caótico
Andanzas de un anónimo padre de familia.
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He abierto la puerta hacia una nueva vida
volviendo los ojos unos meses atrás:

Hoy mi hijo tiene partido y luego celebramos el cumpleaños de mi madre... mis hermanos, cuñadas, sobrinos...

07:30 horas. Leo el mensaje que me ha enviado

Hola mi vida,

solo decirte algo que ya sabes,... pero por si, en un día como hoy, necesitas oirlo/leerlo una vez mas, ... te quiero y, pase lo que pase, sabes que puedes contar conmigo, ... de una forma ....... incondicional !!!

un beso y hasta mañana

10:30 horas. Me quedo solo en casa

11:00 horas. Pasamos unas horas juntos, charlando, no me encuentro bien. Él me anima, pero me siento realmente abatido.

14:30 horas. Nos juntamos para comer. Siempre es agradable juntarse, aunque lo hayamos hecho en Navidad. Mi madre me vuelve a preguntar: ¿Qué te pasa? tienes mal aspecto y te has adelgazado mucho. Estoy bien, no me pasa nada, respondo restandole importancia.

21:30 horas. Los niños se van a dormir, la casa se queda en silencio.

No puedo retrasarlo más, cada momento que pasa lo hace más difícil. Cuando se sienta en el sofá, siento que no puedo demorarme, pero las palabras no salen por mi boca. Siento la presión en mi cabeza, y un nudo en la garganta que me oprime. Me digo a mí mismo que tengo que decir algo, lo que sea, pero tengo que hacerlo. No sé como, digo: tenemos que hablar. Ella cree sin duda que es sobre algo sin importancia, una conversación de la habituales. Pero esta vez no se trata de eso. Se ha dado cuenta de que últimamente me comporto de forma extraña, parece que huyo de ella.

Como un cuchillo que da una puñalada rápida y certera sólo acierto a decir: quiero separarme! Ya está hecho, pienso, me siento aliviado por un momento pero muy nervioso.

Su mirada es de desconcierto y yo me siento desgarrado por dentro. No articula palabra y me pregunta atónita ¿qué has dicho? yo repito, que quiero separarme. Se queda en silencio y yo sólo deseo desaparecer, esfumarme... morirme, dejar de sufrir. Segundos angustiosos, yo no sé cuál será su reacción. Su cara está desencajada y continúa en silencio. Entonces me dice. pero... qué ocurre, dime algo, qué te ha llevado a plantearme esa decisión..?.

No sé qué decirle, es inevitable que sufra y yo no encuentro una explicación rotunda, que no le haga albergar esperanzas de solución, porque no la tiene y no quiero que la tenga, no quiero arreglar nada. Sé que no puedo seguir viviendo así, ya no. Estoy convencido de que no quiero vivir en pareja, se ha roto el vínculo que nos unía y aunque no llegue a nada con mi amor, mi matrimonio es insostenible. ¿qué puedo decir? sin pensarlo más, creo que la sinceridad siempre me apoyará y le digo que me he enamorado de un hombre.

Ella abre los ojos como si aquello fuera una broma pesada. Ella dice su nombre y me pregunta si se trata de él. Yo se lo confirmo. Me pregunta si estoy seguro de mis sentimientos, si no estaré simplemente deslumbrado por su personalidad arrolladora, le digo que es una decisión muy meditada y rotunda. Me pregunta si no es posible "arreglarlo" . Respondo que no, que no hay ninguna posibilidad de dar marcha atrás, que es lo que quiero. Vuelve a preguntarme sobre él: ¿vais a vivir juntos?. Yo respondo que no quiero separarme para vivir con él, sino que no quiero seguir viviendo en pareja... con ella.

Ella se lleva las manos a la cara, ¿qué voy a hacer ahora? dice mientras solloza y rompe a llorar, incrédula. Yo quiero consolarla pero no puedo ser causante de su dolor y consuelo a la vez, no puedo decirle: tranquila, es lo mejor que te podía pasar ¿no te das cuenta de que soy un farsante?

Luego, pasado un rato eterno, me pregunta: ¿puedo hablar de esto con alguien? a lo que yo respondo: naturalmente, lo que consideres. Y me dice: puedes dejarme sola?

Cuando una relación es insostenible o cuando la pareja está deteriorada, cuando se arrastra este tipo de situaciones durante tiempo, separarse es una alivio. En mi caso, estaba poniendo patas arriba la vida de mi mujer (la mía lo estaba desde hacía tiempo) y ello me hacía sentir como auténtica basura.

Me siento vacío, sin derecho a sufrir. La noche la paso solo, en vela. Duermo en una habitación que usamos de trastero- zona de juego, no me parece justo dormir con ella. Me meto en la cama a oscuras y le hago una perdida a mi chico. Necesitaba escucharle. Él ha salido esa noche, ha quedado con unos amigos, había discutido con su pareja y tiene intención de volver tarde a casa, muy tarde. Me llama enseguida. Le cuento lo ocurrido y él me consuela... ¿Quién va a consolarle a ella? eso sí me preocupa.

Me cuenta que está con estos amigos y se les había unido otra amiga no común, una psiquiatra. Él les haa hablado de mí y de nuestra relación y de su relación de pareja, y me dice que hablando con ellos se había dado cuenta de que tenía que hacer algo con su vida, algo que tenía que haber hecho hacía mucho tiempo, que no puede mantener por más tiempo su situación. Piensalo bien (él siempre me había dicho que su compromosido era indisoluble, que no podía romperlo, ahora estaba tomando otra decisión).

Quedamos en vernos mañana.

No