Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Así salí del armario. Parte VIII.
[...]

- ¿Qué pasó, Wendi? –me dijo Bershka cogiéndome la mano- ¿Era tu novia?

- No –le respondí. No sabía que había pasado. No entendía nada.

- Para ser hetero se ha comportado un poco como lesbiana –comentó Segismunda.


Unas dos semanas más tarde seguía sin saber de Paquita: la última vez que la había visto fue esa. Le llamaba, no me cogía el teléfono y no me devolvía las llamadas; tampoco contestaba a mis mensajes. Cuando hablé de esto con Segismunda me dijo que lo que pasaba era que Paquita era más lesbiana que Maria del Monte y que quería roerme y luego socorrerme.

- Tú flipas, que ni de coña. Yo soy la que conoce a Paquita, me ha hablado de alguno de sus novios y, créeme, las cosas que hacía con ellos no era de lesbiana –contesté yo. No se porque pero me daba...algo, quizá reparo quizá miedo que resultase ser que Paquita fuera lesbiana, y encima, que estuviera detrás mía. Vamos, que no quería saberlo. Bienvenida, Negación.

- ¿Hace cuanto la conoces? –me preguntó Tsunami.

- Pues no se, poco menos de un año –como si cambiaran las cosas que llevara más o menos tiempo siendo amiga de Paquita-. Pero que no. Ha tenido novios, no es lesbiana.

- Si, como tú, ¿no? –rió Segismunda.

Finalmente había podido hablar con Rigoberto acerca de mi orientación sexual recién descubierta (a estas alturas empezaba a pensar que podría ser lesbiana, o como mínimo bisexual, pues no sentí rechazo cuando Bershka estaba roneandome, mas al contrario...aunque podría ser que fuera un poco guarrilla, pero todos sabemos que eso no era). Preferí hacerlo a la cara, por lo que pase por su casa de improvisto (así le pillaba sin premeditación y alevosía) antes de ir a casa de Xena con el cargamento de clínex y chocolate pues Lucy la había abandonado (corrían rumores de que se había ido con otra). Un día completo de emociones fuertes.

Llegué a su casa. Toqué. No contestó nadie. Pensé en irme. Aproveché que salía un vecino para entrar en el portal. Subí.

- ¿Hola? –pregunté cuando empujé la puerta. Estaba abierta- ¿Estás?

- Sí. Hola. En el baño –la voz sonaba amortiguada. ¿Estaría bien? ¿Habrían entrado a robar? ¿Estaría amordazado? No veía signos de violencia por el salón, pero estaba todo un poco revuelto ¿Se habrían llevado mi colección de discos de Xuxa?

- ¿Estas bien? –fui acercándome poco a poco al baño. La espalda contra la pared. La bolsa con las provisiones agarrada fuertemente por si tuviera que usarla como arma. Un tobleronazo en la ceja puede ser muy efectivo -¿Te duele algo?

- Hombre, doler, doler no es la palabra. Pero pica un poco. Ven rápido que no puedo usar las manos...

Lo sabía. Estaba atado. Le habrían zurrado, fijo. Noté como mis ojos se llenaban de lágrimas. Mi pobre Rigoberto, tan valiente siempre. Tan leal. Y yo, que iba a abandonarlo. Me lo repensé. Decírselo tenía que decírselo, pero a lo mejor no tendría que ser un problema, él podría entenderlo. Pensé en Bershka y en lo sucedido, me sentía culpable (extrañamente hasta este momento no lo había visto como una traición), eso no lo tendría que saber nunca, le rompería el corazón...Romper... Si le habían roto los dientes podría prepararle papillas y zumos para que no se debilitara, luego podríamos ir a buscar ayuda por si tuviera trauma o algo. Ay, Rigoberto, fijo que les plantó cara haciéndose el machito y...

- ¿Se puede saber que puñetas estás haciendo?

Estaba sentado en el inodoro. Tenía las piernas en alto cubiertas con una espuma blanca que borboteaba. La cara estaba con una mascarilla verde ya medio cuarteándose. Las manos las mantenía alejadas del cuerpo con los dedos estirados y las uñas brillaban sospechosamente.

- Me acicalo –respondió él con toda la tranquilidad del mundo- Anda ayúdame, que llevo quince minutos con las piernas el alto y estoy perdiendo sensibilidad de cadera para abajo.

Le ayudé a bajar las piernas sin dejar de mirarle con una mezcla de miedo, sorpresa, incredulidad y diversión pintada en mi cara. Machito, los cojones.

- La mascarilla creo que ya está, ven que te ayudo –con una toalla húmeda empecé a limpiarle la cara. Y a medida que aparecía la imagen de él que conocía tan bien empecé a preguntarme que demonios estaba pasando –¿Me vas a responder? ¿Qué hacías?

- Pues pulirme las uñas, depilarme las piernas y arreglarme el cutis –le miré con La Mirada, ya saben, ese tipo de mirada que hace que la otra persona se plantee decirte la verdad si no quiere acabar castrado. Con él siempre me funcionaba. Suspiró-. Vale, ¿cariño?

- ¿Sí?

- Soy gay.

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Continuará...

[Como pueden ver la historia tiene un reverso tenebroso. En realidad no es más que la demostración fáctica de que todos tenemos un homosexual dentro]

[Pero que sigue. Ya queda menos para el desenlace, no desespereis]

[Sigo sin encontrar la zapatilla]

[Tengo un morado flipante en el hombro. Producto de mi ostia con el cubo de basura.]

[Cambio de look...]

 
No te cortes:
jiji sabia q paquita no era hetero!!
"me acicalo" jajaja como me he reido, solo con imaginarmelo... jajaja

vas a tener que llamar a "quien sabe donde" para encontrar tu zapatilla... jejeje

un besito!!
 
No te cortes:
jajajajajajajaajajajajaja

Adoro a Tsunami aunque no diga nada, lo mio es obsesión ya.

Vavavava que me ansío... y quiero más, de lo que tu me das... (8) Basta.

Ah!! Foto del cambio de look ya.
No