Isidro y Rubén
Dicen que el amor no entiende de edades y que cuando uno se enamora, no importan los años, ni las distancias.
Rubén era un madrileño, tenía 20 años y solía usar los contactos de Chueca para relacionarse con otras personas, con el fin de hacer amigos y quién sabe si algo más. Un día, entre los contactos con los que chateaba, Rubén conoció a Isidro, de 70 años y empezaron a hablar.
Todo iba sobre ruedas. Charlaban, se conocían y se iban gustando poco a poco. El único impedimento... los 500 Km que los separaban. Rubén vivía en Madrid e Isidro en Tarragona.
Rubén aprovechaba cualquier ocasión para ir a ver a Isidro. Así durante dos años, tiempo suficiente para conocerse y decidir dar un paso hacia delante. Los dos tenían claro que se querían y que deseaban compartir el resto de sus vidas juntos.
En una de sus visitas a Isidro, a Rubén le ofrecieron una interesante oferta de trabajo. Él no se lo pensó dos veces y decidió irse a vivir a San Carlos de la Rápita en Tarragona, donde residía Isidro.
El día 1 de mayo, Rubén empezó a trabajar y el 2 se dieron el "sí, quiero" en el Registro Civil de la localidad. A la salida del registro, los asistentes, sus familiares más cercanos y viejos amigos, les felicitaron con una lluvia de palomitas de maíz.
En un acto íntimo y privado, Rubén e Isidro celebraron su matrimonio con una comida todos juntos y una lluvia de buenos deseos y esperanzas.
Envíanos tu historia y te la publicamos
Rubén era un madrileño, tenía 20 años y solía usar los contactos de Chueca para relacionarse con otras personas, con el fin de hacer amigos y quién sabe si algo más. Un día, entre los contactos con los que chateaba, Rubén conoció a Isidro, de 70 años y empezaron a hablar.
Todo iba sobre ruedas. Charlaban, se conocían y se iban gustando poco a poco. El único impedimento... los 500 Km que los separaban. Rubén vivía en Madrid e Isidro en Tarragona. Rubén aprovechaba cualquier ocasión para ir a ver a Isidro. Así durante dos años, tiempo suficiente para conocerse y decidir dar un paso hacia delante. Los dos tenían claro que se querían y que deseaban compartir el resto de sus vidas juntos.
En una de sus visitas a Isidro, a Rubén le ofrecieron una interesante oferta de trabajo. Él no se lo pensó dos veces y decidió irse a vivir a San Carlos de la Rápita en Tarragona, donde residía Isidro.
El día 1 de mayo, Rubén empezó a trabajar y el 2 se dieron el "sí, quiero" en el Registro Civil de la localidad. A la salida del registro, los asistentes, sus familiares más cercanos y viejos amigos, les felicitaron con una lluvia de palomitas de maíz.
En un acto íntimo y privado, Rubén e Isidro celebraron su matrimonio con una comida todos juntos y una lluvia de buenos deseos y esperanzas.
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