impresión es la que cuenta, es mejor eso que llegar tarde jajaja. Suerte en tu nuevo trabajo
Comentario:
Jooooder....llegar antes que las de la limpieza, qué estampa!jajaja
Suerte en el nuevo curro!
Suerte en el nuevo curro!
