una amistad que se consolida
Nos mandamos mails y hablamos por teléfono. Hoy tengo que trabajar por la tarde y puedo quedar con él entre las 17:00 y las 18:00, nos da tiempo para tomar un café. Luego él va al gimnasio y yo a trabajar!!!
Estoy entusiasmado con la idea de volver a verle. Le recojo a la salida del trabajo y nos vamos a tomar ese café. Me disculpo por mis tonterías acerca del roce de rodillas y él me dice que ese tipo de roce forma parte de cualquier amistad que se precie. Nos reímos, yo como un autentico bobo. De hecho, mientras lo dice me roza con su rodilla y a mí me gusta y me desconcierta.
Hablamos sobre patinaje y sobre el día siguiente, que será mi primera clase de patinaje. Sobre todo me habla de la confianza que tiene que haber entre entre alumno y profesor y esa confianza está basada en el roce. Yo estoy acalorado, porque me encanta su forma de ser, es muy especial. Coincidimos y nos reiteramos en que sólo será amistad, pero con algo de roce, el justo para tener mucha confianza y complicidad, necesarias para el aprendizaje.
Durante la noche hablamos por el messenger y nos enviamos algún mensaje extra. Todo un delirio.
Llega por fin el día de la primera clase. Quedamos a las 18:30, cuando sale de su clase de inglés. Yo estoy nervioso, esta vez porque nunca me he puesto unos patines y soy bastante torpe, además me da miedo caerme, hacerme daño, soy anti deporte de riesgo....
Me siento como si tuviera doce años, disfrutando de la experiencia de compartir algo tan sencillo con alguien tan especial. Cuando estoy con él tengo una sonrisa permanente. Me pongo los patines y compruebo que aquello no es tan fácil como puede parecer. Él se ríe cuando me ve tan inseguro. Me da todo tipo de explicaciones y consigo mantenerme en pie. Él me asegura que tengo que agarrarle si me veo inseguro, que no lo dude, y él me agarra y me toca para que corrija la postura.
Reconozco que hacía ya casi 2 semanas que no estaba con un tío y que me sentía atraído por él, pero era consciente de que no podía ilusionarme en ese sentido y que tenía que verle como un amigo y aprender a sentir como un amigo. Pero lo cierto es que cada contacto me resultaba cálido y me encantaba. Estuvimos cerca de hora y media. Yo tenía que marcharme a las 20:30 como muy tarde, así que recogí todo y le llevé en mi coche hasta una zona en la que él seguiría patinando. Cuando íbamos en el coche me dijo haber disfrutado mucho y me acarició la mano. No puedo describir cómo me sentía con el simple roce de su mano, pero me decía: amistad!
Llego a casa entusiasmado y durante la cena cuento con todo tipo de detalles mi primera clase, naturalmente obviando los detalles más íntimos.
Hemos estado más días patinando, y cada día es muy especial. Hoy, mientras patinaba se ha acercado y me ha dado un beso en el cuello, un beso suave y básicamente desconcertante porque primero no lo esperaba y segundo, no he sabido cómo reaccionar. Desconozco cómo va esto de besarse tiernamente entre los amigos, así que no he hecho nada. Él me ha preguntado más tarde si me había molestado y mi respuesta ha sido NO, más bien todo lo contrario.
Como de costumbre, no puedo conciliar el sueño pensando en lo sucedido y me levanto en medio de la noche y le escibo:
No te asustes, no he perdido el juicio.
Estaba librando una batalla desde las 2:30 am, cabeza, corazón, sistema nervioso central y respiratorio, entrepierna...
No sé si estoy taquicárdico o he sufrido un cólico, lo que sé es que no es a consecuencia del patinaje.
El momento del muro, fue tal cúmulo de sensaciones que se agolparon en mi interior, que me dejaste mudo, literalmente, y si estoy insomne es de recordar las sensaciones de tus manos sobre mi piel. Y sí, reconozco que me siento inquieto por haber frenado mis impulsos, porque a excepción de la cabeza, el esquizo se moría de ganas de tocarte, abrazarte, besarte, así que he dejado el tratamiento, he tirado la medicación para que el esquizo viva libremente.
Me había propuesto no escribir, para decirte estas cosas directamente, pero a riesgo de padecer un colapso, me he levantado de la cama. No te haces idea de la agitación que tenía cuando me metí en la cama, eso que me di una ducha relajante.
Durante la sesión de patinaje, reconozco que me excité en varias ocasiones, que por cierto, tuve pensamientos algo negativos hacia tu amigo por causarme un auténtico coitus interruptus. Pero cuando estuvimos sentados, me pusiste muy tierno, y más que tierno. Me gustó todo, absoluta y rotundamente, a excepción de mi absurda reacción.
Cuando íbamos cogidos de la mano, estaba literalmente en la gloria, y aprovecho para repetirte que iba muy en serio cuando te dije que yo te quiero en mi vida y quiero que sea amistad y roce.
Cuando me bajé del coche, temblaba de satisfacciión.
Cuando llegué a casa y tuve ocasión, quise escribirte y ya ves qué mensaje escribí, estaba todavía en estado de shock, era incapaz de teclear. Tus mensajes me tranquilizaron, pero el nivel de excitación general ha seguido, y entre esa excitación, está incluiido el impulso sexual.
Sólo tengo un temor, que es el que aflora inesperadamente y no es otro que el que termine esta magia. Eso pensaba el domingo, ante el encuentro del lunes, y resulta que la magia fue en aumento, y pensé el martes antes del café y el interés fue aumentando, y antes de la clase de patinaje, y crece como la espuma, y aún así aparece y se desvanece. Ayer noche apareció el temor bastante fuerte y con tus mensajes lo fulminaste.
Te mire por donde te mire me gustas, por dentro me encandilas y por fuera me derrites y la combinación..... es indescriptible. Me gusta tu entusiasmo, tu simpatía, tu forma de hablar y mucho más la de seducir con sutileza. Me gusta directamente tu culo de patinador y tus piernas, me fijé a conciencia, tus brazos... y no perdí cuenta de otros atributos que también captaron mi atención. Me gusta como me acaricias, cómo me sujetas y me gustó el beso.
Sólo me queda restablecer la conexión cerebro... cuerdas vocales y que estos pensamientos fluyan libremente.
Voy a hacer otro intento de dormir, ahora estoy más tranquilo, porque sé que al menos sabrás lo que llevo dentro, en la cabeza, el corazón y la entrepierna.
ERES EL HOMBRE CON EL QUE SUEÑO
Estoy entusiasmado con la idea de volver a verle. Le recojo a la salida del trabajo y nos vamos a tomar ese café. Me disculpo por mis tonterías acerca del roce de rodillas y él me dice que ese tipo de roce forma parte de cualquier amistad que se precie. Nos reímos, yo como un autentico bobo. De hecho, mientras lo dice me roza con su rodilla y a mí me gusta y me desconcierta.
Hablamos sobre patinaje y sobre el día siguiente, que será mi primera clase de patinaje. Sobre todo me habla de la confianza que tiene que haber entre entre alumno y profesor y esa confianza está basada en el roce. Yo estoy acalorado, porque me encanta su forma de ser, es muy especial. Coincidimos y nos reiteramos en que sólo será amistad, pero con algo de roce, el justo para tener mucha confianza y complicidad, necesarias para el aprendizaje.
Durante la noche hablamos por el messenger y nos enviamos algún mensaje extra. Todo un delirio.
Llega por fin el día de la primera clase. Quedamos a las 18:30, cuando sale de su clase de inglés. Yo estoy nervioso, esta vez porque nunca me he puesto unos patines y soy bastante torpe, además me da miedo caerme, hacerme daño, soy anti deporte de riesgo....
Me siento como si tuviera doce años, disfrutando de la experiencia de compartir algo tan sencillo con alguien tan especial. Cuando estoy con él tengo una sonrisa permanente. Me pongo los patines y compruebo que aquello no es tan fácil como puede parecer. Él se ríe cuando me ve tan inseguro. Me da todo tipo de explicaciones y consigo mantenerme en pie. Él me asegura que tengo que agarrarle si me veo inseguro, que no lo dude, y él me agarra y me toca para que corrija la postura.
Reconozco que hacía ya casi 2 semanas que no estaba con un tío y que me sentía atraído por él, pero era consciente de que no podía ilusionarme en ese sentido y que tenía que verle como un amigo y aprender a sentir como un amigo. Pero lo cierto es que cada contacto me resultaba cálido y me encantaba. Estuvimos cerca de hora y media. Yo tenía que marcharme a las 20:30 como muy tarde, así que recogí todo y le llevé en mi coche hasta una zona en la que él seguiría patinando. Cuando íbamos en el coche me dijo haber disfrutado mucho y me acarició la mano. No puedo describir cómo me sentía con el simple roce de su mano, pero me decía: amistad!
Llego a casa entusiasmado y durante la cena cuento con todo tipo de detalles mi primera clase, naturalmente obviando los detalles más íntimos.
Hemos estado más días patinando, y cada día es muy especial. Hoy, mientras patinaba se ha acercado y me ha dado un beso en el cuello, un beso suave y básicamente desconcertante porque primero no lo esperaba y segundo, no he sabido cómo reaccionar. Desconozco cómo va esto de besarse tiernamente entre los amigos, así que no he hecho nada. Él me ha preguntado más tarde si me había molestado y mi respuesta ha sido NO, más bien todo lo contrario.
Como de costumbre, no puedo conciliar el sueño pensando en lo sucedido y me levanto en medio de la noche y le escibo:
No te asustes, no he perdido el juicio.
Estaba librando una batalla desde las 2:30 am, cabeza, corazón, sistema nervioso central y respiratorio, entrepierna...
No sé si estoy taquicárdico o he sufrido un cólico, lo que sé es que no es a consecuencia del patinaje.
El momento del muro, fue tal cúmulo de sensaciones que se agolparon en mi interior, que me dejaste mudo, literalmente, y si estoy insomne es de recordar las sensaciones de tus manos sobre mi piel. Y sí, reconozco que me siento inquieto por haber frenado mis impulsos, porque a excepción de la cabeza, el esquizo se moría de ganas de tocarte, abrazarte, besarte, así que he dejado el tratamiento, he tirado la medicación para que el esquizo viva libremente.
Me había propuesto no escribir, para decirte estas cosas directamente, pero a riesgo de padecer un colapso, me he levantado de la cama. No te haces idea de la agitación que tenía cuando me metí en la cama, eso que me di una ducha relajante.
Durante la sesión de patinaje, reconozco que me excité en varias ocasiones, que por cierto, tuve pensamientos algo negativos hacia tu amigo por causarme un auténtico coitus interruptus. Pero cuando estuvimos sentados, me pusiste muy tierno, y más que tierno. Me gustó todo, absoluta y rotundamente, a excepción de mi absurda reacción.
Cuando íbamos cogidos de la mano, estaba literalmente en la gloria, y aprovecho para repetirte que iba muy en serio cuando te dije que yo te quiero en mi vida y quiero que sea amistad y roce.
Cuando me bajé del coche, temblaba de satisfacciión.
Cuando llegué a casa y tuve ocasión, quise escribirte y ya ves qué mensaje escribí, estaba todavía en estado de shock, era incapaz de teclear. Tus mensajes me tranquilizaron, pero el nivel de excitación general ha seguido, y entre esa excitación, está incluiido el impulso sexual.
Sólo tengo un temor, que es el que aflora inesperadamente y no es otro que el que termine esta magia. Eso pensaba el domingo, ante el encuentro del lunes, y resulta que la magia fue en aumento, y pensé el martes antes del café y el interés fue aumentando, y antes de la clase de patinaje, y crece como la espuma, y aún así aparece y se desvanece. Ayer noche apareció el temor bastante fuerte y con tus mensajes lo fulminaste.
Te mire por donde te mire me gustas, por dentro me encandilas y por fuera me derrites y la combinación..... es indescriptible. Me gusta tu entusiasmo, tu simpatía, tu forma de hablar y mucho más la de seducir con sutileza. Me gusta directamente tu culo de patinador y tus piernas, me fijé a conciencia, tus brazos... y no perdí cuenta de otros atributos que también captaron mi atención. Me gusta como me acaricias, cómo me sujetas y me gustó el beso.
Sólo me queda restablecer la conexión cerebro... cuerdas vocales y que estos pensamientos fluyan libremente.
Voy a hacer otro intento de dormir, ahora estoy más tranquilo, porque sé que al menos sabrás lo que llevo dentro, en la cabeza, el corazón y la entrepierna.
ERES EL HOMBRE CON EL QUE SUEÑO
Comentario:
Reconozco que el concepto "traición parcial" puede no ser una definición muy brillante. Lo que quiero decir es que entre el sexo y solo sexo y lo otro que cuenta hay un paso mas, cualitativamente muy importante.
Bueno ¿lo he arreglado? me temo que no, de todas maneras no hacerme demasiado caso que bastante tengo yo con lo mio y no me aclaro.
Saludos
Bueno ¿lo he arreglado? me temo que no, de todas maneras no hacerme demasiado caso que bastante tengo yo con lo mio y no me aclaro.
Saludos
Comentario:
De todas formas, te invito ( y a todos los demás también, bien sûr) a pasar por mi bog para que te relajes con un poco de música. Seguro que te gusta :)
Comentario:
Leyendo tu post y los comentarios anteriores me da por pensar en cómo nos complicamos la vida. Primero, no entiendo una "traición parcial", no existe ese concepto en mi forma de ver las cosas; y segundo, si hablamos de traición creo que el que se traiciona eres tú mismo dulce-galbana. Y lo haces porque estás pasando, has pasado, la frontera cuando no era eso lo que pretendías. Llegado a este punto no hay retorno, cuando tocas los sentimientos la cosa se complica infinitamente. Te deseo toda la suerte del mundo.
Comentario:
Abundando en lo que dice pirado. Antes era sólo sexo, es una "traición" gorda, gordísima pero "parcial" a tu mujer. Pero ahora parece otra cosa, quitamos el parcial. Empezaste queriendo sólo sexo, y segun cuentas acabaste queriendo, a secas.
Saludos
Saludos
Comentario:
Lo que le escribiste es muy, muy bonito, PERO, maldita, siempre hay un pero. ¿Qué sientes cuando piensas que a tu mujer le podría estar ocurriendo lo mismo?. Esto es en lenguaje prosaico, que se esté follando por ahí a todo el que pueda. Y otro PERO menos prosaico, que piensas cuando piensas que puede que tenga un hombre con el que soñar?. Espero que estas preguntas no te incomoden aunque entiendo que lo pueden ser. Gracias por contarnos tu experiencia.
Comentario:
Wow, vaya cartita, parece ser que lo que te estaba entrando era una especie de atracción total, era tu primer contacto sentimental con un tio y como se suele decir al principio somos muy vulnerables a las caricias, afortunadamente la vida te hace mas duro en ese aspecto. Saludos.