Un gay en Madrid
Mi vida en Madrid
Acerca de
Me considero una persona atenta, simpática, alegre y viva. Me gusta el placer de la compañía, pero valoro también la soledad no desmesurada. Me encanta el cine. Amo el cine. Y también el amor. Me encanta escribir y conjugar todo lo que quiero en unas palabras. Ansío la libertad y la igualdad y mi mayor temor es perder aquello que uno más desea. Porque me dan miedo el tiempo y los sueños. Y me da miedo una vida vacía. "Odio el silencio que deja tu ausencia..."
Sindicación
 
El ángel de los ojos de color miel
Llegó a mi vida casi sin avisar. Lo hizo en coche, y es que no sé por qué, todos los ángeles que rescato por Internet tienen coche (prometo que no lo hago a propósito). Me subí a él con la cierta costumbre que ya empiezan a tomar esas citas (por desgracia). La primera cita fue rápida. Apenas hubo diálogo, no sabíamos de qué hablar. Parecíamos muy distintos. Creí que no había habido magnetismo entre nosotros. Que la relación entre nosotros iba a empezar y a terminar aquella misma tarde. Pero fue entonces en la despedida, cuando él se valió de la valentía que tanto le sobra (y que a mí, tanto me falta) para inclinar su rostro y lograr que el beso que iba dirigido a su mejilla impactara en sus labios. No niego que me gustó. ME ENCANTÓ.
Después, hubo una segunda cita, de noche. Una cena en vísperas de San Valentín (que nadie piense mal, porque la fecha era casualidad). Yo tenía como asignatura pendiente superar mi alto grado de timidez. Tenía que hacerle ver que, a pesar de ser algo diferentes, no lo somos tanto. Creo que lo conseguí. Al menos, para él, pasé de ser "tímido" a ser "timidín". Algo es algo...
En la despedida, casi no me atreví, pero esa vez pudo más mi deseo que la razón, y le empecé a besar con todas mis fuerzas. Parecía como si quisiera dejar huella en ellos. Tal vez era eso lo que buscaba.
La siguiente cita fue el pasado sábado. Más nervios, gente que desconocía, lugares que nunca había vistado, situaciones que nunca había vivido... Ya daba igual, estaba junto a él, y eso me era suficiente. Durante toda la noche, sólo sentí sus besos y el calor de su cuerpo. Me hizo sentirme especial. Quería sentirme especial. No me cansaba de besarle, de sentirme arropado por él.
Me encantó dormir a su lado...
Ay, sé que muy pronto este sueño se acabará. Soy muy inseguro, lo sé. Pero es que tanta felicidad es imposible que dure mucho. Él es más guapo que yo. Él es más simpático que yo. Él es más abierto que yo. Más todo.
Joder, y sé que luego lloraré, porque soy un soñador que sueña demasiado. Pero es que no puedo evitarlo. Dejadme soñar, aunque luego el despertar sea mucho más duro.
 
Siempre
Siempre estaré a tu lado, protegiéndote. Siempre estaré al otro lado de la pared.
Cualquier ínfimo dolor que me hayas podido causar lo has subsanado con cualquier caricia, cualquier beso, cualquier bonita palabra... Has sido la vitalidad que necesitaba mi corazón. Gracias a ti, mi corazón ha aprendido a amar, a sentir, a latir por alguna razón.
"Deseaba encontrarte cuando llegaba cansado, había días en los que sólo pensaba en ti, en todo el cariño que me estabas dando, en todo el amor que estaba recibiendo. " Yo muchos días no salía de casa, no me iba al cine o a dar una vuelta por Madrid, porque esperaba a que volvieras a casa, aunque sólo fuera para verte. Aunque sólo fuera para estar contigo un ratito.
Si esto ha sido un viaje al paraíso, me he dado cuenta de que el paraíso también quema, jaja. Pero nunca olvidaré esos viajes a la Luna que realizábamos cada noche.
Jamás serás un viejo aburrido y solitario. Cada día te abrazaré y besaré y lo seguiré haciendo siempre, pase lo que pase, porque sin ti... yo ya no soy yo. Ambos hicimos una promesa, estamos ligados a ella... juntos siempre, ¿vale? Juntos.

TE QUIERO

PD: De los dos, tú eres el escritor. Y si no, pregúntale a tu profesor de "Taller de escritura"... :P
 
No creais
El dolor mayor es tu ausencia. El mal menor, el sentimiento de soledad.
"Si pienso en ti, siento que esta vida es injusta". Siento que te mereces toda la felicidad del mundo, que todo lo bueno que eres hubiera de ser recompensado con amor, con cariño, con tus deseos más soñados.
Nuestros caminos se cruzaron hace un tiempo, pero yo siempre pienso en el momento en el que tú te marcharás. Y mientras pienso en eso, sigo andando a tu lado, sintiendo el calor del sol a nuestras espaldas. Contigo los días siempre son luminosos.
Siento el daño que te he hecho. Siento que lloraras por mi culpa. Siento las noches de verano que extrañé tu ausencia. Siento mis malas palabras, mis malos modos.
Joder, sé que en este juego me acabaría quemando. Pero ahora que ya estoy carbonizado, me da igual seguir consumiéndome. Sólo quiero estar contigo. Sólo quiero abrazarte. Sentirte. Oirte respirar.
No estoy enamorado de ti. No me gustas. Ya no. Pero sé que sin ti, no puedo vivir. Sé que me ahogaría en la tristeza de tu ausencia.
He aprendido de forma muy rápida a querer, a dejarme llevar por mis instintos. He aprendido a aprender que me quieran. He aprendido a soñar con los ojos abiertos. He aprendido a respirar el olor de tus sábanas. He aprendido a vivir feliz. A vivir despierto.
Joder, cuando uno llora, siempre recuerda aquellos a los que también ha hecho llorar. Así que lo siento. Pido perdón a todas esas personas que por mi culpa han derramado alguna lágrima. Aquellas personas que se que me quieren, pero que por lo estúpido que soy les he fallado alguna vez.
Pido perdón.
Lloro.