Un gay en Madrid
Mi vida en Madrid
Acerca de
Me considero una persona atenta, simpática, alegre y viva. Me gusta el placer de la compañía, pero valoro también la soledad no desmesurada. Me encanta el cine. Amo el cine. Y también el amor. Me encanta escribir y conjugar todo lo que quiero en unas palabras. Ansío la libertad y la igualdad y mi mayor temor es perder aquello que uno más desea. Porque me dan miedo el tiempo y los sueños. Y me da miedo una vida vacía. "Odio el silencio que deja tu ausencia..."
Sindicación
 
A otra cosa
"Tienes la cara que pones cuando pasan de ti". Mi compañero de piso, y la persona que más quiero en este mundo, es listo y lo sabe. De hecho, sabe las cosas que yo ni siquiera sé. Y sé que frecuenta este blog, y que se entera de cosas sobre mí a través de él. Sé que se está enterando de esta historia a través de este blog. Pero, por favor, Rubén. No me digas que no te cuento nada. Te lo estoy contando por esta vía. En persona, no podría hacerlo.
Sí, lo sabía. La felicidad que me embargaba el viernes se rompió sólo unas horas después. Sabía que iba a pasar. Sabía que iba a ocurrir. Esta historia ya la he vivido muchas otras veces.
Y el domingo no pude más, y empecé a llorar como siempre hago. Recordando las cosas bonitas e intentando eludir aquellas que me pueden provocar mayor tristeza. Pero no lo consigo. Y no lo consigo porque los buenos momentos están impregnados de una mezcla de melancolía y pasado que me matan, pensando en "lo que pudo ser y no fue". Luego intento olvidar, pero cuanto más pienso en olvidar, más recuerdo.
Y ahora estoy en una "tierra de nadie", respirando fuerte, sintiendo como el aire renovado se mete dentro de mí. Vuelvo a sentirme no bien, pero sí tranquilo. Ya no estoy pendiente del móvil, porque sé que no va a sonar. Puedo dormir mejor y hasta concentrarme más cuando estudio. La pena es que esta sensación venga precedida de un gran tormento que se repite cada pocos meses.
Pero estoy bien. Vuelvo a mirar hacia delante. Ya no me importa lo que pueda ocurrir. Me voy a concentrar en mis exámenes, y en querer a las personas que de verdad me quieren. No me voy a cansar de dormir a tu lado. Aunque me cueste conciliar el sueño. Tu calor me da vida. Me hace sentir especial.
PD: Gracias Tatojimi por tu comentario. Ha sido el que me ha terminado de abrir los ojos. Aunque no me conozcas, sabes más de mí de lo que crees. Un beso!.
 
Comentario:
Es que... no sé... Lo digo mucho, lo repito mucho, pero cuando lees a alguien, lees su blog, yo por lo menos, voy a hablar en primera persona, intento ver lo que hay debajo de lo que se escribe. No voy a presumir de acertar, porque no es así. Unas veces interpretas adecuadamente lo que hay debajo y otras no. Pero desde luego, si lo que creo que hay debajo me interesa, sigo leyendo. Puede que no comente todo, porque a veces no tengo la tranquilidad suficiente para decir lo que se me ocurre, pero sigo un poco pendiente.
Y eso me ha pasado contigo. Y al final, es cierto, no te conozco, no he hablado nunca contigo, pero hay algo que me hace pensar que eres un hombre al que muchos quisiéramos tener como amigo. Con el que es interesante hablar... te gusta el cine, te gusta lo que estás estudiando, sabes de lo que hablas en esos temas, y tienes un criterio propio. Tienes sentimientos, eres sensible... y eso siempre es agradable en un mundo donde no abunda. Has seguido un proceso, te vas conociendo día a día... has trabajado o trabajas, has ido a vivir a otra ciudad, no te ha importado... o mejor dicho, te ha importado que no te apoyen todo lo que hubiera sido deseable, pero aún así, sigues adelante... eres de alguna forma luchador... Quizás por todo esto, por no sentirte todo lo acompañado que desearías, o apoyado, necesitas que alguien te quiera... te ame... y crees que lo necesitas para vivir, crees que no podrás seguir adelante sin ello. Y lo buscas con desesperación. Sin pensar que, tú, eres una persona. Que eres digno de cualquiera. Y que... vale, estarás mejor cuando encuentres un amor... sí... pero que tú solo vales un imperio. Y si necesitas que suene el teléfono... dame tú teléfono y yo lo hago sonar hasta que te quedes sin batería, hombre... así me informas de los estrenos, y de las pelis que te gustan, y que no debo perderme. Y así lloras si toca, o ríes si toca.
Y lo malo o lo bueno de leer un blog, o de tenerlo, es que la gente te quiere, te coge cariño... es una cosa que hasta hace poco, hasta que empecé a leer blogs, no creía que fuera posible, coger cariño a alguien que no conoces físicamente, que solo le lees, que no sabes muchos detalles, a veces ni como se llama, ni donde vive... pero es así... les coges cariño... y eso me pasa contigo.
Y verte como a veces te denigras, como mendigas un minuto de teléfono, o un sms... ¡No! ¡No! Me duele... ¡¡NO!! Ahora has salido de ese último relato. De esa última historia. Como dices, tienes exámenes, tienes cosas en las que concentrarte. Estás renovando el aire que está en tus pulmones. Acaba esa renovación... respira hondo... mírate en el espejo... mira otra vez la imagen que refleja, mírate a los ojos... y mira ese nuevo J. Ese J. Que siempre ha estado ahí, y que nunca a lo mejor has visto. Y esboza una pequeña sonrisa. Porque es bonito lo que ves dentro de esos ojos. Gústate. Y muéstranos todos los días lo bueno que tienes. Muéstraselo a Rubén, tu compi, que está siempre ahí. A tus amigos de siempre. A los nuevos. A los que te leemos. A los que conocerás. Y entre todos esos, un día, verás que uno se convierte en alguien más especial.
Vaya, otra vez me he enrollado. Bueno, es marca de la casa... jijiji.
Por último, me alegra de que algo de lo que te he dicho te haya ayudado. Espero poder seguir, por lo menos, intentándolo.
Muchos, muchos besos.
No