Así salí del armario. Parte V
[…]
- Bueno, pues...que no se porque a las lesbianas se les llama bollos...
- Ah, es eso. Fácil explicación.
-…- el silencio se adueñó del local por un nanosegundo.
-¿Y bien?- inquirió Segismunda.
- Bueno, está claro, ¿no? Quiero decir, es porque…las partes…bueno, en fin, eso, que lo parecen ¿no? O sea, que es eso, porque…claro, si. Que lo parecen, por eso se llama así.-explicó Tsunami con las orejas coloradas.
- Ah, entiendo… ¿y tortilleras?- había que conseguir esta información.
- ¡Esta me la se yo!- saltó Xena- Porque para hacer las tortillas se cogen dos sartenes iguales y se ponen una sobre otra.
- ¿En serio?- preguntó Belinda.
- Claro que si. Lo miré en la Bollopedia.
-Ah.
- Bueno –intervine de nuevo, ¡tenía tantos interrogantes en mi vida!-, y ¿por qué…?
- ¡Ya vale! ¡No tenemos todas las respuestas!-gritó exasperada Segismunda- Joder con el interrogatorio.
- Perdona.
- No pasa nada, pequeña ninfa en celo. La curiosidad es buena; es más, por ella es por lo que te tenemos aquí. Jojojo. Pero ya estás dentro, relájate y disfruta (esta pasará a ser una de tus frases más utilizadas por aquí).
- Cierto, y la otra será: ¿entiendes?- bromeó Tsunami. Me miró intensamente y bajó la voz hasta convertirla en casi un ronco susurro - ¿Entiendes, Wendi? Yo sí. Te puedo explicar…-guiño de ojo.
- Eh..em…esto…¿y porqué te llaman Tsunami?- nivel de miedo aumentando rápidamente.
- Porque es como una ola.
- Porque arrasa con todo.
- Impredecible.
- Es todo agua.
¿Todo agua? ¿Que querrá decir con eso? La miré. Estaba mirándome y sumergiendo el dedo en su vaso. Se lo llevó a la boca y lo chupó. Me mandó un beso volado. Vale, quizá no quiera saber a que se refieren.
- Pues que bien, ¿no? Y tú, Xena…
- Es que soy la princesa guerrera –dijo atusándose el pelo.
- Ya. Pero ¿por qué?
- Es que SOY la princesa guerrera –llevó la mano hasta la empuñadura de la espada que tenía colgada del cinto.
- Genial –no quiero morir-, estupendo. ¿Vamos a dar una vuelta?
- Bien, Wendi –me aplaudió Segismunda-, me gusta que tengas iniciativa. Esto te será muy útil ahora, cuando tengas que invitar a bailar a alguna chica.
- ¿Bailar? No me gusta bailar. No se bailar.
- ¿Qué? ¿Cómo? –se escandalizó Segismunda- Eso no puede ser. Las mujeres saben bailar. A las mujeres les gusta bailar. Como lesbiana debes amar bailar. Te tiene que encantar. El baile será tu segundo estado natural. La pista y tú, aliadas. La música será tu voz.
- Bueno, bueno –le tranquilicé, su vena del cuello latía dolorosamente bajo mi vista-, seguro que con tus amables indicaciones aprenderé en seguida.
-¡Yo te puedo enseñar!- gritó Tsunami- Bailo extremadamente bien. Se moverme como casi nadie en la pista. Y eso que estamos en posición vertical, en horizontal ya ni te cuento.
Quizá sea un poco lenta. No lo sé. De pequeña nunca me caractericé por mi agudeza mental, estaba tirando a paradita. Es más, me solían llamar La Estatua; pero creo (y es sólo creer, aún no estoy del todo segura) que Tsunami me estaba tirando los tejos. La miré fijamente, a ver si con el poder de mi mente podía penetrar en la suya y leer sus pensamientos. En ese momento, sonó mi teléfono con la melodía de Rocky. Era Rigoberto. Oportuno como siempre.
- Hola, cariño –me saludó su voz desde el otro lado de la línea- ¿Sabes qué? Como gusté tanto en mi papel de chico sordomudo en la película de Carmen Maura, me han cogido ahora para hacer lo mismo en otra. Notición, ¿verdad? Me estoy labrando un hueco en el mundillo del cine. Tengo muchos proyectos en mente, ahora creo que…
Tapé el auricular con la mano y le dije a Segismunda que era Rigoberto.
-¿Qué hago?
- Díselo. Paso uno: sal del armario.
- Pero si ni siquiera he estado dentro. Déjame vivir un poco eso, jo. Quiero clandestinidad.
- Que salgas he dicho.
Volví a ponerme el teléfono en la oreja.
-…y dentro de unos años con la misma me nominan para los Goya –seguía diciendo Rigoberto-. ¿Tú que tal? ¿Qué has hecho?
- Pues bien. Ahora soy lesbiana –uf, ya está. Lo he dicho. He salido del armario. Me noto…me noto…más ligera, más feliz. ¡Por fin había salido del armario! Adiós represión, bienvenida libertad.
- Vale. Mira, ahora estoy ocupado. Estoy maquillándome para el casting. Luego te llamo, ¿va?
Y colgamos.
- ¿Y bien?- preguntó Segismunda al ver mi cara-. ¿Se lo tomó mal?
- No me ha escuchado. No me ha hecho caso –mamón.
- Pero, bueno, lo has hecho, que es lo importante. ¿Cómo te sientes? –dijo cogiéndome las manos.
- Bien. Me siento…más liberada. Como con un peso menos de encima.
- ¿Sabes que nombre tiene eso?- me dijo Belinda- Orgullo…Gay.
- ¿A que es emocionante?- preguntó Xena- siempre la primera vez es la mejor. Pero ya verás cuando se lo digas a tus padres.
¿Padres?
- Vamos a celebrarlo –propuso Tsunami-. Vayamos al Saphic’s.
Y allá que nos fuimos. Cuatro copas, dos cajas de tabaco, tres chupitos y varias conversaciones más tarde me di cuenta que aunque raras eran buena gente, me caían bien.
- Una pregunta, ¿a que viene lo de las Tres Mellizas?
- Bueno, eso forma parte de nuestra historia. Resulta que…
En ese momento, una chica se me acercó por detrás y me tocó el hombro. Me di la vuelta. La miré. La reconocí.
- ¿Qué haces aquí?
------------------------------------------------------------------------------------------------
...Continuará.
PD: se que soy una ortolenta. Ortodisculpas a ortotodas.
- Bueno, pues...que no se porque a las lesbianas se les llama bollos...
- Ah, es eso. Fácil explicación.
-…- el silencio se adueñó del local por un nanosegundo.
-¿Y bien?- inquirió Segismunda.
- Bueno, está claro, ¿no? Quiero decir, es porque…las partes…bueno, en fin, eso, que lo parecen ¿no? O sea, que es eso, porque…claro, si. Que lo parecen, por eso se llama así.-explicó Tsunami con las orejas coloradas.
- Ah, entiendo… ¿y tortilleras?- había que conseguir esta información.
- ¡Esta me la se yo!- saltó Xena- Porque para hacer las tortillas se cogen dos sartenes iguales y se ponen una sobre otra.
- ¿En serio?- preguntó Belinda.
- Claro que si. Lo miré en la Bollopedia.
-Ah.
- Bueno –intervine de nuevo, ¡tenía tantos interrogantes en mi vida!-, y ¿por qué…?
- ¡Ya vale! ¡No tenemos todas las respuestas!-gritó exasperada Segismunda- Joder con el interrogatorio.
- Perdona.
- No pasa nada, pequeña ninfa en celo. La curiosidad es buena; es más, por ella es por lo que te tenemos aquí. Jojojo. Pero ya estás dentro, relájate y disfruta (esta pasará a ser una de tus frases más utilizadas por aquí).
- Cierto, y la otra será: ¿entiendes?- bromeó Tsunami. Me miró intensamente y bajó la voz hasta convertirla en casi un ronco susurro - ¿Entiendes, Wendi? Yo sí. Te puedo explicar…-guiño de ojo.
- Eh..em…esto…¿y porqué te llaman Tsunami?- nivel de miedo aumentando rápidamente.
- Porque es como una ola.
- Porque arrasa con todo.
- Impredecible.
- Es todo agua.
¿Todo agua? ¿Que querrá decir con eso? La miré. Estaba mirándome y sumergiendo el dedo en su vaso. Se lo llevó a la boca y lo chupó. Me mandó un beso volado. Vale, quizá no quiera saber a que se refieren.
- Pues que bien, ¿no? Y tú, Xena…
- Es que soy la princesa guerrera –dijo atusándose el pelo.
- Ya. Pero ¿por qué?
- Es que SOY la princesa guerrera –llevó la mano hasta la empuñadura de la espada que tenía colgada del cinto.
- Genial –no quiero morir-, estupendo. ¿Vamos a dar una vuelta?
- Bien, Wendi –me aplaudió Segismunda-, me gusta que tengas iniciativa. Esto te será muy útil ahora, cuando tengas que invitar a bailar a alguna chica.
- ¿Bailar? No me gusta bailar. No se bailar.
- ¿Qué? ¿Cómo? –se escandalizó Segismunda- Eso no puede ser. Las mujeres saben bailar. A las mujeres les gusta bailar. Como lesbiana debes amar bailar. Te tiene que encantar. El baile será tu segundo estado natural. La pista y tú, aliadas. La música será tu voz.
- Bueno, bueno –le tranquilicé, su vena del cuello latía dolorosamente bajo mi vista-, seguro que con tus amables indicaciones aprenderé en seguida.
-¡Yo te puedo enseñar!- gritó Tsunami- Bailo extremadamente bien. Se moverme como casi nadie en la pista. Y eso que estamos en posición vertical, en horizontal ya ni te cuento.
Quizá sea un poco lenta. No lo sé. De pequeña nunca me caractericé por mi agudeza mental, estaba tirando a paradita. Es más, me solían llamar La Estatua; pero creo (y es sólo creer, aún no estoy del todo segura) que Tsunami me estaba tirando los tejos. La miré fijamente, a ver si con el poder de mi mente podía penetrar en la suya y leer sus pensamientos. En ese momento, sonó mi teléfono con la melodía de Rocky. Era Rigoberto. Oportuno como siempre.
- Hola, cariño –me saludó su voz desde el otro lado de la línea- ¿Sabes qué? Como gusté tanto en mi papel de chico sordomudo en la película de Carmen Maura, me han cogido ahora para hacer lo mismo en otra. Notición, ¿verdad? Me estoy labrando un hueco en el mundillo del cine. Tengo muchos proyectos en mente, ahora creo que…
Tapé el auricular con la mano y le dije a Segismunda que era Rigoberto.
-¿Qué hago?
- Díselo. Paso uno: sal del armario.
- Pero si ni siquiera he estado dentro. Déjame vivir un poco eso, jo. Quiero clandestinidad.
- Que salgas he dicho.
Volví a ponerme el teléfono en la oreja.
-…y dentro de unos años con la misma me nominan para los Goya –seguía diciendo Rigoberto-. ¿Tú que tal? ¿Qué has hecho?
- Pues bien. Ahora soy lesbiana –uf, ya está. Lo he dicho. He salido del armario. Me noto…me noto…más ligera, más feliz. ¡Por fin había salido del armario! Adiós represión, bienvenida libertad.
- Vale. Mira, ahora estoy ocupado. Estoy maquillándome para el casting. Luego te llamo, ¿va?
Y colgamos.
- ¿Y bien?- preguntó Segismunda al ver mi cara-. ¿Se lo tomó mal?
- No me ha escuchado. No me ha hecho caso –mamón.
- Pero, bueno, lo has hecho, que es lo importante. ¿Cómo te sientes? –dijo cogiéndome las manos.
- Bien. Me siento…más liberada. Como con un peso menos de encima.
- ¿Sabes que nombre tiene eso?- me dijo Belinda- Orgullo…Gay.
- ¿A que es emocionante?- preguntó Xena- siempre la primera vez es la mejor. Pero ya verás cuando se lo digas a tus padres.
¿Padres?
- Vamos a celebrarlo –propuso Tsunami-. Vayamos al Saphic’s.
Y allá que nos fuimos. Cuatro copas, dos cajas de tabaco, tres chupitos y varias conversaciones más tarde me di cuenta que aunque raras eran buena gente, me caían bien.
- Una pregunta, ¿a que viene lo de las Tres Mellizas?
- Bueno, eso forma parte de nuestra historia. Resulta que…
En ese momento, una chica se me acercó por detrás y me tocó el hombro. Me di la vuelta. La miré. La reconocí.
- ¿Qué haces aquí?
------------------------------------------------------------------------------------------------
...Continuará.
PD: se que soy una ortolenta. Ortodisculpas a ortotodas.
No te cortes:
jajajajaja La salida del armario con Rigoberto, lo mejor.
Te ortoidolatro.
Muá
Te ortoidolatro.
Muá
No te cortes:
Esta entrega se hizo esperar, pero como siempre, merece mucho la pena.
No te cortes:
heeeeeey, yo tb tenia curiosidad x lo de tortillera!!!:D
quiero fasciculo VI ya!!!;)
yo me pondré con los fascículos seguramente esta noche, a no ser q x fin los restos de alcohol (q creo q tvia tengo) acaben de una vez conmigo.
ahn, y el paso de la borrachera a la resaca es q se t pasa el mareo del ciego, y t empiezas a sentir rara, xo no entiendes xq xq ya no estas borracha, y no t das cuenta d q es la resaca hasta mucho dp, cnd ya no puedes hacer nada. es muy muy curioso.
un besazo...
quiero fasciculo VI ya!!!;)
yo me pondré con los fascículos seguramente esta noche, a no ser q x fin los restos de alcohol (q creo q tvia tengo) acaben de una vez conmigo.
ahn, y el paso de la borrachera a la resaca es q se t pasa el mareo del ciego, y t empiezas a sentir rara, xo no entiendes xq xq ya no estas borracha, y no t das cuenta d q es la resaca hasta mucho dp, cnd ya no puedes hacer nada. es muy muy curioso.
un besazo...
No te cortes:
te ortoperdonamos!!!!! ;)
No te cortes:
jajajajaajajajajaajajajaja
Te adoro taaanto que me produce arcadas, fijate.
Muaaaaaaaaaaas
Te adoro taaanto que me produce arcadas, fijate.
Muaaaaaaaaaaas