Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Los jueves la estamos armando xD
Ahora a FidoDido-Kelemvor y a mí nos ha dado por salir de marcha los jueves. En parte porque no tenemos nada mejor que hacer pero también porque el chaval anda explotado los fines de semana en su curro, así que no nos vamos a quedar nosotros sin nuestra ración mutua de desfases por alcohol.

Así entre nosotros, creo que deberíamos empezar a derogar esta práctica nuestra, porque claro, aquí en nuestra capital isleña no puede decirse que haya mucha marcha un jueves noche, por lo que nos la buscamos nosotros mismos. Si hay que ir al antrogay, se va; si vamos a estar prácticamente solos con nuestra melancolía, lo estamos; pero antes, nos emborrachamos. Y en ese momento se suceden las armadas.

Inciso.

Momento Déjà Vu: al llegar a la discogay, ver al travesti de la semana pasada repitiendo exactamente el mismo chiste del jueves anterior.

- Fíjense en si soy gay, que me puse tacones para joderme yo mismo.

La primera vez que lo escuchamos nos hizo gracia. Pero creo que la segunda más.

Fin del inciso.

Bueno, sin duda hemos tenido jueves peores (armadamente hablando), esa es la parte buena, pero me sirvió para darme cuenta de que probablemente me convierta en una ex de manual. Resulta que como soy tan maravillosa (y cabrona) decidí dejar a mi novia el día de fin de año. La historia es un poco más complicada, pero como que ese es un buen resumen, el caso es que media deprimida por ese tema (y por haber escuchado a una pureta cantando heavy metal-punk-rock en la gala de OT) salí con Kel. Y claro, depresión más alcohol no es una buena combinación (lo más gracioso es que salí con mi Código Penal y mi libro de derecho por todos los garitos) y sumado al reencuentro con la mujer casada y acosadora propiciaron el que me largara a mi casa murmurando “quiero dormir con la Ninia”. En una de estas Kel me escuchó (no sé, si antes o después de haber hecho huir a la Casada) y me dijo “pues no puedes, perra herida”. Más ancho que largo que se quedó, y se dedicó a lo suyo, es decir, comerle la boca a un sudamericano que se sacó de la manga.

Mi pregunta es: ¿ahora empezaré a lloriquear por las esquinas, copa en mano, por la chica a la que dejé? ¿La empezaré a llamar, colocada como un chucho, para decirle que la quiero? ¿Iré por las banquetas, abrazando a la gente, para hablarles de mi ex?

Joder, que poco me gusta decirlo. Ex.
No