Y ahora, ¿qué?
...nadie sabe responderme en este lado de la acera...
Galletita...
Ociosamente compagino mis estudios universitarios con (sobre)vivir en Madrid, mantener mis contactos en una lejana isla española, hacer que trabajo, practicar malabares con piñas en desiertos nevados, caminar sobre la cuerda floja a treinta metros de altura, imaginar que gano un Nobel, salvar al mundo de invasiones alienígenas y buscar a Wally. A tiempo completo...soy una pequeña aprendiz de bollo; soy, una Galletita. Hey, no sabía que ser lesbiana fuera tan importante en mi vida.
Sindicación
 
Así salí del armario. Parte X. The End.
[...]

Me abrió la puerta. Y el mundo dejó de girar.

Me agarró por un brazo y me metió en el baño con ella, mi espalda contra la pared y ella enfrente mía. Cuando sus labios tocaron los míos el mundo empezó a girar de nuevo, más deprisa de lo normal como para compensar el minuto que dejó de hacerlo. Su lengua tocó la mía y una descarga de electricidad me recorrió la espalda. Me estaba mareando y notaba la sangre latir en mis oídos. Mi corazón en la garganta.

- Vámonos de aquí.

¿Cuál de las dos dijo eso? No lo se. Sólo se que nos despedimos apresuradamente y nos metimos en un taxi. El trayecto apenas lo recuerdo. De repente nos vimos en la puerta de su casa. Ella abriendo la puerta de espaldas, intentando atinar. Se abrió de repente y nosotras prácticamente caímos dentro. Suerte de estar agarrada a sus labios.

Sus manos en mi espalda, su aliento en mi boca, su lengua frotando la mía.

Mi cabeza nublada, mis ojos cerrados, mis brazos rodeando su cintura.

Llegamos a trompicones a su habitación. La encerré contra la pared con mis brazos y capturé su labio inferior con mis dientes. Un gemido escapó de su garganta y lo amortigüé con mi boca. Me dolían las manos en mi ansia de tocarla, introduje una mano por debajo de su camiseta y le rocé el estómago. Agarré la cinturilla del pantalón.

Cayó. Caí.

En un revoltijo de brazos, piernas y demasiada ropa. En una cama, en el suelo, en una mesa, que más da. Yo sobre ella, ella sobre mí.

Una mano desabrochando los botones de mi camisa. Otra, subiendo su camiseta. Sobra ropa. Su bajo vientre presionando el mío. Su cinturón enganchado a mi hebilla. Su estómago pegado a mi estómago. Y sus pechos. Y los míos. Ya va quedando menos ropa.

La lengua en mi oreja, desciende; juguetea con el lóbulo, acaricia el arco, remolonea en la mandíbula. La surca. Me lame los labios entreabiertos. Pasa por los dientes. Baja. Los suyos en mi barbilla, en el hueco de mi garganta; suaves, en el cuello. Muy suaves, en la clavícula. Sutiles, en los pezones. Millones de nervios en punta. Demasiada sensibilidad centrada en tres puntos de mi cuerpo. Uno a punto de arder. Me lame los pezones, los pechos, el estómago, el cuello. Y yo me retuerzo. Investigo. Toco. Recorro. Chupo. Succiono. Lamo. Mordisqueo. Muerdo. Gime.

Barrera.

Sigue sobrando ropa.

Y de repente, noto cada palmo de su piel sobre mi cuerpo. Ardiendo, como yo. Paso las manos por él, descubriendo nuevas formas de hacer temblar a otra persona. Temblamos. Nos estremecemos. Nos besamos, nos chupamos las lenguas, nos mordemos, nos arañamos, nos abrazamos, nos acariciamos, nos movemos.

A punto de explotar.

Su respiración en mi oído. Mis jadeos en su boca.

Se centra. Me centro. Me centra. Un punto. Un botón. En su lengua. Me pierdo. Ahí. Justo.

Pupilas dilatadas. Labios encendidos. Toda yo ardiendo. Nos fundimos, mezclando los calores. Ella en mi; yo en ella. Subo deprisa, bajo más aún. Mareo. Arquea la espalda. Gimo, en su cuello. Muerdo, su boca. Me agarro, para no caerme. Y atraviesa mi columna. Y se pega cada vez más a mí. Y mi fin es ella, y al revés.

No me siento. Ojos cerrados. Sangre en los oídos. Cosquilleo por todo el cuerpo. Y ella. Y su respiración acelerada. Y su latido descontrolado. Y sólo ella.

...



...



...


EDITADO: dedicado a las ortochicas. También a las chicas que no son orto. A Blue por ser tan insistente (mi fan más acérrima, creo). A SinMedida por pedirme escenas de cama. A las bajas, a las altas. A las que me leen, a las que me comentan, a las que no. A mi madre (no, esto es coña). En fin, que eso.

Y a Segismunda, que sin ella no hubiera sido posible.

 
No te cortes:
La vida es sueño, y menudo sueño que diría Segismunda...
Un beso guapísima.
 
No te cortes:
Es evidente que su madre tiene gran culpa de que alguien taaaaaaan genial esté en este mundo. Y sí, corazón de hojalata, quizá tú tambien deberías darle las gracias. A su madre, digo.


Viva la madre que te parió!
 
No te cortes:
de mil bocaos te comía!!
wapa!!
;)
 
No te cortes:
Y a tu madre por qué no se lo puedes dedicar. La literatura es la literatura. O es que tu madre es mojigata?
 
No te cortes:
Y a tu madre por qué no se lo puedes dedicar. La literatura es la literatura. O es que tu madre es mojigata?
 
No te cortes:
lo lei en la universidad y tuve q parar mis ganas irrefrenables de....(imaginalo xD)

kien fuera segis (A)

un beso!
 
No te cortes:
ajajaj te sales cookita...mmmm cukitaa mmmm xd
 
No te cortes:

no sé si me oyes, pero te estoy aplaudiendo ;)
 
No te cortes:
Hola. Ehh...
No puedo dormir.
 
No te cortes:
joder.
si ya sabia yo que tenia tantas ganas de leerlo por algo.
y muchas muchisimas gracias x escribirlo (de una puta vez, by the way)
dios, q calenton!!
un beso!!!!
 
No te cortes:
Ufff, genial!
Estoy por fumarme un pitillo, jajaja.

Y desde luego, firmo lo que ha dicho SinPalabras ;)
Besazo!
 
No te cortes:
y ahora como me concentro yo despues de leer esto!!!??
genial la historia y tambien el final!! jeje

un besito!!
 
No te cortes:
Creo que hablo por todas cuando digo: Quiero ser Segismunda!!




[Suspirazo]
No