a preguntas embarazosas...
Sindicación
 
remember
Quedamos para celebrar mis 24 años. Abrí el sobre arropada por el calor de todos mis amigos. No podía creerlo. Un billete de ida y vuelta a Londres. Ya había estado algunas veces pero esta vez me lo dejaron claro: iba a ir SOLA. La oportunidad llegó después de mi intención de irme a ganarme la vida en cualquier fast food o similar durante un tiempo prudencial (medio año…). Después del agobio de mi primera ruptura y de mi primer agotamiento emocional. Pero fue tarde. Descubrí que no me gusta viajar con mucha gente, tampoco sola(aunque al final no estuvo tan mal). Fue Frágil quien tuvo la idea (justo cuando ella empezó a perder la cabeza) y cuando me entregaba el sobre me dijo que en realidad quería sólo darme un billete de ida(sin vuelta). Una cosa es decidir que te vas a emprender una aventura, que te apetece un cambio en tu vida. Otra, que tus amig@s planeen tu vida (a su antojo). Por suerte o desgracia, ese billete era sólo para 5 días (dieron mucho de sí).

Reconozco que al principio en el viaje me sentí algo desplazada (entre tanto grupito –“¡¡tías!!¡¡¡que no hablo inglés desde el instiiiiiiii!!!”, “¿cómo nos ligaremos a los boys?”- o parejita feliz española –sin words, sólo se miraban a los eyes, incluso en el “Londoneye” ) pero en cuanto me fui a mi bola, en cuanto me metí en una pensioncilla cutre pero agradable todo se puso mejor. Me lo tomé como un refugio, una escapada de mis rutinas. No pretendía nada más que caminar por esa ciudad como alguien de ahí, una londinense paseando sin más. Por eso no llevé ni cámara de fotos ni nada. Sólo música en mis oídos. Al segundo día conocí al londinense Alex(mi-propio-LennyKravitz) al lado del Támesis, con quien me crucé en el puente de Westminster y nos giramos (ambos con una sonrisa) una vez ya dejados atrás, con quien creí que jamás volvería a encontrarme, con quien me tropecé en la tienda del lado pues resulta que el chico no tenía nada mejor que hacer que charlar con una turista-aparentando-no-serlo, con quien me besé extrañamente apasionada en el primer piso del bus 38 cuando le acompañaba a su curro, con quien nos tocamos descaradamente en un transporte público eso sí vacío, por quien visité el Camden market y conseguí las mejores ofertas (privilegios de colegas); con quien fui a ese bar de copas y para quien, finalmente, desaparecí sin avisar después de decirle “Bye Alex” acariciando sus mejillas con las palmas de mis manos (sabiendo que yo ya no volvería a quedar con él, sabiendo que él creía que íbamos a hacerlo esa misma noche).

Fue ese mismo día cuando, ya de vuelta a mi pensión, unas chicas que supuse entendían se colocaron a mi lado mientras arrancaba el vagón de metro de la parada de Euston, estaba plagado de gente. Yo escuchaba Ani di Franco a tope, escapándoseme alguna que otra nota sin querer y pensando en Alex y en qué iba a hacer (aunque tenía bastante claro que no iba a acudir a la cita que teníamos). Entonces, Sam (-antha, la rastas) empujó a su amiga Jess (masculina) y se cayó encima de mí. Chapurreamos tres o cuatro palabras y dije que no pasaba nada. Me preguntaron de dónde era y si escuchaba a Ani di Franco (que les había parecido oír “Napoleon” y que eran muy fans de ella -yo aluciné y me replanteé bajar el volumen de mi aparatejo-). Respondí usando como mejor pude las cuatro palabras que me salían. Ellas eran de Dover e iban fumadas. Hablaban muy rápido y sobretodo se reían y reían y reían. No las entendía. Se pasaron la parada y contagiaron de risa a más de un pasajero (entre ellos yo).

Esa noche había quedado con Alex pero no fui. Me llamó varias veces pidiendo explicaciones pero no fui capaz de decirle que entendía, que estaba en algún que otro mal momento con mi polo opuesto (que se desengañó de estupenda –con quien empezó a tener algo- en ese tiempo). Esa noche me fui a dormir no demasiado tarde porque quería ir al día siguiente a Portobello. Y así fue. Pero la vida te trae una sorpresa tras otras y por lo menos a mí me marea de casualidad en casualidad y mientras cotilleaba algunos discos en el mercado pasó Sam (¡¡increíble pero cierto!!) con su guitarra a cuestas por delante de mí (si me pinchan no me sale sangre). Nos reconocimos, saludamos y reímos recordando cómo iban de mal la tarde anterior. Y nos fuimos a una cafetería que hacía esquina a tomar algo (lo cierto es que soy super tímida pero debe ser que cuando viajo me transformo y hago cosas algo fuera de lo “normal” para mí). Sam tocaba en un grupo con Jess, su prima y quien cayó encima de mí por su culpa. Sam era lesbian, “I like girls that like girls” y tenía los “most pretty big blue eyes” que he visto jamás (es dificil piropear a alguien en otro idioma –jiji-). Una cosa llevó a otra y me encontré comiendo fish & chips (¡basura!) con Sam en algún ricón de los Kensington gardens e intentando que ninguno de los perros que paseaban por ahí se comiese parte de nuestras “cajitas-platos”. Fue ahí donde calada tras calada, trago tras trago fuimos perdiendo el oremus, fue ahí donde me dijo que me tumbara en su regazo y, sin previo aviso, se abalanzó sobre mí y me besó en los labios. Paseamos de la mano, fue extraño. Esa noche fuimos a un bar de música en directo donde tocaba un amigo (Freak – nombre impronunciable e irrecordable-) de ellas (Sam y Jess). Aún me pongo a cien si recuerdo la sensación que viví en el lavabo de ese antro. El roce de su piel, el piercing en su lengua. No hace falta hablar demasiado (apenas nada) para que dos cuerpos se entiendan. Es cuestión de un instante. No importa nada más. De dejarse ir y disfrutar.

Sam me dio su movil aunque las dos supimos que nadie lllamaría más. Pero hoy me acuerdo de ella y me recomendó que escuchara Alex Parks (una cantante que entendía y que ganó una especie de O.T. inglés) y ayer descubrí que ha sacado nuevo disco.


alex parks looking for water

Adoro a esta mujer.
 
Comentario:
a mí también me encanta viajar (sea cómo/dónde sea) pero lo de "con mucha gente" es porque suelen surgir más problemas si se es, por ejemplo, un grupo de 25 personas (dónde ir/qué hacer,...,es mi experiencia al menos)...y "sola"...francamente, PREFIERO poder compartir lo que me pasa al menos con una persona aunque ya veis que en Londres me las apañé bastante bien(volvería a repetir)... :P
 
Comentario:
Jo... vaya viaje más guapo!!!!!!!! Yo estoy habituada a viajar sola, aunque siempre me espera alguien en mi Destino...
 
Comentario:
vaya viaje!! yo siempre he querido ir a londres eso sí no creo que fuera capaz de ir sola. no sabes la envidia (sana) que me ha dado este post. espero que si algun día tengo la posibilidad de ir tenga más o menos la suerte que tuviste tu.
 
Comentario:
Vaya con tus vacaciones... A mí sí me gusta viajar sola, pero también acompañada, o en grupos grandes... vamos, que me encanta viajar.
Tengo muchas ganas de ir a Londres, y sólo con que tuviese la mitad de suerte que tú, me daba por contenta ;)
No