Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Así salí del armario. Parte I.
Me desperté y sin mirar el despertador ya sabía que iba a llegar tarde. Llámalo intuición, sexto sentido o lo que sea, pero lo sabía. Eché una ojeada rápida al móvil y efectivamente, era muy tarde. Más que una siesta había hecho un agujero en la cama. Tenía el tiempo justo para pegarme una ducha rápida y salir pitando; Segismunda estaría a punto de llegar a la esquina del Corte Inglés

Media hora después (record del mundo mundial) llegué a la nombrada esquina, eso sí, con la gota detrás de la cabeza. Extrañamente, soy ilógicamente puntual las primeras veces que quedo con alguien. Quizá es por no quedar mal, pero que ni siquiera haciéndolo a posta, nada, que no, que siempre llego a mi hora. Esto realmente me supone un problema, porque parezco una persona puntual y eficiente, y mantener luego esa errónea (pero gratificante) imagen de mí cuesta demasiado. Sobra decir que nunca lo consigo y sumisamente pido perdón ante la mirada decepcionada de una persona que me ha esperado más allá de lo inaceptable. Lo bueno de todo esto es que tengo bastante aguante a los tardones, así que pacientemente, me dispuse a esperar a Segismunda, que aún no daba señales de vida.

Finalmente, tras unos largos y apasionantes minutos (tres, creo) apareció Segismunda. Dos besos, de rigor, y la entrega de mis apuntes, que era por lo que habíamos quedado. Tras una mirada incómoda y una carcajada cohibida (quizá fuera al revés) dijimos de ir a tomarnos algo, por eso de matar el tiempo. Dentro de dos horas yo tendría que estar yéndome porque había quedado con Rigoberto, por lo que una o dos gotas de alcohol en mi sangre me ayudaría a sobrellevarlo mejor (demonios, ¿de veras pensé eso?). Total, que allá nos fuimos. Dos cañas y un vodka-sprite después se produjo la revelación (horas después afirmaría y reafirmaría en que algo me había olido, que yo lo sabía y demás…mentira cochina, claro).

-Verás- me dijo Segismunda -en realidad yo quería decirte algo- "ajá", le diría aquí a Paquita, mi fiel confidente, "el momento que estaba esperando"- ya se que nos conocemos poco, menos y nada también. Pero tengo que hacerte una proposición…

Ay, Dios, que al final iba a ser verdad. Yo, que nunca creí de los rumores, de que a Segismunda le gustaran las mujeres en general y me hacía ojitos a mi en particular (quien dice rumores dice comentarios, y quien dice comentarios dice un pensamiento compartido entre Paquita y la que suscribe. Bueno, que ya sabes como va esto. No te aburriré con detalles) y ahora se me va a declarar. ¿Qué hago? ¿Dejo que me coja desprevenida? ¿Digo aquello de “ya lo sabía”? ¿Le tengo que decir alguna mentira piadosa? ¿Me perseguirá con una katana? ¿Le rompo el corazón diciendo que soy hetero y Rigoberto y yo vamos a casarnos? ¿Lo superará? ¿Lo superaré yo (lo de casarme con Rigoberto, claro)? Diablos, cuanta incertidumbre.

-Ya, ya lo se.- opté por interrumpir el momento meloso declaración. Vergüenza ajena las justas, ese es mi lema.- Eres lesbiana y te gusto yo…Yo…lo siento, me pareces mona y eso, también me siento halagada. Pero yo soy hetero…quizá si no estuviera con Rigober

-No, espera, no te prives. Si, soy lesbiana pero tú no me gustas.

-Yo creía que…

-Ya se lo que creías, pero si te miraba en clase tanto no era por deseo ni por que me gustaras. Tan sólo quería saber si eras digna.

Joder, que palo.

-¿Digna de qué?- finalmente la curiosidad pudo más que mi primer rechazo lésbico.

-De nosotras- ¡coño! esta chica hace trata de blancas ¿o que?

-Em…esto… ¿pienso mal, o me lo explicas?- preferí asegurarme.

-Bueno, mira, resulta que en mi grupo de amigas lesbianas nos falta un componente. Y ahí es donde entras tú. No me mires así. El caso es que somos cinco, y queremos ser un número par, que da como más nivel e imponemos más por la calle (vale, podríamos echar a Lucy, que no hace más que dar el coñazo y echarse novias locas, pero va en contra de nuestra moral), por lo que queremos que te integres. Primero como lesbiana hetero de primer nivel y de ahí en aumento.

-¿Tendría que hacer algo especial?

-No. Bueno, lo típico. Quedar con nosotras, tus amigas las bolleras…

-¿En serio?- la interrumpí emocionada. Caray, iba a pasar de tener una conocida supuesta lesbiana a tener un grupo completo de amigas “entendidas”, eso si que es nivelón. Marifefi se iba a poner verde de envidia.

-Sí, en serio. Y no sólo eso, tendrías que salir por Chueca, coquetear con chicas, besarte con ellas incluso (aquí si hacemos las cosas las hacemos bien) y cosas de ese estilo. Estilismo, peluquería, argot…que esto de ser lesbiana es a tiempo completo ¿eh?

-No, ya veo, y tendría que dejar a mi novio y eso ¿no?

-Menudencias. Lo debatiremos. Pero una cosa, tienes que cambiarte el nombre, el tuyo es demasiado…

-¿Internacional?

-De estar por casa. Nosotras tenemos glamour, ¿sabes? Podrías llamarte…

-¿Natasha?-susurré ilusionada

-Wendi-susurró ella a su vez.

-¿Wendi? ¿Que clase de nombre es ese? Además, ¿que tiene de malo mi nombre? Vamos, como si el tuyo fuera el colmo del buen gusto, no te jode- dije indignada.

-No soy yo la falsa lesbiana. Lo tomas o lo dejas.

-De acuerdo-abdiqué-¿algo más?

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Continuará...
 
No te cortes:
jajaja como me he reido!! pero al final se te va un poco la pinza no?? jajaja q buena!!
 
No te cortes:
Venga a ver para cuando nos obsequias conuna segunda parte de esa historia...
Un beso.
 
No te cortes:
jajaja me encantas!
 
No te cortes:
Eres consciente de que es la historia más surrealista que has contado jamás???
 
No te cortes:
Jajajaja ya está aquí Niña Mejide.

Hola princesita [como eres galleta, te llamo como la que me gusta] se te va la olla. Me gusta, sí. Ahora explica la verdad! Tú estabas sola, en un banco, comiendo un bollito recién hecho y se te acercó Segismunda ofreciéndote amistad y otro tipo de bollos para llevarte a la boca. A que sí?

Cuánta imaginación, que se pase la de linkear linkear linkear y te mande al psiquiatra también. O de guionista de Hospital Central, a convenir.

Un beso!
 
No te cortes:
uhi, uhi, que siga, que siga,que no me quiero quedar con las ganas. si el mundo fuera asi otro gallo nos cantaria.
me ha encantado, me quedo a la espera
besos
 
No te cortes:
uy que interesante... escribe pronto la continuación

un besito
 
No te cortes:
Cookie.

Como no expliques qué es verdad y qué es ironía, vamos a pensar que nos mientes entera.

Menudo relato, podiós.
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