Un gay en Madrid
Mi vida en Madrid
Acerca de
Me considero una persona atenta, simpática, alegre y viva. Me gusta el placer de la compañía, pero valoro también la soledad no desmesurada. Me encanta el cine. Amo el cine. Y también el amor. Me encanta escribir y conjugar todo lo que quiero en unas palabras. Ansío la libertad y la igualdad y mi mayor temor es perder aquello que uno más desea. Porque me dan miedo el tiempo y los sueños. Y me da miedo una vida vacía. "Odio el silencio que deja tu ausencia..."
Sindicación
 
Cosas que dejé olvidadas
Sufro un jet-lag cerebral. Deben ser cosas de hacer mi primer viaje fuera de España, del letargo que supuso para mí coger por vez primera un avión. La verdad es que como cobarde por antonomasia que soy, tenía mucho miedo a volar. Y era algo que me resultaba paradójico, porque yo soy de esas criaturas extrañas e inclasficables que sueñan demasiado con cosas demasiado hermosas demasiado imposibles. Pero ahora "volar" cargaba con el significado más preciso de la palabra, lejana de forma absoluta de cualquier recurso literario. Volar de verdad. Volar viendo las nubes desde arriba, sintiendo como el mundo mengua a tus ojos, pensando en la reflexión absoluta del nacimiento de todo aquello que nos engendró después.
Vale, he de decir que yo pensaba que ese cacharro se iba a caer. Estando dentro del avión, atrapado en ese cinturón de seguridad, me agarré a la mano de mi amiga Paloma y dije: "Quiero volar". Y entonces perdí todo miedo que podía albergar. Me liberé de cualquier temor y como si estuviera soñando, dejé liberar mi mente, pero esta vez con los ojos abiertos. Y pronto sentí como levitábamos, como la tierra poco a poco se iba alejando y lo maravilloso que era ver todo desde arriba. Recuerdo como tiempo después pude observar como el mar parecía de un papel ondulado que se arrugaba levemente. La isla de Ibiza parecía una pequeña piedra en medio de una inmensidad. Mi destino era Túnez, de la cual quizá hable el próximo día. Pero estando allí, a tantos metros de altura, cerré luego los ojos y me dije de nuevo: "Quiero volar. Quiero volar contigo".
Él ya no es el ángel de los ojos de color miel. Tal como esperaba, éste ya agitó sus alas en busca de un nuevo destino. De quien hablo ahora es de un ángel latino de 21 años al que he extrañado mucho esta semana en Túnez. Dados los antecedentes que cargo a mis espaldas, temo, temo mucho, que no estuviera a mi vuelta. Que el sueño de mi fin de semana se hubiera terminado al mismo tiempo que se inició el sueño en el despegue del avión. Y cuando he vuelto... no está. Está en Valencia y me dice que se queda allí una semana más. Me tranquilizó que me contestara al mensaje y espero verle pronto ya en Madrid. Ya he dicho, y así creo que ya lo he demostrado, que soy un soñador. Pero este soñador ya no sueña tan alto como antes. Ya no sueño con pareja o amor eterno. He llegado a la conclusión de que, aparte de imposible, es estúpido. Quiero que mi ángel latino esté de vuelta porque quiero verle y quiero estar con él. No pienso en él como futura pareja, aunque claro que me gustaría. Supongo que será porque sé que me acabará dejando o por otras mil cosas que yo no puedo imaginar. Pero ya me empieza a dar igual. Soñaba con besarle, y lo conseguí. Y, sinceramente, los sueños que se pueden alcanzar son los más reconfortantes. ¿Seré un soñador cansado? Puede ser, pero aún quedan dentro de mí residuos de aquel soñador loco que quería amar... y aún no ha amado. Pero que quería volar... y voló.
 
Comentario:
Soñabas con volar... y volaste.
Soñabas con amar... ¿por qué no vas a amar?
Pero tenemos prisa. Mucha prisa. Queremos tener el amor ya. El chico de nuestra vida. El primero que encontramos, ya parece ese amor. Confiamos tan poco en nosotros mismos que, nos echamos en los brazos del primero que nos hace caso durante 5 minutos. Y claro, luego llegan los desengaños. Luego nos dejan o les dejamos... pero es que es lo más fácil que puede pasar.
Y no es que no vayamos a amar nunca, ni haya nadie que nos ame. Ni que no estemos destinados a ello. Es que... en un fin de semana no se construye un amor. Se construye una relación más o menos sexual o sensual. Nada más.
Decías hace un post, o dos, no me acuerdo, que querías amigos... pues ese puede ser el camino. Conocer mucha gente, e ir intimando. Algunos te irán cayendo mejor, y construirás una fuerte amistad. Y alguno... se irá acercando más... pero ya os conoceréis, ya habréis tenido tiempo de medir vuestras afinidades, lo que cada uno buscaría en una pareja... no sé... algo más lento... pero conociendo de verdad, y dándose a conocer.
Pero de todas formas... con ese espíritu... pensando que, todo va a salir mal, tienes muchas posibilidades de que salga mal.
Tranquilo... con pausa... haz cientos de amigos... creo que, por las pinceladas que das de ti aquí, cero que tienes muchas cosas que ofrecer. No te minusvalores. Pero tampoco te rebajes a echarte en los brazos del primero que parece que te mola, o que le molas tu a él.
Bueno, y después de este discurso... jajajajaja... me alegro de que lo pasaras bien en Túnez. Y me confomaré con un poco de suerte con hacer alguna escapada a Madrid, y con un poco de suerte, si mis ánimos me lo permiten, a Jaén en abril.

Un ciento de besos.
 
Comentario:

Ostras!!! Y de dónde me he sacado yo q habías cerrado el blog??? He entrado de casualidad!! Menos mal..

Jo, me quedé en el post de fin-de-año!!! Será q hice mimetismo con el de los oscars (x cierto, bravo, de verdad q me encantó)y pensé q habías cerrao este tmbn!!!

Bueno, pos me voy a poner corriendo a leerme todo, a ver q tal te ha ido el principio del año!!!

Besetes!!!
 
Comentario:
Los sueños de un fin de semana, cuando se alargan en el tiempo, pueden convertirse en pesadillas. Es mejor, como dices, soñar cosas pequeñas (esperando siempre el milagro de las grandes, claro) para no llevarse –una vez más...– la desilusión del fracaso. Un saludito!
No