Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Tropiezo...
Tenía examen a las siete de la tarde. Partiendo de la base de que siempre es mejor quitarse los exámenes por la mañana porque así tienes el día libre entero, sin la presión, y es cuando más fresca la gente –yo no me incluyo- está, sería una putada. De las buenas. Pero, yo no soy como el resto del universo. Yo soy más vaga. Por lo que mi alegría era palpable por todos los rincones de, esta, mi pequeña morada. Pude despertarme tarde, desperezarme a gusto, quitarme los restos del sueño erótico festivo que había tenido de la cabeza (sueño erótico, y raro, donde los haya, tanto por la temática, como por los protagonistas), y repasar, con calma, los puñeteros quince temas que me entraban.

Llegué al examen, con mi bolígrafo en el bolso y el programa del temario en la otra tranquila y con parsimonia. Respondiendo a la pregunta del “¿cómo lo llevas?” con una sonrisa y un “no lo llevo”. La verdad es que no. Si el examen era de quince temas, yo me sabría tres bien, el resto dependía de mi inventiva (lo cual no es mucho, porque en esta asignatura las inventadas me llevan por el camino de la amargura) y de mi poder de no cagarla con el lenguaje técnico que me obligan a usar. El profesor, raya en medio incluida, llegó y procedió a colocarnos para el examen. Teniendo en cuenta de que hacíamos el examen en el aula Magna de la facultad, y ésta estaba a rebosar, era una ardua tarea. Tardó el chaval media hora en ponernos en una posición que nos impidiera copiarnos. No sin antes advertirnos:

- A menos que sean ustedes unos genios, no copien. Porque si os pillo, directamente seríais expulsados de la facultad. Y eso no lo quiero, porque el papeleo del expediente me quita mucho tiempo. Además, he infiltrado a gente entre ustedes para saber si copiáis o hacéis chuletas. Vamos, espías. Nunca sabes quien puede estar vigilando a tus espaldas.

Sonora carcajada por toda el aula.

- No es broma.

Del examen, mejor ni hablo. Me salió bastante bien, teniendo en cuenta de que sólo me preguntó uno de los tres temas que dominaba. Además de uno que no sabía siquiera que entraba. Si no me aprueba por mi dominio de la asignatura por lo menos que valore el esfuerzo de inventarme cuatro folios en una hora acerca de su materia. Bajando la infinidad de escaleras que me llevaban hacia el estrado me tropecé y casi bajo rodando el tramo final. El profesor me miró preocupado –o a punto de descojonarse- y le planté el examen en la mano.

La verdad, es que no se exactamente en qué momento de mi vida dejé de ser inteligente para volverme idiota. Porque si, ahora soy idiota. ¿Dónde está esa Galletita que sacaba notables y sobresalientes con un solo batir de pestañas? ¿Dónde? Yo también era la chica de las notas (no como las del Conejito, sino de las otras), lo confieso. Y me avergüenzo al decirlo ahora, porque creo expectativas. Y luego suspendo de esas maneras tan habituales ya en mi. Ahora me doy con un canto en el pecho si el profesor no me insulta al darme la nota del examen (que tengo uno que lo hace. Bueno, realmente grita para todo); antes, un ocho era mi nota más baja (repugnante, lo se).

Debo confesar, además (esto si que me duele), que yo, llegué a la universidad sin haber suspendido nunca un examen. Me sorprende lo rápido que me he adaptado a la tónica, pensé que me afectaría...algo, al menos. Pero la verdad es que me la sopla. Por lo menos tengo asumida mi estupidez, junto con mi vagancia, que unidas son un equipo invencible. Ahora, al mirarme retrospectivamente me admiro. Sí, me admiro. Porque sacaba notas asquerosamente altas sin hacer aspavientos. Además, mantenía un ritmo de vida bastante parecido al que tengo ahora. Rata de biblioteca no era, precisamente. Que mal me ha venido haberme emancipado. Quien dijo eso que la experiencia de vivir sola hace madurar, conmigo se equivocó. De medio a medio. Porque ahora no sólo soy más idiota y vaga, sino más inmadura.

PD: En el metro me gocé una pelea de enamorados, me pareció súper romántico la verdad.

ÉL: joder, Verónica (mismamente), ¿por qué estas tan fría conmigo? Ya no eres cálida, ni nada.

ELLA: no es verdad. Estoy como siempre.

ÉL: No. Es que casi te prefiero cuando estamos con gente.

Aquí ella dijo una cosa que no logré captar.

ÉL: es que no se si te pasa algo conmigo, o qué. Siempre igual.

Ella, le dio un besito casto en los labios y fue a sentarse en el asiento contiguo al mío, y había otro libre.

ELLA: ¿vienes?

ÉL: no. Y giró la cabeza con gesto enfadado.

Vale, quizá romántica no es la definición correcta para esta pareja, pero me pareció tan real...tan...típica. El chico pidiendo atención y la piba pasando mil. Pobrecillo. Espero que la reconciliación haya valido la pena.

PPD: Saliendo del metro me metí el típico tropiezo subiendo las escaleras, menos mal que mi cara amortiguó el golpe. Es broma. No lo amortiguó.

PPPD: Bueno vale, me dejo de exageraciones. Realmente, lo que pasó fue la típica escena de cuando alguien se tropieza, pone las manos y luego como que anda-corre-gatea hasta que recobra el equilibro, ¿sabes?. Pues eso.




 
No te cortes:
Tenemos pendiente una sesión de The L Word xD
 
No te cortes:
Galletita!! Las manos amortiguan mejor q la cara!! jajajaja

Yo creo q hasta q no acabe la carrera no me independizo, no vaya a ser q se me alargue tanto tanto que me muera sin el titulo...

que cruel el profesor metiendo a topos entre los alumnos... ¿no se da cuenta de que algunos no aprobamos sin "ayuditas"?... jejeje

un besito!!

PD: yo tb te leo, pero tp te comento... hasta hoy! jeje
 
No te cortes:
si es cierto que el consuelo de muchos... consuelo de tontos. Pues yo me uno a la tonteria. Yo también llegue a la uni y pareció que me volví, más tonta, más baga (igual que antes)pero es que con mi poco esfuerzo ya no me valia como antes, y más inmadura seguro. Pero a quien le gusta crecer?
un besito y cuidadín con los tropezones.
 
No te cortes:

Me imagino como fue esa salida brillante del metro, joh, está mal que me ria... pero lo hago un poquito (:

Me acabas de dar una idea buenísima... próximamente: "tipos de tropiezos"

yuhu!
 
No te cortes:
ajaja yo tb era el xico de las notas academicas eh? ¬¬ y lo sabes XDDD

y weno si el problema es que stas emacipada...pues vuelve con la family(ai) pero la biologica no...sino la de los que te keremos de verda (:0) a vivir juntitos! (.yupii) muakSS
 
No te cortes:
en mi familia soliamos decir: "aweeeeeeeela cuidado con el escalon" ;)

lo mio es mas grave y es q siempre me pillan las puertas de la renfe tanto de trenes como de tornos, lo mejor es q ya vivo con ello xD

ah y no te preocupes en suspender, siempre kedara septiembre(o eso nos decimos los unos a los otros xD)
 
No te cortes:
Ay pues diría que yo he madurado, o más bien, convertido en una de esas viejas-con-manias. Sólo me falta el gato (no puedo porque tengo alergia)
 
No te cortes:
No te tortures, solo piensa q la uni es distinta al insti. Ademas de que estas constantemente tokandote el higo saliendo de marcha y eso... asi ke no sufras. Los poderes los sigues teniendo!
 
No te cortes:
Me encanta conocer torpes. Tienen un encanto especial y lo sé, porque yo lo soy.

Yo estoy pseudo-emancipada [el fin de semana vuelvo a casa] y no me volví más idiota... aunque a partir de entonces aparecieron mis disfunciones.

Muas!!
 
No te cortes:
A mí me pasó lo mismo que a ti al independizarme: me volví más idiota, vaga e inmadura.
Y, no te creas, el fenómeno aumenta con el tiempo.
Mira a ver dónde pones los pieses, mujer!
No