Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
La Aventura. Parte III. Y FIN.
¡Viven!

Lo de dormir es un concepto un tanto generoso. Yo dormité amagando a un koala hasta el momento en el que SinMedidaPosible mandó a tomar por saco la manta con el grito de “que calor, que calor, que dolor de cabeza”, que entonces evolucioné a cubito de hielo y caí en coma. El resto no se que hizo; yo morí durante un par de horas.

Reviví penosamente sin voz y con el móvil sonándome en plena oreja (por poco no tengo que comunicarme con mi amiga golpeando el auricular con una cuchara). Me despedí de Sundrah, que nos abandonaba y tras escuchar el sonido de una lata abriéndose me encaminé hacia el salón (la llamada, vamos).

SinMedida estaba de nuevo desayunando cerveza (las que nos trajimos del tren) y vistos mis resultados del día anterior con el alcohol me plantaron una a mi también para que fuera calentando motores. Llegó Gran Enemiga. Se hizo un porro. Laia también nos abandonó. Y mientras, SinMe enseñándonos las marcas de las ortigas de su espalda: parecía que se hubiera ido de procesión con los de la Semana Santa flagelándose y todo. Finalmente nos pusimos en movimiento y tras comer algo (unas muy lento, otras muy rápido) pasamos a comprar provisiones alcohólicas.

Bebimos, hicimos un poco del juego del Yo Nunca y, aunque despistadas y por calles extrañas (ya os vale, hacernos andar todo eso con la maleta a cuestas), partimos rumbo a Barcelona en el cercanías local (adoro los medios de transporte catalanes) junto con una amiga de Gran Enemiga y SinMedida. Hicimos botellón en el tren de cercanías como buenas yonkarras en las que nos estábamos convirtiendo, y nuestras lenguas teñidas de negro.

Llegamos a Barcelona. Menos mal que estaba La Amiga para guiarnos, porque si nos tenemos que fiar de SinMedida la llevamos claro. Nos metimos en un bar a tomar cerveza. Le tocamos las tetas a Maripili. Maripili nos grabó fingiendo orgasmos. Una clara se tiró a una caña. Alguien me mandó a masturbarme. Cosas muy normales, vaya.

Y nos fuimos a Aire.

Aquí empezó el momento lisérgico. Quien más quien menos estaba perjudicado. A una le tocaban el culo y le daban picos; otra empezó a notar que el mundo daba vueltas, a dos las perdimos de vista...Vamos, que yo me enteré de muy poco ahí. Sólo que me cogían el chupete y me lo chupaban (el chupete) y que me apoyé en una columna temblandome las piernas. Poco mais. Rumbo al Arena se nos ocurrió (no se porqué) sentarnos en una escalera. Maripili entonces se convirtió en la Bella Durmiente y se quedó dormidísima. Vamos, que se nos quedaba frita de pie, sentada y de todo. Incluso en una cafetería. De vez en cuando abría un ojillo, nos sonreía beatíficamente y seguía a lo suyo: dormir. Lo fuerte del tema es que tras arrastrar a MariPili sin que esta se inmutara durante millones de metros, llega La Amiga y la hace andar, reir y de todo. De verdad que...

Salimos de la cafetería y nos fuimos al aeropuerto. No voy a describir la despedida porque técnicamente no hubo. Fue un momento rallazo mezclado con prisa y nos metimos en un taxi. Adiós, dos besos, y ya. Sin drama, chicas.

Ya la tónica del aeropuerto fue la de esperar. Esperar a que saliera nuestro vuelo en las pantallas. Esperar en la cola para sacar los billetes. Esperar que no me tiraran la colonia ni las cosas de “liquidos” que tuviera. Esperar que llegara la hora de embarcar. No se ni cuantas horas estuvimos ahí tiradas, por poco no nos hacemos elemento decorativo.

Por fin llegó ese momento. Con Manu Carrasco incluido, sentadito al lado de nuestra MariPili. Ya todos pensábamos que íbamos a despegar. Oh, sí. Casi podía notar la cama, incluso, la de sangre que le haría.

Cuando de repente, el Comandante Rodríguez (no se llamaba así, pero que más da) anuncia que debido a ... no se, ni me acuerdo, yo sólo me estaba acordando de su madre, íbamos a retrasarnos en media hora para el despegue.

Joder. ¿Nunca saldríamos de esa ciudad?

De nuevo a esperar. Y dormitar.

Por fin despegamos. Y llegamos a Madrid. Fin de la aventura.

Todas seguimos vivas. Unas con más voz que otras. Algunas mas enfermas. Otras más cansadas. Pocas más cerca. Y cosas así.

Me llevo una canción en la cabeza, la promesa de un video y un proyecto de gripe en mi cuerpecillo. Lo que son los recuerdos, oye. Me quedo sin voz, sin las ganas de probar Eristoff Black y sin ver como una ola a SinMedida. Me quedo con el momento argentino y con el coche en la cuneta. También me quedé quieta, que no dormida; que aunque la narcolepsia se turnaba a mi no me tumbó, a pesar que se movía a mi lado.

Y eso. E impresiones y pensamientos. Y que viva (un poco más) el amor.






 
No te cortes:
Maravillosa!! Y ahora, falta el video... Estoy en ello, a estas horas de la mañana...

Muas!
 
No te cortes:
dios si es q vivies por y para el alcohol!!!!(q monas sois!!)

el yo nunca he, me da miedo lo q pudierais haber dixo... en fin gran cronica galle
1 beso!
 
No te cortes:
Ya sabeis que siempre que querais acabar sentadas [dormidas] en una calle cualquiera, podeis contar conmigo.

Y tú ya sabes que si te flaquean las piernas, apóyate en mí. Je.

[Joder estoy muy ñoña, estoy a un paso de morir]


un besazo gigante
No