Surrealismo
Mi madre en la ducha, preparándose porque vienen quince comensales a cenar esta noche a mi casa (nos planteamos incluso el asar al perro, por eso de poder dar de comer a todo el mundo). Mi padre y mi hermana en el salón, escuchando música. Hasta aquí todo normal.
Si no fuera porque mi hermana estaba haciendole un porro a mi madre y mi padre absorbiendo sus enseñanzas.
Sin comentarios.
Feliz Navidad. JO JO JO.
Si no fuera porque mi hermana estaba haciendole un porro a mi madre y mi padre absorbiendo sus enseñanzas.
Sin comentarios.
Feliz Navidad. JO JO JO.
Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:
Ya estamos en Navidad. ¿Cómo lo he deducido? Fácil: hace frío, las dependientas de las tiendas sonríen enseñando ortodoncias a las par que dicen “FeLIciDAdesSsS” (nunca supe hablar sonriendo, ¿dónde lo enseñaran?), la gente va con paquetes por la calle, las parejas planean irse a las pistas de hielo a pegarse leñas contra el piso (pero todo muy romántico) y mi madre me pide que le diga que quiero para Reyes.
Yo, que soy muy española y olé, nunca creí en Papa Noel (por lo tanto por mi casa no aparece), soy más castiza y leal, no como esa gente que pretende regalos de ustedes, del señor de la barba blanca, del ratoncito Pérez y del Coco, si colara. Llegados al punto de veinte años en los que han llegado a conocer perfectamente los recovecos de mi casa (bueno, de mis casas, si contamos la que tuve hasta los diecisiete) para esconderos cuando con la excusa de beber agua salía a buscaros por el salón, creo que ya va siendo hora de invitaros formalmente a quedar un día en dicho salón, que eso de estar escondida en mi habitación hasta las cinco de la mañana me es cansino; por lo menos podríamos quedar a las doce en los sofás, charlamos, os invito a un café y si eso, nos damos una vuelta por el Why not?, que como siempre, habrá ambiente (chiste ingenioso donde los haya).
Dejo el anterior párrafo en espera, para que se lo piensen, no se preocupen, no me ofenderé ante una negativa, pero entiendan que veinte años son muchos para mantener el anonimato, además, os veo por la tarde en la cabalgata, no hace falta que os ocultéis, de veras, conozco vuestras caras. Eso sí, los camellos en el portal, que si no, el chucho se me altera.
Pues, a pesar de que ustedes son tres (hola Melchor, hola Gaspar, hola Baltasar...¿qué tal la familia?) y yo solo una, no se me ocurre absolutamente nada por pedir...bueno, quizá precisamente por eso, si fuera sólo uno sería quizá más fácil, ¿no? Un rey, un regalo, sería justo, es justo. Pero en mi casa existe equidad, y aunque pudiera haberse tomado como un rey, un regalo a un niño (como somos tres hermanos) para no dedicarnos a hacer el amigo invisible, para rifarnos quien regala a quién y eso, cada uno regala algo a cada niño (y no tan niño) y así nos sentimos queridos y especiales en este día tan mágico y maravilloso. Dejaré que mis objetos barra caprichos se lo repartan ustedes tan gustosos, o a quien le coja mejor la salida del curro al lado del Corte Inglés o lo que surja, ya saben, flexibilidad (icono de la carita guiñando un ojo.
La verdad es que este año he sido muy buena y me he portado muy bien. A pesar de no haber cumplido mis própositos de año anterior (que ahora, si me apuras, ni me acuerdo de cúales eran) , haberme fumado prácticamente todas las clases (y porros, todo hay que decirlo) y de haber estado besando niñas por ahí. Lo de las niñas lo aviso, por si en el momento de entrar a mi cuarto el día mentado me ven acompañada de una, que en ese caso sería mi novia, para que no os asusteis. No he mutado en dos. También pueden regalarle a ella, claro (seguido de tres iconos de la carita amarilla esa sonriendo). Ahora, como diría Jesús Vázquez, hay que nominar:
En primer lugar, repito que no se me ocurre absolutamente nada que sea necesario para mi supervivencia en estos momentos, tengo todo lo que puedo desear y más, por lo que serán objetos inútiles y egoístas, dedicados tan solo a engordar mi super yo, mi ego, o mi ello o lo que sea (nunca estudié Freud más allá de los sueños sexuales). Por lo que, la Play Station Portátil que en un principio me iba a pedir, por eso de no querer cortarme las venas cada vez que voy a un aeropuerto y más concretamente, a coger un avión, y tener algo que hacer (lógica petición si se tiene en cuenta de que vuelo una vez al mes, por lo menos) más que pensar en cosas guarras, no me la voy a pedir. ¿Por? Pues porque me parece un poco estúpido, sinceramente, con la inteligencia que me caracteriza tuve en cuenta que tendré que comprarme juegos, pelis y demás, y como que no estoy por la labor. Así que ya me pensaré algo, pero no os preocupéis, que esto me lo traen mi padres (de nuevo el icono de la carita guiñando un ojo).
Así pues, os pido que me den un remedio contra la confusión mental, fuerza de voluntad y ganas. Son las tres cosas que me faltan para ser la mujer perfecta. A mi madre ya le pido para mi cumpleaños las botas de piel y la operación de cara, que tampoco queda tanto tiempo. Que tiemble Heidi Klum (o como se llame, o quien sea, que con la misma no existe), que llega la Galletita.
La paz en el mundo, la vacuna contra el sida, que se acabe el hambre y la pobreza, no a la caza furtiva de focas en la antártida, el fin de los gases CFC, la igualdad, tolerancia cero a los malos tratos, cinco piezas de fruta y verdura al día, la reducción en el precio de la gasolina me niego a pedirlo, porque ya he captado que os negáis a hacer algo al respecto...será de cuestión de ponerse manos a la obra.
Muchas gracias de antemano, se que harán todo lo que puedan. De todos modos, si no encontraran alguno de los objetos egoístas que pedí, podéis traerme una cámara de fotos, que la mía la perdí. Sugerencia, nada más. Suerte Ángeles (ay, por un momento me creí Charlie).
Gracias, Queridas Majestades (aquí iría un icono de la carita que se tapa la boca y se ríe).
PD: piensen en lo que os dije del café.
PDD: ahora...también pediría más horas en el día, menos distancia entre Madrid y mi lejana isla, más días de verano, menos lágrimas (uy, como si hubieran tantas ahora), más sábados, menos discusiones, más pasión, risas y conversaciones,...menos adioses...pero eso, otro año...
PDDD: también podría pedirte a tí, envuelta en papel de plata y con lazo, sólo con un lazo...pero eso, sólo me hace falta decirtelo...
Ya estamos en Navidad. ¿Cómo lo he deducido? Fácil: hace frío, las dependientas de las tiendas sonríen enseñando ortodoncias a las par que dicen “FeLIciDAdesSsS” (nunca supe hablar sonriendo, ¿dónde lo enseñaran?), la gente va con paquetes por la calle, las parejas planean irse a las pistas de hielo a pegarse leñas contra el piso (pero todo muy romántico) y mi madre me pide que le diga que quiero para Reyes.
Yo, que soy muy española y olé, nunca creí en Papa Noel (por lo tanto por mi casa no aparece), soy más castiza y leal, no como esa gente que pretende regalos de ustedes, del señor de la barba blanca, del ratoncito Pérez y del Coco, si colara. Llegados al punto de veinte años en los que han llegado a conocer perfectamente los recovecos de mi casa (bueno, de mis casas, si contamos la que tuve hasta los diecisiete) para esconderos cuando con la excusa de beber agua salía a buscaros por el salón, creo que ya va siendo hora de invitaros formalmente a quedar un día en dicho salón, que eso de estar escondida en mi habitación hasta las cinco de la mañana me es cansino; por lo menos podríamos quedar a las doce en los sofás, charlamos, os invito a un café y si eso, nos damos una vuelta por el Why not?, que como siempre, habrá ambiente (chiste ingenioso donde los haya).
Dejo el anterior párrafo en espera, para que se lo piensen, no se preocupen, no me ofenderé ante una negativa, pero entiendan que veinte años son muchos para mantener el anonimato, además, os veo por la tarde en la cabalgata, no hace falta que os ocultéis, de veras, conozco vuestras caras. Eso sí, los camellos en el portal, que si no, el chucho se me altera.
Pues, a pesar de que ustedes son tres (hola Melchor, hola Gaspar, hola Baltasar...¿qué tal la familia?) y yo solo una, no se me ocurre absolutamente nada por pedir...bueno, quizá precisamente por eso, si fuera sólo uno sería quizá más fácil, ¿no? Un rey, un regalo, sería justo, es justo. Pero en mi casa existe equidad, y aunque pudiera haberse tomado como un rey, un regalo a un niño (como somos tres hermanos) para no dedicarnos a hacer el amigo invisible, para rifarnos quien regala a quién y eso, cada uno regala algo a cada niño (y no tan niño) y así nos sentimos queridos y especiales en este día tan mágico y maravilloso. Dejaré que mis objetos barra caprichos se lo repartan ustedes tan gustosos, o a quien le coja mejor la salida del curro al lado del Corte Inglés o lo que surja, ya saben, flexibilidad (icono de la carita guiñando un ojo.
La verdad es que este año he sido muy buena y me he portado muy bien. A pesar de no haber cumplido mis própositos de año anterior (que ahora, si me apuras, ni me acuerdo de cúales eran) , haberme fumado prácticamente todas las clases (y porros, todo hay que decirlo) y de haber estado besando niñas por ahí. Lo de las niñas lo aviso, por si en el momento de entrar a mi cuarto el día mentado me ven acompañada de una, que en ese caso sería mi novia, para que no os asusteis. No he mutado en dos. También pueden regalarle a ella, claro (seguido de tres iconos de la carita amarilla esa sonriendo). Ahora, como diría Jesús Vázquez, hay que nominar:
En primer lugar, repito que no se me ocurre absolutamente nada que sea necesario para mi supervivencia en estos momentos, tengo todo lo que puedo desear y más, por lo que serán objetos inútiles y egoístas, dedicados tan solo a engordar mi super yo, mi ego, o mi ello o lo que sea (nunca estudié Freud más allá de los sueños sexuales). Por lo que, la Play Station Portátil que en un principio me iba a pedir, por eso de no querer cortarme las venas cada vez que voy a un aeropuerto y más concretamente, a coger un avión, y tener algo que hacer (lógica petición si se tiene en cuenta de que vuelo una vez al mes, por lo menos) más que pensar en cosas guarras, no me la voy a pedir. ¿Por? Pues porque me parece un poco estúpido, sinceramente, con la inteligencia que me caracteriza tuve en cuenta que tendré que comprarme juegos, pelis y demás, y como que no estoy por la labor. Así que ya me pensaré algo, pero no os preocupéis, que esto me lo traen mi padres (de nuevo el icono de la carita guiñando un ojo).
Así pues, os pido que me den un remedio contra la confusión mental, fuerza de voluntad y ganas. Son las tres cosas que me faltan para ser la mujer perfecta. A mi madre ya le pido para mi cumpleaños las botas de piel y la operación de cara, que tampoco queda tanto tiempo. Que tiemble Heidi Klum (o como se llame, o quien sea, que con la misma no existe), que llega la Galletita.
La paz en el mundo, la vacuna contra el sida, que se acabe el hambre y la pobreza, no a la caza furtiva de focas en la antártida, el fin de los gases CFC, la igualdad, tolerancia cero a los malos tratos, cinco piezas de fruta y verdura al día, la reducción en el precio de la gasolina me niego a pedirlo, porque ya he captado que os negáis a hacer algo al respecto...será de cuestión de ponerse manos a la obra.
Muchas gracias de antemano, se que harán todo lo que puedan. De todos modos, si no encontraran alguno de los objetos egoístas que pedí, podéis traerme una cámara de fotos, que la mía la perdí. Sugerencia, nada más. Suerte Ángeles (ay, por un momento me creí Charlie).
Gracias, Queridas Majestades (aquí iría un icono de la carita que se tapa la boca y se ríe).
PD: piensen en lo que os dije del café.
PDD: ahora...también pediría más horas en el día, menos distancia entre Madrid y mi lejana isla, más días de verano, menos lágrimas (uy, como si hubieran tantas ahora), más sábados, menos discusiones, más pasión, risas y conversaciones,...menos adioses...pero eso, otro año...
PDDD: también podría pedirte a tí, envuelta en papel de plata y con lazo, sólo con un lazo...pero eso, sólo me hace falta decirtelo...
Por la gran ciudad
Ayer salí por Madrid, a pesar del frío y del dolor de mi inflamada (y puñetera) muela. A pesar de estar con una tremenda mala gana. A pesar de estar deprimida, pensando (torturando-joder, que dramática soy cuando quiero) en que si todo hubiera ido como se pretendía en un momento, estaría ya empacando mi maleta para irme por la mañana. Total, que salí.
Fui en un principio a cenar con un amigo, ex rollo, polvo, algo al Wok. La verdad es que no se muy bien porqué quedé con él, no me apetecía demasiado, pero claro, como la noche anterior habíamos quedado (para ir a un sitio por Tribunal montón de oscuro, con tapetes y cojines por el suelo, y un disc jockey con cara de marihuanado) la segunda vez que dijo para vernos fue más fácil y yo ya no tenía excusa. Por lo que, siguiendo las pautas de LaMardeBoyo cuando me dijo: “si tienes que quedar con alguien, hazlo pero que sea hetero”, me encaminé hacía el lugar indicado mientras pensaba que tuve un pasado (no tan lejano) hetero, y eso no era un impedimento. Al parecer, él también recordaba dicho pasado (bueno, normal, no le he dicho nada acerca de mis tendencias sáficas) y se dedicó a lanzarme insinuaciones y miradas por encima de los rollitos de primavera Lumpia. Finalmente, nuestra velada llegó a nuestro fin y me fui, totalmente muerta de frío, hacía la Castellana, a la discoteca donde trabajaba Henna, donde me esperaba con LadeCádiz el cual sigo llamando Abrakadabra, por la cara.
Bonito reencuentro, copas y elogios a mi ropa, que la calificaron de hetero, para variar, al final creo que me cogeré un trauma o algo. Durante nuestra segunda copa, me dediqué a otear el garito ese, intentando avistar alguna presa pero por inercia, porque lo más atractivo que se movía por esos lares era el alcohol. Mientras hacía esto, Henna charlaba con su jefe, que está buenorro de narices, pero también casado, y aunque ella tiene novio es de las que opinan que calentar al personal no es delito. Como ella es así, y siempre le encanta hablar de su amiga la lesbiana ninfómana (esa sería yo), le dijo de mis tendencias sexuales. El hombre rápidamente cambió su forma de mirar amable-pero-formal por una del estilo jum-hagamos-un-trío, y ya empezó con la típica retahíla de comentarios manidos de quienes no saben qué demonios decir pero quieren preguntar. Lo más divertido fue sin duda, cuando me viene y pasándome el brazo por los hombros me dice:
- Qué, ¿cómo ves esto de chicas?
- Eh...pues...(¿que le iba a decir, que eran un montón de puretoncias y las cuatro jovencitas eran del estilo pijo virginal en modo repelente?)
- No está mal, ¿ehhh? (aquí, si yo hubiera sido un tío, me habría guiñado un ojo y me habría golpeado con el codo en el pecho)
- Bueno...
- Pero ¿a ti te gustan las tías que me gustan a mí? (y a ti cuales te gustan, hijo mío, porque si me dices Henna te escupo en un ojo) O sea, las que le gustan a los tíos, u otras?
- (No comprendo...¿existen otro tipo de tías, quizá una nueva generación de féminas ha arribado a este planeta y no me he enterado? Demonios, ¿cómo son? ¿dónde se encuentran? Espera, quizá se refiere...ah, sí, eso es...) Sí, claro, jum...no sé, normalitas, emm, nada de psicóticas ni nada, así, que sean mujeres y eso, ejem...
Y me fui con mis amigas, que no me hacen tanta pregunta estúpida.
Finalmente, nos fuimos a Pachá Madrid (o sea, tía, súper guay, o sea), nos metimos en la zona VIP y tengo una pulserita verde para demostrarlo; se nos presentaron cantidades industriales de tíos borrachos como cerdos; vislumbré a una preciosa rubia, de peinado Amaral, ojos verdes y piernas interminables, tan solitaria y desamparada y a la vez tan despreocupada que me dieron unas ganas locas de tumbarla sobre uno de esos colchones y hacerle...un masaje, ejem...También me presentaron al hijo del dueño (¿dueño me dijeron? no sé) de Chanèl, que me invitó a copas, porros y a beber vodka a morro (mira, y me rima); volcamos un par de copas; me dolieron las muelas y nos volvimos a casa, en taxi, y con frío.
Llegué a mi casa, me metí dos ibuprofenos, mandé un mensajito, pensé, di diez vueltas en la cama, volví a pensar, me levanté, me planteé tomarme otro ibuprofeno, me remetí en la cama, pensé, tomé una decisión y me quedé dormida.
Ahora, la pregunta es...¿Qué llevaba puesto Galletita? Respuestas mandando un eseemeese con la palabra clave ropa espacio y lo que vayas a poner al número 6969, y de regalo (hasta agotar existencias) una prenda de dicha indumentaria, rociada de mi colonia de esa noche (Axe, porque a veces me pongo colonia de tío, que pasa)...daos prisa, que las prendas son limitadas...
Fui en un principio a cenar con un amigo, ex rollo, polvo, algo al Wok. La verdad es que no se muy bien porqué quedé con él, no me apetecía demasiado, pero claro, como la noche anterior habíamos quedado (para ir a un sitio por Tribunal montón de oscuro, con tapetes y cojines por el suelo, y un disc jockey con cara de marihuanado) la segunda vez que dijo para vernos fue más fácil y yo ya no tenía excusa. Por lo que, siguiendo las pautas de LaMardeBoyo cuando me dijo: “si tienes que quedar con alguien, hazlo pero que sea hetero”, me encaminé hacía el lugar indicado mientras pensaba que tuve un pasado (no tan lejano) hetero, y eso no era un impedimento. Al parecer, él también recordaba dicho pasado (bueno, normal, no le he dicho nada acerca de mis tendencias sáficas) y se dedicó a lanzarme insinuaciones y miradas por encima de los rollitos de primavera Lumpia. Finalmente, nuestra velada llegó a nuestro fin y me fui, totalmente muerta de frío, hacía la Castellana, a la discoteca donde trabajaba Henna, donde me esperaba con LadeCádiz el cual sigo llamando Abrakadabra, por la cara.
Bonito reencuentro, copas y elogios a mi ropa, que la calificaron de hetero, para variar, al final creo que me cogeré un trauma o algo. Durante nuestra segunda copa, me dediqué a otear el garito ese, intentando avistar alguna presa pero por inercia, porque lo más atractivo que se movía por esos lares era el alcohol. Mientras hacía esto, Henna charlaba con su jefe, que está buenorro de narices, pero también casado, y aunque ella tiene novio es de las que opinan que calentar al personal no es delito. Como ella es así, y siempre le encanta hablar de su amiga la lesbiana ninfómana (esa sería yo), le dijo de mis tendencias sexuales. El hombre rápidamente cambió su forma de mirar amable-pero-formal por una del estilo jum-hagamos-un-trío, y ya empezó con la típica retahíla de comentarios manidos de quienes no saben qué demonios decir pero quieren preguntar. Lo más divertido fue sin duda, cuando me viene y pasándome el brazo por los hombros me dice:
- Qué, ¿cómo ves esto de chicas?
- Eh...pues...(¿que le iba a decir, que eran un montón de puretoncias y las cuatro jovencitas eran del estilo pijo virginal en modo repelente?)
- No está mal, ¿ehhh? (aquí, si yo hubiera sido un tío, me habría guiñado un ojo y me habría golpeado con el codo en el pecho)
- Bueno...
- Pero ¿a ti te gustan las tías que me gustan a mí? (y a ti cuales te gustan, hijo mío, porque si me dices Henna te escupo en un ojo) O sea, las que le gustan a los tíos, u otras?
- (No comprendo...¿existen otro tipo de tías, quizá una nueva generación de féminas ha arribado a este planeta y no me he enterado? Demonios, ¿cómo son? ¿dónde se encuentran? Espera, quizá se refiere...ah, sí, eso es...) Sí, claro, jum...no sé, normalitas, emm, nada de psicóticas ni nada, así, que sean mujeres y eso, ejem...
Y me fui con mis amigas, que no me hacen tanta pregunta estúpida.
Finalmente, nos fuimos a Pachá Madrid (o sea, tía, súper guay, o sea), nos metimos en la zona VIP y tengo una pulserita verde para demostrarlo; se nos presentaron cantidades industriales de tíos borrachos como cerdos; vislumbré a una preciosa rubia, de peinado Amaral, ojos verdes y piernas interminables, tan solitaria y desamparada y a la vez tan despreocupada que me dieron unas ganas locas de tumbarla sobre uno de esos colchones y hacerle...un masaje, ejem...También me presentaron al hijo del dueño (¿dueño me dijeron? no sé) de Chanèl, que me invitó a copas, porros y a beber vodka a morro (mira, y me rima); volcamos un par de copas; me dolieron las muelas y nos volvimos a casa, en taxi, y con frío.
Llegué a mi casa, me metí dos ibuprofenos, mandé un mensajito, pensé, di diez vueltas en la cama, volví a pensar, me levanté, me planteé tomarme otro ibuprofeno, me remetí en la cama, pensé, tomé una decisión y me quedé dormida.
Ahora, la pregunta es...¿Qué llevaba puesto Galletita? Respuestas mandando un eseemeese con la palabra clave ropa espacio y lo que vayas a poner al número 6969, y de regalo (hasta agotar existencias) una prenda de dicha indumentaria, rociada de mi colonia de esa noche (Axe, porque a veces me pongo colonia de tío, que pasa)...daos prisa, que las prendas son limitadas...
Tentaciones
Hace un par de años, cuando estaba con mi adorado (ejem) novio de aquellos tiempos, Rob, yo me jactaba de ser fiel, muy fiel, fielísima.
Pero, siempre hay un pero, re-apareció él. Mi ex marica. Sí, se que es duro de entender, que una aquí sea bollicao (bueno, bisexual, pero como que ahora, en presente, vivo una de etapa lesbiana perdida) y un ex novio mío haya resultado ser gay. No veas tu las risas que nos echamos el día que nos encontramos en la homodisco oficial de mi lejana ciudad. El caso es que, en aquellas épocas heteras existía una tensión sexual contenida, pero yo, fiel, incorrupta e impertérrita mantuve mis emociones al margen, y honré a mi novio con mi maravillosa y absoluta fidelidad. Que luego existieran sospechas fundadas de que él no actúo de tal modo con la que era la novia de mi mejor amigo, cuatro años menor y con la que acabó saliendo no viene al caso, yo ondeaba mi fidelidad como estandarte. Después de todo, los pensamientos no cuentan, ¿no? (aunque estos fueran de personas recubiertas con nata y cosas similares).
Tras tres años, en los cuales mi relación con el mencionado ex fueron por fin asentándose, convirtiéndose en una de esas pocas personas con las que he tenido algo sentimental y más tarde amistad (aunque tampoco es para tirar confeti ni nada) a la par que mi historia con Rob daba imprevisibles (para mí por lo menos) vueltas, pasando del amor al odio, a la obsesión, a la persecución, a la ignorancia, impotencia, de vuelta a la obsesión para acabar en donde estamos ahora, en nada, me juré y perjuré que no empezaría nada con nadie así por las buenas. Dicho y hecho, oiga. Huyendo de las relaciones soy una crack (aunque también le hice crack a par de personas). Pero, siempre hay un pero, en ocasiones no quería huir, sino que se me resbalaba la relación. Por lo que, cuando conocí a la Ninia experimenté uno de mis maravillosos cambios de parecer: yo quería estar con ella. Estar de estar, físicamente y mental, a todas horas. Sufrí una extraña obsesión que mutó en un empalagosismo totalmente fuera de lugar en mi, son cosas que no me pegan nada. Me atormentaban esos cinco minutos que tardaba en contestarme a un mensaje, me comía las uñas cuando me decía te llamo a las ocho y se retrasaba a las y media, quedaba con ella con miedo a que me metiera negra, el tiempo que no estaba con ella lo sentía como perdido. Vamos, una rayada impresionante. Ahora, ya me he estabilizado, se que aunque tarde en contestarme lo hará en cuanto pueda y a pesar de querer estar todo el rato con ella, procuro no hacerlo, que soy de las que se queman pronto.
Pero...siempre hay un pero.
Siempre tiene que aparecer alguien. Y yo, que me he dado cuenta de que sufro de dualidad mental (doble moral, como me chiva mi amiga LaMardeBoyo), y no se si me gusta. Me he dado cuenta de que poseo la nada admirable capacidad de estar pensando mil cosas extrañas (maticemos: porno y no con ella) y actuar con la total tranquilidad del mundo. Ahora si que me siento como la persona fría que tantas personas me dicen que soy. Se me vienen a la cabeza millones de adjetivos: falsa, mentirosa, embustera, hipócrita,...cabrona. No me explico como puedo estar desnudando mentalmente a alguien y a la vez diciendo (y sintiendo, que es lo peor) que la quiero (la persona a la que estaba desnudando mentalmente no era ella, claro). Esto es horrible. No sabía que yo, la que se enorgullecía tanto tantísimo de su fidelidad, de su no mentir (porque aún ahora yo me excuso en que no miento, ella no pregunta, yo no contesto), tenga que buscar excusas tan estúpidas para lo que me está pasando. Y es que en el fondo, dejo de sentirme culpable cuando pasan un par de días, ¡si me olvido y todo! Me da que vivo en un mundo paralelo, no estoy mezclando las chorradas que hago con lo que tengo con ella, y me olvido que puedo hacerle daño.
Menos mal que me he venido un par de días a Madrid, a ver si me despejo (oh, si, estudiando me voy a despejar tanto) y alejo los elementos negativos (que tan cachonda me ponen) de mi vida.
PD: mi madre me descubrió el blog, la conversación fue tal que así:
Madre: jajaja, encontré tu blog, ya no puedes seguir escondiéndote de mi.
Yo: ¿segura? Mira a ver, que desde ese ordenador hay como diez blog y, lógicamente, no todos son míos (también yo, que gilipollas).
Madre-espía: sí que es el tuyo, aquí hay una frase que sólo puede haber salido de tu hermana.
Yo: Ah, ya (mierda)
Madre-espía-y-orgullosa-de-serlo: en fin, te dejo, porque ya que soy tan lista voy a recrearme leyendo tu blog, luego se lo paso a tu hermana...lástima que mis hijos crean que estoy desfasada, si yo soy muy moderna.
Yo: (oh, sí modernísima) ...
Madre-amenazadora-y-moderna: ya verás, pequeña, en mi lecho de muerte te contaré como viví yo mi juventud...¡fliparás!
Yo: (flipando ya) no, por favor, hay cosas que es mejor no saber.
Madre-de-repente-radical: sí, sí, la verdad os hará libres dijo un cretino...Adiós.
Y se fue, dejándome con la boca abierta.
Pero, siempre hay un pero, re-apareció él. Mi ex marica. Sí, se que es duro de entender, que una aquí sea bollicao (bueno, bisexual, pero como que ahora, en presente, vivo una de etapa lesbiana perdida) y un ex novio mío haya resultado ser gay. No veas tu las risas que nos echamos el día que nos encontramos en la homodisco oficial de mi lejana ciudad. El caso es que, en aquellas épocas heteras existía una tensión sexual contenida, pero yo, fiel, incorrupta e impertérrita mantuve mis emociones al margen, y honré a mi novio con mi maravillosa y absoluta fidelidad. Que luego existieran sospechas fundadas de que él no actúo de tal modo con la que era la novia de mi mejor amigo, cuatro años menor y con la que acabó saliendo no viene al caso, yo ondeaba mi fidelidad como estandarte. Después de todo, los pensamientos no cuentan, ¿no? (aunque estos fueran de personas recubiertas con nata y cosas similares).
Tras tres años, en los cuales mi relación con el mencionado ex fueron por fin asentándose, convirtiéndose en una de esas pocas personas con las que he tenido algo sentimental y más tarde amistad (aunque tampoco es para tirar confeti ni nada) a la par que mi historia con Rob daba imprevisibles (para mí por lo menos) vueltas, pasando del amor al odio, a la obsesión, a la persecución, a la ignorancia, impotencia, de vuelta a la obsesión para acabar en donde estamos ahora, en nada, me juré y perjuré que no empezaría nada con nadie así por las buenas. Dicho y hecho, oiga. Huyendo de las relaciones soy una crack (aunque también le hice crack a par de personas). Pero, siempre hay un pero, en ocasiones no quería huir, sino que se me resbalaba la relación. Por lo que, cuando conocí a la Ninia experimenté uno de mis maravillosos cambios de parecer: yo quería estar con ella. Estar de estar, físicamente y mental, a todas horas. Sufrí una extraña obsesión que mutó en un empalagosismo totalmente fuera de lugar en mi, son cosas que no me pegan nada. Me atormentaban esos cinco minutos que tardaba en contestarme a un mensaje, me comía las uñas cuando me decía te llamo a las ocho y se retrasaba a las y media, quedaba con ella con miedo a que me metiera negra, el tiempo que no estaba con ella lo sentía como perdido. Vamos, una rayada impresionante. Ahora, ya me he estabilizado, se que aunque tarde en contestarme lo hará en cuanto pueda y a pesar de querer estar todo el rato con ella, procuro no hacerlo, que soy de las que se queman pronto.
Pero...siempre hay un pero.
Siempre tiene que aparecer alguien. Y yo, que me he dado cuenta de que sufro de dualidad mental (doble moral, como me chiva mi amiga LaMardeBoyo), y no se si me gusta. Me he dado cuenta de que poseo la nada admirable capacidad de estar pensando mil cosas extrañas (maticemos: porno y no con ella) y actuar con la total tranquilidad del mundo. Ahora si que me siento como la persona fría que tantas personas me dicen que soy. Se me vienen a la cabeza millones de adjetivos: falsa, mentirosa, embustera, hipócrita,...cabrona. No me explico como puedo estar desnudando mentalmente a alguien y a la vez diciendo (y sintiendo, que es lo peor) que la quiero (la persona a la que estaba desnudando mentalmente no era ella, claro). Esto es horrible. No sabía que yo, la que se enorgullecía tanto tantísimo de su fidelidad, de su no mentir (porque aún ahora yo me excuso en que no miento, ella no pregunta, yo no contesto), tenga que buscar excusas tan estúpidas para lo que me está pasando. Y es que en el fondo, dejo de sentirme culpable cuando pasan un par de días, ¡si me olvido y todo! Me da que vivo en un mundo paralelo, no estoy mezclando las chorradas que hago con lo que tengo con ella, y me olvido que puedo hacerle daño.
Menos mal que me he venido un par de días a Madrid, a ver si me despejo (oh, si, estudiando me voy a despejar tanto) y alejo los elementos negativos (que tan cachonda me ponen) de mi vida.
PD: mi madre me descubrió el blog, la conversación fue tal que así:
Madre: jajaja, encontré tu blog, ya no puedes seguir escondiéndote de mi.
Yo: ¿segura? Mira a ver, que desde ese ordenador hay como diez blog y, lógicamente, no todos son míos (también yo, que gilipollas).
Madre-espía: sí que es el tuyo, aquí hay una frase que sólo puede haber salido de tu hermana.
Yo: Ah, ya (mierda)
Madre-espía-y-orgullosa-de-serlo: en fin, te dejo, porque ya que soy tan lista voy a recrearme leyendo tu blog, luego se lo paso a tu hermana...lástima que mis hijos crean que estoy desfasada, si yo soy muy moderna.
Yo: (oh, sí modernísima) ...
Madre-amenazadora-y-moderna: ya verás, pequeña, en mi lecho de muerte te contaré como viví yo mi juventud...¡fliparás!
Yo: (flipando ya) no, por favor, hay cosas que es mejor no saber.
Madre-de-repente-radical: sí, sí, la verdad os hará libres dijo un cretino...Adiós.
Y se fue, dejándome con la boca abierta.
Arg
No dejan de pasarme cosas, y ahora no se muy bien acerca de qué escribir.
Podría hacerlo referente al encierro al cual me están sometiendo mis progenitores; o sobre esa extraña aparición de un ex mío de repente hablándome, por la cara, acerca de su miedo a la muerte; también podría comentar el estrés que tengo dentro, o el acojone mental que me viene cuando pienso en el maldito examen que más me vale aprobar; incluso, podría escribir de mi arrepentimiento y de la impotencia que me entra (impotencia de lo ya hecho, pero quizá de un “lo volvería a hacer”…soy así, no aprendo) o también de lo decepcionada que me tengo, de lo frustrada que me siento con algunas personas; de lo bien que me hace sentir cierta gente, del sueño que tengo...
Pero la verdad, es que no me apetece, porque estoy enfadada. Enfadada, enfadadísima. Increíble, impresionante, completamente enfadada. Por una estupidez enorme, que aún no ha pasado, quizá, pero pasará (que yo me huelo estas cosas) y me va a joder enormemente, porque no tendría que joderme (cojones, que me lo habré buscado), pero así es la vida, y me jode, porque no quiero. No quiero ni pensarlo. No quiero, y lo hago, y más me enfado. Y si me jode (donde dije jode, a lo mejor digo duele) ahora, no quiero ni pensar en como me voy a sentir cuando pase. Solo espero que me pille lejos de aquí. Pero, es que no me quito la imagen mental de la cabeza de cómo va a pasar, y como serán las palabras, y en lo que yo diré y lo que estaré realmente pensando. Y me jode, me jode montón…y pensarlo, sólo pensarlo, me enfada más, sin que yo pueda evitarlo.
…
Vaya puta mierda, ahora sí que me he enfadado.
Podría hacerlo referente al encierro al cual me están sometiendo mis progenitores; o sobre esa extraña aparición de un ex mío de repente hablándome, por la cara, acerca de su miedo a la muerte; también podría comentar el estrés que tengo dentro, o el acojone mental que me viene cuando pienso en el maldito examen que más me vale aprobar; incluso, podría escribir de mi arrepentimiento y de la impotencia que me entra (impotencia de lo ya hecho, pero quizá de un “lo volvería a hacer”…soy así, no aprendo) o también de lo decepcionada que me tengo, de lo frustrada que me siento con algunas personas; de lo bien que me hace sentir cierta gente, del sueño que tengo...
Pero la verdad, es que no me apetece, porque estoy enfadada. Enfadada, enfadadísima. Increíble, impresionante, completamente enfadada. Por una estupidez enorme, que aún no ha pasado, quizá, pero pasará (que yo me huelo estas cosas) y me va a joder enormemente, porque no tendría que joderme (cojones, que me lo habré buscado), pero así es la vida, y me jode, porque no quiero. No quiero ni pensarlo. No quiero, y lo hago, y más me enfado. Y si me jode (donde dije jode, a lo mejor digo duele) ahora, no quiero ni pensar en como me voy a sentir cuando pase. Solo espero que me pille lejos de aquí. Pero, es que no me quito la imagen mental de la cabeza de cómo va a pasar, y como serán las palabras, y en lo que yo diré y lo que estaré realmente pensando. Y me jode, me jode montón…y pensarlo, sólo pensarlo, me enfada más, sin que yo pueda evitarlo.
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Vaya puta mierda, ahora sí que me he enfadado.