caótico
Andanzas de un anónimo padre de familia.
Acerca de

Contador Gratis
Sindicación
 
tocando fondo
Me he centrado tal vez en exceso en ciertas facetas de mi personalidad y de mi vida homosexual, mi despertar al desdoblamiento afectivo.

Mi vida inicial, la hetero, proseguía paralelamente y se veía influida por la otra. Así como en un principio aquella fantasía que emergió a la realidad produjo en mí un revulsivo provocado por la culpa, tuvo también sus efectos positivos.

Mis relaciones homosexuales me llevaron a una mayor definición de mi lado masculino y a una mejoría de mi relación sexual hetero. Aquí habría muchos matices, yo no lo definiría como bisexualidad, sino una forma concreta de sexualidad, la mía personal. Haciendo balance, más homo que hetero, porque una mujer frente a infinidad de hombres... no tengo claro que se puedan hacer clasificaciones.

Pero clasificaciones a parte, la vida cotidiana sí se vió afectada negativamente por esa doble vida que se entrelazaba. El afán por ocultar lo que hacía fuera de casa, de la familia, del trabajo, intensificó con el tiempo mi carácter reservado, y se fue produciendo cierto distanciamiento progresivo con mi mujer. El temor a comentar alguna anécdota, a dar información que pudiera resultar contradictoria, me fue sumergiendo en un mundo de silencio (en cuanto a comunicación) Esta situación era menos apreciable porque los hijos dan mucho juego, y nuestra relación fue centrandose en nuestra faceta de padres.

Sin perder esto de vista, la otra vida fue convirtiendose en un camino difícil de seguir. Empezaba a sentir que el "solo sexo" me dejaba vacío y no era suficiente. Aún así, seguía quedando y seguía buscando.

Pasado el verano de 2006, y ya de nuevo en la vida rutinaria: fin de vaciones, vuelta al trabajo... traté de encontrar algo nuevo, basado en la amistad, una amistad especial en la que la complicidad pudiera favorecer momentos íntimos. Es en este contexto en el que se produjo un pequeño accidente en la pierna que me llevó a estar un par de semanas en reposo. Fueron unas semanas de actividad febril. Estaba prácticamente día y noche conectado a internet, conocí mucha gente interesante y volví a caer nuevamente en la hiperactividad sexual. Con la salvedad de que en los encuentros sexuales no me sentía cómodo e incluso llegué a no excitarme.

Es en este momento cuando comienzo a replantearme todo. Gran confusión. Empecé a pensar que o no me gustaban los hombres como yo pensaba ¿habría sido todo una cuestión autodestructiva? o bien estaba empezando a tener problemas de erección. ¿Por qué no? acaso no soy un hombre como los demás? a cualquiera le puede pasar. Así que visité al médico y éste me tranquilizó diciendo que era normal, eso sí, que me vigilara y si veía que era preocupante para mí, volviera a verle.

Nuevamente me vi decidiendo abandonar toda actividad homosexual. Anteriormente a este episodio, puse un anuncio en una página de contactos, un anuncio ofreciendo o pidiendo o buscando amistad, con alguien que tuviera vida propia, responsabilidades, poco tiempo y que le apeteciera iniciar una amistad especial, alguien dentro del armario que tuviera preocupaciones similares a las mías.

Estaba desanimado, abatido y algo excéptico. Recibí tres respuestas, las cuales no se adecuaban a lo que yo pretendía y comuniqué a mis contactos habituales mi decisión de dejar el sexo.

Recibí un mensaje.

No