Incomprensión, que no frikismo...
Hoy tengo el día entre alegre y sensible, y eso se traduce en que me entran ganas de publicar un post , y se me ocurren mil cosas de las que escribir. Pero como no tengo ninguna intención de superar en extensión los post de la Penca, me dedicaré a hablar sobre mí (vaya novedad, siempre hablo de mí!).
Que la Emperatriz es friki es algo mundialmente conocido (bueno, por lo menos por quienes la conocen) y ella lo acepta con naturalidad y dignidad. Pero se empeña en decirme que yo también lo soy , y no, eso sí que no se lo consiento.
Yo creo que no, que friki es un término que no me define, que no capta todos los matices de mis rarezas. Pero lo que no niego es que soy un poquito incomprendida, un poco "pies negros", siempre lo he sido. O igual sólo es una impresión mía.
Así que os cuento cosas sobre mí y juzgais por vosotras mismas...
- Toco la acordeón, pero no una acordeón normal, por supuesto que no, sino diatónica. Es típica del folklore vasco, y se llama trikitixa.
-Con nueve años leía libros de autoayuda de mi madre, guías sobre "educación sexual para padres" y la superpop (todo a escondidas, claro). También coleccionaba guías de viajes: bueno, sólo tenía de cuatro países, y tengo la enorme suerte de haber estado en los cuatro.
- Me encanta el sonido del txistu, para l@s no doct@s en cultura vasca es un tipo de flauta metálica con un sonido muy agudo (quizás excesivamente). Pero a mí me resulta terriblemente alegre, y cuando a veces voy por la calle y pasa un grupo de "txistularis" tocando, me pongo a dar saltos y a silbar. Es algo instintivo, no puedo evitarlo (es como cuando los cubanos empiezan a mover los pies inconscientemente cuando escuchan salsa).
-Me gusta escribir relatos, pero soy incapaz de escribir algo alegre. Todos los personajes están avocados al asesinato y/o al suicidio.
Eso cuando consigo terminarlos, porque mi inconstancia crónica me lo impide.
- Duermo con una jirafa de peluche. A falta de una muñeca de carne y hueso para abrazar, es mi única forma de paliar mis carencias afectivas.
- Hace un par de años empecé a desarrollar cierta adicción a la serie "Dawson crece". No, no la veía sólo por Katie Holmes, me gustaba en conjunto. La música, los paisajes...
- Me gustan las bachatas, los vallenatos y sí, lo admito, el reggaeton. También Ismael Serrano, Extremoduro, Chavela Vargas, la música mexicana en general, Bebe, y los tangos. ¡Dios! Me pierden los tangos, me derrito. Cuando encuentre una mujer que sepa bailar tangos seré suya para siempre, I promise. (Aunque me tendrá que enseñar porque me gusta verlos bailar, pero yo ni puta idea).
- Me encantan los documentales sobre viajes de "El roto de La 2". Le llamo así porque está fatal. Son esos documentales de un chico inglés que viaja por el mundo, y acaba emborrachándose con los nativos y comiendo cabeza de serpiente asada (puajjj!).
- Hablo sola. Sí, hablo sola cuando paseo solitaria por la calle, hablo sola cuando estoy en casa, hablo sola siempre que estoy sola, Bueno, realmente no hablo sola, sino conmigo, que ya es bastante.
- Me gustan las artes marciales (hice taekwondo 8 años), el yoga, el feng shui.
- Odio el pescado y los "moluscos varios". Entiéndase por estos últimos: ostras, mejillones, berberechos, almejas... y todos esos bicháncanos que a alguno de nuestros ancestros le dió por empezar a comer.
- Me como la comida aunque no me guste (incluídos las putas ostras, mejillones, berberechos y almejas que acabo de citar). Es una especie de reto personal, basado en mi convicción (completamente masoca) de que ese tipo de cosas te hacen un poquito más fuerte para esta jodida vida.
- No me gustan los pasteles, los helados, ni el dulce en general. Lo que no quita para que en pleno síndrome premenstrual me atiborre de nocilla.
- Desayuno kiwis, y Special K flotando en el Cola Cao. No como postre, y me encantan las infusiones (mi casa suele parecer un herbolario).
- Frida Kahlo es una de mis heroínas y si fuera a México, o mejor dicho, cuando vaya a México (porque es una de mis asignaturas pendientes) lo primero que haré será ver La Casa Azul donde nació.
- En mi antigua vida iba para Secretaria de Alta Dirección. Por suerte cambié de vida a tiempo, y me convertí en la piltrafilla que soy hoy.
Y como podría seguir eternamente, pero no me parece plan, quien quiera saber más de mí que me lo haga saber, y se lo cuento en persona :P
Que la Emperatriz es friki es algo mundialmente conocido (bueno, por lo menos por quienes la conocen) y ella lo acepta con naturalidad y dignidad. Pero se empeña en decirme que yo también lo soy , y no, eso sí que no se lo consiento.
Yo creo que no, que friki es un término que no me define, que no capta todos los matices de mis rarezas. Pero lo que no niego es que soy un poquito incomprendida, un poco "pies negros", siempre lo he sido. O igual sólo es una impresión mía.
Así que os cuento cosas sobre mí y juzgais por vosotras mismas...
- Toco la acordeón, pero no una acordeón normal, por supuesto que no, sino diatónica. Es típica del folklore vasco, y se llama trikitixa.
-Con nueve años leía libros de autoayuda de mi madre, guías sobre "educación sexual para padres" y la superpop (todo a escondidas, claro). También coleccionaba guías de viajes: bueno, sólo tenía de cuatro países, y tengo la enorme suerte de haber estado en los cuatro.
- Me encanta el sonido del txistu, para l@s no doct@s en cultura vasca es un tipo de flauta metálica con un sonido muy agudo (quizás excesivamente). Pero a mí me resulta terriblemente alegre, y cuando a veces voy por la calle y pasa un grupo de "txistularis" tocando, me pongo a dar saltos y a silbar. Es algo instintivo, no puedo evitarlo (es como cuando los cubanos empiezan a mover los pies inconscientemente cuando escuchan salsa).
-Me gusta escribir relatos, pero soy incapaz de escribir algo alegre. Todos los personajes están avocados al asesinato y/o al suicidio.
Eso cuando consigo terminarlos, porque mi inconstancia crónica me lo impide.
- Duermo con una jirafa de peluche. A falta de una muñeca de carne y hueso para abrazar, es mi única forma de paliar mis carencias afectivas.
- Hace un par de años empecé a desarrollar cierta adicción a la serie "Dawson crece". No, no la veía sólo por Katie Holmes, me gustaba en conjunto. La música, los paisajes...
- Me gustan las bachatas, los vallenatos y sí, lo admito, el reggaeton. También Ismael Serrano, Extremoduro, Chavela Vargas, la música mexicana en general, Bebe, y los tangos. ¡Dios! Me pierden los tangos, me derrito. Cuando encuentre una mujer que sepa bailar tangos seré suya para siempre, I promise. (Aunque me tendrá que enseñar porque me gusta verlos bailar, pero yo ni puta idea).
- Me encantan los documentales sobre viajes de "El roto de La 2". Le llamo así porque está fatal. Son esos documentales de un chico inglés que viaja por el mundo, y acaba emborrachándose con los nativos y comiendo cabeza de serpiente asada (puajjj!).
- Hablo sola. Sí, hablo sola cuando paseo solitaria por la calle, hablo sola cuando estoy en casa, hablo sola siempre que estoy sola, Bueno, realmente no hablo sola, sino conmigo, que ya es bastante.
- Me gustan las artes marciales (hice taekwondo 8 años), el yoga, el feng shui.
- Odio el pescado y los "moluscos varios". Entiéndase por estos últimos: ostras, mejillones, berberechos, almejas... y todos esos bicháncanos que a alguno de nuestros ancestros le dió por empezar a comer.
- Me como la comida aunque no me guste (incluídos las putas ostras, mejillones, berberechos y almejas que acabo de citar). Es una especie de reto personal, basado en mi convicción (completamente masoca) de que ese tipo de cosas te hacen un poquito más fuerte para esta jodida vida.
- No me gustan los pasteles, los helados, ni el dulce en general. Lo que no quita para que en pleno síndrome premenstrual me atiborre de nocilla.
- Desayuno kiwis, y Special K flotando en el Cola Cao. No como postre, y me encantan las infusiones (mi casa suele parecer un herbolario).
- Frida Kahlo es una de mis heroínas y si fuera a México, o mejor dicho, cuando vaya a México (porque es una de mis asignaturas pendientes) lo primero que haré será ver La Casa Azul donde nació.
- En mi antigua vida iba para Secretaria de Alta Dirección. Por suerte cambié de vida a tiempo, y me convertí en la piltrafilla que soy hoy.
Y como podría seguir eternamente, pero no me parece plan, quien quiera saber más de mí que me lo haga saber, y se lo cuento en persona :P
Examen de teoría sociológica o cómo dar pena de la buena.
¡¡¡Qué-de-sas-tre!!!
Yo no sé si habré hecho un examen más desastroso en toda mi larga vida estudiantil...
He estado unos 30 minutos con la mente en blanco, mirando a las musarañas y esperando a que llegara la inspiración divina pero... no ha llegado. En mi desesperación, he intentado improvisar el comentario sobre "El Capital" de Marx, pero mi inventiva no estaba en su mejor momento. Así que, tras dos patéticos párrafos sobre "alienación y plusvalía", he decidido que ya valía de dar pena por hoy; he entregado el examen con cara de idiota y me he ido.
Eso me pasa por flipada, por intentar abarcar mucho en vez de centrarme en Comte y Marx que caían fijo (y así ha sido). Y lo peor es que este es el examen en el que he invertido más tiempo, el resto no me los he empezado a mirar, y todavía me quedan tres... Pero bueno, c'est la vie. Voy a intentar no desanimarme, y a pensar en el pedo descomunal que me espera el día 15, que hay "cena" de clase (lo que viene siendo ciego nacional).
Y ya sé que "mal de muchos, consuelo de tontos", pero me consuela (aunque no demasiado) que todo el mundo ha salido desesperado. De hecho hasta he oído el comentario: "Con la de accidentes que hay en la M-30 y al cabrón de profesor no le tiene que pasar nada". Una buena muestra del cariño que le profesamos al susodicho.
Mañana será otró día...
Yo no sé si habré hecho un examen más desastroso en toda mi larga vida estudiantil...
He estado unos 30 minutos con la mente en blanco, mirando a las musarañas y esperando a que llegara la inspiración divina pero... no ha llegado. En mi desesperación, he intentado improvisar el comentario sobre "El Capital" de Marx, pero mi inventiva no estaba en su mejor momento. Así que, tras dos patéticos párrafos sobre "alienación y plusvalía", he decidido que ya valía de dar pena por hoy; he entregado el examen con cara de idiota y me he ido.
Eso me pasa por flipada, por intentar abarcar mucho en vez de centrarme en Comte y Marx que caían fijo (y así ha sido). Y lo peor es que este es el examen en el que he invertido más tiempo, el resto no me los he empezado a mirar, y todavía me quedan tres... Pero bueno, c'est la vie. Voy a intentar no desanimarme, y a pensar en el pedo descomunal que me espera el día 15, que hay "cena" de clase (lo que viene siendo ciego nacional).
Y ya sé que "mal de muchos, consuelo de tontos", pero me consuela (aunque no demasiado) que todo el mundo ha salido desesperado. De hecho hasta he oído el comentario: "Con la de accidentes que hay en la M-30 y al cabrón de profesor no le tiene que pasar nada". Una buena muestra del cariño que le profesamos al susodicho.
Mañana será otró día...
Post coñazo
Aviso: si no lees este post no te pierdes nada interesante.Si prefieres dedicar tu tiempo a cosas más productivas, lo entenderé.
Sí, soy lo peor, lo sé. Una cosa es no actualizar a diario, y otra actualizar mensualmente, pero bueno, soy así...
Además la red de redes se ha confabulado contra mí: el wifi del vecino (o vecina) hace tiempo que no va como debería (o como a mí me gustaría) y en Pamplona, donde pago cada mes mi adsl 24 horas religiosamente (bueno, más bien mis padres), tampoco me funcionaba. Sospecho que la ostia que le metí al módem contra el suelo tiene algo que ver ... Y la verdad que llevo todo el día en la facultad y tengo la inspiración y el ánimo por los suelos. Estoy actualizando más por vergüenza que por ganas, y para que la Emperatriz deje de reñirme por no hacerlo. Así que este post está condenado a ser el más coñazo de la historia, pero por lo menos yo ya habré cumplido.
Llevo días estudiando y tengo poco que contar. Sólo que he estado en Pamplona los últimos 10 días, con todo lo que ello conlleva: los mismos demonios de siempre que vuelven sin avisar... Hablé con Ella por teléfono, y sonreí (con la misma cara de idiota ) al colgar. Prometimos quedar antes de que yo me fuera, pero como somos unas dejadasy no tenemos remedio, no cumplimos nuestra palabra. Pero casi que mejor así...
Y una vez más me asalta la duda de cómo habrían sido las cosas si hubiéramos sido valientes... Yo lo suficientemente valiente como para contarle lo que sentía (y siento, creo). Ella valiente como para aceptar que algo siente (o sentía) también.
Pero ahora estoy aquí, y la primavera habanera queda lejos. Esto no es Cuba, y hoy no es ayer. Y si alguna vez tuvo sentido lo que siento hace mucho que lo dejó de tener...
Y como veo que estoy empezando a desvariar, me voy a mi casa ya.
Sí, soy lo peor, lo sé. Una cosa es no actualizar a diario, y otra actualizar mensualmente, pero bueno, soy así...
Además la red de redes se ha confabulado contra mí: el wifi del vecino (o vecina) hace tiempo que no va como debería (o como a mí me gustaría) y en Pamplona, donde pago cada mes mi adsl 24 horas religiosamente (bueno, más bien mis padres), tampoco me funcionaba. Sospecho que la ostia que le metí al módem contra el suelo tiene algo que ver ... Y la verdad que llevo todo el día en la facultad y tengo la inspiración y el ánimo por los suelos. Estoy actualizando más por vergüenza que por ganas, y para que la Emperatriz deje de reñirme por no hacerlo. Así que este post está condenado a ser el más coñazo de la historia, pero por lo menos yo ya habré cumplido.
Llevo días estudiando y tengo poco que contar. Sólo que he estado en Pamplona los últimos 10 días, con todo lo que ello conlleva: los mismos demonios de siempre que vuelven sin avisar... Hablé con Ella por teléfono, y sonreí (con la misma cara de idiota ) al colgar. Prometimos quedar antes de que yo me fuera, pero como somos unas dejadasy no tenemos remedio, no cumplimos nuestra palabra. Pero casi que mejor así...
Y una vez más me asalta la duda de cómo habrían sido las cosas si hubiéramos sido valientes... Yo lo suficientemente valiente como para contarle lo que sentía (y siento, creo). Ella valiente como para aceptar que algo siente (o sentía) también.
Pero ahora estoy aquí, y la primavera habanera queda lejos. Esto no es Cuba, y hoy no es ayer. Y si alguna vez tuvo sentido lo que siento hace mucho que lo dejó de tener...
Y como veo que estoy empezando a desvariar, me voy a mi casa ya.