Un padre en apuros
Vaya tarde la de ayer.
Sonó el despertador a las 06:20 como todos los días y estaba realmente dormido cuando escuché el delicado sonido penetrando por mis tímpanos, recordandome que el trabajo dignifica a la persona.
Sólo los suaves besos de mi chico aplacaron aquellos mazazos de realidad. ¿Qué puede haber mejor a esas horas que su sonrisa al otro lado de la almohada? Yo creo que nada... a no ser sus manos acariciandome, sus brazos rodeandome, su cuerpo... ZAS! hay que levantarse o llegaremos tarde! vaya, la realidad apurandonos.
Salí de trabajar a las 15:30 y me fui a casa. Menos mal que la comida estaba hecha de ayer y sólo tenía que calentarla en el micro. Estaba cansado después de una reunión de trabajo estresante, cuando menos.
Sonó el teléfono y me sobresalté. Cuando suena el teléfono pienso inevitablemente en el Ex de mi chico. Contesté, porque yo vivo allí y es normal que alguien que vive en una casa conteste cuando suena el teléfono. Preguntaron por el Ex de mi chico y le dije que ya no vivía allí. Me sentí estúpidamente incómodo y se me puso una sensación rara en el estómago que me duró casi toda la tarde.
Pienso mucho en el Ex de mi chico, cuando estoy solo en casa y estoy en la cocina y me viene a la mente. Él vivía ahí, y haría las mismas cosas que estoy haciendo yo y me siento extraño. Incluso a veces, cuando estoy limpiando el baño me imagino a él haciéndolo, limpiando su baño, comiendo en su mesa y durmiendo en su cama.
Sobre las 18:15 me fui con mi sensación a recoger a mi chico que sale de sus clases de inglés a las 18:30. Sólo con verle se me ilumina todo... Le comento lo de la llamada y lo de mi sensación y me quedo más tranquilo. (Mi chico le da clases de inglés y mates a mi hijo)
A las 18:50 llegamos a mi piso (mi Ex y yo somos vecinos) y paso al piso de mi Ex a buscar a los niños que acaban de llegar del colegio. Les oigo discutir y todo indica que se han pegado. El niño se pone bravo y muy cargado de razones para pegar a su hermana, se enfrenta a mí. (Esto no es la primera vez que pasa).
Yo me dejo llevar imperdonablemente por la ira y me paso por el forro de los cojones toda la teoría de la educación, le meto cuatro voces y le mando directamente y sin merendar a las clases.
Mi hija, mientras tanto llorando a moco tendido. Se queda igualmente sin merendar (no le va a pasar nada por ello, está muy bien alimentada). Esto desencadena un terrible drama sobre la injusticia de mis actos y la forma de tratarla.
Cuando llega su madre sigue llorando y le cuenta lo ocurrido, pero no le sirve de nada.
Sonó el despertador a las 06:20 como todos los días y estaba realmente dormido cuando escuché el delicado sonido penetrando por mis tímpanos, recordandome que el trabajo dignifica a la persona.
Sólo los suaves besos de mi chico aplacaron aquellos mazazos de realidad. ¿Qué puede haber mejor a esas horas que su sonrisa al otro lado de la almohada? Yo creo que nada... a no ser sus manos acariciandome, sus brazos rodeandome, su cuerpo... ZAS! hay que levantarse o llegaremos tarde! vaya, la realidad apurandonos.
Salí de trabajar a las 15:30 y me fui a casa. Menos mal que la comida estaba hecha de ayer y sólo tenía que calentarla en el micro. Estaba cansado después de una reunión de trabajo estresante, cuando menos.
Sonó el teléfono y me sobresalté. Cuando suena el teléfono pienso inevitablemente en el Ex de mi chico. Contesté, porque yo vivo allí y es normal que alguien que vive en una casa conteste cuando suena el teléfono. Preguntaron por el Ex de mi chico y le dije que ya no vivía allí. Me sentí estúpidamente incómodo y se me puso una sensación rara en el estómago que me duró casi toda la tarde.
Pienso mucho en el Ex de mi chico, cuando estoy solo en casa y estoy en la cocina y me viene a la mente. Él vivía ahí, y haría las mismas cosas que estoy haciendo yo y me siento extraño. Incluso a veces, cuando estoy limpiando el baño me imagino a él haciéndolo, limpiando su baño, comiendo en su mesa y durmiendo en su cama.
Sobre las 18:15 me fui con mi sensación a recoger a mi chico que sale de sus clases de inglés a las 18:30. Sólo con verle se me ilumina todo... Le comento lo de la llamada y lo de mi sensación y me quedo más tranquilo. (Mi chico le da clases de inglés y mates a mi hijo)
A las 18:50 llegamos a mi piso (mi Ex y yo somos vecinos) y paso al piso de mi Ex a buscar a los niños que acaban de llegar del colegio. Les oigo discutir y todo indica que se han pegado. El niño se pone bravo y muy cargado de razones para pegar a su hermana, se enfrenta a mí. (Esto no es la primera vez que pasa).
Yo me dejo llevar imperdonablemente por la ira y me paso por el forro de los cojones toda la teoría de la educación, le meto cuatro voces y le mando directamente y sin merendar a las clases.
Mi hija, mientras tanto llorando a moco tendido. Se queda igualmente sin merendar (no le va a pasar nada por ello, está muy bien alimentada). Esto desencadena un terrible drama sobre la injusticia de mis actos y la forma de tratarla.
Cuando llega su madre sigue llorando y le cuenta lo ocurrido, pero no le sirve de nada.