Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Así salí del armario. Parte IX.

[...]

- Soy gay.

-Oh.

- Lo siento. Se que tenía que habértelo dicho antes, pero es que sinceramente, para mí no constituía un problema. Yo te quería igual…

- Pero…

-Pero no se. Ahora con esto de lo del mundo del cine he descubierto que me gusta maquillarme y ponerme guapa. Y no se…quizá también me gustara ahora cambiarme de nombre y llamarme Pachi –esto último lo dijo tímidamente mientras cruzaba las piernas.

¿Pachi? ¿Qué le pasa a la gente que cuando cambia de acera también lo hace de nombre?

- Vale, vale. No pasa nada –le tranquilicé. Extrañamente esto no me acababa de sorprender. Explicaba muchas cosas, como el que su película preferida fuera A Wong Foo, gracias por todo. Julie Newmar. Que adorara a David Hasselhof (me dejaba de dirigir la palabra cuando criticaba sus pectorales móviles cuando corría por la playa en los Vigilantes) y ese bigote a lo Freddie Mercury…Sí, todo tenía mucho sentido, excepto una cosa -. Pero, ¿y yo?

- Quizá es tu punto masculino que me atraía. La verdad es que siempre supe que era gay.

- ¿Yo? ¿Punto masculino? Será posible…Pero ¿y tus ex? Samantha con la que duraste dos años ¿que fue?…

- Samuel.

- ¿Laura?

- Se llamaba Lorenzo, un encanto.

- ¿Y Diana?

- Dani.

- ¡Pero si me la presentaste! Era rubia, y tenía unas tetas impresionantes.

- Siempre fue muy clarito su color de pelo, tan bonito, tan espeso…y tan sano. Las tetas se las puso el Doctor García. Una obra de arte, o por lo menos tan caras como si lo fuera. Tú has sido mi primera y única chica, cariño. Entiendo que no quieras seguir con esto, sabes que siempre seguiremos siendo amigas. Pero antes de que te vayas con tu cara de flipada mental a otra parte me gustaría pedirte un último favor.

- ¿El qué?

- Préstame tu falda de raso verde, plis…

Llegué a casa de Xena sin las provisiones de chocolate…Me las había comido por el camino. Los clínex llegaron intactos, suerte de su doble capa.

Desde ese día hasta el día que perdí mi virginidad lésbica pasaron dos semanas. Otras dos semanas sin saber de Paquita. Quince días en los que pasaba todo mi tiempo libre con Segismunda, Tsunami y la llorosa Xena. O la próximamente vengativa Xena. Habíamos descubierto que la chica con la que se había fugado Lucy no era ni más ni menos que Belinda. Para que luego digan.

- El puñal que me han clavado esas zorras del infierno es tan grande y profundo que me siento como la roca de Excalibur- solía decir Xena cuando encontraba suficiente tiempo entre acceso y acceso de llanto como para hablar -. Les voy a atacar con la fuerza de los mares y los vientos; y mi fiel y valiente espada Klimax hablará por mí…- murmuraba a veces.

Las Tres Mellizas habían sufrido dos bajas. Siempre se habló que mi llegada al club marcó un antes y un después. Tanto Segis como Tsunami, sobretodo ésta última, estaban alegres y felices con el cambio; pero creo que a Xena tanta gracia no le hizo. De ello estaban hablando el día (bueno, El Día) que todo cambió cuando llegué al pub Lesb&Ana. Xena me saludó haciendo un alto en su puchero y sorbiéndose los mocos un poco, aparté a Klimax (su espada) para sentarme sin rajarme entera (cada día la veía más afilada y más grande, aunque con la misma eran cosas mías), saludé a Segis con una inclinación de cabeza y a Tsunami con un beso finta previa para esquivar el suyo destinado a mis labios.

- Te he traído un regalo, Wendi- me dijo Tsunami en cuanto me senté.

- ¿Sí? ¿Él qué? – ay, que ilusión. Esta chica puede ser un poco salidorra, pero nadie puede decirme que no sea un cielo de niña…

- Toma. Un póster mío tamaño natural en una pose altamente erótica para que dejes de pensar en mí cuando te tocas y puedas verme –me dijo mientras me pasaba el tubo enrollado.

- Eh… ¿gracias?

- ¿No lo desenrollas?

- Ehhh…esto…prefiero esperar a estar a sola, para disfrutarlo mejor- coño, ¿ahora que hago yo con un metro setenta de Tsunami en papel?

-Te dejé también una dedicatoria, guarrilla mía- añadió guiñándome un ojo y pasándose la lengua por el labio inferior lentamente.

- Vale. ¿Qué tal todo Xena? ¿Cómo estás?

- No me cambies de tema, monita cachonda…Te tengo vigilada.

- Bueno, hoy estoy mejor. Aún no he blasfemado importunando a Conan, bendito sea su cuadriceps –me consiguió contestar Xena a través de su pañuelo.

- Me alegro –le dije acariciándole la rodilla. Me fijé en que tanto Tsunami como Segismunda me miraban. La primera se estaba lamiendo un nudillo y la segunda me miraba muy seria - ¿Qué pasa? ¿Qué he hecho?

- No, la pulsera. Al final te compraste una de cuero –me dijo Segis cogiéndome la muñeca.

- Ya ves, pero está bonita, ¿verdad? –silencio en la sala. Bola de pelo rodando por el pub lentamente -¿Qué tiene de malo?

- Es de sado Wendi, de sado –contestó Segis echándose a reir.

- Mmmm…oh, sí, nena. He sido mala…-murmuró Tsunami.

Le dirigí a Tsunami mi mirada de enfado grado once (esa que practicaba en el espejo) y me disponía a contestar a Segismunda cuando de repente entró Paquita. Paseó la mirada por el local, y al vernos se le oscureció la mirada; se quedó quieta mirándome. Yo no respiraba por miedo a espantarla. Mis compañeras de mesa siguieron mi mirada. Segismunda le saludó con la cabeza y aquella se dio la media vuelta y se fue.

- No entiendo porque está así, de veras que no –dije al cabo de un rato.

- Si que lo sabes. Lo que no quieres admitirlo. Está enamorada de ti, asúmelo. Y está picada, fin de la historia –me replicó Segis un tanto agresiva.

- ¿Por qué te pones así? No está enamorada…quizá se sienta atraída y ya, eso es todo.

- No.

- Todas estamos enamoradas de ti, Wen…aunque yo siento más deseo que otra cosa…slurp –aportó Tsunami.

- ¿Y cómo lo sabes? –opté por ignorar a Tsunami y centrarme en Segis que estaba destrozando servilletas de papel con gran esmero.

- Porque me lleva un mes dando el coñazo por el asunto. Por eso. Y tú te niegas a verlo. Y ella ya no sabe que hacer para que te des cuenta. Y es como si la negaras. Y si te molestara que sintiera eso por ti, porque vas de muy hetero, ¿no? –dicho esto lanzó los trozos de papel, se levantó de la silla y se fue al baño – Ahora vengo.

- ¿Qué ha sido eso? –estupefacta me hallaba.

- Ve a hablar con ella. Ve –me aconsejó Xena-, y si quieres llévate a Klimax; te dará fuerza, sabiduría y coraje…

- ¿Y eso que lleva un mes hablando con Paquita? –pregunté levantándome.

- Se pensó que te enfadarías –dijo Tsunami-. Mírame fijamente, Wendi. Ahora vete. Llévate mi imagen, recuerdame. Te dará ganas de quitarme la ropa…

Llegué a la puerta del baño. Escuchaba correr el agua del grifo dentro. Toqué. Dejó de escucharse el agua. Volví a tocar.

- Tía, Segis, se que estás dentro. Te he visto entrar. No te escondas.

La escuché reírse dentro. Me reí con ella.

- Anda, tonta. Abre.

Me abrió la puerta. Y el mundo dejó de girar.

Me agarró por un brazo y me metió en el baño con ella, mi espalda contra la pared y ella enfrente mia. Cuando sus labios tocaron los míos el mundo empezó a girar de nuevo, más deprisa de lo normal como para compensar el minuto que dejó de hacerlo. Su lengua tocó la mía y una descarga de electricidad me recorrió la espalda. Me estaba mareando y notaba la sangre latir en mis oídos. Mi corazón en la garganta.

- Vámonos de aquí.

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Continuará...

[He tardado tanto en volver a actualizar porque mi concentración (toda ella) estaba siendo ocupada por otra persona]

[Maravillosamente ocupada, debo admitir; pero ocupada]

[Genialmente, ocupada]

[Vale, ya]








 
No te cortes:
yo tp lo entiendo, cookie xDDD
si soy casi perfecta!!! (el casi xq no soy rica, q si no...)
un kiss enorme!
 
No te cortes:
Sabes que cuando aplaudo tus escritos, suena doble, lo sabes verdad? Pues eso.

Me fascina[s].

Muá
 
No te cortes:
engaaaaaaaa, valiente, da tu los detalles!!!
(weno, das mas q yo, muy muy sexy lo de segis, eh? ma molao)
el perro, en cuanto ubique al q se rie, xa ti;)
un beso, cookie de mi corasón!
 
No te cortes:
maravillosamente ocupada? jijij keremos detalles sucios
 
No te cortes:
¿Rigo Gay?
¿Segis?
¿Rigo Gay?
¿Segis?

¿Verídico?

No puedo con mi life.

PD: me he vuelto a atragantar leyendo x). tanta risa no puede ser buena.

Muá


No