el alma en directo
Quien resiste, gana...
Acerca de
una chica treintañera que vive en la selva madrileña. selva en todos los sentidos: profesional, personal y no olvidemos las obras. menos mal que dispongo de casco y liana para sortear todos los peligros...
Sindicación
 
ella y él
érase una vez un hombre y una mujer. una noche cualquiera se conocieron, se enamoraron (eso parecía) y comenzaron una vida juntos. cuando iban por la calle eran como un ente, no se distinguía quien era uno y quien otra, era una especie de sexo diferente el q formaban los dos.

él venía de una relación tormentosa y ella de otra, con lo cual juntaron sus tormentosidades y llegaron rápidamente a sus primeros aniversarios. él se deshacía en atenciones hacia ella y le escribía cartas del tipo "amada mía, solo le pido a dios tenerte de aquí en adelante y poder tener siempre el sosiego que siento cuando estamos juntos. eres eso q se pide como deseo y parece no cumplirse nunca, pero yo tuve la suerte y se cumplió. te quiero querida".

ella se confundía con los rayos del sol cada vez q recibía esas cartas y, a su vez, le enviaba otras del estilo "querido, no sabes lo q me haces sentir. te echo tanto de menos cuando no estoy contigo q me duele el alma cada vez q me late el corazón, pq esos latidos quedan perdidos en el limbo cardiovascular cuando el receptor no eres tu. ven por mi cuanto antes, iremos al pasapoga a bailar, me moriré si no estás aquí pronto."

en fin, ese tipo de tonterías q se dicen los q se quieren y q al resto nos parecen cursilerías sin sentido.

un buen día, cenando en un restaurante, ella le tiró (sin querer) la sal al lado de la servilleta y él enfureció pq decía q daba mala suerte. otro día pasó lo mismo, siempre sin querer claro, y él saliendo de sus casillas le dijo "te dejo", a mi no se me tira la sal así como así y más de una vez. ella se quedó estupefacta.

se levantó de la silla y se quedó con la cara circunspecta de algún personaje de película de david lynch. sin entender nada.

un camarero q pasaba por allí, y q se había coscao de todo (como todos los camareros), le dijo: "no se preocupe señora, si le ha dejado por el asunto de la sal es q no estaba enamorado de usted, se ha quitado un peso de encima. ¿sabe usted los engorros q producen los divorcios con todo el tema de los abogados, los muebles a medias, las casas a medias, los amigos a medias y tal?". el camarero siguió con su perorata, pero ella se levantó de la mesa y se recompuso como pudo, como toda una señora q era.

entonces pagó la cuenta (ya q él había salido pitando) y se fue pensando en la suerte q había tenido al tirarle la sal encima pq, si hacía eso con tal gilipollez, a saber q no haría con el resto de las cosas (a veces los camareros dan buenos consejos).

feliz navidad, digo, feliz fin de semana de natillas y torrijas...
 
Comentario:
la verdad es que hay veces que no sabes si la otra persona estaba a disgusto por algún malentendido y se enfadaba sin querer, o estaba a disgusto por cualquier problema/inseguridad suya y tenía que dejarlo como si le hubiesen hecho algo malo, en fin, las relaciones...
Un beso
 
Comentario:
Joder!!! que cuento más deprimente maja, como se nota que estamos en Semana Santa y no puede haber carne... nos deprimes y asi nada de ñaca ñaca ¿eh? jajaja. Me he reido, gracias.
 
Comentario:
ey!!! Yo aunque está "a distancia" he comido torrijas!!! Las mejores torrijas del mundooooo!!!
 
Comentario:
Hace unas semanas me encontré en la calle con ella, hacia por lo menos tres años que no la veía. Por amigos sabía que se había casado y que el feliz marido también era un viejo conocido mío. ¿Qué se ha casado y con ese?. Joder, no me lo podía creer.

Vi como miraba hacia el otro lado, apretaba el paso y pude reconocer aquel gesto de cabreo que tan bien conocía. Me quedé paralizado, no obstante me gire para abordarla. Y otra vez, esta definitivamente me quede inmóvil. Me di media vuelta después de unos segundos, o de unos minutos que se yo. Me fui grogui, con un golpe de esos en el estomago que te corta la respiración. Me escuchaba a mi mismo: si es que has sido toda tu vida un imbecil que no te enteras de nada... y un desgraciado. Pues eso, cosas que suceden.

Lo dicho, como ya he regresado, para quienes aun estáis de vacaciones... ¡que disfrutéis!.
No