el descenso a los infiernos de la conciencia
Ese verano, contacto a través del chat con un chico más joven, con el que charlo. Me dice que quiere que seamos amigos. Intercambiamos direcciones de correo. Esa tarde, mientras hago privados en el chat de chueca y me pajeo por la cam con un tío de Almería comienzo a sentirme vacío y absurdo. Viene a mi mente este chico y le escribo:
A riesgo de parecerte un estúpido, te escribo, tal vez porque me sea más fácil hablarte a ti, que a penas te conozco. bueno, no te conozco. En este momento me siento mal, tan mal, que necesito sacarlo fuera de mi cabeza aunque sea de este modo... escupiendo sentimientos.
Estoy escuachando "Keane" no sé si te gustará su música, pero escucharla me provoca un estado emocional de desesperación y tristeza a flor de piel, que me abrasa. Ya te dije que tengo dentro de mí dos personas en plena lucha, cada una de ellas con cosas maravillosas, pero totalmente opuestas y sé que ambas no pueden subsistir y que es del todo imposible seguir viviendo así, pero cada uno de mí quiere sobrevivir y yo me estoy desgarrando porque uno va haciendo daño al otro.
¿Te parece surrealista? aquí estoy frente al ordenador, aporreando las teclas mientras los ojos se me llenan de lágrimas y la garganta está a punto de estallar de la presión que hacen esos sentimientos en mi alma, no sé si existe el alma, pero hay algo dentro de mí que se está ahogando sin remedio. Y mientras escucho la música se intensifica esa sensación. Conozco gente y me parece que cada persona es tan especial, que me gustaría conocerlos plenamente y veo que no es posible, tío, estoy tan confundido y perdido en este mundo tan ingrato, no sé quién soy, ni dónde voy, estoy absolutamente solo, porque ¿quién puede haber por ahí que tenga este tipo de pensamientos?
Por eso te decía que nunca encontraré a alguien que comprenda lo que siento, nunca, estoy convencido de ello, y eso es tan cruel, que no puedo controlar el malestar que me produce. En ocasiones siento que el llanto se agolpa en mis ojos y que quiere salir y lucho contra ello. Hay veces que no puedo más y me vence el desánimo. No creas que soy un desequilibrado, la mayor parte del tiempo llevo una existencia totalmente normal y satisfactoria gobernada por ese yo heterosexual, pero en ocasiones, a veces, unos minutos, resurge de mi interior ese otro yo que se ahoga en mis entrañas y que quiere escapar para ser libre.
Ya ves, conocerte a despertado mi yo atormentado. Yo sólo quiero ser feliz, sólo quiero que haya cosas buenas en mi vida que poder compartir con otras personas, contigo sin ir más lejos, solo quiero reir y disfrutar de todo lo que voy encontrando a lo largo del camino, pero veo que voy recorriendo el camino, que el tiempo pasa inexorablemente, sin parar, muy rápido y siento que voy a llegar al final habiendo desperdiciado tantas cosas, que me siento vacío. Y me revelo contra ello y vivo momentos felices, pero me parecen minúsculos en un universo de sufrimiento.
No sé si acabarás de leer mi mensaje o si ya lo habrás eliminado, tampoco me extrañaría, pero necesito hacer llegar a alguien este caos interior. Busco una luz que me ilumine en estas tinieblas ¿existe ese faro que me ayude a llegar a tierra firme? o acabaré sucumbiendo en la marejada de mis emociones? En buena hora me has hecho un privado, busco-macho. Tú que estás ahí entre dos ciudades alejado de tus seres queridos, te encuentras con este marrón, yo que sólo buscaba hoy disfrutar de un momento de sexo, tierno, cálido, acabo vomitando toda mi bilis emocional. Intuyo que aquí finalizará la AMISTAD que podría unirnos y crreme lo entiendo, no es una frase hecha, tengo experiencia, y cuando tratas de ahondar en tus sentimientos la gente se asusta, por eso procuro contenerme. C, ¿cómo es posible que solo con unos minutos de conversación hayas causado esta reacción en mí? Sabes, en el fondo soy un jodido romántico que no tiene los pies en el suelo, y a mi edad, por Dios, creo que puedo establecer una conexión especial con otra persona, un vínculo especial más fuerte que lo púramente físico o terrenal. ¿Puedes creerlo? Tengo un hijo adolescente y yo estoy en las jodidas nubes. ¿Me quedaría atrapado en la adolescencia? yo quiero ser un hombre fuerte y seguro de sí mismo, que sabe lo que quiere y vive su vida con plenitud, y soy un niño asustado porque se ha perdido y no encuentra el camino ¿Dónde estás? Ayúdame a volver, dame la mano y acompáñame, por favor, quiero llevar las riendas de mi vida. He apostado fuerte y puede que lo pierda todo. Quería mostrarte quién soy en realidad, haciéndote llegar lo que me atormenta. La apuesta es arriesgada porque puedo quedarme sin ti y perderte antes de que siquiera empezara a germinar la semilla de la amistad. Este yo oscuro, deja paso a otro muy dulce que es el habitual, pero de verdad, no quería dejar pasar esta oportunidad única de revelarme imperfecto, frágil y humano. Si pierdo la oportunidad de lograr tu amistad, corro el riesgo. Quizás seas la única persona que me ha visto sin envoltorio, así tal cual, con el alma desnuda y mis miedos explícitos, sobre la mesa, sin tapujos. Antes te dije muy torpemente que me daba reparo el teléfono, y es que me siento tan indigno, lejos de merecer que alguien me aprecie tal y como soy, tan imperfecto, que no soy capaz de transformar en palabras lo que pienso y siento. Piénsalo: soy un inmaduro.
Te doy la razón ¿cuándo me aceptaré a mí mismo? De todas formas te estoy agradecido porque gracias a ti he sacado de dentro lo que pienso sobre mí mismo y así, tal vez sea capaz de perdonarme que no sea como me gustaría ser y pueda encontrarme a mí mismo y salir triunfador de este huracán devastador. Sé que seré capaz de hacerlo, pero la batalla es terrible y en ocasiones quiero tirar la toalla y quedarme a la deriva de la desolación vencido por el desánimo, pero cuando encuentro gente estupenda, como tú, me lleno de esperanza, de pensar que es posible conectar con alguien, de que no está todo perdido y resurge mi ilusión y se despejan las nubes negras que cubrían el horizonte y sale el sol.
Te envío estos pensamientos desordenados y torpes tal cuál han salido de mi interior. Siento el dramatismo, tal vez alimentado por la visión de películas románticas, sin duda con terribles efectos secundarios. A veces resulta difícil depurar y racionalizar los sentimientos y yo no quería hacerlo. Este soy yo.
A riesgo de parecerte un estúpido, te escribo, tal vez porque me sea más fácil hablarte a ti, que a penas te conozco. bueno, no te conozco. En este momento me siento mal, tan mal, que necesito sacarlo fuera de mi cabeza aunque sea de este modo... escupiendo sentimientos.
Estoy escuachando "Keane" no sé si te gustará su música, pero escucharla me provoca un estado emocional de desesperación y tristeza a flor de piel, que me abrasa. Ya te dije que tengo dentro de mí dos personas en plena lucha, cada una de ellas con cosas maravillosas, pero totalmente opuestas y sé que ambas no pueden subsistir y que es del todo imposible seguir viviendo así, pero cada uno de mí quiere sobrevivir y yo me estoy desgarrando porque uno va haciendo daño al otro.
¿Te parece surrealista? aquí estoy frente al ordenador, aporreando las teclas mientras los ojos se me llenan de lágrimas y la garganta está a punto de estallar de la presión que hacen esos sentimientos en mi alma, no sé si existe el alma, pero hay algo dentro de mí que se está ahogando sin remedio. Y mientras escucho la música se intensifica esa sensación. Conozco gente y me parece que cada persona es tan especial, que me gustaría conocerlos plenamente y veo que no es posible, tío, estoy tan confundido y perdido en este mundo tan ingrato, no sé quién soy, ni dónde voy, estoy absolutamente solo, porque ¿quién puede haber por ahí que tenga este tipo de pensamientos?
Por eso te decía que nunca encontraré a alguien que comprenda lo que siento, nunca, estoy convencido de ello, y eso es tan cruel, que no puedo controlar el malestar que me produce. En ocasiones siento que el llanto se agolpa en mis ojos y que quiere salir y lucho contra ello. Hay veces que no puedo más y me vence el desánimo. No creas que soy un desequilibrado, la mayor parte del tiempo llevo una existencia totalmente normal y satisfactoria gobernada por ese yo heterosexual, pero en ocasiones, a veces, unos minutos, resurge de mi interior ese otro yo que se ahoga en mis entrañas y que quiere escapar para ser libre.
Ya ves, conocerte a despertado mi yo atormentado. Yo sólo quiero ser feliz, sólo quiero que haya cosas buenas en mi vida que poder compartir con otras personas, contigo sin ir más lejos, solo quiero reir y disfrutar de todo lo que voy encontrando a lo largo del camino, pero veo que voy recorriendo el camino, que el tiempo pasa inexorablemente, sin parar, muy rápido y siento que voy a llegar al final habiendo desperdiciado tantas cosas, que me siento vacío. Y me revelo contra ello y vivo momentos felices, pero me parecen minúsculos en un universo de sufrimiento.
No sé si acabarás de leer mi mensaje o si ya lo habrás eliminado, tampoco me extrañaría, pero necesito hacer llegar a alguien este caos interior. Busco una luz que me ilumine en estas tinieblas ¿existe ese faro que me ayude a llegar a tierra firme? o acabaré sucumbiendo en la marejada de mis emociones? En buena hora me has hecho un privado, busco-macho. Tú que estás ahí entre dos ciudades alejado de tus seres queridos, te encuentras con este marrón, yo que sólo buscaba hoy disfrutar de un momento de sexo, tierno, cálido, acabo vomitando toda mi bilis emocional. Intuyo que aquí finalizará la AMISTAD que podría unirnos y crreme lo entiendo, no es una frase hecha, tengo experiencia, y cuando tratas de ahondar en tus sentimientos la gente se asusta, por eso procuro contenerme. C, ¿cómo es posible que solo con unos minutos de conversación hayas causado esta reacción en mí? Sabes, en el fondo soy un jodido romántico que no tiene los pies en el suelo, y a mi edad, por Dios, creo que puedo establecer una conexión especial con otra persona, un vínculo especial más fuerte que lo púramente físico o terrenal. ¿Puedes creerlo? Tengo un hijo adolescente y yo estoy en las jodidas nubes. ¿Me quedaría atrapado en la adolescencia? yo quiero ser un hombre fuerte y seguro de sí mismo, que sabe lo que quiere y vive su vida con plenitud, y soy un niño asustado porque se ha perdido y no encuentra el camino ¿Dónde estás? Ayúdame a volver, dame la mano y acompáñame, por favor, quiero llevar las riendas de mi vida. He apostado fuerte y puede que lo pierda todo. Quería mostrarte quién soy en realidad, haciéndote llegar lo que me atormenta. La apuesta es arriesgada porque puedo quedarme sin ti y perderte antes de que siquiera empezara a germinar la semilla de la amistad. Este yo oscuro, deja paso a otro muy dulce que es el habitual, pero de verdad, no quería dejar pasar esta oportunidad única de revelarme imperfecto, frágil y humano. Si pierdo la oportunidad de lograr tu amistad, corro el riesgo. Quizás seas la única persona que me ha visto sin envoltorio, así tal cual, con el alma desnuda y mis miedos explícitos, sobre la mesa, sin tapujos. Antes te dije muy torpemente que me daba reparo el teléfono, y es que me siento tan indigno, lejos de merecer que alguien me aprecie tal y como soy, tan imperfecto, que no soy capaz de transformar en palabras lo que pienso y siento. Piénsalo: soy un inmaduro.
Te doy la razón ¿cuándo me aceptaré a mí mismo? De todas formas te estoy agradecido porque gracias a ti he sacado de dentro lo que pienso sobre mí mismo y así, tal vez sea capaz de perdonarme que no sea como me gustaría ser y pueda encontrarme a mí mismo y salir triunfador de este huracán devastador. Sé que seré capaz de hacerlo, pero la batalla es terrible y en ocasiones quiero tirar la toalla y quedarme a la deriva de la desolación vencido por el desánimo, pero cuando encuentro gente estupenda, como tú, me lleno de esperanza, de pensar que es posible conectar con alguien, de que no está todo perdido y resurge mi ilusión y se despejan las nubes negras que cubrían el horizonte y sale el sol.
Te envío estos pensamientos desordenados y torpes tal cuál han salido de mi interior. Siento el dramatismo, tal vez alimentado por la visión de películas románticas, sin duda con terribles efectos secundarios. A veces resulta difícil depurar y racionalizar los sentimientos y yo no quería hacerlo. Este soy yo.