Un gay en Madrid
Mi vida en Madrid
Acerca de
Me considero una persona atenta, simpática, alegre y viva. Me gusta el placer de la compañía, pero valoro también la soledad no desmesurada. Me encanta el cine. Amo el cine. Y también el amor. Me encanta escribir y conjugar todo lo que quiero en unas palabras. Ansío la libertad y la igualdad y mi mayor temor es perder aquello que uno más desea. Porque me dan miedo el tiempo y los sueños. Y me da miedo una vida vacía. "Odio el silencio que deja tu ausencia..."
Sindicación
 
Con las manos frías
Siento un débil escalofrío que recorre mi cuerpo. Pero no digo nada. Dejo que sigas tocándome. Tus manos estan frías, pero yo siento un gran placer al sentir que te vas deslizando por mi cuerpo. Subes tu mano por mi pecho hasta alcanzar mi cuello. Y después, de la forma más suave que existe, acercas tus labios y me besas en él.
Dios, ¿qué voy a hacer cinco días sin ti? ¿Qué voy a hacer en el otro lado del muro sin ti? "Si tú no estás aquí, me sobra el aire..."
Si es que... "Cómo hablar, si cada parte de mi mente es tuya, y si no encuentro la palabra exacta, cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tú que llegaste por casualidad..."
Me has embriagado de una dependencia de la que no me puedo liberar. ¿Me echarás tú de menos?
Me encantaría que lo que sienten otros, lo sintieras tú. Me encantaría sentir que te tengo, y que siempre vas a estar conmigo para levantarme cuando me caiga. Joder, nene, "si quieres las estrellas, vuelco el cielo". Hago lo que sea, sólo con contentarte... ¿es eso amor?
Y ahora toca volver... "con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien..." Me alzo sobre el muro y desde allá arriba miro desafiante a ese horizonte del que siempre he huido. Vuelvo sin miedo. Vuelvo sin temor.
El miedo lo dejo aquí, pensando en cómo me recibirás cuando vuelva. O simplemente si estarás en mi regreso.
¿Me empacho demasiado de chocolate (virtual), Rubén?
A ti también te echaré de menos. Eres una pieza imprescindible ya en mi vida. Ay, mi pepito grillo... creo que aún nos queda un buen trecho para remar... Pero piensa, nene, que la costa está cerca, que pronto la alcanzaremos, y que entonces podremos tumbarnos sobre la arena de la playa, y sentir su humedad en nuestras espaldas...(¿en Madrid hay playa? je je) Y luego a coger el metro, a perdernos por la línea 6...
Ay, nene. Yo sé que este sueño... será real, ¿verdad? De este chocolate, sí puedo empacharme.