SEXODIARIO
Iremos descubriendo las habiildades que nos llevarán a los más altos placeres.
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Uno más en la galaxia. Quiero compartir en este blog mi manera de ver el sexo, entre otras cosas. Donde esté la calidad..., que se quite la cantidad.
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Pausa - Break


Tras este empuje inicial al blog, hago una pausa de fin de semana por un viajecito que tengo pendiente.
Aquí os dejo el abecedario para que os inspiréis a la hora de escribir en vuestras bitácoras.
Gracias por estar ahí.

Saludos.
 
Las zonas erógenas


Investigando y buscando imágenes sobre este tema, he topado con algunas páginas que, bajo una apariencia pseudocientífica, dicen cosas que me parecen tremendas. En este enlace se dicen cosas como estas:
"Un hombre ve a una mujer y en la mayoría de los casos, inmediatamente puede desearla. En un minuto puede llegar a tener automáticamente una erección, en dos minutos puede experimentar el orgasmo, y en tres minutos puede estar profundamente dormido. Tal es el esqueleto de su carácter sexual."
"...aunque para todos los fines prácticos tiene solamente dos (zonas erógenas), la boca y el pene."
En fin, para esto me remito a la imagen que, al menos, es humorística.

Esto confirma lo que la mayoría de la gente piensa (y lleva a cabo). ¡Qué poco aprovechamos los cuerpos! No es verdad que sólo exista la boca y el pene.....

¿Qué es una zona erógena? "Son lugares de nuestro cuerpo donde las caricias producen sensaciones placenteras. No se trata de puntos arbitrarios: son aquéllos en los que se concentra gran cantidad de terminaciones nerviosas."
Existen, cierto, unas zonas erógenas principales: en el hombre puede ser el pene y los pezones.
Pero enumeremos algunas otras: pene, testículos, perineo, ano, próstata, ingles, ombligo, espalda, pezones, nuca.
De cualquier modo, cabría decir que todo el cuerpo es una zona erógena y que el mapa concreto es particular de cada persona.

¿Cómo explorarlo? Primero la autoexploración. No nos limitemos, de vez en cuando, a la masturbación simple. Exploremos nuestro cuerpo acariciándonos, en seco, de arriba a abajo. También se puede hacer en un segundo tiempo con cremas hidratantes o similares. Luego aplicar una regla de oro: "lo que a mí me gusta mucho que me hagan, hacérselo al otro".

Después prácticar con el compañero/a. La exploración de estas zonas es un juego preliminar magnífico para ponerse a cien. Olvidarse del pene en ese momento y dedicarse al resto del cuerpo. Eso aumenta el deseo enormemente.

El cuero cabelludo. Masajear con las puntas de los dedos, muy levemente e ir acariciando por detrás de las orejas y la nuca. ¿A quién no le gusta esto?
Las orejas. Especialmente sensibles son el lóbulo y la parte de detrás. Hay quien le encanta que le laman el interior, a otros no.
Los párpados y zonas próximas. El efecto combinado de tener los ojos cerrados y que te besen los párpados y la frente puede ser estupendo y evocador.
Los labios. Probad a besarlos "en seco" antes de introducir la lengua.
El cuello y la nuca. Recorrer a besos y lametazos. Imprescindible.
Axilas. Hay quien tiene verdadera devoción por estas zonas. ¿Por qué no?
Brazos. Creo que hay que destacar la parte de delante de los codos y las manos, que tienen muchas terminaciones nerviosas.
Espalda. Aunque no se sea masajista profesional, podemos dar mucho placer con nuestras manos. Dejad el masaje enérgico para los profesionales; nunca haremos daño con caricias y besos-lengua. Desde los hombros ir recorriendo toda la espalda hacia abajo con todo nuestro arsenal. Los laterales de la columna son dignos de mención.
Pecho y vientre. Acariciar el vello del pecho, casi rozándolo, es una sensación "eléctrica" la que produce. Los pezones: cuidado; hay a quien le gusta que se los "muerdan" y "pellizquen", vale. Pero yo prefiero los besos y lametones, pienso que es mejor abarcar el pezón totalmente con los labios y dar lengüetazos rápidos. El vientre hay que acariciarlo muy despacio para evitar los excesos de cosquillas.
Piernas. Especial mención para la cara interna de los muslos, la parte posterior donde se une con las nalgas, la parte de atrás de las rodillas ("hueco poplíteo"), los tobillos y la parte delantera de los pies (el empeine). Los pies es algo opcional, hay a quien le gusta y a quien no.
Nalgas, periné e ingles. Las ingles y el periné (y testículos) son zonas muy sensibles y ansionas de recibir... Las nalgas también... Veréis que es infalible: cuando las caricias se acercan a las nalgas el culo se pone en pompa (¿por qué será?).

¿Cuáles son MIS zonas preferidas, en mi cuerpo? He de decir que el sexo oral es lo que más me gusta. Dejando a un lado el indiscutible pene: Mi top-5: pezones (muy suavemente), los muslos (caras internas y detrás, junto con el hueco posterior de la rodilla), periné, testículos, cuero cabelludo. Hay muchas más, pero esas me ponen a tope.

A disfrutar...
 
Masaje anal II (experiencias)
Lo que más me gusta es combinar el masaje anal y prostático con la masturbación o la felación. Pasaré a algunos ejemplos reales:

1. Un verano conocí a un tío. Unos años mayor que yo, bajito pero bien proporcionado, poco vello, piel "limpia". Aunque tuvimos apenas dos o tres encuentros sexuales, lo guardo en la memoria por la manera en que disfrutaba con esta técnica. Bien, una vez que ya estábamos bastante entrados en materia, con los cuerpos recorridos a lametazos y besos, con el suficiente trabajo manual de las pollas y aledaños ..., pasé a mamársela según técnicas descritas previamente en este blog. Tenía una polla que me gustaba muchísimo mamar: de un tamaño bueno, sin exagerar, bien formada, recta, pero, sobre todo..., muy dura. Signo, seguramente, de una gran excitación. Con la polla bien mamada, en un momento de "descanso", mientras le masturbaba despacio, como movmiento de mantenimiento, con la mano izquierda lubriqué la entrada de su ano con crema acuosa y comencé a separar un poco las piernas y a acariciar con el índice el ojete. En seguida me fijaba en su reacción pues quizá no le gustaba, pero además le pregunté directamente, a lo cual me respondió que sí..., con lo que ya sabía que tenía la puerta abierta, nunca mejor dicho. En este trabajito inicial es importante no dejar de masturbar para no perder el ritmo. Poco a poco iba introduciendo el dedo y masajeando por el recto mientras aceleraba el ritmo de la masturbación. Para finalmente llegar a presionar la próstata, sin hacer daño, en rítmicas pulsaciones, a la vez que volví a mamársela a mayor ritmo que anteriormente. Entonces le apliqué una de mis maniobras preferidas: la triple estimulación, es decir, le masturbaba la punta de la polla bien ensalivada mientras le lamía, chupaba y besaba los huevos y zona perineal sin sacar el dedo de la mano izquierda de su culo. Me encantaba ver cómo gozaba y me pedía "¡más placer!, ¡más placer!" Verdaderamente era un tío con cierto aguante y eso me volvía loco a mi. Alternando la triple estimulación con la mamada + masaje prostático sólo fui llevándolo próximo al orgasmo, aflojando y volviendo para prolongar la situación todo lo que quise. Su dura polla, incluso, parecía crecer un poco más en los momentos finales, cuando la vi congestionarse y, ya para el orgasmo, lo que hice fue dejar de mamársela y de masturbarle y limitarme a las pulsaciones en su próstata. O sea, dejar que se corriera sólo con ese estímulo. De esta manera la corrida se prolonga, el orgasmo le sobrevino desde una intensidad moderada hasta lo inaguantable en el tiempo. Un gran polvo aquel.

2. ¿Y yo? En fin, pocos amantes he tenido que han sabido llevarme a ese punto. He de aclarar que yo disfruto tanto dando placer como recibiéndolo (sexo participativo). Pero las ocasiones en las que me han masturbado con un dedo en mi culo, lo que más me gusta es la sensación controlada de ocupación. Es diferente a la penetración porque esta es más "grosera". El dedo en el culo es algo mucho más sutil y dirigible hacia zonas concretas, como el masaje prostático.

Sed felices.
 
Reflexión sobre los blogs

Como llevo poco tiempo en esto de los blogs (en serio), he estado buscando otros afines a mi para incluirlos en mis enlaces y para visitarlos, por supuesto. Encontré una reflexión muy interesante y recomendable en el de Jorge Rueda
En el post se analiza la naturaleza de los blogs eróticos y derivados del mismo. Yo estoy de acuerdo con las conclusiones en el sentido de que lo más complicado es hacer realmente un blog personal, y no digamos ya con un "estilo".

Pienso que hay dos motivaciones principales para iniciar un blog: creativa y liberadora. Cierto que se pueden solapar. Pero en el primer caso se trata de compartir manifestaciones más o menos artísticas de diverso contenido y en el segundo se trata de "expulsar los demonios" interiores. Este segundo caso es interesante pues podemos pensar que tener un blog es un "chollo" para liberar los problemas, lo que no nos atrevemos a decir. Pero un problema sobreviene cuando no nos atrevemos a decir ni a nosotros mismos, con lo que el blog se convierte en algo ficticio, insulso... La mayoría de ellos son abandonados pronto.

Como soy relativamente novato en esto, he pensado algunas cosas y entre ellas dos:
1) no ha de ser importante el que el blog sea frecuentado o no..., cierto que hay que ocuparse en visitar otros e intentar hacer "migas" con otros bloggers; pero para mi (ya lo tengo decidido), el diario saldrá adelante para mi mismo. Todo el mundo será, por añadidura, bienvenido. De esta manera sí puede cumplir su función liberadora;
2) sobre el contenido: este blog ha tomado las riendas de una especie de "poner sobre la pantalla" una serie de técnicas y experiencias sobre buen sexo para el que suscribe. Esto, cuando he querido escribir sobre otros asuntos más personales, ha supuesto un obstáculo, pues pensé: "¿qué tendrá que ver una cosa con la otra?". No sé la solución. Tengo mucho que liberar también, y quiero que sea sincero. Quizá me anime, ya en racha, a iniciar otro blog, ajeno a este, con esa otra faceta de mi mismo.
 
Masaje anal y prostático
Por qué hacerlo: para los hombres, la glándula próstata es comparable al punto G. si recibe un adecuado masaje, la próstata incita al hombre al orgasmo. Sin embargo, él no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya que su punto G está dentro del recto, por lo tanto será necesaria tu colaboración. El orgasmo que se puede obtener es algo distinto a lo habitual y es para volverse loco de placer.
Grandes desconocidos: no es un secreto que estos órganos son tabú para muchos hombres. Desde luego, el colectivo gay lleva ventaja en cuanto a las posibilidades que ofrecen, respecto a los hombres heterosexuales, que tienen mucho miedo de que les exploren esas partes por cuestiones físicas (miedo al dolor) o psicológicas (pérdida de la hombría). Dejando eso a un lado, la cuestión es que la estimulación anal y prostática puede ser muy placentera para algunos y a otros puede no gustarles, como todo. Por tanto tampoco hay que emperrarse en hacerlo si a nuestra pareja no le complace.
El ano y la próstata: el ano, sensible y abundante en terminaciones de nervios, es el "vecino" más cercano a los genitales, y durante el orgasmo, se contrae en un ritmo relacionado a lo que hacen los músculos pélvicos. La estimulación del ano puede estimular al pene indirectamente, o puede estimular directamente a la próstata. La próstata es un órgano interno colocado cerca al bulbo del pene que produce un fluido eyaculatorio. La próstata es una fuente de placer para muchos hombres -- algunos llegan a tener orgasmos como resultado de la estimulación de la próstata -- y atención puesta a esta glándula puede aumentar el gozar de la estimulación genital.
Primeros pasos: lo primero es la higiene y la seguridad. El culo ha de estar bien limpio, utilizando jabones suaves (para higiene íntima, por ejemplo) aplicados directamente al orificio anal y por las partes más externas del resto. No basta con que resbale agua jabonosa, no, hay que lavar bien. Además, el recto ha de estar desocupado, por lo que igual es buena idea aplicarse un pequeño enema previo. Las manos del que actúa, por supuesto, también han de estar limpias y considerar el uso de un guante de látex (esto es lo más adecuado si se va a hacer algo más que un masaje anal-prostático). Al estimular el ano, es clave que uses mucha lubricación y que lo hagas despacio, siempre poniendo atención a lo que dice la persona recibiendo la penetración.
Masaje anal: el tejido del recto es muy delicado y no se lubrica, entonces se puede rasgar fácilmente (por eso se necesita usar mucha lubricación), y es importante que no se le meta un objeto que se pueda romper adentro o que tenga partes con filos. Además, el expandir y apretar de los esfínteres puede traer para adentro (y expulsar) algo que insertas; ya que para prevenir que algo sea "jalado pa' dentro y perdido" en el recto, escoge cosas que tengan una base más ancha que lo demás del objeto. De todos modos, la manera más sencilla es utilizar el dedo índice que, además, ha de ser la primera opción, dado que es más fino y, para empezar, es suficiente. Utilizar lubricantes apropiados (acuosos, aunque si no va a haber penetración con condón, pueden usarse lubricantes grasos) y en buena cantidad. Comenzar con una inspección de la zona con doble finalidad: por el placer de ver lo que vamos a trabajarnos y para comprobar que está todo en orden, sin lesiones ni heridas. Empezar masajeando de forma circular el ano en sí, es decir, la parte exterior, con el dedo índice o con dos dedos. Poco a poco ir introduciendo el dedo, haciendo pausas y movimientos circulares hasta introducirlo del todo.
Masaje prostático: El masaje de este punto se hace metiendo un dedo, entre 5 y 7 centímetros dentro del ano, y frotar hacia el frente del cuerpo. Tanto para la próstata como el punto G, el dedo que acaricia llega tocar mejor el área si está de una posición con curva. Cuando un hombre está excitado, la próstata se hincha y se endurece, volviéndose más receptiva a la estimulación directa y firme.
* Podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el conducto anal y lo guías a través de su pared frontal.
* Aproximadamente a cinco centímetros presionas hacia adelante, es decir, hacia su pene hasta notar el pequeño abultamiento a esa altura.
* La posición que facilitará esta actividad es estando él acostado boca arriba con las rodillas contra el pecho, que para él será más excitante si tú lo pones en esa postura e inicias la exploración.
* Dale un suave y pausado masaje hasta que lo hagas llegar al orgasmo, que será mucho más intenso que uno normal.
Es importante insistir en que es sumamente delicado emplear el tacto en la zona anal, pues es un tejido muy susceptible de lastimarse si lo no lo haces con sutileza o si no empleas un lubricante.
¿Quieres que él goce el doble? Prodúcele un mayor placer estimulando su punto G al mismo tiempo que le practicas sexo oral o cuando lo estás masturbando.
Sugerencias importantes
Atrévete a darle a tu amor el enorme regalo de experimentar un nuevo placer desmedido. Pero es muy importante que antes tengas en cuenta los siguientes consejos:
* Evita molestias o heridas teniendo las uñas bien recortadas.
* Usa guantes de látex o un preservativo para una mayor protección.
* Aplica en el dedo un lubricante a base de agua que encontrarás en cualquier farmacia.
* Antes de introducirlo, toca suavemente la parte externa del ano, haciendo círculos.
* Introduce la punta del dedo un centímetro dentro del conducto anal y gíralo pausadamente haciendo círculos en su interior.
* Pregúntale a cada instante qué sensaciones que le produce cada movimiento.

En un próximo post os contaré mis experiencias al respecto.

 
Recuerdos de buenas mamadas


Para completar lo publicado el día anterior, contaré aquí una historia personal.
Una mamada que me hicieron y que recuerdo todavía y permanecerá largo tiempo en mi memoria. Hace algún tiempo, siendo más jovencillo, tuve un ligue que era, si cabe, aún más joven. Pero sobre todo era muy inexperto e inocente. Nunca había tenido sexo con otros tíos y, apenas se había explorado a sí mismo. Era excitante descubrir a alguien los placeres... Dada su inexperiencia, al principio se limitaba a masturbarme, torpemente, a saltos, con parones... Una día le expliqué un poco que así era difícil disfrutar a tope y que el cuerpo me pedía más y que me gustaría que me la mamara, tal como yo le habíe hecho a él varias veces ya. Y así lo hizo. Pero, como digo, estaba muy verde y carecía de técnica, comenzó a chuparme la polla tan suavemente, como su fuera a comerse un polo, y durante tanto tiempo, sin acelerar en absoluto, que, finalmente, tuve una corrida y un orgasmo de impresión..., de esos largos y profundos.
Es un bonito recuerdo.
 
Cómo hacer una mamada de antología
Aunque no concibo el sexo de esta manera, tan parcial, pienso que hay que ir concretando para no perdernos en cuestiones teóricas que, poco a poco, irán surgiendo. Es decir, yo entiendo el sexo como algo participativo y más amplio que una felación. Pero este apartado, como tal, aislado, puede integrarse en otros más amplios que vendrán más adelante.

Por tanto, supongamos que hemos iniciado, con otra persona, dos hombres, una sesión de sexo…, que hemos hecho unos preparativos higiénicos oportunos (sí, sí, el jabón no hace daño a la polla ni a los huevos ni al culo)…, y que hemos estado ya jugando uno con el otro, estimulándonos y dándonos placer digamos…, manual y sensitivo.

Ahora se nos plantea la situación y pensamos: “voy a hacerle una mamada que se va a cagar”…

Introducción. Aunque en otra ocasión hablaremos de sexo seguro, las opciones son: a) mamada a pelo, b) mamada con condón (puede probarse con condones sin lubricante o de sabores). En cualquier caso, o allá cada cual según el tipo de pareja que sea, no conviene eyacular en la boca ni tragarse el semen.

Punto primero. No atacar directamente, no ir a chupar a tontas y a locas. El placer se nutre del ansia de placer. Cuanto más deseo haya, más placer. Y eso implica que los estímulos han de ir de menos a más. No podemos empezar mamándola brutalmente pues después de eso…, ¿qué hay?, ¿succionarla con un aspirador?... No, hay que ir poco a poco. Por eso lo primero es agarrar la polla por su base, con una mano y observarla, mirarla, disfrutar de esa visión un rato… Y el otro, estará ya esperando ser tocado.

Punto segundo. Anatomía básica. Hemos de saber que, abreviando, las zonas más sensitivas del sexo masculino, en general, son el glande (el capullo, en plata), la corona (la parte más gruesa del glande) y, especialmente, el frenillo. Estas zonas NO deben ser tocadas en una primera aproximación. Por otra parte, el cuerpo del pene es poco receptivo al placer y los huevos son muy sensibles al dolor, hay que llevar cuidado. De otras zonas hablaremos más adelante.

Punto tercero. Dependiendo si ya antes hemos hechos estímulos manuales o no, una vez que hemos observado esa polla que nos vamos a comer, conviene comenzar una masturbación previa, muy suave (sin apretar y más bien subiendo y bajando la piel del cuerpo del pene, por debajo del glande). Podemos también, a la vez, acariciar los huevos. Todo muy ligero y durante un ratito.

Punto cuarto. Hay que saber que no es lo mismo lamer que chupar (o mamar). Lamer es dar lengüetazos en cualquier parte del sexo. Mamar implica envolver la polla en la boca. Las lamidas están bien como elementos “de paso” pero no pueden constituir en sí la esencia de la mamada. Es difícil correrse sólo con lamidas. Por eso las usaremos como elementos de transición y no durante mucho rato seguido. Para comenzar está bien. Así que iniciaremos la mamada lamiendo el pene desde su base hacia arriba, por todos sus lados, parándonos antes del glande, no recorriendo toda su longitud.

Punto quinto. Después de esta maniobra, finalmente, nos introducimos el glande en la boca. ¿Postura? El mamado puede estar de pie, sentado o acostado. El mamador puede abordarlo desde delante (arrodillado o tumbado encima) o desde el revés (es decir el mamado acostado boca arriba y el mamador aproximándose a la polla desde arriba, desde el vientre). En cualquier caso, en estos primeros momentos hay que hacerlo con mucha suavidad, mamando como hasta medio cuerpo del pene y dejando espacio en la boca para que la polla “baile” un poco. Es decir, que no sienta el mamado que su polla está “aprisionada”. En este punto se pueden y deben hacer unos juegos de lengua rápidos sobre el glande. Esto se prolongará todo lo que se quiera, pero siempre suavemente, especialmente los movimientos mamatorios.

Punto sexto. Descanso. Dejaremos la polla al aire y seguiremos estimulándola mediante masturbación, ahora un poquito más enérgica que cuando empezamos. Así el mamador puede respirar un poco en profundidad para tomar aire. No olvidarse de la otra mano, que ha de estar recorriendo los huevos, el periné, la cara interna de los muslos, …, acariciando discretamente el orificio del culo…. Poco a poco, a la vez que seguimos en esto, besaremos el vientre y todas las zonas ya mencionadas para….

Punto séptimo. Reiniciar la mamada. Volvemos a las chupadas muy suaves para, a los pocos segundos, cuando ya el placer ha recuperado el punto en el que lo dejamos, cambiar de ritmo. Ya no debemos olvidar el trabajo de las manos, que han de seguir trabajando. Con una podemos ayudar a la mamada masturbando el cuerpo del pene que queda por debajo de nuestra boca. Con la otra, ya se sabe: lo huevos, el culito (no dejar de estimular el mismo, será bueno para el final)…. El cambio de ritmo puede ser en velocidad (iremos a ritmo medio, no a tope aún) y/o en intensidad (cerrar la boca sobre la polla para abrazarla bien). Es importante que la mamada no sea “seca”, hay que segregar bastante saliva para que sea todo muy suave. También se pueden alternar movimientos en los que mamamos más longitud de pene.

Punto octavo. Ya llegamos a un punto en que esto se puede prolongar y prolongar. Incluso se pueden invertir los papeles y el mamado pasar a mamador. Siempre luego hay que retomar el juego donde lo dejamos y aumentar la intensidad. Ir poco a poco subiendo de ritmo. Una cosa que da un placer tremendo es, cuando ya estamos en este punto, cerrar la boca bien sobre el pene y mamar hasta media polla bastante deprisa, durante unos segundos, descansar y repetir…. Eso es para volverse loco.

Punto noveno. Vamos a ir un poco más allá y a preparar bien la corrida. Con esa polla que hemos de tener bien llena de lubricante natural (saliva)…. (si había un condón puesto lo podemos quitar) o ayudándonos ahora de lubricante, seguiremos masturbando con amplios movimientos mientras con la otra mano lubricaremos la entrada del culo, sin nada más. Se trata ahora de una triple estimulación: 1. Por un lado masturbando la polla bien lubricada (no se puede secar, sería ir “hacia atrás” en nuestra escalada de estímulo), 2. Con el dedo índice de la otra mano iremos abriendo camino muy poquito a poco en el culo, sólo un dedo y muy lubricado para llegar a estimular la próstata, suavemente, 3. Con la boca ahora nos comeremos los huevos. Os aseguro que esta triple maniobra es, próxima al orgasmo, un delirio. Todo esto, por supuesto es una sugerencia, se puede variar como se quiera.

Punto décimo. De esta manera y procurando que no se seque nada, con buenos salivazos, podéis llevar al orgasmo al mamado alargando el proceso cuanto se quiera y pueda. Cuanto más, mejor. La masturbación final nunca ha de ser opresiva para la polla: rápida pero suave. El mamado, si le es posible, ha de mantener toda la pelvis y el cuerpo lo más relajado posible. Cuando llegue la corrida, no es necesario acelerar mucho el ritmo de la masturbación, así el orgasmo será largo largo… Parecerá que llega mucho antes de lo que es….. Opcionalmente, la corrida puede ser dentro de la boca, incluso tragarse el semen, ya lo dije al principio. Pero no es necesario.

Y así he hecho yo, y me han hecho, las mejores mamadas de mi vida. No es fácil encontrar alguien dispuesto y compatible…. Pero merece la pena.

La mamada más larga de la historia

 
Sobre sexo: nuevo en la ciudad
Somos un mogollón de gente. Hay muchos blogs.
¿Qué pretendemos? A todos nos gusta "que nos hagan caso".
Creo que, quizá, la esencia de esto es hacerlo por puro placer. Las reglas de por qué un diario puede ser leído o no son muy extrañas.
Pero, de algún modo, pienso que debemos aportar ORIGINALIDAD.
A mí siempre me ha preocupado el tema del sexo. Tengo una manera de vivirlo que, me parece, no es general. Es posible que haya un sector de gente que posea cierta "facilidad" o intuición para esto.

Veamos. El sexo puede llevarnos al "delirio", pero las cosas no surgen repentina ni espontáneamente. Como todo lo que merece la pena, el buen sexo hay que "currárselo".

¿Cómo se plantea una buena sesión de sexo?
¿Cómo se hace uno una buena paja?
¿Cómo se hace una mamada de antología?
¿Cuáles son los secretos de la felación "profunda"?
¿Qué importancia tienen los "preliminares"?
¿Qué zonas del cuerpo son, habitualmente, inexploradas?

Estas, y muchas otras preguntas, intentaremos responder aquí.
Y más cosas que surjan, si esto prospera. Todo ello bajo el punto de vista del sexo seguro..., pero placentero.

Y como presentación, es todo.
Próximamente, el primer capítulo de "A la búsqueda del buen polvazo".
Sed felices.
Unferth.