Último post
Al ser éste mi último post en el blog debería ponerme intrínseca y trascendental. Decir algo que tuviera sentido y hacer que ustedes, maravillosos (imagino que alguno habrá) y maravillosas lectoras, asientan y sonrían extasiados, anodadados por la profundidad de mi léxico y mejor expresión.
Pero, siempre hay un pero, no haré nada de eso.
Recordad que sigo en otra ubicación (sí, se que aún no la he puesto) y esto no es una despedida, sino un aplazamiento.
Además yo sólo estoy pensando en que el mundo gira muy rápido y si te paras te mareas, y entra el vértigo. Pero es un vértigo bueno, y un mareo apasionante. Y miras a tu mano, donde tienes el móvil, que no ha parado de sonar en toda la tarde. Un vuelco de corazón, otro giro de planeta y más vértigo a pesar de que sabes de quien es. Y eso es lo divertido, y lo impresionante. Que un número, un nombre en una pantalla te haga caer en la cuenta de que efectivamente, el mundo no para de girar.
Y fin de mi última reflexión en esta bitácora (al final si que me puse un pelín intrínseca, ya ven).
Me encontrareis aquí: mi futuro, y (oh) maravilloso blog.
Buenas noches a todas.
Que vivan los idiotas, que hoy nos hacen reiiir
He tenido un día bastante simpático. Para qué negarlo. Bueno, más que simpático curioso. En realidad, más que curioso ha sido...Vale, ha sido un día normal. No he hecho absolutamente nada, y menos aún. Pero ha sido genial (muy genial, como diría Gafitas).
Tuve dos horas de productividad máxima en las cuales puse una lavadora, me senté a estudiar, leí un poco los apuntes por encima, los aparté, hice dibujitos, me aburrí, me levanté, recogí el cuarto, bostecé ocho mil cincuenta veces y llegué a una conclusión vital mirando la pantalla de mi ordenador.
De esa conclusión se desprende una consecuencia.
Cierro el blog...
...
...
...
... por otro (me siento dramática).
Jojojo. ¿Que os creíais? Que hay Galletita para rato. Pero la verdad, es que estoy aburrida de este servidor. Y en mi ansia, obsesión y manía por conocer los finales suelo adelantarlos (antes solía leerme las últimas páginas de los libros cuando iba por la mitad); por lo que doy gracias a este día absurdo por darme tiempo a planear mi huida a un paraje blogueril mejor.
Y gracias a las horas absurdas que me he pegado en el día de hoy. No las cambio por nada, no. Y lo bien que me sientan...
Nota: el link del otro blog, en el próximo post. Que aún tengo que hacer unos arreglillos (¿ven? soy una impaciente, podría haberme callado y ponerlo todo junto, pero noooo -odiadme).
Yeah
No puedo dormir. No se si es el calor. Las pocas ganas que tengo de meterme bajo las sábanas. O el ruido martilleante de mis pensamientos en la cabeza. Pero no puedo dormir.
Suena una canción. Me está rallando montón. Me canta cosas que son verdad (o que yo las interpreto como tal) y me está volviendo loca. Sin embargo la tengo con el repeat. Quizá a fuerza de escucharla las palabras dejen de tener significado.
Hay gente despierta a estas horas. Normal. Es sábado. La gente sale. Yo no. Tocaba día mantita y no me vi con ánimos de arreglarme: tocaba día pijo. Mala decisión. En su lugar tuve cita conmigo misma; no era el plan que hubiera preferido, hoy he sido mala compañia.
No son buenas horas para estar despierta. Me sale mi vena filosófica y metáfisica, y me pongo mística. Tres adjetivos que ninguno describe mi real estado de ánimo. Los tres sobran. Cambienlos por cualquiera que se les ocurra, el resultado sería el mismo.
He recibido dos llamadas de un número que desconozco. Como suelo hacer: no lo he cogido. En realidad esa operación es la que realizo últimamente cuando me suena el móvil. Cobardía que lo llaman; antisocialidad me parece a mi. Me intento poner en el lugar de la otra persona, aquella que llama y no le cogen ni el teléfono ni le devuelven las llamadas. ¿Pensarían que me rehuyen? Probablemente. ¿Me jodería? Con seguridad. Me prometo que no lo volveré a hacer. No le hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti y demás. Olvido que lo he prometido y lo vuelvo a hacer. No tengo remedio.
Olvido las cosas que en realidad no tienen importancia y las otras las recuerdo. La gente se queja de lo contrario. Suerte que tienen, vaya. Yo sí que las recuerdo, y las remuevo. Me refocilo en ellas, y no hago nada al respecto. Me apodan Vaga (también Inútil e Incompetente, pero con menos cariño). Y me da igual. La Pasividad es mi pecado capital favorito, bueno, Pereza, como el grupo de música.
(Y (me) acabo de recordar a otra persona. Si es que sale solo...)
Acabaré borrando este post cuando lo lea mañana. No querré que lo vean. Mi excusa es que estoy borracha y ya saben que el alcohol o te exhalta o te deprime. Y hoy me hizo ese efecto. Parezco una mala canción de almas torturadas y nada de eso. Nada está peor que ayer o de lo que pueda estar mañana, o por lo menos no mucho. No es cuestión de lamentarme por las esquinas. No me pasa nada. Es el alcohol, que me embajona.
Y me he vuelto a olvidar de una cosa sin importancia: hoy no he bebido.
(8) Me tiemblan los pies, a su lado (8)
Me apetecía escribir algo importante y trascendente. Algo que creara un antes y un después. No se. ¿Dejar huella? O por el estilo...
Pero, siempre hay un pero, tengo resaca. En mi cabeza han hecho nido los siete males del Apocalipsis y me duele incluso el rascarme la oreja.
Así que me tendré que contentar con un post flojito y tontito, absurdo, como yo, descafeinado y ligero pensaba. Ilusa, claro. Entonces lo vi. O la vi. Que no es una Ella, es una...conversación. Grabada del mismísimo OrtoChat. Cambiaré el nombre de la otra implicada por si se sintiera ofendida en tal intrusión a su ortointimidad, pero ya sabes, manifiestate en caso contrario.
[Nota: pasé de corregir el texto, total...]
[Nota dos: ehhh, con artistas invitadas y todo. Nivel]
Galletita: q mañana tendria que ir a chuparsela a mi profesor
digo
a hablar con el
ays, que lapsus
Anónima: para que te suba nota?
x)
Galletita: para q me apruebe
jajaja
Anónima: regálale un gabber
Chaika: eso eso
Anónima: y dale con los gabbers x)
Galletita: uno naranja monisimo que entro antes
mas lindo
Anónima: lo mío es enfermedad
Galletita: es que son encantadores
Anónima: qué mono
es que me los imagino
en un rinconcito
Galletita: a mi me dan ternura
si si
Anónima: redonditos
Galletita: todos calladitos
sii
Anónima: como los muñecos cabezones
y con un palito
aaaay
Galletita: todos anonimos
con el numero
Anónima: xD
jajajja
Galletita: y cuando uno salta y habla
los demas le miran mal
Anónima: xDDDDDDDDDD
Galletita: como diciendo: eso no se hace, gabber
Anónima: no es de los nuestros!
intruso
tú eres un nick!
Galletita: claro, y por eso se van tan rapido luego
y asustados, cuando los llaman
Anónima: pobrecitos
Galletita: XDDD
q lindos
[...]
Galletita: me estoy imaginando la voz del gabber toa grave, no se por que
...
Anónima: yo también
XDDDD
lalita: demasiada imaginacion
Galletita: XDDD
gabber257: jajaja
lalita: diria yo
jejeje
Anónima: con una lámpara
alumbrando sus manos
Galletita: sii
Anónima: y la oscuridad tapando su cara
lalita: uy uy
Galletita: pero la cara a oscuras
gabber257: no es nada grave mi voz, al contrarío
lalita: imaginais demasido
Galletita: jajajaja
lalita: :)
que tias¡¡
gabber257: lo de la lampara es verdad
Galletita: si?
solo te ilumina las manos?
lalita: madre mia
que par de locas¡¡
Galletita: y eso que hoy no hemos bebido :D
XD
gabber257: solo el ordenador, por lo tanto las manos tmb
lalita: uff m alivias
jajaja
Galletita: jajaja
lo duro no es que yo lo imagine, sino que otra tb...será pòr algo
Ais...Los Gabbers...nos hacen pasar tan buenos momentos...
Y publico esto dejando constancia de mi poca inspiración. Ea.
Así salí del armario. Parte X. The End.
[...]
Me abrió la puerta. Y el mundo dejó de girar.
Me agarró por un brazo y me metió en el baño con ella, mi espalda contra la pared y ella enfrente mía. Cuando sus labios tocaron los míos el mundo empezó a girar de nuevo, más deprisa de lo normal como para compensar el minuto que dejó de hacerlo. Su lengua tocó la mía y una descarga de electricidad me recorrió la espalda. Me estaba mareando y notaba la sangre latir en mis oídos. Mi corazón en la garganta.
- Vámonos de aquí.
¿Cuál de las dos dijo eso? No lo se. Sólo se que nos despedimos apresuradamente y nos metimos en un taxi. El trayecto apenas lo recuerdo. De repente nos vimos en la puerta de su casa. Ella abriendo la puerta de espaldas, intentando atinar. Se abrió de repente y nosotras prácticamente caímos dentro. Suerte de estar agarrada a sus labios.
Sus manos en mi espalda, su aliento en mi boca, su lengua frotando la mía.
Mi cabeza nublada, mis ojos cerrados, mis brazos rodeando su cintura.
Llegamos a trompicones a su habitación. La encerré contra la pared con mis brazos y capturé su labio inferior con mis dientes. Un gemido escapó de su garganta y lo amortigüé con mi boca. Me dolían las manos en mi ansia de tocarla, introduje una mano por debajo de su camiseta y le rocé el estómago. Agarré la cinturilla del pantalón.
Cayó. Caí.
En un revoltijo de brazos, piernas y demasiada ropa. En una cama, en el suelo, en una mesa, que más da. Yo sobre ella, ella sobre mí.
Una mano desabrochando los botones de mi camisa. Otra, subiendo su camiseta. Sobra ropa. Su bajo vientre presionando el mío. Su cinturón enganchado a mi hebilla. Su estómago pegado a mi estómago. Y sus pechos. Y los míos. Ya va quedando menos ropa.
La lengua en mi oreja, desciende; juguetea con el lóbulo, acaricia el arco, remolonea en la mandíbula. La surca. Me lame los labios entreabiertos. Pasa por los dientes. Baja. Los suyos en mi barbilla, en el hueco de mi garganta; suaves, en el cuello. Muy suaves, en la clavícula. Sutiles, en los pezones. Millones de nervios en punta. Demasiada sensibilidad centrada en tres puntos de mi cuerpo. Uno a punto de arder. Me lame los pezones, los pechos, el estómago, el cuello. Y yo me retuerzo. Investigo. Toco. Recorro. Chupo. Succiono. Lamo. Mordisqueo. Muerdo. Gime.
Barrera.
Sigue sobrando ropa.
Y de repente, noto cada palmo de su piel sobre mi cuerpo. Ardiendo, como yo. Paso las manos por él, descubriendo nuevas formas de hacer temblar a otra persona. Temblamos. Nos estremecemos. Nos besamos, nos chupamos las lenguas, nos mordemos, nos arañamos, nos abrazamos, nos acariciamos, nos movemos.
A punto de explotar.
Su respiración en mi oído. Mis jadeos en su boca.
Se centra. Me centro. Me centra. Un punto. Un botón. En su lengua. Me pierdo. Ahí. Justo.
Pupilas dilatadas. Labios encendidos. Toda yo ardiendo. Nos fundimos, mezclando los calores. Ella en mi; yo en ella. Subo deprisa, bajo más aún. Mareo. Arquea la espalda. Gimo, en su cuello. Muerdo, su boca. Me agarro, para no caerme. Y atraviesa mi columna. Y se pega cada vez más a mí. Y mi fin es ella, y al revés.
No me siento. Ojos cerrados. Sangre en los oídos. Cosquilleo por todo el cuerpo. Y ella. Y su respiración acelerada. Y su latido descontrolado. Y sólo ella.
...
...
...
EDITADO: dedicado a las ortochicas. También a las chicas que no son orto. A Blue por ser tan insistente (mi fan más acérrima, creo). A SinMedida por pedirme escenas de cama. A las bajas, a las altas. A las que me leen, a las que me comentan, a las que no. A mi madre (no, esto es coña). En fin, que eso.
Y a Segismunda, que sin ella no hubiera sido posible.
Me abrió la puerta. Y el mundo dejó de girar.
Me agarró por un brazo y me metió en el baño con ella, mi espalda contra la pared y ella enfrente mía. Cuando sus labios tocaron los míos el mundo empezó a girar de nuevo, más deprisa de lo normal como para compensar el minuto que dejó de hacerlo. Su lengua tocó la mía y una descarga de electricidad me recorrió la espalda. Me estaba mareando y notaba la sangre latir en mis oídos. Mi corazón en la garganta.
- Vámonos de aquí.
¿Cuál de las dos dijo eso? No lo se. Sólo se que nos despedimos apresuradamente y nos metimos en un taxi. El trayecto apenas lo recuerdo. De repente nos vimos en la puerta de su casa. Ella abriendo la puerta de espaldas, intentando atinar. Se abrió de repente y nosotras prácticamente caímos dentro. Suerte de estar agarrada a sus labios.
Sus manos en mi espalda, su aliento en mi boca, su lengua frotando la mía.
Mi cabeza nublada, mis ojos cerrados, mis brazos rodeando su cintura.
Llegamos a trompicones a su habitación. La encerré contra la pared con mis brazos y capturé su labio inferior con mis dientes. Un gemido escapó de su garganta y lo amortigüé con mi boca. Me dolían las manos en mi ansia de tocarla, introduje una mano por debajo de su camiseta y le rocé el estómago. Agarré la cinturilla del pantalón.
Cayó. Caí.
En un revoltijo de brazos, piernas y demasiada ropa. En una cama, en el suelo, en una mesa, que más da. Yo sobre ella, ella sobre mí.
Una mano desabrochando los botones de mi camisa. Otra, subiendo su camiseta. Sobra ropa. Su bajo vientre presionando el mío. Su cinturón enganchado a mi hebilla. Su estómago pegado a mi estómago. Y sus pechos. Y los míos. Ya va quedando menos ropa.
La lengua en mi oreja, desciende; juguetea con el lóbulo, acaricia el arco, remolonea en la mandíbula. La surca. Me lame los labios entreabiertos. Pasa por los dientes. Baja. Los suyos en mi barbilla, en el hueco de mi garganta; suaves, en el cuello. Muy suaves, en la clavícula. Sutiles, en los pezones. Millones de nervios en punta. Demasiada sensibilidad centrada en tres puntos de mi cuerpo. Uno a punto de arder. Me lame los pezones, los pechos, el estómago, el cuello. Y yo me retuerzo. Investigo. Toco. Recorro. Chupo. Succiono. Lamo. Mordisqueo. Muerdo. Gime.
Barrera.
Sigue sobrando ropa.
Y de repente, noto cada palmo de su piel sobre mi cuerpo. Ardiendo, como yo. Paso las manos por él, descubriendo nuevas formas de hacer temblar a otra persona. Temblamos. Nos estremecemos. Nos besamos, nos chupamos las lenguas, nos mordemos, nos arañamos, nos abrazamos, nos acariciamos, nos movemos.
A punto de explotar.
Su respiración en mi oído. Mis jadeos en su boca.
Se centra. Me centro. Me centra. Un punto. Un botón. En su lengua. Me pierdo. Ahí. Justo.
Pupilas dilatadas. Labios encendidos. Toda yo ardiendo. Nos fundimos, mezclando los calores. Ella en mi; yo en ella. Subo deprisa, bajo más aún. Mareo. Arquea la espalda. Gimo, en su cuello. Muerdo, su boca. Me agarro, para no caerme. Y atraviesa mi columna. Y se pega cada vez más a mí. Y mi fin es ella, y al revés.
No me siento. Ojos cerrados. Sangre en los oídos. Cosquilleo por todo el cuerpo. Y ella. Y su respiración acelerada. Y su latido descontrolado. Y sólo ella.
...
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EDITADO: dedicado a las ortochicas. También a las chicas que no son orto. A Blue por ser tan insistente (mi fan más acérrima, creo). A SinMedida por pedirme escenas de cama. A las bajas, a las altas. A las que me leen, a las que me comentan, a las que no. A mi madre (no, esto es coña). En fin, que eso.
Y a Segismunda, que sin ella no hubiera sido posible.
La Aventura. Parte III. Y FIN.
¡Viven!
Lo de dormir es un concepto un tanto generoso. Yo dormité amagando a un koala hasta el momento en el que SinMedidaPosible mandó a tomar por saco la manta con el grito de “que calor, que calor, que dolor de cabeza”, que entonces evolucioné a cubito de hielo y caí en coma. El resto no se que hizo; yo morí durante un par de horas.
Reviví penosamente sin voz y con el móvil sonándome en plena oreja (por poco no tengo que comunicarme con mi amiga golpeando el auricular con una cuchara). Me despedí de Sundrah, que nos abandonaba y tras escuchar el sonido de una lata abriéndose me encaminé hacia el salón (la llamada, vamos).
SinMedida estaba de nuevo desayunando cerveza (las que nos trajimos del tren) y vistos mis resultados del día anterior con el alcohol me plantaron una a mi también para que fuera calentando motores. Llegó Gran Enemiga. Se hizo un porro. Laia también nos abandonó. Y mientras, SinMe enseñándonos las marcas de las ortigas de su espalda: parecía que se hubiera ido de procesión con los de la Semana Santa flagelándose y todo. Finalmente nos pusimos en movimiento y tras comer algo (unas muy lento, otras muy rápido) pasamos a comprar provisiones alcohólicas.
Bebimos, hicimos un poco del juego del Yo Nunca y, aunque despistadas y por calles extrañas (ya os vale, hacernos andar todo eso con la maleta a cuestas), partimos rumbo a Barcelona en el cercanías local (adoro los medios de transporte catalanes) junto con una amiga de Gran Enemiga y SinMedida. Hicimos botellón en el tren de cercanías como buenas yonkarras en las que nos estábamos convirtiendo, y nuestras lenguas teñidas de negro.
Llegamos a Barcelona. Menos mal que estaba La Amiga para guiarnos, porque si nos tenemos que fiar de SinMedida la llevamos claro. Nos metimos en un bar a tomar cerveza. Le tocamos las tetas a Maripili. Maripili nos grabó fingiendo orgasmos. Una clara se tiró a una caña. Alguien me mandó a masturbarme. Cosas muy normales, vaya.
Y nos fuimos a Aire.
Aquí empezó el momento lisérgico. Quien más quien menos estaba perjudicado. A una le tocaban el culo y le daban picos; otra empezó a notar que el mundo daba vueltas, a dos las perdimos de vista...Vamos, que yo me enteré de muy poco ahí. Sólo que me cogían el chupete y me lo chupaban (el chupete) y que me apoyé en una columna temblandome las piernas. Poco mais. Rumbo al Arena se nos ocurrió (no se porqué) sentarnos en una escalera. Maripili entonces se convirtió en la Bella Durmiente y se quedó dormidísima. Vamos, que se nos quedaba frita de pie, sentada y de todo. Incluso en una cafetería. De vez en cuando abría un ojillo, nos sonreía beatíficamente y seguía a lo suyo: dormir. Lo fuerte del tema es que tras arrastrar a MariPili sin que esta se inmutara durante millones de metros, llega La Amiga y la hace andar, reir y de todo. De verdad que...
Salimos de la cafetería y nos fuimos al aeropuerto. No voy a describir la despedida porque técnicamente no hubo. Fue un momento rallazo mezclado con prisa y nos metimos en un taxi. Adiós, dos besos, y ya. Sin drama, chicas.
Ya la tónica del aeropuerto fue la de esperar. Esperar a que saliera nuestro vuelo en las pantallas. Esperar en la cola para sacar los billetes. Esperar que no me tiraran la colonia ni las cosas de “liquidos” que tuviera. Esperar que llegara la hora de embarcar. No se ni cuantas horas estuvimos ahí tiradas, por poco no nos hacemos elemento decorativo.
Por fin llegó ese momento. Con Manu Carrasco incluido, sentadito al lado de nuestra MariPili. Ya todos pensábamos que íbamos a despegar. Oh, sí. Casi podía notar la cama, incluso, la de sangre que le haría.
Cuando de repente, el Comandante Rodríguez (no se llamaba así, pero que más da) anuncia que debido a ... no se, ni me acuerdo, yo sólo me estaba acordando de su madre, íbamos a retrasarnos en media hora para el despegue.
Joder. ¿Nunca saldríamos de esa ciudad?
De nuevo a esperar. Y dormitar.
Por fin despegamos. Y llegamos a Madrid. Fin de la aventura.
Todas seguimos vivas. Unas con más voz que otras. Algunas mas enfermas. Otras más cansadas. Pocas más cerca. Y cosas así.
Me llevo una canción en la cabeza, la promesa de un video y un proyecto de gripe en mi cuerpecillo. Lo que son los recuerdos, oye. Me quedo sin voz, sin las ganas de probar Eristoff Black y sin ver como una ola a SinMedida. Me quedo con el momento argentino y con el coche en la cuneta. También me quedé quieta, que no dormida; que aunque la narcolepsia se turnaba a mi no me tumbó, a pesar que se movía a mi lado.
Y eso. E impresiones y pensamientos. Y que viva (un poco más) el amor.
La aventura. Parte II.
Litros de alcohol, corren por mis venas, mujer
Llegamos a LaPerdición deseando darnos una ducha y doparnos con un café. Lo de la ducha casi lo podemos arreglar por el camino pues diluviaba de un modo absoluto. En la estación no dejaban grabar a MariPaparazzi por lo que el momento encuentro debe imaginarse. Y no, SinMedida no nos estaba esperando. Tuvo once horas para llegar y encima se retrasa.
Llega por fin. Dos besos. Emapanación por parte de todas. Vamos dubitativas a la parada de bus (como les gusta llamarlo por aquí). Tras veinte minutos esperando un bus que no llegaba nos metemos en el primero que viene.
SinMe al conductor: ¿éste pasa por X?
Conductor: apártese.
SinMe a nosotras: sí, es este.
Dos minutos más tarde, y tras ver a MP rebotar contra los palos del bus nos hacen bajar y nos meten en otro (esto nunca lo entendí) cuyo conductor era igualito al anterior. El bus anda, anda y SinMe se pregunta en voz alta: “¿dónde estamos?”. Mirada entre MariPili y aquí, la Galleta. Nivel de miedo aumentando. “No se donde estamos. Estamos saliendo de LaPerdición, ¡estamos yendo como para ElPuebloQueAmo!”.
Finalmente, se quedó en un susto; recondujo el autobús (no ella, sino el conductor) y nos dejó al lado de SinMe’s House. Mojadas hasta el DNI conocemos a la primera famosa del día: C. Dos besos, charla circunstancial, ducha por parte de ambas integrantes del Comando Tren de la Muerte y fuimos a desayunar. Momento en el cual empezaron a sucederse cosas:
1. Nos empapamos vivas.
2. Conocimos a la segunda star del extinto blog de nuestra anfitriona: la Obsesión.
3. Seguimos haciendo el tour de los medios de transporte catalanes. Ya íbamos por tren-bus y seguiríamos con el Obsesicoche.
4. SinMedida desayunando con cañas.
5. Cosas de nuestro pasado (que jamás serán relatadas aquí).
6. Intento de convencer a SinMedida para que “saliera del armario” y confesara a Laia quien es (para las despistadas: Laia conocía a la SinMe real, esa que se hace llamar Rizos, la cual escondía a su alter-ego bloguil. El momento en el que entra Laia por primera vez al orto-chat es memorable pues comenzó la Conspiración a favor de nuestra querídisima SinMedida. Perdónanos Fura).
Pasadas las horas y entre anécdota y anécdota decidimos ir a comer a un chino (restaurante, digo). Pedimos sangría, y empezó el declive.
Imagen mental número dos: Maripili con los colores subidos. SinMedida instándonos a comer coño (coma coño). Galletita con su camisa de Lesvi’s. Y los chinos riéndose (¿de nosotras?, ¿con nosotras?).
Cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de recoger a Laia y Sundrah y comenzar la aventura de la Conspiración en directo, pues SinMe se negaba de pleno a decírselo. Empapación de nuevo. Más cañas. Nervios.
- Ya viene. Voy a buscarla. No digan nada, ¿va?
Va a buscarla. Vuelve. (Momento grabado).
- ¡Le dije que soy SinMedida!
Risas. No entendemos a esta chica.
- Pero no le digan nada a Sundrah.
Vale que no. Seguimos. Esperamos. Va a buscar a Sundrah. Llega con Sundrah.
- ¡Le he dicho que soy SinMedida!
Mujer de convicciones e ideas firmes, ya.
Partimos al piso de las compañeras fantasmas (sabíamos que vivían ahí, teníamos conciencia de su existencia, pero sólo lográbamos entrever su presencia, no al ser en sí) de SinMedida. Orgía de Eristoff, que se lió el Black con el Red. O la liamos nosotras. Twister amagado. Asesinato de un pez por parte de la dueña: va a hacer la gracia; mete la mano en la pecera, agarra al pobre pescaito que pasaba por ahí (piensen en la crueldad del momento, así, azaroso) y lo tiró (¡lo tiró!) contra el agua (yo lo vi rebotar y todo). Fin del pescado.
Luego cogió al pobre ex-pez (convertido en porro) e intentó hacerle el boca a boca. Como no lo reanimó lo volvió a tirar al agua para que se lo comieran los suyos. Canipezbalismo, que se dice. Seguimos bebiendo. Las lenguas negras ya. Y decidimos partir. Antes de irnos AlPueblodeCuestasyPlaya íbamos a pasar a conocer El Grupi. Bueno, más que conocer, ojeamos; fue un visto y nos visto (como tantas cosas ahí dentro).
¿Nos vamos? Nos vamos. Pensemos primero: coche de cuatro personas, éramos cinco. La conductora borracha. La copilota que nos guiaba más borracha aún. Iríamos por el buen camino, seguro.
Este es el momento en el cual las menores y mentes impresionables abandonan el blog. No hagan esto en casa, chicas.
Cogimos carretera. Seguimos bebiendo en el coche. Y mucho. Yo por más que bebía no me subían las copas. Mi hígado mutó en una especie de esponja. Pero aviso, que eso nos salvó un poco la vida. La madre de Maripili hizo acto de presencia, anunciándonos lo que se nos avecinaba.
A mitad de camino o así, MariPili y SinMedida decidieron irse a hacer sus necesidades básicas en mitad del arcén. Escoñamiento de la segunda ladera abajo, con clavación de ortigas incluida. La grabación parece sacado del la bruja de Blair. Luego, como si fuera poco su exhibicionismo se quitó la camiseta en mitad de la cruda noche invernal (y de la carretera, claro).
Llegamos al pueblo. Buscamos aparcamiento. Y de repente nos vemos saliendo.
SinMe: Oye, que nos estamos yendo.
Sundrah: nada, doy la vuelta aquí mismo y verás que bien.
(Aquí mismo: curva cerrada de baja visibilidad)
Lalalala. Crash.
Las dos ruedas de atrás metidas en un terraplén-precipicio de la cuneta. Todas nos miramos.
Sundrah: va, que no pasa nada. Salimos en un plas.
...
Seguimos todas dentro del coche, mirándonos.
Sundrah: coño, SinMe, sal a empujar.
SinMe sale, todas seguimos mirándonos. Hace como que empuja.
- Ay, estoy cansada.
De repente, se paran dos coches y antes de que nos demos cuenta hay tres tíos con chalecos reflectantes empujando al coche. Y nosotras, seguíamos mirándonos.
- Deberíamos, salir. No se.
- Si, venga.
Salimos.
Sundrah al volante, muerta de risa. MariPili grabando (que fuerte, que fuerte, blogueras). SinMedida, Laia y yo comentando el frío que hacía. Perros ladrando por todos lados. Un tío subido al capó del coche. Dos empujando. Una tal Natalia, espontánea, cada vez más cerca del coche y su madre llamándola.
Finalmente, un tío se puso al volante, quitando a Sundrah y sacó el coche. Momento en el cual aparecieron los Mossos d’Esquadra.
Mosso: ¿qué ha pasado?
Sundrah: nada, se me coló.
M: se te coló ¿el qué?
S: el coche...
...
M: ¿hay heridos?
S: no.
M: vale, sacar el coche e iros.
Y ya. Sin mirar dentro del coche, donde estaba todo el botellón montado. Sin hacer soplar a la conductora. Sin percatarse que el coche era de cuatro, y nosotras cinco. Mossos, os queremos.
Finalmente, llegamos al Pueblo ese, con muchas cuestas y playa. Sangría con fresas en una pizzería, y juego del hielo bajo la atónita y atenta mirada de las camareras. En la discoteca seguimos bebiendo. Una se quedó en bragas en mitad de la pista. Dos se metieron una siesta importante en un sillón del local. Otra las abandonó a su suerte, y se fue a hablar con los locos en la playa. Y se perdió también la noción del tiempo.
Llegó la hora de irnos. Todas con un pedo muy interesante, menos yo, claro (recordemos que el alcohol no me afecta) y me tocó conducir al escuadrón al coche. Sin saber donde coño estábamos. De repente, nos multiplicamos y salieron como seis argentinos del suelo, haciéndonos proposición lúbricas.
Impresionante imagen, chicas. A alguna incluso le ofrecieron meterle la polla en la boca. A mi solo café, gracias a Dios...
Llegamos al piso. Veranito fresco y demás. Momentos risiles. Chupchupchup y huida a otro paraje más desolado. Dormimos.
Conclusión de esta noche: la próxima vez alcohol en vena. Aunque no me lo pasé mal, claro. Alguien tenía que mantener la cordura, y me tocó. Aunque debo decir que estuve hasta la punta del nabo. Malditos argentinos.
Continuará...
[¿Que sucede cuando la narcolepsia te ataca en la calle o en una cafetería? Las marcas de las ortigas, fingimiento de orgasmos y mareo del tequila...mañana. Y el final]
La aventura. Parte I.
...aTRENción, empezamos...
El jueves amaneció como un día normal (a las siete, claro) pero yo me desperté a las doce (recordar bien el detalle de las horas dormidas...no se repetiría mucho en días posteriores). Dos horas más tarde hallábame yo sacándome unos billetes para irme a Cataluña esa noche con la recién conocida Maripili. Ejercicio de espontaneidad, vaya.
¿Que a qué íbamos a Cataluña? Pues a ver a SinMedida, claro.
Por si esto fuera poco reclamo también íbamos a conocer a Laia y a la conductora suicida, alias Sundrah. Pintaba bien la cosa.
Imagen mental número uno: MariPili, SinMedida, Laia, Sundrah (para abreviar y tal) y aquí, la Galleta
Que no me adelanto a los acontecimientos, sólo ubico. Prosigo.
Con el tiempo haciéndonos cosquillas en la nuca nos metemos en el tren. Nos asomamos en los camarotes, literas, lo que fuera que sea que era nuestro cubículo para dormir y nos miramos con cara de miedo. Aparte de dormir en cabinas diferentes mi litera era la más alta por lo que mi cara era de pánico ya. Tras ver ese espectáculo dantesco que se supone que nos llevaría a LaPerdición nos fuimos en busca de la cafetería (rezábamos porque hubiera) chocándonos contra las estrechísimas paredes del vagón y pensando en voz alta lo mucho que nos sentíamos como en la película Titanic (pero con menos fiabilidad en el transporte).
Había cafetería. Fu. Aposentarnos pues.
Escasos minutos más tarde la cafetería se llenó. Pero está clarísimo que no íbamos a dejar nuestros asientos por nada del mundo. Llega El Revisor, nos pide los billetes, nos advierte que si queremos cambiar de litera le avisemos y se marcha, con nuestros billetes. Y ahí que seguimos sentadas. Sin billetes. Esperamos que nos lo devuelvan. Estábamos hablando y tal, y de repente nos plantan dos cervezas en la mesa. Seguimos la cerveza, mano, brazo, hombro y nos encontramos con la cara sonriente de un mejicano (¿mejicano? va, mejicano) que amablemente nos invitó a un par. Sus amigos, dos, nos alzaron su lata a modo de brindis y tras encogernos de hombros y decir “que fuerte” un par de veces, bebimos.
Aún no habíamos acabado esas dos y nos plantaron otro par más. MariPili me iba cogiendo la delantera (es decir, ventaja, no delantera de...bueno, eso) y entonándose. Pero ya había habido una baja en el grupo de los amables mejicanos que cabeceaba en la mesa; aún así, nos volvieron a plantar otras dos cervezas más en la mesa. Los dos chicos catalanes que se sentaban a la izquierda de los mejicanos nos miraban como diciendo “vaya par de pilinguis, que se venden por un trago” mientras que el chico de la derecha de ellos, con su libro y bolsa del MacDonal’s se reía (¿de nosotras?) y una chica vino entusiasta e impulsiva a cambiarme mi litera Everest por la del medio (en este momento la manía persecutoria de MariPí se hizo suya y pensó que venía a hablarnos de blogs).
No había ni pasado dos horas de viajes y había una juerga montada en el vagón cafetería impresionante. Aquello parecía el bar de la esquina de mi casa. Reggeaton incluido, cortesía de uno de los mejicanitos que no estaba durmiendo la mona y se dedicó a poner banda sonora al viaje con éxitos como “Gasolina” o “Me muero”. Las cervezas de nuestra mesa ascendían a cinco, todas invitación, claro, y habíamos empezado a hacer amigos.
Cuando el grado de frikismo y surrealismo de la cafetería pudo con nosotras decidimos retirarnos a los zulos (pero las cervezas que no bebimos nos las llevamos, servirían para desayunar). Nos asomamos en el que pensamos que era el de MariPili y ¡oh! Sorpresa: estaba vacío, a excepción de las dos camas de abajo ocupadas por papá, mamá y bebé mamando. Por lo que nos metimos las dos ahí. Uajaja, que bien nos lo montamos y eso. Todo era maravilloso, casi se podía oír el chup-chup del bebé, tan idílico.
Demasiado bonito para ser verdad.
Se abre la puerta. Es El Revisor buscando una mochila que se ha perdido.
R: ¿Han visto aquí una mochila?
Todos: No (a coro).
R: Vale, a ver, en esta cabina...me falta una mochila...y me sobran dos personas.
MariPili y yo nos miramos.
R: ustedes, ¿en que coche van?
MariPili: en el 31.
Yo: en el 31.
R: pues este es el 32.
Total, que El Revisor pone modo padre y nos lleva hasta las puertas de nuestros respectivos zulos. Mete a MariPili, le susurro sal ahora y casi a rastras me lleva a mi al mío.
R: hay que ver, esta juventud...con el ambiente que hay en la cafetería y se vienen a dormir.
Yo: ¿hay ambiente en la cafetería?
R: que se calle.
Me mete en el cubículo sin darme un beso de buenas noches ni nada. Y me cierra con llave.
Mensaje de Maripili: ¡Que fuerte todo esto! Dame un toque cuando estés fuera.
Mensaje de Galletita: ¡Tía! ¡Que el cacho cabrón me ha encerrado con llave!
Mensaje de Maripili: ¡Y a mí!
Mensaje de Galletita: Juas. Es como estar penadas. Encima me mandó a callar. ¿Y si me meo?
Mensaje de Maripili: Se puede abrir igual (lo acabo de descubrir).
Y salimos. Pero era tal nuestro temor a El Revisor que nos metimos en el zulo de nuevo, a dormir o intentarlo. Aunque el tío entraba a despertar a la gente (momento en el cual devolvía los billetes a la peña. Ah), creo que nos cogió cariño y todo.
Finalmente, llegamos a LaPerdición.
Continuará...
[¿Quereís saber lo que pasa cuando (se) bebe SinMedida? ¿Conocen los efectos del pez-porro? ¿Estás hasta el nabo? Todo esto y mucho más...mañana]
EDITADO: soy súper, pero súper gilipollas. Borré una entrada without quererlo. Por qué yo...¿por qué?
A la aventura [Repeat]
Aquí iba el post en el que decía que era una radical y me iba por ahí a a aventurarme.
Pero lo borré sin querer.
Así que éste es un recordatorio de aquél. Que se sepa que existió...
Te echare(mos) de menos.
Si. No. Meme.
Iba es escribir la décima y última parte de mi salida del armario. Pero, esta parte requiere de mi mayor vocabulario y centrismo mental (que no centralismo). Entre la muerte que me ronda en forma de tos y la tontería que se me ha venido encima lo máximo que he llegado a escribir ha sido el titulo. Y yo me pregunto qué haré con mi vida una vez acabada la historia. ¿Será el fin de Cookie Chips Ahoy? Tiemblo de pensarlo.

Bueno, mi inspiración está de capa caída. Llega el veranito, y fresco, además. Qué bueno.
Sí, la camisa es mía. Sí, soy yo quien la lleva puesta.
No, mis tetas no son tan así de grandes. No, no me he operado.
Creo que es una ilusión optica. Como la que es una vieja que se convierte en joven. Yo que sé.

También es un ejemplo, vaya.
Meme...
Las reglas son las siguientes:
1. Coge el libro más cercano que tengas, estés donde estés.
2. Lo abres por la página 123.
3. Buscas la quinta frase (que no línea).
4. Y escribes las 5 frases que le sigan en tu blog.
5. Por último, nominas a cinco personas para que hagan este juego.
Como dijo Kel: "supongo que también se podría intentar adivinar el libro… sino vaya gracia" En fin...
"Le penetró con un gesto fluido a la par que alzaba las manos al cielo dando gracias al Señor por esa hembra que se retorcía de placer gritando obcenidades en latín..."
No, es coña. Va...
"Bea tiene razón. Mona debería ir a un internado, ¿no crees? Es una especie de genio precoz.
Gifford se sintió tentada de decir que no podían enviar a Mona a un internado, que si la obligaban a ir, la niña cogería el primer avión, tren, autocar de regreso a casa. Era imposible mandarla a un internado por la fuerza".
Vaya, parece un fragmento de Mujercitas. La coña es que el libro era de miedo.
No voy a invitar a nadie a hacer el Meme, es tan chorra y tan todo que me da hasta vergüenza decirlo siquiera. Pero si alguien tiene ganas, que me de un toque.
Y ya está. Post absurdo número tres acabado.
PD: y ya hay canciones con su nombre. Mardita sea, con lo complicado que es...¿Será una señal del destino? Creo que le pediré matrimonio...

Bueno, mi inspiración está de capa caída. Llega el veranito, y fresco, además. Qué bueno.
Sí, la camisa es mía. Sí, soy yo quien la lleva puesta.
No, mis tetas no son tan así de grandes. No, no me he operado.
Creo que es una ilusión optica. Como la que es una vieja que se convierte en joven. Yo que sé.

También es un ejemplo, vaya.
Meme...
Las reglas son las siguientes:
1. Coge el libro más cercano que tengas, estés donde estés.
2. Lo abres por la página 123.
3. Buscas la quinta frase (que no línea).
4. Y escribes las 5 frases que le sigan en tu blog.
5. Por último, nominas a cinco personas para que hagan este juego.
Como dijo Kel: "supongo que también se podría intentar adivinar el libro… sino vaya gracia" En fin...
"Le penetró con un gesto fluido a la par que alzaba las manos al cielo dando gracias al Señor por esa hembra que se retorcía de placer gritando obcenidades en latín..."
No, es coña. Va...
"Bea tiene razón. Mona debería ir a un internado, ¿no crees? Es una especie de genio precoz.
Gifford se sintió tentada de decir que no podían enviar a Mona a un internado, que si la obligaban a ir, la niña cogería el primer avión, tren, autocar de regreso a casa. Era imposible mandarla a un internado por la fuerza".
Vaya, parece un fragmento de Mujercitas. La coña es que el libro era de miedo.
No voy a invitar a nadie a hacer el Meme, es tan chorra y tan todo que me da hasta vergüenza decirlo siquiera. Pero si alguien tiene ganas, que me de un toque.
Y ya está. Post absurdo número tres acabado.
PD: y ya hay canciones con su nombre. Mardita sea, con lo complicado que es...¿Será una señal del destino? Creo que le pediré matrimonio...
Odio madrugar...
...y más si es lunes. Y muchísimo más si tengo que coger un vuelo.
PD: hace un día impresionante y un sol que raja las piedras.
PD2: ¿soy sincera? No quiero irme.
PD3: después de mi momento paranoico producto de la presencia en mi genoma del doble cromosoma X mi reputación ha caído en picado. ¿Yo me las daba de dura? Si mis ex's despechadas levantaran la cabeza...(se reirían).
PD4: era coña el PD anterior...no se reirían. Me meterían en su cama para aprovechar que tengo sentimientos. Y eso.
PD5: en la radio suena "Jamás me fui"...vaya coña, ¿no?
PD6: Vuelvo a ser yo... (y espero no dar(me) miedo)
Post rápido
Hoy he ido a la playa con LaMardeBoyo y Galaxinda. Y estuvo genial. He cogido colorcito y ya no parezco la hermana pequeña de Casper (que en realidad era el "buenorro" de Devon Sawa) pero tampoco me he quemado como la Japisuisse (pobre incauta que no sabe tomar el sol desde otro paralelo).
Lo mejor fue que al meternos en...el bus, mentira, en la parada, le dije a LaMardeBoyo:
- Antes de quedar todos para beber esta noche dime la hora para ir un rato antes...
- ¿Para?
- Nada, que quiero hablar contigo.
- ¿De?
- De la bonanza del tomate australiano...De nosotras, boba.
Y puso cara de congestion nasal (dícese de esa cara que abres la boca y las aletillas -juju, aletillas- de la nariz y miras al infinito mega empanada). LaMardeAcojonada, vaya (que se la mame).
También me encontré con la Tía Buenorra, que tras dejar a todo el barrio sordo por el claxon me di cuenta que era ella, mierda de empane mental. No se que me pasa (sí que lo sabes, Galle...Calla, leches).
Y eso, que mis padres nos invitaron a cenar a un japonés (digo el restaurante, no a comernos a uno) a LaMardeBoyo y a mi humilde persona. Y después a beber, para olvidar. Pasaruslus bien.
PD: conversación padreGalle-madre Galle
PG: no aguanto más esto, me metes mano y luego tardas en darme amor.
MG: vamos al cuarto.
PD2: que mierda de post he escrito.
PD3: ahora, en el messenguer...
LaMardeBoyo dice:
ai ke ilu arreglarme
LaMardeBoyo dice:
m akabo d emocionar kreo k voy a llorar
Galletita dice:
jajaja
Galletita dice:
dios
LaMardeBoyo dice:
kmierda
LaMardeBoyo dice:
toy llorand
PD4: está fatalmente escrito, pero tengo mucha prisa. También soy como Blue y los perros me dan el coñazo.
PD5: estoy muy tonta. Todo el mundo me lo dice. Yo sonrío y digo: ¿Yo? Y parezco más tonta aún.
...Hoy, miercoles...
Hoy lo he pasado fatal.
Llevaba una semana tirando a buena (más bien inmejorable), pero… ¡oh! La Jodida Fortuna se interpuso en mi camino (por echar la culpa a alguien) y hoy me ha avasallado. En primer lugar he tenido una macrodiscusión de la mar de cabrona, e idiota y frustrante. Yo, que nunca lloro (porque no tengo esas glándulas que segregan esa sustancia llamada lágrima) me ví a punto de la misma. Y no quiero (no quise), y paso. Me sigue jodiendo el tema, por lo que lo voy a mandar todo a tomar por culo (aunque me duela…¿te duele? Sí, me duele…¿por? Calla).
Otro tema…ese. O esa. O lo que cojones sea; porque yo ya no se. Y me siento como una completa hija de puta. Ella me espera en Madrid y yo pienso en otro lugar de la geografía española (y mucho además) y no quiero ya nada (y si, me hace falta venirme hasta mi lejana isla para darme cuenta). Y el otro punto de mi geografía española es que me encanta, no puedo decir más, y me quita el sentido y los pensamientos coherentes (los pocos que tuve), y por eso ando tan acojonada ( y estúpida) yo estos días.
Menos mal que hoy vi a mi niña, Mata-Hari que me recordó (bueno, me lo recordé yo sola) que como pareja estaríamos estupendas. Y que sus piquitos maravillosos (que tiene novio, no es plan de meterle la lengua) pueden ser el inicio de algo fantástico (sigue soñando). No me quedaré sola de vieja.
Y eso es todo. He bebido como para hacer naufragar de nuevo al Titanic, pero sinceramente, no estaba pensando en doña Heineken. Maricón.
Llevaba una semana tirando a buena (más bien inmejorable), pero… ¡oh! La Jodida Fortuna se interpuso en mi camino (por echar la culpa a alguien) y hoy me ha avasallado. En primer lugar he tenido una macrodiscusión de la mar de cabrona, e idiota y frustrante. Yo, que nunca lloro (porque no tengo esas glándulas que segregan esa sustancia llamada lágrima) me ví a punto de la misma. Y no quiero (no quise), y paso. Me sigue jodiendo el tema, por lo que lo voy a mandar todo a tomar por culo (aunque me duela…¿te duele? Sí, me duele…¿por? Calla).
Otro tema…ese. O esa. O lo que cojones sea; porque yo ya no se. Y me siento como una completa hija de puta. Ella me espera en Madrid y yo pienso en otro lugar de la geografía española (y mucho además) y no quiero ya nada (y si, me hace falta venirme hasta mi lejana isla para darme cuenta). Y el otro punto de mi geografía española es que me encanta, no puedo decir más, y me quita el sentido y los pensamientos coherentes (los pocos que tuve), y por eso ando tan acojonada ( y estúpida) yo estos días.
Menos mal que hoy vi a mi niña, Mata-Hari que me recordó (bueno, me lo recordé yo sola) que como pareja estaríamos estupendas. Y que sus piquitos maravillosos (que tiene novio, no es plan de meterle la lengua) pueden ser el inicio de algo fantástico (sigue soñando). No me quedaré sola de vieja.
Y eso es todo. He bebido como para hacer naufragar de nuevo al Titanic, pero sinceramente, no estaba pensando en doña Heineken. Maricón.
Así salí del armario. Parte IX.
[...]
- Soy gay.
-Oh.
- Lo siento. Se que tenía que habértelo dicho antes, pero es que sinceramente, para mí no constituía un problema. Yo te quería igual…
- Pero…
-Pero no se. Ahora con esto de lo del mundo del cine he descubierto que me gusta maquillarme y ponerme guapa. Y no se…quizá también me gustara ahora cambiarme de nombre y llamarme Pachi –esto último lo dijo tímidamente mientras cruzaba las piernas.
¿Pachi? ¿Qué le pasa a la gente que cuando cambia de acera también lo hace de nombre?
- Vale, vale. No pasa nada –le tranquilicé. Extrañamente esto no me acababa de sorprender. Explicaba muchas cosas, como el que su película preferida fuera A Wong Foo, gracias por todo. Julie Newmar. Que adorara a David Hasselhof (me dejaba de dirigir la palabra cuando criticaba sus pectorales móviles cuando corría por la playa en los Vigilantes) y ese bigote a lo Freddie Mercury…Sí, todo tenía mucho sentido, excepto una cosa -. Pero, ¿y yo?
- Quizá es tu punto masculino que me atraía. La verdad es que siempre supe que era gay.
- ¿Yo? ¿Punto masculino? Será posible…Pero ¿y tus ex? Samantha con la que duraste dos años ¿que fue?…
- Samuel.
- ¿Laura?
- Se llamaba Lorenzo, un encanto.
- ¿Y Diana?
- Dani.
- ¡Pero si me la presentaste! Era rubia, y tenía unas tetas impresionantes.
- Siempre fue muy clarito su color de pelo, tan bonito, tan espeso…y tan sano. Las tetas se las puso el Doctor García. Una obra de arte, o por lo menos tan caras como si lo fuera. Tú has sido mi primera y única chica, cariño. Entiendo que no quieras seguir con esto, sabes que siempre seguiremos siendo amigas. Pero antes de que te vayas con tu cara de flipada mental a otra parte me gustaría pedirte un último favor.
- ¿El qué?
- Préstame tu falda de raso verde, plis…
Llegué a casa de Xena sin las provisiones de chocolate…Me las había comido por el camino. Los clínex llegaron intactos, suerte de su doble capa.
Desde ese día hasta el día que perdí mi virginidad lésbica pasaron dos semanas. Otras dos semanas sin saber de Paquita. Quince días en los que pasaba todo mi tiempo libre con Segismunda, Tsunami y la llorosa Xena. O la próximamente vengativa Xena. Habíamos descubierto que la chica con la que se había fugado Lucy no era ni más ni menos que Belinda. Para que luego digan.
- El puñal que me han clavado esas zorras del infierno es tan grande y profundo que me siento como la roca de Excalibur- solía decir Xena cuando encontraba suficiente tiempo entre acceso y acceso de llanto como para hablar -. Les voy a atacar con la fuerza de los mares y los vientos; y mi fiel y valiente espada Klimax hablará por mí…- murmuraba a veces.
Las Tres Mellizas habían sufrido dos bajas. Siempre se habló que mi llegada al club marcó un antes y un después. Tanto Segis como Tsunami, sobretodo ésta última, estaban alegres y felices con el cambio; pero creo que a Xena tanta gracia no le hizo. De ello estaban hablando el día (bueno, El Día) que todo cambió cuando llegué al pub Lesb&Ana. Xena me saludó haciendo un alto en su puchero y sorbiéndose los mocos un poco, aparté a Klimax (su espada) para sentarme sin rajarme entera (cada día la veía más afilada y más grande, aunque con la misma eran cosas mías), saludé a Segis con una inclinación de cabeza y a Tsunami con un beso finta previa para esquivar el suyo destinado a mis labios.
- Te he traído un regalo, Wendi- me dijo Tsunami en cuanto me senté.
- ¿Sí? ¿Él qué? – ay, que ilusión. Esta chica puede ser un poco salidorra, pero nadie puede decirme que no sea un cielo de niña…
- Toma. Un póster mío tamaño natural en una pose altamente erótica para que dejes de pensar en mí cuando te tocas y puedas verme –me dijo mientras me pasaba el tubo enrollado.
- Eh… ¿gracias?
- ¿No lo desenrollas?
- Ehhh…esto…prefiero esperar a estar a sola, para disfrutarlo mejor- coño, ¿ahora que hago yo con un metro setenta de Tsunami en papel?
-Te dejé también una dedicatoria, guarrilla mía- añadió guiñándome un ojo y pasándose la lengua por el labio inferior lentamente.
- Vale. ¿Qué tal todo Xena? ¿Cómo estás?
- No me cambies de tema, monita cachonda…Te tengo vigilada.
- Bueno, hoy estoy mejor. Aún no he blasfemado importunando a Conan, bendito sea su cuadriceps –me consiguió contestar Xena a través de su pañuelo.
- Me alegro –le dije acariciándole la rodilla. Me fijé en que tanto Tsunami como Segismunda me miraban. La primera se estaba lamiendo un nudillo y la segunda me miraba muy seria - ¿Qué pasa? ¿Qué he hecho?
- No, la pulsera. Al final te compraste una de cuero –me dijo Segis cogiéndome la muñeca.
- Ya ves, pero está bonita, ¿verdad? –silencio en la sala. Bola de pelo rodando por el pub lentamente -¿Qué tiene de malo?
- Es de sado Wendi, de sado –contestó Segis echándose a reir.
- Mmmm…oh, sí, nena. He sido mala…-murmuró Tsunami.
Le dirigí a Tsunami mi mirada de enfado grado once (esa que practicaba en el espejo) y me disponía a contestar a Segismunda cuando de repente entró Paquita. Paseó la mirada por el local, y al vernos se le oscureció la mirada; se quedó quieta mirándome. Yo no respiraba por miedo a espantarla. Mis compañeras de mesa siguieron mi mirada. Segismunda le saludó con la cabeza y aquella se dio la media vuelta y se fue.
- No entiendo porque está así, de veras que no –dije al cabo de un rato.
- Si que lo sabes. Lo que no quieres admitirlo. Está enamorada de ti, asúmelo. Y está picada, fin de la historia –me replicó Segis un tanto agresiva.
- ¿Por qué te pones así? No está enamorada…quizá se sienta atraída y ya, eso es todo.
- No.
- Todas estamos enamoradas de ti, Wen…aunque yo siento más deseo que otra cosa…slurp –aportó Tsunami.
- ¿Y cómo lo sabes? –opté por ignorar a Tsunami y centrarme en Segis que estaba destrozando servilletas de papel con gran esmero.
- Porque me lleva un mes dando el coñazo por el asunto. Por eso. Y tú te niegas a verlo. Y ella ya no sabe que hacer para que te des cuenta. Y es como si la negaras. Y si te molestara que sintiera eso por ti, porque vas de muy hetero, ¿no? –dicho esto lanzó los trozos de papel, se levantó de la silla y se fue al baño – Ahora vengo.
- ¿Qué ha sido eso? –estupefacta me hallaba.
- Ve a hablar con ella. Ve –me aconsejó Xena-, y si quieres llévate a Klimax; te dará fuerza, sabiduría y coraje…
- ¿Y eso que lleva un mes hablando con Paquita? –pregunté levantándome.
- Se pensó que te enfadarías –dijo Tsunami-. Mírame fijamente, Wendi. Ahora vete. Llévate mi imagen, recuerdame. Te dará ganas de quitarme la ropa…
Llegué a la puerta del baño. Escuchaba correr el agua del grifo dentro. Toqué. Dejó de escucharse el agua. Volví a tocar.
- Tía, Segis, se que estás dentro. Te he visto entrar. No te escondas.
La escuché reírse dentro. Me reí con ella.
- Anda, tonta. Abre.
Me abrió la puerta. Y el mundo dejó de girar.
Me agarró por un brazo y me metió en el baño con ella, mi espalda contra la pared y ella enfrente mia. Cuando sus labios tocaron los míos el mundo empezó a girar de nuevo, más deprisa de lo normal como para compensar el minuto que dejó de hacerlo. Su lengua tocó la mía y una descarga de electricidad me recorrió la espalda. Me estaba mareando y notaba la sangre latir en mis oídos. Mi corazón en la garganta.
- Vámonos de aquí.
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Continuará...
[He tardado tanto en volver a actualizar porque mi concentración (toda ella) estaba siendo ocupada por otra persona]
[Maravillosamente ocupada, debo admitir; pero ocupada]
[Genialmente, ocupada]
[Vale, ya]