MORALEJA
La vida es una cuenta atrás. Desde que nacemos nos acercamos al final. Caminamos hacia delante pero en realidad vamos hacia atrás, agotando el tiempo. Cuando miras hacia el pasado vas viendo más cerca el futuro, aunque no lo veas está más cerca. Ninguno de nosotros sabe cuánto queda. Algunos piensan “queda mucho” otros intuyen “queda muy poco”. Yo pienso que mientras se agota el tiempo no hago sino dar tumbos desperdiciándolo. ¿Dónde está la clave? Sin duda yo mismo soy un Código Da Vinci, sólo necesito descifrarme. A todas luces es una tarea imposible. Ni el mismísimo Indiana Jones saldría victorioso de esa búsqueda.
Todos lo sabemos, lo tengo delante de las mismísimas narices y no lo veo... es tan evidente, que no me lo creo. Pero ¿Qué cojones es? Miro y remiro, sigo sin verlo. Hay gente que es capaz de encontrarlo, otros se pierden en el intento, llegan al final y no lo han descifrado. Tal vez en ese último instante, cuando está a punto de terminarse la partida te das cuenta, descubres lo que es, cuando ya es demasiado tarde. A coño! Era esto? Toda la vida a la vista y yo sin verlo o sentirlo.
Cuando leo el blog de finnegan me siento como ese niño que está al otro lado del escaparate viendo algo que quiere con toda su alma, que da saltos, que lo mismo ríe de alegría porque lo ha descubierto ahí delante, al otro lado del cristal, como llora porque no puede alcanzarlo. Y la cuestión es que el padre de ese niño está alucinando al contemplar la escena porque en su casa, este niño, tiene exactamente lo mismo que hay detrás del cristal. Es tan evidente... y el padre le regaña y el niño no obtiene consuelo... jamás podrá conseguir lo que ve allí, tan cerca y tan lejos. Pues yo soy ese niño, pero a la vez soy ese padre y todo en una misma persona, será que soy la santísima trinidad (el hijo, el padre y ....).
Será falta de alguna vitamina, alguna insolación en edad temprana, qué se yo. Lo que sé es que la felicidad radica en querer lo que se tiene no en tener lo que se quiere, pero no acabo de interiorizarlo. Y el padre y el hijo discuten y el tiempo sigue corriendo y entre los dos van dejando pasar los acontecimientos sin vivirlos, solamente pasan. ¿No hay alguien que me dé un par de bofetadas a ver si reacciono de una santa vez? Sería demasiado fácil... aquí no hay nada fácil, todo es bastante retorcido.
Todos conoceréis la “moraleja” del tarro y las pelotas de golf. Lo resumiré: un profesor de filosofía (este dato es relevante...) plantea a sus alumnos una pregunta. Saca un tarro y lo llena de pelotas de golf. Pregunta a sus alumnos ¿Está lleno el tarro? SÍIII dicen todos. El profesor saca unas canicas que se cuelan entre los huecos de las pelotas de golf y llena el tarro. Pregunta de nuevo ¿está lleno el tarro? SÍIIII dicen otra vez. Saca un recipiente con arena y rellena el tarro con la arena, que se cuela entre las pelotas y las canicas. Vuelve a preguntar ¿Está lleno el tarro? Ahora todos dicen rotundamente: Sí. El profesor saca una jarra de café y rellena el tarro. ¿Está lleno el Tarro? Sí, dicen.
El profesor les explica que el tarro es como la vida: Las pelotas de golf son las cosas importantes (cada uno piensa qué es lo más importante en su vida: salud, familia...) las canicas son otras menos importantes (cada uno lo que valore: una casa, un coche, un yate....) la arena, las cosas poco importantes. Si llenamos nuestro tarro de arena ... no tendremos espacio para las canicas y menos para las pelotas de golf. Alguien le pregunta por el café ¿qué representa? Y el profesor contesta: por muy lleno que esté nuestro tarro siempre quedará sitio para una taza de café con un buen amigo.
Ya lo tengo más claro, lo primero que voy a hacer es vaciar el tarro, mi tarro, creo que tiene demasiada arena. Llevo ya una semana vaciando la arena del tarro, pero mi tarro debe ser el desierto de Gobi (valga la rebuznancia... ya que gobi significa desierto en mongol... cuánto sabe google!!!) , por lo menos. De todas formas, aunque sigo sacando arena, este breve relato me ha servido para meter una canica gorda en el tarro, porque de tanta arena que tenía, ya no cabía el blog, se había salido del tarro, y yo lo quiero dentro de mi vida.
Moraleja: busca en ti mismo y deja el puto escaparate!!!!!!!
Todos lo sabemos, lo tengo delante de las mismísimas narices y no lo veo... es tan evidente, que no me lo creo. Pero ¿Qué cojones es? Miro y remiro, sigo sin verlo. Hay gente que es capaz de encontrarlo, otros se pierden en el intento, llegan al final y no lo han descifrado. Tal vez en ese último instante, cuando está a punto de terminarse la partida te das cuenta, descubres lo que es, cuando ya es demasiado tarde. A coño! Era esto? Toda la vida a la vista y yo sin verlo o sentirlo.
Cuando leo el blog de finnegan me siento como ese niño que está al otro lado del escaparate viendo algo que quiere con toda su alma, que da saltos, que lo mismo ríe de alegría porque lo ha descubierto ahí delante, al otro lado del cristal, como llora porque no puede alcanzarlo. Y la cuestión es que el padre de ese niño está alucinando al contemplar la escena porque en su casa, este niño, tiene exactamente lo mismo que hay detrás del cristal. Es tan evidente... y el padre le regaña y el niño no obtiene consuelo... jamás podrá conseguir lo que ve allí, tan cerca y tan lejos. Pues yo soy ese niño, pero a la vez soy ese padre y todo en una misma persona, será que soy la santísima trinidad (el hijo, el padre y ....).
Será falta de alguna vitamina, alguna insolación en edad temprana, qué se yo. Lo que sé es que la felicidad radica en querer lo que se tiene no en tener lo que se quiere, pero no acabo de interiorizarlo. Y el padre y el hijo discuten y el tiempo sigue corriendo y entre los dos van dejando pasar los acontecimientos sin vivirlos, solamente pasan. ¿No hay alguien que me dé un par de bofetadas a ver si reacciono de una santa vez? Sería demasiado fácil... aquí no hay nada fácil, todo es bastante retorcido.
Todos conoceréis la “moraleja” del tarro y las pelotas de golf. Lo resumiré: un profesor de filosofía (este dato es relevante...) plantea a sus alumnos una pregunta. Saca un tarro y lo llena de pelotas de golf. Pregunta a sus alumnos ¿Está lleno el tarro? SÍIII dicen todos. El profesor saca unas canicas que se cuelan entre los huecos de las pelotas de golf y llena el tarro. Pregunta de nuevo ¿está lleno el tarro? SÍIIII dicen otra vez. Saca un recipiente con arena y rellena el tarro con la arena, que se cuela entre las pelotas y las canicas. Vuelve a preguntar ¿Está lleno el tarro? Ahora todos dicen rotundamente: Sí. El profesor saca una jarra de café y rellena el tarro. ¿Está lleno el Tarro? Sí, dicen.
El profesor les explica que el tarro es como la vida: Las pelotas de golf son las cosas importantes (cada uno piensa qué es lo más importante en su vida: salud, familia...) las canicas son otras menos importantes (cada uno lo que valore: una casa, un coche, un yate....) la arena, las cosas poco importantes. Si llenamos nuestro tarro de arena ... no tendremos espacio para las canicas y menos para las pelotas de golf. Alguien le pregunta por el café ¿qué representa? Y el profesor contesta: por muy lleno que esté nuestro tarro siempre quedará sitio para una taza de café con un buen amigo.
Ya lo tengo más claro, lo primero que voy a hacer es vaciar el tarro, mi tarro, creo que tiene demasiada arena. Llevo ya una semana vaciando la arena del tarro, pero mi tarro debe ser el desierto de Gobi (valga la rebuznancia... ya que gobi significa desierto en mongol... cuánto sabe google!!!) , por lo menos. De todas formas, aunque sigo sacando arena, este breve relato me ha servido para meter una canica gorda en el tarro, porque de tanta arena que tenía, ya no cabía el blog, se había salido del tarro, y yo lo quiero dentro de mi vida.
Moraleja: busca en ti mismo y deja el puto escaparate!!!!!!!
Comentario:
Me ha gustado mucho la historia...
yo quiero ser una canica de tu tarro ^^ aunque sea chiquitita, me haces hueco? :D
yo quiero ser una canica de tu tarro ^^ aunque sea chiquitita, me haces hueco? :D
Comentario:
Fíjate bien, no sea que los granos de arena de tu tarro sean pelotas de golf!
Realmente eres una pelota de golf ... llenando muchos tarros.
Realmente eres una pelota de golf ... llenando muchos tarros.
Comentario:
Tu comienzo me recuerda algo:
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Siempre he pensado que sólo pueden llegar ser felices los que no quieren nada pues todo lo que les venga les resultará satisfactorio, más que los que tienen, porque estos querrán siempre más u otras cosas distintas.
Desgraciadamente me falta temperamento para ser un verdadero estoico y trato de llenar mi tarro ¿Con qué?... probablemente con arena.
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.
Siempre he pensado que sólo pueden llegar ser felices los que no quieren nada pues todo lo que les venga les resultará satisfactorio, más que los que tienen, porque estos querrán siempre más u otras cosas distintas.
Desgraciadamente me falta temperamento para ser un verdadero estoico y trato de llenar mi tarro ¿Con qué?... probablemente con arena.