Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:
Ya estamos en Navidad. ¿Cómo lo he deducido? Fácil: hace frío, las dependientas de las tiendas sonríen enseñando ortodoncias a las par que dicen “FeLIciDAdesSsS” (nunca supe hablar sonriendo, ¿dónde lo enseñaran?), la gente va con paquetes por la calle, las parejas planean irse a las pistas de hielo a pegarse leñas contra el piso (pero todo muy romántico) y mi madre me pide que le diga que quiero para Reyes.
Yo, que soy muy española y olé, nunca creí en Papa Noel (por lo tanto por mi casa no aparece), soy más castiza y leal, no como esa gente que pretende regalos de ustedes, del señor de la barba blanca, del ratoncito Pérez y del Coco, si colara. Llegados al punto de veinte años en los que han llegado a conocer perfectamente los recovecos de mi casa (bueno, de mis casas, si contamos la que tuve hasta los diecisiete) para esconderos cuando con la excusa de beber agua salía a buscaros por el salón, creo que ya va siendo hora de invitaros formalmente a quedar un día en dicho salón, que eso de estar escondida en mi habitación hasta las cinco de la mañana me es cansino; por lo menos podríamos quedar a las doce en los sofás, charlamos, os invito a un café y si eso, nos damos una vuelta por el Why not?, que como siempre, habrá ambiente (chiste ingenioso donde los haya).
Dejo el anterior párrafo en espera, para que se lo piensen, no se preocupen, no me ofenderé ante una negativa, pero entiendan que veinte años son muchos para mantener el anonimato, además, os veo por la tarde en la cabalgata, no hace falta que os ocultéis, de veras, conozco vuestras caras. Eso sí, los camellos en el portal, que si no, el chucho se me altera.
Pues, a pesar de que ustedes son tres (hola Melchor, hola Gaspar, hola Baltasar...¿qué tal la familia?) y yo solo una, no se me ocurre absolutamente nada por pedir...bueno, quizá precisamente por eso, si fuera sólo uno sería quizá más fácil, ¿no? Un rey, un regalo, sería justo, es justo. Pero en mi casa existe equidad, y aunque pudiera haberse tomado como un rey, un regalo a un niño (como somos tres hermanos) para no dedicarnos a hacer el amigo invisible, para rifarnos quien regala a quién y eso, cada uno regala algo a cada niño (y no tan niño) y así nos sentimos queridos y especiales en este día tan mágico y maravilloso. Dejaré que mis objetos barra caprichos se lo repartan ustedes tan gustosos, o a quien le coja mejor la salida del curro al lado del Corte Inglés o lo que surja, ya saben, flexibilidad (icono de la carita guiñando un ojo.
La verdad es que este año he sido muy buena y me he portado muy bien. A pesar de no haber cumplido mis própositos de año anterior (que ahora, si me apuras, ni me acuerdo de cúales eran) , haberme fumado prácticamente todas las clases (y porros, todo hay que decirlo) y de haber estado besando niñas por ahí. Lo de las niñas lo aviso, por si en el momento de entrar a mi cuarto el día mentado me ven acompañada de una, que en ese caso sería mi novia, para que no os asusteis. No he mutado en dos. También pueden regalarle a ella, claro (seguido de tres iconos de la carita amarilla esa sonriendo). Ahora, como diría Jesús Vázquez, hay que nominar:
En primer lugar, repito que no se me ocurre absolutamente nada que sea necesario para mi supervivencia en estos momentos, tengo todo lo que puedo desear y más, por lo que serán objetos inútiles y egoístas, dedicados tan solo a engordar mi super yo, mi ego, o mi ello o lo que sea (nunca estudié Freud más allá de los sueños sexuales). Por lo que, la Play Station Portátil que en un principio me iba a pedir, por eso de no querer cortarme las venas cada vez que voy a un aeropuerto y más concretamente, a coger un avión, y tener algo que hacer (lógica petición si se tiene en cuenta de que vuelo una vez al mes, por lo menos) más que pensar en cosas guarras, no me la voy a pedir. ¿Por? Pues porque me parece un poco estúpido, sinceramente, con la inteligencia que me caracteriza tuve en cuenta que tendré que comprarme juegos, pelis y demás, y como que no estoy por la labor. Así que ya me pensaré algo, pero no os preocupéis, que esto me lo traen mi padres (de nuevo el icono de la carita guiñando un ojo).
Así pues, os pido que me den un remedio contra la confusión mental, fuerza de voluntad y ganas. Son las tres cosas que me faltan para ser la mujer perfecta. A mi madre ya le pido para mi cumpleaños las botas de piel y la operación de cara, que tampoco queda tanto tiempo. Que tiemble Heidi Klum (o como se llame, o quien sea, que con la misma no existe), que llega la Galletita.
La paz en el mundo, la vacuna contra el sida, que se acabe el hambre y la pobreza, no a la caza furtiva de focas en la antártida, el fin de los gases CFC, la igualdad, tolerancia cero a los malos tratos, cinco piezas de fruta y verdura al día, la reducción en el precio de la gasolina me niego a pedirlo, porque ya he captado que os negáis a hacer algo al respecto...será de cuestión de ponerse manos a la obra.
Muchas gracias de antemano, se que harán todo lo que puedan. De todos modos, si no encontraran alguno de los objetos egoístas que pedí, podéis traerme una cámara de fotos, que la mía la perdí. Sugerencia, nada más. Suerte Ángeles (ay, por un momento me creí Charlie).
Gracias, Queridas Majestades (aquí iría un icono de la carita que se tapa la boca y se ríe).
PD: piensen en lo que os dije del café.
PDD: ahora...también pediría más horas en el día, menos distancia entre Madrid y mi lejana isla, más días de verano, menos lágrimas (uy, como si hubieran tantas ahora), más sábados, menos discusiones, más pasión, risas y conversaciones,...menos adioses...pero eso, otro año...
PDDD: también podría pedirte a tí, envuelta en papel de plata y con lazo, sólo con un lazo...pero eso, sólo me hace falta decirtelo...
Ya estamos en Navidad. ¿Cómo lo he deducido? Fácil: hace frío, las dependientas de las tiendas sonríen enseñando ortodoncias a las par que dicen “FeLIciDAdesSsS” (nunca supe hablar sonriendo, ¿dónde lo enseñaran?), la gente va con paquetes por la calle, las parejas planean irse a las pistas de hielo a pegarse leñas contra el piso (pero todo muy romántico) y mi madre me pide que le diga que quiero para Reyes.
Yo, que soy muy española y olé, nunca creí en Papa Noel (por lo tanto por mi casa no aparece), soy más castiza y leal, no como esa gente que pretende regalos de ustedes, del señor de la barba blanca, del ratoncito Pérez y del Coco, si colara. Llegados al punto de veinte años en los que han llegado a conocer perfectamente los recovecos de mi casa (bueno, de mis casas, si contamos la que tuve hasta los diecisiete) para esconderos cuando con la excusa de beber agua salía a buscaros por el salón, creo que ya va siendo hora de invitaros formalmente a quedar un día en dicho salón, que eso de estar escondida en mi habitación hasta las cinco de la mañana me es cansino; por lo menos podríamos quedar a las doce en los sofás, charlamos, os invito a un café y si eso, nos damos una vuelta por el Why not?, que como siempre, habrá ambiente (chiste ingenioso donde los haya).
Dejo el anterior párrafo en espera, para que se lo piensen, no se preocupen, no me ofenderé ante una negativa, pero entiendan que veinte años son muchos para mantener el anonimato, además, os veo por la tarde en la cabalgata, no hace falta que os ocultéis, de veras, conozco vuestras caras. Eso sí, los camellos en el portal, que si no, el chucho se me altera.
Pues, a pesar de que ustedes son tres (hola Melchor, hola Gaspar, hola Baltasar...¿qué tal la familia?) y yo solo una, no se me ocurre absolutamente nada por pedir...bueno, quizá precisamente por eso, si fuera sólo uno sería quizá más fácil, ¿no? Un rey, un regalo, sería justo, es justo. Pero en mi casa existe equidad, y aunque pudiera haberse tomado como un rey, un regalo a un niño (como somos tres hermanos) para no dedicarnos a hacer el amigo invisible, para rifarnos quien regala a quién y eso, cada uno regala algo a cada niño (y no tan niño) y así nos sentimos queridos y especiales en este día tan mágico y maravilloso. Dejaré que mis objetos barra caprichos se lo repartan ustedes tan gustosos, o a quien le coja mejor la salida del curro al lado del Corte Inglés o lo que surja, ya saben, flexibilidad (icono de la carita guiñando un ojo.
La verdad es que este año he sido muy buena y me he portado muy bien. A pesar de no haber cumplido mis própositos de año anterior (que ahora, si me apuras, ni me acuerdo de cúales eran) , haberme fumado prácticamente todas las clases (y porros, todo hay que decirlo) y de haber estado besando niñas por ahí. Lo de las niñas lo aviso, por si en el momento de entrar a mi cuarto el día mentado me ven acompañada de una, que en ese caso sería mi novia, para que no os asusteis. No he mutado en dos. También pueden regalarle a ella, claro (seguido de tres iconos de la carita amarilla esa sonriendo). Ahora, como diría Jesús Vázquez, hay que nominar:
En primer lugar, repito que no se me ocurre absolutamente nada que sea necesario para mi supervivencia en estos momentos, tengo todo lo que puedo desear y más, por lo que serán objetos inútiles y egoístas, dedicados tan solo a engordar mi super yo, mi ego, o mi ello o lo que sea (nunca estudié Freud más allá de los sueños sexuales). Por lo que, la Play Station Portátil que en un principio me iba a pedir, por eso de no querer cortarme las venas cada vez que voy a un aeropuerto y más concretamente, a coger un avión, y tener algo que hacer (lógica petición si se tiene en cuenta de que vuelo una vez al mes, por lo menos) más que pensar en cosas guarras, no me la voy a pedir. ¿Por? Pues porque me parece un poco estúpido, sinceramente, con la inteligencia que me caracteriza tuve en cuenta que tendré que comprarme juegos, pelis y demás, y como que no estoy por la labor. Así que ya me pensaré algo, pero no os preocupéis, que esto me lo traen mi padres (de nuevo el icono de la carita guiñando un ojo).
Así pues, os pido que me den un remedio contra la confusión mental, fuerza de voluntad y ganas. Son las tres cosas que me faltan para ser la mujer perfecta. A mi madre ya le pido para mi cumpleaños las botas de piel y la operación de cara, que tampoco queda tanto tiempo. Que tiemble Heidi Klum (o como se llame, o quien sea, que con la misma no existe), que llega la Galletita.
La paz en el mundo, la vacuna contra el sida, que se acabe el hambre y la pobreza, no a la caza furtiva de focas en la antártida, el fin de los gases CFC, la igualdad, tolerancia cero a los malos tratos, cinco piezas de fruta y verdura al día, la reducción en el precio de la gasolina me niego a pedirlo, porque ya he captado que os negáis a hacer algo al respecto...será de cuestión de ponerse manos a la obra.
Muchas gracias de antemano, se que harán todo lo que puedan. De todos modos, si no encontraran alguno de los objetos egoístas que pedí, podéis traerme una cámara de fotos, que la mía la perdí. Sugerencia, nada más. Suerte Ángeles (ay, por un momento me creí Charlie).
Gracias, Queridas Majestades (aquí iría un icono de la carita que se tapa la boca y se ríe).
PD: piensen en lo que os dije del café.
PDD: ahora...también pediría más horas en el día, menos distancia entre Madrid y mi lejana isla, más días de verano, menos lágrimas (uy, como si hubieran tantas ahora), más sábados, menos discusiones, más pasión, risas y conversaciones,...menos adioses...pero eso, otro año...
PDDD: también podría pedirte a tí, envuelta en papel de plata y con lazo, sólo con un lazo...pero eso, sólo me hace falta decirtelo...
No te cortes:
me has recordado q deberia pensar en la mia.....
bss! ;)
bss! ;)
No te cortes:
Toma ya! vaya carta más extensa... pero me gusta. Yo esque no tengo tanta imáginación y les digo: quiero esto, aquello y lo otro jeje.
PD: Te pregunte de que isla eras pq yo tmb soy de una isla aunque no tan lejena.. más balear.
Un beso
PD: Te pregunte de que isla eras pq yo tmb soy de una isla aunque no tan lejena.. más balear.
Un beso