Erecciones matutinas
Y ahora le toca a Pablo. Sigo con lo de los mejores amigos. Pablo y yo hemos estado unos días en la playa en Almería. Nos hemos recorrido todas las playas de Cabo de Gata, nos ha amanecido bebiendo cerveza en la arena e incluso secuestramos un perro durante toda una noche. Pablo hablaba cada noche con su novia, que no tiene vacaciones hasta septiembre y con la que se irá a recorrer el sur de Francia. Yo mientras pedía otra cerveza. Pablo me conoce perfectamente. Estoy seguro de que sabe que soy gay, pero yo nunca se lo he dicho y él tampoco ha insinuado nunca nada. Desde un tiempo, no puedo parar de tocarle, de darle palmaditas, de hacerme el pesado. Antes no era así, pero ahora estoy enganchado. No se cómo ni cuando pasó, pero un día comencé a sentirme atraído hacia él. Hemos dormido juntos un montón de veces, en el piso que compartíamos, en los campings donde hemos estado. Claro está, nunca ha pasado nada. Hace dos días, mientras nos preparábamos para ir a la playa, entré por casualidad en el dormitorio a por el cargador del móvil y lo sorprendí poniéndose el bañador. Estaba completamente desnudo. Sin darle la mayor importancia, se subió el bañador y bromeó con alguna cosa. No era la primera vez que le veía la polla. Hace unos años, dormíamos en casa otro amigo en Granada. También entonces compartimos la única cama que había. Ya por la mañana yo me desperté primero y me di cuenta entonces de que tenía el calzoncillo (uno de esos pantalones anchos), tenía desabrochados los botones de la bragueta, a través de la cual se podía ver su polla, medio empalmada (las dichosas erecciones matutinas), mientras él todavía dormía. Me puse a cien, pero no me atreví a acercarme siquiera. Me levanté y salí rápidamente de la habitación. Cuando le ví la polla el otro día fue distinto. Para empezar él estaba despierto y consciente de que me estaba enseñando su verga. Pude apreciarla además mucho mejor. Sus huevos, oscuros, pesados, su polla, algo morcillona, deliciosa, subiéndose hacia arriba al colocarse el bañador. Esa misma noche me la meneé en el baño cerrando los ojos y volviendo a ver esa polla, ahora toda dura, entrando y saliendo de mi culo mientras Pablo me agarraba el rabo con fuerza y me la meneaba. Una vez más, pensaba en aquella fantasía que le confesé al tipo de la gorra de béisbol. ¿Que pasaría si Pablo entrara en el baño y me sorprendiera haciendome un pajote mientras susurraba "métemela, fóllame el culo Pablo"?. Las vacaciones ya se han acabado (para bien y para mal). Pablo está con su novia, y yo sigo solo. Para mal, porque van a pasar todavía unos meses hasta que lo vuelva a ver. Para bien, porque ahora me siento fuera de su influencia ( o de la influencia de su polla) para poder dejarme influir (y otras cosas) por otros hombres.
El Síndrome de los Mejores Amigos
Leyendo el blog de Chaval En Bici me he dado cuenta de que tenemos mas de un punto en común. De entre todos, el que más, la fascinación por nuestro mejor amigo. Chaval en Bici no es el único. Conozco a un montón más de gays enganchados. ¿Qué tienen esos amigos, heterosexuales claro, para ponernos así?. No es ya solo sexo, que lo es y mucho (de ese clandestino que tanta pena le da a Sabio que practiquemos, también llamadas "pajas compasivas" por Chaval), es algo más. Durante mis cuatro años de universidad he estado engancho a mi mejor amigo y también compañero de piso, Antonio. Nunca pasó nada, por supuesto. Los roces que se buscan, los juegos que siempre terminan en alguna posición comprometida, muchas risas, muchas noches de juerga, muchas películas juntos y mil cosas más. Recuerdo ahora una de las primeras veces que estuve con un tío. Un día después de mi no se cuantos cumpleaños. A las cuatro de la madrugada en casa y con un bar de ambiente a tan solo tres calles. Antonio y el resto de la casa, dormían. Me armé de valor (mi polla me armó de valor) y me metí en aquel bar. Me pedí una cerveza y unos segundos después se acercó un tipo de unos treinta y tantos, medio borracho, con una gorra. Eran las cuatro de la mañana y ese tipo llevaba una gorra puesta. No era nada atractivo, apestaba a whisky. Difícilmente se puso en pie y me llevó a una hilera de habitaciones que había en la planta baja. Allí nos besamos (aunque a mí no me guste nada), nos tocamos las pollas (la del tipo se levantaba a duras penas) y antes de seguir a más (aquella habitación, por llamarla de algún modo, apestaba a todo), salimos fuera y nos montamos en su coche. El tipo condujo y condujo mientras que a cada minuto que pasaba, me arrepentía más de haberme liado con él. LLegamos, casi al amanecer, a un descampado. Frente a nosotros una fábrica de Puleva. Pasamos a la parte de atrás. Me desnudó completamente (él se quedo vestido entero) y comenzó a tocarme y a comerme la polla, claro. En un momento, me preguntó por mis fantasías eróticas. Que era aquello que siempre había querido hacer. Me quede un poco pensativo y le dije que hacerme una paja y ser sorprendido por mi mejor amigo, Antonio. Por supuesto, la película seguía. Antonio terminaría cogiéndome el rabo y comenzaría a pajearme con fuerza, mientras yo me levantaba y me acercaba hasta sus labios, sintiéndolos sobre los míos, sentir su lengua y su polla, dura, contra la mía. El tipo de la gorra de béisbol debió pensar que era un gilipollas o algo así y sin poder evitarlo, se rió. Me sentí hecho una mierda, evidentamente, y acto seguido me corrí en su boca. Hace como un año que Antonio vive en Madrid. Tiene una novia estupenda de Cádiz y trabaja en un laboratorio farmacéutico. No lo veo desde Navidad. Hace un mes intentamos quedar. Yo hacía escala en Madrid, rumbo a la playa. Teníamos un par de horas, pero al final no salí del aeropuerto. Como Chaval en Bici con su mejor amigo Joan, me la habré machacado un millón trescientas mil veces pensando en Antonio, aunque ya hace un millón de años que no lo hago (con él). La fantasía, como tal, nunca se materializó, si no, evidentemente, no sería una fantasía. Vamos a llamarlo el síndrome de los mejores amigos.
El Hombre elefante
Hace ya unos días que leí este artículo en El País Digital y tenía ganas de comentarlo por aquí. El titular es "El Error de Woody Allen" y lo escribe Ignacio Morgado.
" ¿Qué es lo que hace que seamos heterosexuales, homosexuales o bisexuales?, ¿la herencia biológica, la educación que hemos recibido o tal vez ambas cosas? (...) No es fácil responder, pero quizá debemos comenzar señalando un error frecuente, el del afamado músico y director de cine Woody Allen, quien ha afirmado que el cerebro es el segundo órgano más importante de su cuerpo. Pues no, el señor Allen se equivoca: el principal órgano sexual es el cerebro. De él, más que del resto del cuerpo, dependen la identidad, inclinaciones y conducta sexuales. El aspecto y la configuración del cuerpo tienen una influencia importante en la conducta, pero son las neuronas las que dirigen los sentimientos y deseos y controlan el cuerpo, órganos sexuales incluidos.
En 1991, el norteamericano Simón LeVay publicó una investigación con cerebros de individuos fallecidos que mostraba que parte del hipotálamo, una región del cerebro relacionada con las motivaciones, era más del doble de grande en los hombres heterosexuales que en los homosexuales. (...) Ante esos y otros datos semejantes, se pensó que la orientación sexual de las personas podría basarse en tal dimorfismo cerebral y tener por tanto un carácter más biológico que social. (...) Como ambos sexos producen, aunque en diferentes cantidades, hormonas sexuales masculinas (andrógenos) y femeninas (estrógenos), la orientación sexual podría basarse en la cantidad de esas hormonas que produce cada persona adulta. ¿Tienen, por ejemplo, las mujeres homosexuales más testosterona (la hormona sexual que fabrican los testículos, y en menor cantidad, los ovarios) que las heterosexuales? (...) Aunque falta todavía mucho por investigar, un buen número de estudios en familias y con hermanos gemelos han mostrado pruebas consistentes de que la orientación sexual puede tener un importante componente genético. Así, se ha observado una elevada tasa de homosexualidad entre los hijos de progenitores que ya lo son, y también entre sus parientes, siendo al parecer las madres las principales transmisoras del componente genético de la homosexualidad en varones. (...) Particularmente relevantes son los estudios que comparan la incidencia de homosexualidad entre hermanos, gemelos o no, naturales y adoptados. La mayoría de esos estudios muestran la importancia de la herencia en la orientación sexual. La pregunta podría ser: ¿si un hermano es homosexual, que probabilidad hay de que el otro también lo sea? Pues bien, a principios de la década de 1990, varios estudios daban respuesta a esta pregunta. Uno de la Northwester University en Illinois (EE UU) mostró que en hermanos gemelos genéticamente idénticos (monocigóticos) tal probabilidad era del 48%, mientras que en los gemelos que sólo comparten la mitad de los genes (dicigóticos) esa proporción era de tan sólo el 16%. En hermanos biológicos no gemelos era del 14%, y no superaba el 6% en hermanos adoptados. Otros estudios ofrecen resultados similares. Es también destacable que algunos trabajos han encontrado una mayor heredabilidad para la homosexualidad femenina (50-60%) que para la masculina (35-40%).(...)Queda todavía mucho por conocer sobre las causas de la orientación sexual, pero, en cualquier caso, a la luz de los datos objetivos que tenemos, no sería sensato obviar su importante componente congénito." (EPD 12-07-2005)
Después de leer el artículo no pude por menos que sentirme como una especie de Hombre Elefante, con mi cerebro abierto en canal, mientras alguien cuenta mis neuronas.
" ¿Qué es lo que hace que seamos heterosexuales, homosexuales o bisexuales?, ¿la herencia biológica, la educación que hemos recibido o tal vez ambas cosas? (...) No es fácil responder, pero quizá debemos comenzar señalando un error frecuente, el del afamado músico y director de cine Woody Allen, quien ha afirmado que el cerebro es el segundo órgano más importante de su cuerpo. Pues no, el señor Allen se equivoca: el principal órgano sexual es el cerebro. De él, más que del resto del cuerpo, dependen la identidad, inclinaciones y conducta sexuales. El aspecto y la configuración del cuerpo tienen una influencia importante en la conducta, pero son las neuronas las que dirigen los sentimientos y deseos y controlan el cuerpo, órganos sexuales incluidos.
En 1991, el norteamericano Simón LeVay publicó una investigación con cerebros de individuos fallecidos que mostraba que parte del hipotálamo, una región del cerebro relacionada con las motivaciones, era más del doble de grande en los hombres heterosexuales que en los homosexuales. (...) Ante esos y otros datos semejantes, se pensó que la orientación sexual de las personas podría basarse en tal dimorfismo cerebral y tener por tanto un carácter más biológico que social. (...) Como ambos sexos producen, aunque en diferentes cantidades, hormonas sexuales masculinas (andrógenos) y femeninas (estrógenos), la orientación sexual podría basarse en la cantidad de esas hormonas que produce cada persona adulta. ¿Tienen, por ejemplo, las mujeres homosexuales más testosterona (la hormona sexual que fabrican los testículos, y en menor cantidad, los ovarios) que las heterosexuales? (...) Aunque falta todavía mucho por investigar, un buen número de estudios en familias y con hermanos gemelos han mostrado pruebas consistentes de que la orientación sexual puede tener un importante componente genético. Así, se ha observado una elevada tasa de homosexualidad entre los hijos de progenitores que ya lo son, y también entre sus parientes, siendo al parecer las madres las principales transmisoras del componente genético de la homosexualidad en varones. (...) Particularmente relevantes son los estudios que comparan la incidencia de homosexualidad entre hermanos, gemelos o no, naturales y adoptados. La mayoría de esos estudios muestran la importancia de la herencia en la orientación sexual. La pregunta podría ser: ¿si un hermano es homosexual, que probabilidad hay de que el otro también lo sea? Pues bien, a principios de la década de 1990, varios estudios daban respuesta a esta pregunta. Uno de la Northwester University en Illinois (EE UU) mostró que en hermanos gemelos genéticamente idénticos (monocigóticos) tal probabilidad era del 48%, mientras que en los gemelos que sólo comparten la mitad de los genes (dicigóticos) esa proporción era de tan sólo el 16%. En hermanos biológicos no gemelos era del 14%, y no superaba el 6% en hermanos adoptados. Otros estudios ofrecen resultados similares. Es también destacable que algunos trabajos han encontrado una mayor heredabilidad para la homosexualidad femenina (50-60%) que para la masculina (35-40%).(...)Queda todavía mucho por conocer sobre las causas de la orientación sexual, pero, en cualquier caso, a la luz de los datos objetivos que tenemos, no sería sensato obviar su importante componente congénito." (EPD 12-07-2005)
Después de leer el artículo no pude por menos que sentirme como una especie de Hombre Elefante, con mi cerebro abierto en canal, mientras alguien cuenta mis neuronas.
Estableciendo Contactos
Anoche me dio por estudiar nuevas formas de contacto entre especímenes de mi misma especie. Para ello me adentré en el fascinante mundo del intercambio. Intercambio de pollas en la bandeja de entrada de mi teléfono móvil. Pollas de cabeza para abajo, por supuesto, en avanzado estado de excitación con escuetos pies de página: "Me encanta tu polla". "Envíame más". Esta es la polla de Erick:

Con Erick intercambio cuatro fotografías. Son cuatro fotos bastante malas, realizadas con prisas, con ganas de correrme y no de posar delante del objetivo de nosecuantos megapíxeles de la cámara de mi móvil. Las de Erick no están mal. La que he colgado es la peor. Las otras me las reservo. Mientras me hago fotos de la polla para Erick, chateo en la sala Andalucia con un almeriense llamado Mateo. El nombre no me empalma demasiado, pero me esfuerzo en forzar el contacto y conocer a gente que como yo, está de vacaciones por esta zona. Las palabras de Sabio continúan en mi cabeza y me propongo conseguir una cita real para prácticar sexo real y también, porqué no, socializar un poco con el entorno. Mateo me muestra su cara desde el principio. Está bueno. Debe tener unos treinta años y lleva unos boxers blancos de los que no ajustan que le sientan muy bien. Yo enfoco la webcam a mi entrepierna. Mi polla, después de la sesión fotográfica con Erick está a tope. Me la meneo delante de Mateo. Mateo me dice: "Mira lo que me haces hacer" y acto seguido, se aleja de la cámara y en un gran plano general, de espaldas, comienza a meterse uno, dos, tres y cuatro dedos por el culo. Quedo algo flipado y se me baja considerablemente la erección. Una nueva foto de Erick hace que me vuelva a empalmar. A estas alturas deben ser ya las cinco de la madrugada. Erick me pregunta en otro mensaje si mi móvil recibe vídeos, le digo que sí pero antes de que me llegue el primero, me vengo con fuerza. Mateo ha comenzado a soltar guarradas de gran calibre y la literatura me puede. Mateo insiste en lamer virtualmente mi capullo. Le dejo unos segundos. Mateo no se corre. Nos despedimos cordialmente, pero sin intercambiar planes de futuro. Quien sabe si a lo largo de este verano no me toparé con él en algún parque acuático, o en los servicios de alguna multisala. Luego apago el móvil.
Antes de quedarme dormido (y no tardo mas de dos minutos), comienza a asaltarme un extraño sentimiento de culpa por culpa de las palabras de Sabio que dicen que el exceso de masturbación, rebaja la cantidad de esperma y dificulta la tarea de engendrar vástagos. Pienso en toda la cantidad de leche desperdiciada en rollos y rollos de papel higiénico, kleenex, camisetas, calcetines y alguna que otra boca... Antes de comenzar a agobiarme, me concentro en la última canción de Coldplay y me duermo.

Con Erick intercambio cuatro fotografías. Son cuatro fotos bastante malas, realizadas con prisas, con ganas de correrme y no de posar delante del objetivo de nosecuantos megapíxeles de la cámara de mi móvil. Las de Erick no están mal. La que he colgado es la peor. Las otras me las reservo. Mientras me hago fotos de la polla para Erick, chateo en la sala Andalucia con un almeriense llamado Mateo. El nombre no me empalma demasiado, pero me esfuerzo en forzar el contacto y conocer a gente que como yo, está de vacaciones por esta zona. Las palabras de Sabio continúan en mi cabeza y me propongo conseguir una cita real para prácticar sexo real y también, porqué no, socializar un poco con el entorno. Mateo me muestra su cara desde el principio. Está bueno. Debe tener unos treinta años y lleva unos boxers blancos de los que no ajustan que le sientan muy bien. Yo enfoco la webcam a mi entrepierna. Mi polla, después de la sesión fotográfica con Erick está a tope. Me la meneo delante de Mateo. Mateo me dice: "Mira lo que me haces hacer" y acto seguido, se aleja de la cámara y en un gran plano general, de espaldas, comienza a meterse uno, dos, tres y cuatro dedos por el culo. Quedo algo flipado y se me baja considerablemente la erección. Una nueva foto de Erick hace que me vuelva a empalmar. A estas alturas deben ser ya las cinco de la madrugada. Erick me pregunta en otro mensaje si mi móvil recibe vídeos, le digo que sí pero antes de que me llegue el primero, me vengo con fuerza. Mateo ha comenzado a soltar guarradas de gran calibre y la literatura me puede. Mateo insiste en lamer virtualmente mi capullo. Le dejo unos segundos. Mateo no se corre. Nos despedimos cordialmente, pero sin intercambiar planes de futuro. Quien sabe si a lo largo de este verano no me toparé con él en algún parque acuático, o en los servicios de alguna multisala. Luego apago el móvil.
Antes de quedarme dormido (y no tardo mas de dos minutos), comienza a asaltarme un extraño sentimiento de culpa por culpa de las palabras de Sabio que dicen que el exceso de masturbación, rebaja la cantidad de esperma y dificulta la tarea de engendrar vástagos. Pienso en toda la cantidad de leche desperdiciada en rollos y rollos de papel higiénico, kleenex, camisetas, calcetines y alguna que otra boca... Antes de comenzar a agobiarme, me concentro en la última canción de Coldplay y me duermo.
Luxaciones de muñeca
Creo que Álex, Chaval En Bici, se hace mas pajas que yo. Al menos yo nunca me la he meneado en el servicio de un McDonalds (aunque ahora que recuerdo si que lo hice en los de un Burguer King en Londres cuando trabajé allí una temporada!). Sí que me la he meneado en los servicios de un centro comercial, en los de alguna estación de autobuses, en el asiento trasero de algún vehículo en marcha, a punto estuve de hacerlo en un autobús camino de Madrid, en mitad de un campo sembrado de girasoles, unas vacaciones de verano en un pueblo de Andalucía. En general, en bares, cuartos oscuros, salas de cine. Me falta algún museo, en mitad de un concierto de Roisin Murphy. Nunca me he masturbado en Finlandia. Sabio parece dispuesto a ejercer de Celestina entre Chaval en Bici y yo. Hombre, de momento no voy a estar por Barcelona hasta septiembre, pero se pueden hacer muchas cosas mientras tanto. Hoy por ejemplo. La playa estaba infectada de medusas. Es por el calor dicen los expertos. En general el agua estaba asquerosa, y no solo por las medusas. Había algas resecas ocupando toda la orilla. Después de recorrer varios kilómetros, (sin rastro alguno de tíos buenos) J. y yo hemos decidido pasar de la playa y meternos en el bar mas cercano a tomar unas cervezas bien frias. Aunque J. siga enamorado de su novia, aunque la playa este tomada por un ejército de medusas, aunque Pablo no baje hasta el miercoles, todo parece adquirir algo de cordura con una cerveza y un amigo cerca. Luego en casa, es otra historia. Las historias de Esteban en la página de www.todorelatos.com me la vuelven a poner dura. Pienso en las palabras de Sabio, que retumban en mi cabeza como la misma voz de mi conciencia, mientras meto mi mano debajo del pantalón y me acaricio la verga. En el relato de hoy, Esteban es un jugador de volley de 16 años seducido por su entrenador con el que inicia unos inocentes toqueteos en las duchas que terminan con la vigorosa polla del entrenador desvirgando el culo del alumno. Esteban escribe de puta madre, describe muy bien cada gesto, los gemidos y se recrea en los preliminares. Antes de correrme entro en el blog de Chico en Bici y me la meneo con mas fuerza frente a la foto de Joan y el resto de amigos que se duchan despreocupados. Sé que te he vuelto a fallar Sabio, pero prometo seguir intentándolo. De momento, tengo cuidado... por lo de las luxaciones.
La polla de Pablo Puyol
Con M solo estuve una vez. Planeamos minuciosamente nuestro encuentro. Antes de vernos la primera vez ya habíamos chateado infinidad de veces. Casi siempre de cine y otras cosas, pero nunca habíamos tenido nada de cibersexo por ejemplo. Esa primera vez fue en el cine. Las primeras impresiones son las que se quedan y M estaba bien, aunque algo amanerado (no me gusta mucho la pluma, lo siento). Durante la película pasó lo que tenía que pasar: vimos la película. Era una tontería de terror en la que el psicópata asesino de turno resultaba ser una lesbiana algo reprimida. La segunda vez quedamos en mi casa. Otro fin de semana que me quedaba solo en casa y me apetecía sexo real. Alquilamos una peli, pedimos unas pizzas. La peli era otra chorrada de terror y a los veinte minutos estabamos jugando en el sofá. A los veinticinco estabamos comiendonos la boca. A los treinta y dos le desabrochaba el pantalón y comenzaba a sobarle la polla. El hacía lo propio con mi rabo, claro. Lo saqué con ciertas dificultades para inmediatamente descubrir las considerables dimensiones del mismo: era espectacular, pero a lo ancho. En este punto tengo que decir que no me molan nada ese tipo de pollas. Me gustan de un grosor considerable pero que no me deforme la cara al completo cuando me la meta en la boca. La de M era realmente enorme en ese aspecto. Aún así se la mamé, le comí los huevos, le acaricié, recorrí su culo y le hice que se corriera sobre su abdomen, salpicando mi cara y cayendo lentamente sobre el sofá nuevo de cuero que compraron mis padres hace unas semanas. Yo no me corrí. Esa noche dormimos en mi cama y por la mañana intentamos hacer algo mas concreto pero ninguno de los dos se esforzó lo suficiente. No volvimos a hacerlo. Quedamos otros días. Fuímos a ver mas películas. Hoy, por pura casualidad, me he encontrado con él... en un cine, claro. Iba con un tipo que no parecía gay a ver una tontería adolescente. Yo quería recrearme con los 20 centímetros de... Pablo Puyol, claro. Ha sido una situación algo embarazosa, supongo que siempre lo son. Aunque los dos fuímos deshaciéndonos el uno del otro, me siento especialmente responsable, aunque no culpable. A la salida del cine recibía un mensaje en el móvil. Era un tipo de 48 años, 170, 73 kg. Quería sexo, por supuesto. Me esfuerzo un poco y recuerdo entonces que anoche le pasé mi número a un tio que dejó el suyo en el programa porno de una televisión local cualquiera. Me encantaría follar esta noche, pero con Pablo Puyol, no con la descripción que me ha llegado vía SMS. A estas alturas, vuelvo a pensar en la polla de Pablo Puyol y me empalmo sin problemas. Seguramente me la terminaré meneando. ¿Hubiera sido mejor aceptar la proposición del tío de 48 años, Sabio?
Lefa Reseca
Me levanto temprano,a pesar de las horas de anoche. Una ducha rápida. Me afeito y desayuno una botella de litro de Nestea. Divago en calzoncillos por la casa. Es domingo y eso se nota. El aire acondicionado hace que no tenga ni idea de lo que puede pasar ahí fuera. Meto la ropa sucia en la lavadora. Me fijo en los calzoncillos, estan manchados de lefa reseca. Cuando entre en el blog me encuentro con dos sorpresas. Una buena. Chico en Bici ha creado un blog de puta madre. Se llama 2005 y se todavía no habéis entrado, hacedlo. Escribe de puta madre y en líneas generales es el tipo de blog que me gustaría escribir. Una mala. El blog "Sobre el vello púbico de David Beckham" me hace ganar una reprimenda de un lector. En realidad no le falta razón cuando me dice que lo que necesito es follar de una vez y dejarme de tantas pajas. Ya me gustaría a mí. Ya me gustaría decirle a Pablo que pasara de su novia y me dejara comerle la polla, pero de momento no creo que eso vaya a pasar, aunque en una semana nos vamos los dos solos de vacaciones nueve días al Cabo de Gata, en Almería. ¿Qué hago Sabio?... ¿Le digo que estoy enganchado a él? ¿A su polla, a su culo, a su boca, a su mirada?. ¿Le digo que llevo tres años machacándomela regularmente pensando en increíbles hazañas sexuales con él?. ¿Lo emborracho y le como la polla?. ¿Me emborracho yo para después terminar meneándomela en el baño mientras el duerme en el saco?
Sobre el vello púbico de David Beckham
Increíblemente, ni las fotografías de David Beckham medio desnudo en Vogue Sports consiguen mantenerme despierto. Me voy a la cama a las seis de la madrugada, sin estar especialmente cansado pero agotado por las leyes del ciber espacio y sobre todo, por el cacharro de portatil que tengo. Después de casi una hora intentando entrar en el chat de Chueca me rindo, bajo la guardia, llamo a un teléfono de contactos gays con la mejor tarifa del mundo y me la termino meneando con la historia de dos amigos que se quedan encerrados en un autobús después de jugar un partido de volley (por supuesto se sacarán las pollas, se las tocaran primero tímidamente, luego con mas fuerza y uno de ellos terminará metiéndose la polla de su amigo en la boca hasta hacerlo correrse). Me he corrido sin muchas ganas, algo sudado. Frustrado en definitiva. Una hora con la polla en la mano intentando conectar con alguien al otro lado del mundo que decidiera meneársela contigo para al final correrme sobre el vello púbico exquisitamente fotografiado de Beckham. No era precisamente éste el plan que había ideado para esta noche del sábado. Esta noche me apetecía el tan ansiado SEXO REAL. Iba a ser mi nick en el chat. Sexo Real Ahora. Me apetecía comerme una buena polla, sentirla contra la mía, contra mi culo. Pero, para un día que quedo solo en casa, me falla la conexión. El destino. Puto destino.
Aire Acondicionado
Aunque he dormido a penas tres horas, todavía consigo mantener los ojos abiertos y lo que es peor, consigo mantenerla dura. Ayer estuve actualizando un fotolog, luego me masturbé con las fotos de futbolistas en actitudes comprometidas y hoy otra vez estoy con el rabo a tope. No se que me pasa. Será el calor, me digo. A las nueve de la mañana tengo que abrir la puerta al desratizador. Me compro El Pais y le espero en la entrada. Espero a un tipo con escafandra y traje de aire. Un astronauta, vamos, pero aparece Juan. Juan es menudo, bien formado, pelo corto, buen culo (creo) y andaluz. Nos miramos sorprendidos. Supongo que cada uno se había hecho una imagen equivocada del otro. Me explica las últimas técnicas en desratización y también como acabar con nidos de doscientas cucarachas. Me preguntan si son grandes o pequeñas (las cucarachas). Le digo que grandes (claro). Repasamos cada rincón, él con su manguera, yo con mi juego de llaves. Entre tanto me explica su vida. La miseria que cobra por estar once horas trabajando con venenos que a la larga le provocarán mil cosas, lo eventual de ese trabajo de verano (Juan me explica que le queda nosequé para aprobar un curso de peluquería). Yo me fijo cada vez más en su culo, también en sus brazos. Es bastante guapete. Enseguida me mente comienza a funcionar. Le toco como para recriminarle estupideces y me acerco con interés cada vez que me muestra una cucaracha muerta. En mi cabeza le agarro de la polla en el cuarto de máquinas. Él me besa. Nos besamos. Un poco, no mucho (que no me gusta besar, joder).Enseguida estoy comiéndole la polla y enseguida es mi polla la que reacciona. Juan termina todas las zonas, se queda con mi nombre (tiene que volver en una semana con unas bombas de gas venenoso para el almacén). Preparo la secuela. Mi polla, otra vez a cien. Mientras, el mundo sigue de luto por los atentados, por el hambre, por el precio de la gasolina, por lo difícil que va a ser vivir después de todo. Y yo, igual de caliente. ¿Será el calor?.
Pajas con Raúl
Aunque no he hecho un cáculco fiable y riguroso, un rollo de papel higiénico me dura aproximadamente tres semanas. La media de pajas por semana sería de cuatro aunque depende de muchísimos factores. Desde que escribo en este blog, le tengo mas ganas. Vete tú a saber. Lo del rollo de papel es para limpiar la lefa, claro. Hoy he empezado uno nuevo. Es de Colhogar y eso se nota. Rasca menos la polla. Me la meneo sin pensar en nada concreto. Teniendo pornografía, para que usar la imaginación. Recuerdo ahora las primeras pajas a fuerza de cerrar con fuerza los ojos y pensar en Jacobo, un chaval con melena que me la ponía a mil y con el que nunca llegaría a cruzar mas de ciento cincuenta palabras. Ahora tengo pornografía. Hoy he descubierto un sitio nuevo: www.forofutbolistas.org. Es ideal para quien le guste torturarse con los toqueteos y paquetes de futbolistas cien por cien heterosexuales. Hay que joderse. He estado a punto de correrme con una foto de Raul tocándose los huevos. Esto va mal. Sin embargo, para correrme necesito algo mas explícito (cada vez me cuesta mas pensar, imaginar, idear). Entro en una pagína de relatos y asisto a la primera mamada entre dos amigos de toda la vida. Me encantan esos relatos de iniciación, que le vamos a hacer y termino corriéndome cuando el amigo heterosexual, casado y con hijos se la mete al colega de patio de colegio que resultó ser bisexual, tirando para gay. Si me esfuerzo y consigo hacer funcionar mi cerebro, consigo imaginar algo parecido con Pablo, que está mas cerca que Jacobo (que vete tú a saber en que paralelo se encontrará) aunque a unos cuántos kilómetros de distancia (física y sexual).
Desarmados
Viendo el goteo de noticias que llegan desde Londres mi indignación va creciendo conforme van sucediendose los comunicados de condena y condolencia que de presidentes y autoridades. Que Tony Blair, George Bush o Jacques Chirac condenen tan brutales atentados desde el castillo en el que están reunidos para arreglar los males del mundo, hiperprotegidos por un auténtico ejército que los mantengan a salvo de los peligrosísimos anarquistas y hippies del Live8 y los movimientos antiglobalización me resulta francamente grotesca. Ninguno de los metros y los autobuses en los que han explotado esas bombas esta mañana en Londres, tenía ejercito parecido que los protegiera.
Cremas bronceadoras anti medusas
Se acabó el sueño olímpico, al menos hasta el 2020. Lo primero que ha dicho mi madre al saberlo es: "Yo ya no estaré viva para entonces". Luego a la playa. Voy vestido de negro, lo cual es una idea nefasta para ir a la playa. El calor se me pega a la camiseta de H&M. Mientras J habla con una amiga yo echo un vistazo: ni un solo tío. Definitivamente tengo que convencer a J. para que cambiemos de playa. Anoche, justo cuando decía que no había forma posible de encontrar las fotos de la despedida de soltero del jugador del Betis Joaquin en Ibiza, entro por casualidad en el blog de Manue y allí, un pedazo de foto con el culo de Luque, que le unta crema a otro futbolista. En la playa no hay ni futbolistas, ni yates, ni puesto de socorro. Lo que si hay son medusas. Medusas a decenas. No tarda en picarme una en el pie derecho. No es nada grave. Un solo roce. Me pica unos segundos, pero sigo atentamente los consejos que publicaba la revista Pronto esta semana (o la pasada) y se calma enseguida. A saber: cuando te pica una medusa lo mejor es limpiar la zona infectada con agua salada (nunca con agua dulce pues aumenta el picor). Es conveniente tapar la zona de los rayos del sol, al menos el primer día para evitar que la piel quede manchada. Si no quieres que te vuelva a pasar, comprate unas novísimas cremas bronceadoras anti medusas. Ninguna medusa podrá entonces contigo.
Contacto Eliminado
Justo termino de editar mi primer blog y me pongo a divagar por la red. Evidentemente busco pornografía. Son casi de las cinco de la madrugada, ¿qué otra cosa voy a buscar?. Vuelos baratos a la República Checa, DVDs en oferta en la Fnac, mil cosas mas. Pero no. Entro en una página de relatos. Me gusta empezar con una buena lectura. Hoy leo el de un tipo que hereda un centro deportivo. Está escrito en tres capítulos por Omar. Bestial la primera parte en la que el protagonista recorre las instalaciones vacias donde de pequeño tantas veces se había excitado viendo a sus compañeros y se masturba salvajemente en la bicicleta estática después de sopesar la idea de meterse parte del manillar por el culo. Luego suelo entrar en algunas galerías fotográficas (llevo días intentando ver las fotos de Danni DJ en bolas y el rabo de Luque en la despedida de soltero de Joaquín, pero nada), pero esta noche entro directamente en el chat de Chueca. Allí contacto enseguida con dos tios que están tan calientes como yo. Agrego en el MSN a Mario y a Fran (supongo que serán nombres ficticios). Cuando agrego a Mario me doy cuenta de que al parecer lo había eliminado de mi lista de contactos (hace no se cuanto tiempo). Sin saber muy bien porqué, decido readmitirlo (aunque no lo suelo hacer). Conectamos nuestras cámaras y a tres bandas aparecen de golpe tres entrepiernas enfundadas en sus correspondientes slips. Los de Mario son bastante parecidos a los que me compré ayer mismo en U, pero total, tan solo duran unos segundos puestos. Comenzamos a menearnosla sin muchos prolegómenos y sin decirnos prácticamente nada. Fran se atreve y me dice que le enseñe el culo. Lo hago y me acaricio las nalgas con la mano izquierda mientras sigo masturbándome. Fran es el primero en correrse y ni siquiera avisa. Corto la cámara y lo elimino. Me quedo con Mario que insiste en que nos veamos las caras, pero justo cuando estaba medio convencido, me corro. Lo hago sin pensar en nada concreto. Solo veo mi polla por el marco del MSN. Inconscientemente pienso en Pablo. Mario se excusa y marcha a limpiarse. No vuelve. Rato después aparece como desconectado. Estoy dispuesto a eliminarlo de nuevo, pero no lo hago. Él si me ha enseñado su cara, y me ha gustado.
Get Real, Realizate
De momento no estoy preparado para salir del armario de mis tantos años. Supongo que no seré la única persona del mundo en esta situación, por eso he abierto este diario. En cierto sentido, es como mirar por la mirilla de la cerradura de ese armario imaginario donde estamos. Una mirada a lo que se mueve a mi alrededor, a los hombres que pasan a mi lado y no miro, a las pajas que no me hago pensando en Pamela Andersson (a las que si me hago pensando en el paquete de Fernando Morientes), a los días que me han tocado vivir y todavía no se muy bien como. ¿Hay alguien aquí dentro conmigo?