Contacto Eliminado
Justo termino de editar mi primer blog y me pongo a divagar por la red. Evidentemente busco pornografía. Son casi de las cinco de la madrugada, ¿qué otra cosa voy a buscar?. Vuelos baratos a la República Checa, DVDs en oferta en la Fnac, mil cosas mas. Pero no. Entro en una página de relatos. Me gusta empezar con una buena lectura. Hoy leo el de un tipo que hereda un centro deportivo. Está escrito en tres capítulos por Omar. Bestial la primera parte en la que el protagonista recorre las instalaciones vacias donde de pequeño tantas veces se había excitado viendo a sus compañeros y se masturba salvajemente en la bicicleta estática después de sopesar la idea de meterse parte del manillar por el culo. Luego suelo entrar en algunas galerías fotográficas (llevo días intentando ver las fotos de Danni DJ en bolas y el rabo de Luque en la despedida de soltero de Joaquín, pero nada), pero esta noche entro directamente en el chat de Chueca. Allí contacto enseguida con dos tios que están tan calientes como yo. Agrego en el MSN a Mario y a Fran (supongo que serán nombres ficticios). Cuando agrego a Mario me doy cuenta de que al parecer lo había eliminado de mi lista de contactos (hace no se cuanto tiempo). Sin saber muy bien porqué, decido readmitirlo (aunque no lo suelo hacer). Conectamos nuestras cámaras y a tres bandas aparecen de golpe tres entrepiernas enfundadas en sus correspondientes slips. Los de Mario son bastante parecidos a los que me compré ayer mismo en U, pero total, tan solo duran unos segundos puestos. Comenzamos a menearnosla sin muchos prolegómenos y sin decirnos prácticamente nada. Fran se atreve y me dice que le enseñe el culo. Lo hago y me acaricio las nalgas con la mano izquierda mientras sigo masturbándome. Fran es el primero en correrse y ni siquiera avisa. Corto la cámara y lo elimino. Me quedo con Mario que insiste en que nos veamos las caras, pero justo cuando estaba medio convencido, me corro. Lo hago sin pensar en nada concreto. Solo veo mi polla por el marco del MSN. Inconscientemente pienso en Pablo. Mario se excusa y marcha a limpiarse. No vuelve. Rato después aparece como desconectado. Estoy dispuesto a eliminarlo de nuevo, pero no lo hago. Él si me ha enseñado su cara, y me ha gustado.