Marta.
Siempre he necesitado tener amigos allá donde vaya. Había decidido que el curro iba a ser el primer sitio donde no los tuviese. No por mi, sino porque no había nada que me convenciera y después de los intentos del principio, fallidos, había decidido convertirme en MERCENARIA de verdad. Currar por la pasta, pasarlo lo mejor posible implicándome lo justo y cobrar a fin de mes.
El viernes no quería ir a la cena de Navidad de la empresa. no estaba nada convencida porque sabía que no me iba a sentir del todo cómoda. Y fue así, no me sentí del todo cómoda, pero tampoco incómoda.
Después de "la encerrona" de mi compañera sobre mi sexualidad, habíamos quedado para comer ayer u hoy y continuar la conversación que se quedó a medias por culpa del alcohol. No la hemos continuado como tal, pues el tema ha empezado por el obvio, pero ha ido hacia otros puntos no menos interesantes.
Me ha venido genial. He hablado sin tapujos de mis compañeros, mi jefe, etc. Sé que es un poco osado decirlo, pero lo he hablado con alguien adecuado. Alguien que realmente tiene cabeza para hablar estas cosas, alguien que se moja igual que lo haces tú. Alguien que te trata como amiga después de X tiempo, tiempo que para todo el mundo es escaso, pero que para ella y para ti es el adecuado para comenzar a tratarte así.
Estaba dispuesta a darlo por perdido, pero como siempre pasa, la realidad sorprende más que la ficción y la vida a veces te sorprende con cosas que supuestamente mereces.
No sé si seremos colegas en un futuro o no, todo se verá, pero sólo sé que me siento mejor. Sólo sé que si algún día necesito de verdad desahogarme con alguien, habrá con quien hacerlo, aunque le resulte sorprendente, pero creo que sabrá encajarlo para bien. Y quizá llegue algún momento en el que este sentimiento sea recíproco.
Siempre hay gente que merece la pena allá donde se vaya, pero parecía que se me había olvidado...
Sara.
El viernes no quería ir a la cena de Navidad de la empresa. no estaba nada convencida porque sabía que no me iba a sentir del todo cómoda. Y fue así, no me sentí del todo cómoda, pero tampoco incómoda.
Después de "la encerrona" de mi compañera sobre mi sexualidad, habíamos quedado para comer ayer u hoy y continuar la conversación que se quedó a medias por culpa del alcohol. No la hemos continuado como tal, pues el tema ha empezado por el obvio, pero ha ido hacia otros puntos no menos interesantes.
Me ha venido genial. He hablado sin tapujos de mis compañeros, mi jefe, etc. Sé que es un poco osado decirlo, pero lo he hablado con alguien adecuado. Alguien que realmente tiene cabeza para hablar estas cosas, alguien que se moja igual que lo haces tú. Alguien que te trata como amiga después de X tiempo, tiempo que para todo el mundo es escaso, pero que para ella y para ti es el adecuado para comenzar a tratarte así.
Estaba dispuesta a darlo por perdido, pero como siempre pasa, la realidad sorprende más que la ficción y la vida a veces te sorprende con cosas que supuestamente mereces.
No sé si seremos colegas en un futuro o no, todo se verá, pero sólo sé que me siento mejor. Sólo sé que si algún día necesito de verdad desahogarme con alguien, habrá con quien hacerlo, aunque le resulte sorprendente, pero creo que sabrá encajarlo para bien. Y quizá llegue algún momento en el que este sentimiento sea recíproco.
Siempre hay gente que merece la pena allá donde se vaya, pero parecía que se me había olvidado...
Sara.
Comentario:
Mucha gente sorprende, y da gusto cuando es gratamente
Comentario:
La verdad es que se agradece mucho tener una persona en el trabajo en la que podamos confiar,mejora hasta la produccion.Cuando me fui de mi antiguo trabajo, lloré por dejar a mi compañera.En mi trabajo actual no me hablo con mi compañero de despacho y es desmotivador.Un beso