Un gay en Madrid
Mi vida en Madrid
Acerca de
Me considero una persona atenta, simpática, alegre y viva. Me gusta el placer de la compañía, pero valoro también la soledad no desmesurada. Me encanta el cine. Amo el cine. Y también el amor. Me encanta escribir y conjugar todo lo que quiero en unas palabras. Ansío la libertad y la igualdad y mi mayor temor es perder aquello que uno más desea. Porque me dan miedo el tiempo y los sueños. Y me da miedo una vida vacía. "Odio el silencio que deja tu ausencia..."
Sindicación
 
2006: El año en el que impuse mi verdad
2006 nació entre uvas mal digeridas y un silencio espeso que sólo se rompía tras cada campanada. La puerta del Sol se había borrado de mi cabeza. El sentimiento de culpa se había adueñado de mi mente. Sentía que todas las miradas equidistaban en mí, que cien cuchillos levitaban sobre mi cabeza con la punta dirigida hacia mí. Me sentí solo, incomprendido. Me sentí mal, lo reconozco. En apariencia, intentaba caricaturizarme, simular que nada ocurría dentro de mí. Pero dentro gritaba de dolor. El dolor de sentirme atacado sin piedad. El dolor de sentirme culpable sin entender el por qué. Se había condenado a la persona equivocada. El verdadero verdugo de la infelicidad familiar se encontraba a escasos dos metros de mí, con la cara descompuesta, algo avergonzado, pero orgulloso de sentirse arropado por la cúpula familiar. Y yo, en la sombra, haciéndome cada vez más pequeño, tragando las uvas (nunca me han gustado) en desarmonía con las campanadas. “Empezamos bien el año”, pensé. Un abrazo negado culminó la noche. Lo mío era puro teatro (jamás sentí deseos de dar ese abrazo), pero… hasta entonces, y todavía por un tiempo más, la apariencia, la mentira y la falsedad habían regido mi vida. Este año nuevo era el año del cambio, del despertar. Era el año de la verdad. Aunque, entonces, yo aún no sabía nada…

ENERO 2006: Miedo, mucho miedo. Día clave: 20 de enero
Aquella camisa vaquera… Revolviéndome en mi butaca, la sensación de enfrentarme a una realidad esquiva me perturbaba. Las risas algo burlonas del público me enfermaban. Las lágrimas posteriores me conmovieron. En aquel cine de Fuencarral, la realidad quedó afuera. Sabía a lo que iba. Sabía a lo que me enfrentaba. El guerrero cobarde que me aliena acogió algo de fuerzas y me arrastró a ver aquella película. Y vi amor. Vi pasión. Vi miedo, mucho miedo. Vi la extraña amargura de aparentar algo que uno no es. Y me vi a mí, sin sombrero vaquero ni esposa e hijos, vale, pero me vi a mí subiendo la misma montaña, cargando con la misma culpa, la misma apariencia, los mismos sueños, los mismos deseos… “Brokeback nos dejó marcados, ¿eh?” No sabes tú cuánto, Jack… No lo sabes.
Y llegaron los exámenes. Los primeros de la Universidad. Un miedo mayor que el de la selectividad me eclipsaba. El miedo a enfrentarse a cosas nuevas, supuse. Y ni siquiera me imaginaba todo lo que aún me quedaba por descubrir. ¿Tendría el mismo miedo Evo Morales al asumir en enero la presidencia de Bolivia? Muchos se mofaban de él, por su jersey y por su aspecto campechano. Pero el corderito se volvió lobo y dejó a los de Repsol temblando. Ay, Evo, tampoco era para tanto…

FEBRERO 2006: Antes de la tormenta, también hay calma
Día clave: 16 de febrero

Febrero quedó eclipsado por los exámenes (todos aprobados, por cierto). El TCP/IP se mezclaba incompresiblemente con Joyce, la comunicación no verbal con las morfologías, y si no me daba cuenta acababa realizando mentalmente una cronología precisa de la II República. El 16 de febrero la condena expiró y, aquella noche, los deseos de libertad chocaron con los de descansar. No sé, pero yo de “el jueves”, como hemos denominado a esa noche, yo sólo recuerdo un líquido rosa, rollitos de primavera y mucho frío. Y eso que no bebí casi nada. Serán cosas del olvido. Uno ya no es muy joven…

Marzo 2006: Hay algo que te tengo que contar…
Día clave: 23 de marzo

Una vez leí que los secretos son los que conforman nuestro ser. Es decir, que estamos hechos más de lo que callamos que de lo que decimos. Nuestras actuaciones se rigen más que por lo que pretendemos aparentar que por lo que queremos ocultar.
Bueno, la verdad es que 18 años de actuación me habían convertido en un buen actor. Uno de los mejores. Hasta un guión original se había ido escribiendo poco a poco en mi mente. El verdadero Javier era un fantasma que sólo se volvía de carne y hueso en la intimidad del silencio, entre cuatro paredes (con dos puertas) que cobijaban mis secretos. Pero de repente, el aire se impregnó de dióxido de carbono. No podía respirar. Sentía que me ahogaba. Algo dentro de mí gritaba de dolor. Era yo. El Javi fantasma que se había cansado de merodear por el lado oscuro y secreto de la vida. Javi fantasma quería ser real. Quería suplantar a ese otro Javi que, a pesar de ser el visible, era el fantasma verdadero. El Javi de la mentira, el Javi del engaño. El Javi del que ambos se avergonzaban. Se acabó el cuento, estafador. Se acabó tu hegemonía. Era hora de volver a nacer. Hora de actuar bajo el prisma de la libertad. Era hora de ser lo que era. Se acabó, salgo de esta cárcel en el que me he mantenido preso 18 años y 360 días. Es hora de ver la luz. Es hora de confesar. “Paloma, hay algo que te tengo que contar…”
Un día antes, ETA había anunciado su alto el fuego permanente. La esperanza prendía de nuevo en los corazones de los que ansiaban también otra libertad. La libertad de poder hablar sin miedo, la libertad de no tener que vivir acompañado de guardaespaldas. La libertad de saber que nadie te va a quitar el derecho de vivir.

Abril 2006: Si piensas que yo voy a cambiar… Fecha clave: 17 abrilEl preso recién salido de la cárcel huele el aire, siente el asfalto como si anduviera descalzo, cierra los ojos intentando captar todos los sonidos de la libertad. El nuevo Javier alimentaba su nueva condición hablando de chicos, penes, felaciones, sueños eróticos, distinciones entre la “actitud” activa y pasiva, confesiones, pasiones y, por supuesto, de Brad Pitt. El nuevo Javier se sentía feliz de poder hablar con absoluta libertad. Claro que para ello contaba con una interlocutora muy proclive a hablar también de ello.
Es verdad: el nuevo Javier se emborrachó de libertad. Pero ya se sabe, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Y niño aún sigo siendo un poco (de espíritu, sobre todo). Así que abanderé la verdad y la llevé hasta Zaragoza, tierra ya extraña para mí. Tierra salvaje, donde la incomprensión podía cortar las alas de mi libertad. Pero jugué y me arriesgué. No salí perdiendo, pero tampoco ganando.
Todo ocurrió de repente. Era la una de la mañana y ya se sabe que las noches las carga el diablo. No sé por qué, pero de repente sentí la necesidad de hablar de nuevo, y frente a la interlocutora más difícil. Si había abierto una pequeña rendija en el armario, era hora de darle un golpe a la puerta y abrirla de par en par. Y el golpe me lo di yo. Y se lo di a ella.
Esto de no tener pluma me salió caro. Yo confiaba en ese sentido maternal que tienen las madres, esa intuición que dominan como nadie. En algún momento de mis 18 años de vida habría tenido que flaquear en mi actitud de buen actor y habría tenido que demostrar mi verdadera personalidad. Si fue así, ella no se dio cuenta. Y claro, el golpe fue muy duro. Lloró, y ese fue mi golpe. Hacerla llorar. Durante casi dos horas, intenté convencerla de que la noticia no debía tomársela como algo negativo. Sobre todo, después de lo que ella ha tenido que sufrir a lo largo de su vida. “No salgas con nadie y no se lo digas a nadie”. Bueno, mamá, ya sabes que tus consejos nunca los he seguido a rajatabla…

Mayo 2006: La primera “Chueca´s night” Fecha clave: 20 de mayo
Vale, fui un imprudente. Pero… ¡y lo bien que me lo pasé! Y eso que, al principio, tenía mucho miedo. Sobre todo, después de que la primera cita con un chico-náufrago no resultara como yo esperaba. Pero entonces, llegó Javi, y yo no sé por qué, pero me enigmatizó (quizá, por hambre adolescente o por sentimiento de querer. O una mezcla de los dos). Primero, la cita en Fuenlabrada. Después, la cena con aquella gente extraña. Más tarde, mi primera “chueca´s night” y, finalmente, el regreso a Fuenlabrada, esta vez a su casa, a su cama. Y mi primer beso con un hombre. Mi primera noche de pasión (sin sexo). No era el chico perfecto, ni mucho menos. Ya se encargó él de demostrarlo tiempo después. Pero yo me sentía feliz. Lo que yo tanto ansiaba lo había conseguido. Después, todo se emborronó. Pero antes, existió aquella magnífica cena, aquella frustrada noche de sexo y después… sí, esa primera vez. La verdad es que seguro que cuando vuelva a acostarme con alguien (por completo) sentiré de verdad que es mi primera vez, pero entonces yo la sentí como tal. Bueno, sentir sentir… no mucho, pero fue mi primera vez, qué le vamos a hacer. No me arrepiento, por supuesto. Pero si pudiera retroceder en el tiempo, no lo haría. Y no lo haría, porque Junio no fue tan perfecto como mayo. O, al menos, fue el mes en el que supe que los sueños son frágiles, y que la eternidad no es eterna.

Junio 2006: Borrón y cuenta nueva. Fecha clave: 24 de junioEl amor se nos rompió sin ni siquiera estrenarlo. Yo se lo dije en mi carta de despedida: “Fuimos dos personas heridas que necesitaban cariño.” Y yo creo que así fue. Buenos momentos, bastantes: la cena, Toledo, aquel día en el Parque de Atracciones, el Koala (jaja), las noches que dormí (o, al menos, lo intenté) a su lado (salvo las últimas)… Lo peor: las dos últimas semanas. Absolutamente vacías. Ya no había cariño, ni siquiera respeto. Los insultos duelen muchos, sobre todo si proceden de aquella persona a la que sentías como tuya. Fue bonito mientras duró, sí. Pero yo sabía que eso iba a acabar (y yo quería que así fuera). Y se acabó el 24 de junio, durante una mudanza. Un recuerdo agrio y 32€ como deuda que supe que jamás pagaría fue lo que se fue conmigo tras el portazo. Eso, y una gran tristeza, claro. No por su final, sino por descubrir que el amor es mucho más de lo que yo en realidad sentí. Ese fue mi real dolor. Aquella noche, los vaqueros enamorados me cobijaron en su tienda de campaña. Y fue entonces cuando lloré por vez primera al ver “Brokeback Mountain”.
Javi me robó muchas cosas. Una de ellas fue el tiempo. Anduve muy ahogado para hacer frente a los exámenes. Dios es gay, está claro. Él o lo que fuera obró un milagro e hizo que aprobara todos los exámenes. Gracias a quien sea. :P El 27 de junio, nueva cena, aliñada con el disgusto de la eliminación de España en el Mundial. Otra cosa también está clara: Dios no es español. Tampoco recuerdo mucho de aquella noche. Y tampoco bebí.

Julio 2006: Menús clásicos, gigantes, dobles y megadobles. Ah, ¡y los coches de “Cars”! Fecha clave: 13 de julioMadrid enamora. Me encanta. Ojalá viviera aquí siempre. Pero ese amor que le tengo a esta ciudad no fue la causa por la que decidí a quedarme este verano allí. Fue la necesidad de quedarme en mi paraíso de libertad, frente a la opresión existente a 320 kilómetros de aquí. Soy un cobarde, lo sé. Ya lo he dicho. Pero, ¿qué quieren? Nunca supe enfrentarme a las cosas. No pensaba volver a Zaragoza. Un verano entero allí hubiera sido interminable. “Yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid”, como dice el maestro Sabina. El silencio dolía mucho, y desde abril éste era muy espeso.
Así que me quedé. Y busqué trabajo. Un cinéfilo como yo tenía un destino claro: el cine. Madame Cinesa me acogió en su seno. El día 13 de julio comencé a trabajar. ¡Mi primer día! ¡Mi primer trabajo! Yo soy por naturaleza muy torpe. Así que los primeros días fueron muy difíciles para mí. Si me pedían una bebida mediana, yo les daba una pequeña. Los menús dobles y megadobles se mezclaban en mi cabeza. ¡Y el miedo que tenía a que no cuadrara la caja! Hice muchos amigos: Patricia, María, Soraya, Sergio (ay, Sergio…), Ángel (ay, Ángel…), Javi (ay, Javi…) David, Cristel… Poco a poco me hice cargo de la situación, y ya hasta echaba hielo a las bebidas, ja ja. Fue un trabajo bonito y poco pesado. Lo peor fue observar en primera persona como las salas de cine tienen los días contados. Para un amante del cine como yo, ese dolor era muy grande.
Pero Julio fue también el mes de la promiscuidad. Lo reconozco. David llegó a mi vida como la tabla de salvación a la que agarrarme tras el naufragio de Javi. Con el tiempo ha llegado a demostrar que es el chico perfecto y conmigo se porta muy bien. Ay, David, tú podrías ser mi chico, pero creo que he empezado a renunciar a esa idea… Te quiero mucho, aunque tú no lo sabes. Ojalá fueras mi ángel.
Ah, y por supuesto, no puedo olvidarme de aquella primera experiencia en el cruising. En los baños de la Universidad, con un buenorro… Óscar. No sé qué habrá sido de él. Sacié así un deseo adolescente que durante mucho tiempo albergué.

Agosto 2006: Calor y calma Fecha clave: ¿15 de agosto? Agosto fue un mes tranquilo. Continuabaentre palomitas en el cine. Hacía demasiado calor para que ocurriera algo nuevo en mi vida.
Una nueva persona apareció en mi vida: Car (o Carlos, en nombre completo). Reconozco que jugué un poco con él, y yo creo que él conmigo. Pero bueno… salvo un incidente en mi habitación, fuimos buenos amigos. Me ayudó mucho a disfrutar de aquel verano. Todas las mañanas, en la Universidad, por Messenger, hablaba con él. Era muy buen chico, la verdad. Le echo de menos ahora que no lo veo. A ver si en el 2007 lo vuelvo a ver.
Mientras mi vida reducía la velocidad, los cayucos llegaban incesantemente a las costas y Beirut era arrasada por el fanatismo religioso y político. No todos tuvieron un verano relajado. No todos, por desgracia.

Septiembre 2006: Retornos Fecha clave: 17 de septiembreFue un mes de retornos. Volvió Paloma, volvió David fantasma… y volví yo a Zaragoza. ¿Para qué? Para nada, la verdad. Días antes, terminé de trabajar en el cine. Aunque la despedida no fue tan solemne como la de Sergio, se notaba que me echarían de menos (o eso espero, ja ja) La vida poco a poco retornaba a la tranquilidad, días antes sólo del inicio de las clases. Inicié mi blog de cine, dudando de las posibilidades de Penélope Cruz para el Oscar. Y disfrutando, por supuesto, del éxito de la selección española de Baloncesto en el Mundial de Japón. Pero poco más. Las cosas comenzaban a calmarse.

Octubre 2006: Volver, volver, volver… Fecha clave: 10-15 octubreOctubre estuvo marcado por el inicio de las clases. La verdad es que me apetecía bastante poco. Otra vez a madrugar, los apuntes, los trabajos… Y tampoco me puedo quejar mucho porque no me he matado a hacer cosas hasta ahora, la verdad. A mediados de mes, estuve en las Fiestas del Pilar. No fueron las fiestas esperadas. Me enfadé mucho con mi madre que estuvo absolutamente insoportable y Paloma, a veces, también me ponía de los nervios. Sí, lo pasé bien. Hasta incluso con el pesado de Lucas que, por cierto, confesó su homosexualidad (bienvenido al club, ja ja). Pero algo no funcionó. Y eso que fueron los mejores pilares de mi vida.
Octubre también me trajo a David (Zgz). Las casualidades me hicieron encontrarle en la mesa del comedor de la Universidad, en vez de en cualquier rincón de Independencia. Majete chaval que enseguida logró adherirse a nuestro grupo. Lo hizo tanto que se acabó liando con Paloma. Pero claro, después pasó lo que pasó. El chico es bisexual, y él no es el único que lo acabó diciendo…

Noviembre 2006: La moda bisexual Fecha clave: 1 de noviembre
El puzzle se completó. Yo me tiré al río y con más valentía que convicción acabé confesando mi amor a alguien. Él, claro, me dijo que él no sentía lo mismo. Pero al menos, cuando entre pelucas, ángeles y música de Dover, me dijo que era bisexual, algo se calmó dentro de mí. Me sentí mucho mejor. Al menos, no me sentía tan puta (o puto) como antes. Si se había metido en mi cama, había sido por una atracción sexual lógica, y no para satisfacer un deseo heterosexual. Yo me quedé igual de vacío, pero al menos supe encajar la nueva realidad.
Los náufragos siguieron subiéndose a mi barca. Así, llegaron a mi vida Chatero, Argentino y Lucas madrileño. Este sex-apple que tengo, ja ja, les llevó a que les gustara (mí no entender). Pero ninguno era el ángel (o ángeles) que persigo.
A mi vida llegó un alma perdida, un náufrago desorientado. Rubén (Alcoi) se instaló en la pantalla de mi ordenador (o, mejor dicho, en las pantallas de los distintos ordenadores de la Universidad) para convertirse en mi Pepito Grillo, mi “padre, he pecado” (jaja) y la estrella que me guía entre la oscuridad. Su mejor regalo fue él mismo.

Diciembre 2006: El final de un camino Fecha clave: 14 diciembre
Vivir para contarlo. Diciembre fue un mes tranquilo. Llegaron los trabajos (especialmente, el de la salida del armario, con ese viaje a Rivas y esa charla con la presidenta del COGAM). Lo más movido fue la noche de la fiesta que organizamos para sacar dinero para Túnez. Al final, perdimos dinero, pero lo mejor es lo bien que nos lo pasamos. Fue una de las mejores noches de mi vida. ¡Y ESO QUE ERA EN EL AMBIENTE HETERO!!! Jaja.
Álvaro llegó a mi vida en el tiempo de descuento del año. Él ha sido la última revelación de un año inolvidable, y espero que se convierta en un gran amigo.
Mis últimos días, los he pasado en Zaragoza, tranquilito, esperando que llegue el 7 de enero para volver a Madrid: Mi verdadera casa. Al menos mi madre, a través de una conversación telefónica, ha empezado a entender lo que soy. Y, aunque sea un poquito, merece la pena.


Y AQUÍ TERMINA ESTE AÑO 2006, INOLVIDABLE PARA MÍ. MI MEJOR AÑO. A FALTA DE 7 HORAS PARA EL CIERRE, SÓLO ME QUEDA ECHAR LA VISTA ATRÁS Y RECORDAR TODOS ESOS MOMENTOS QUE HAN FORMADO ESTE MARAVILLOSO AÑO. LAS COSAS SIEMPRE PUEDEN MEJORARSE, PERO YO SOLO ESPERO QUE ESTE 2007 SEA, POR LO MENOS, IGUAL DE BONITO QUE ESTE 2006. AUNQUE CUMPLA 20 AÑOS Y TENGA LA CRISIS DE LA VEINTENA, JA JA. Y POR SOÑAR… SOÑAR QUE ESTE AÑO CONOZCO A MI PRÍNCIPE AZUL, QUE DISFRUTO MÁS DE CHUECA, QUE TRABAJO EN ALGÚN MEDIO INFORMATIVO, QUE CONOZCO A ISABEL COIXET, QUE DISFRUTO AL MÁXIMO DEL ORGULLO 2007, QUE CONOZCO A RUBÉN (ALCOI) Y QUE EN LA UNIVERSIDAD ME SIGUE YENDO TODO IGUAL DE BIEN. ¿ES MUCHO PEDIR? BUENO, DE MOMENTO, ESTE AÑO VOLVERÉ A MI TRADICIÓN DE SUSTITUIR LOS LACASITOS POR UVAS, QUE EMPEZAR EL AÑO ATRAGANTÁNDOME NO ES BUENO… :)

 
La confluencia
Hay gente que dice que hay ángeles caminando por las calles de la ciudad. Son imperceptibles a nuestros ojos, pero de vez en cuando puedes sentir el tacto de sus (plumosas) alas si logras cruzarte con alguno de ellos.
Será por eso que siempre permanezco atento a cualquier caricia que pueda sufrir mi piel. Dicen que los ángeles huyen de la realidad, para amoldarse en la fantasía de nuestras mentes. Llegan a decir que no existen, que sólo son espectros de nuestros sueños. Que solo viven en nuestra esperanza.
Me niego a creer que mi ángel huye de mí. Y mucho más, que no existe. Sé que en algún lugar perdido por Madrid, deambula sin dirección mi ángel, desorientado entre la multitud, pidiendo a gritos que otro ángel le salve.
Los ángeles duermen cerca de mí. Percibo el aleteo de sus alas, removiendo el aire y el silencio. Sé que me vigilan, que me buscan, pero ninguno de ellos es ese ángel desorientado.
Todos necesitamos la búsqueda de ese ángel. Todos los buscamos en los ojos de la gente, en las formas de hablar, en las formas de mirar. Pero no recordamos que ellos también nos buscan a nosotros. Ellos son ellos. Nosotros somos ángeles sin alas. Somos dos mundos que rara vez confluyen en un mundo neutral.
Pero la esperanza siempre ciega al hombre. Y siempre buscamos aquello que anhelamos. Solo nos damos cuenta, al final de una vida, que nuestro camino sólo se ha dirigido hacia un lugar, un espejismo que con el paso de los años se diludía ante nuestros ojos. El paraíso de los ángeles tiene el acceso restringido. Y, creanme, algunos nunca lograremos entrar en él.