Vientos del Norte
Acerca de
Este blog es un espacio para mí y lo que siento, lo que sentí, lo q me gustaría sentir xo no puedo...Para lo que me pasa, o lo que sueño que me pasa... porque a veces realidad y fantasía se entremezclan peligrosamente, y no soy capaz de distinguir “mi mundo” del resto del mundo.
Sindicación
 
Qué nervios, qué nervios!
Faltan menos de dos horas para que los vientos del norte me traigan una ansiada visita. Y aunque va a ser una visita relámpago -al más puro estilo estrella de rock- tengo tantas ganas de verlos que no puedo evitar estar nerviosa.

Creo que soy una anfitriona bastante mediocre y cuando algun/a amig@ (o hermana, en su defecto) se toma la molestia de recorrer 400 km para verme, yo paso noches de sueño interrumpido, de gusanillo en el estómago y me debato entre la euforia y la disforia.

Como esta tarde, tratando de echarme la siesta. Cerraba los ojos y no podía dejar de trazar itinerarios en la mente; de visualizar Cibeles, Gran Vía, La Castellana, la Plaza Mayor... y todos esos monumentos y emplazamientos varios que ningún forastero puede dejar de visitar a su paso por Madrid. Pensaba en los bares de Chueca, tratando de decidir en cuál empezar la noche y en cual terminarla; sopesando una serie interminable de variables como son: precio de las consumiciones, entrada de pago o gratuita, estilo musical, mayor o menor concentración de féminas por metro cuadrado, y un largo etcétera que no creo oportuno comentar.

Y luego el dilema de las cenas y las comidas; el de qué hacer el sábado por la tarde; el de si el domingo nos dará tiempo a algo o si, entre levantarnos de resaca y coger el bus al mediodía, será un día completamente perdido... ¿Cenamos en casa o en algun bar? ¿Con qué presupuesto contarán? ¿Vamos de compras el sábado por la tarde, o nos dedicamos a ver pasar las horas tranquilamente por el Retiro?

Me quedan miles de sitios por descubrir en Madrid, pero es que (por alguna extraña razón que no alcanzo a entender) me empeño en enseñar en dos días todos aquellos que ya he descubierto y que me han gustado (que no son pocos porque, para una muchachita de provincias como yo, Madrid es fascinante e inabarcable). Creo que es un intento frustrado por enseñarles cómo es mi vida aquí, mi día a día, del que ell@s no pueden ser protagonistas. Y como sé que es imposible, trato de buscar una muestra concentrada de los sitios más representativos (los más frecuentes o los más queridos), pero tampoco lo consigo...

Así que tendré que limitar todavía más los escenarios de esta aventurilla dominguera por la Capital de Ejpaña. ¿Y qué lugar cumple los dos requisitos anteriores? ¿Qué hay en Madrid que sea para mí querido y asiduamente frecuentado? Pues Chueca, sin duda. Creo que esa va a ser la solución a mis quebraderos de cabeza: cenar en Chueca, salir de bares por Chueca, ir de compras a Chueca...(probablemente no sea el fin de semana soñado por una pareja hetero como la que viene a visitarme pero...yo soy la que decido ¿no?).

Me dedicaré a relajarme y, desafiando las leyes de la farmacología, haré caso omiso al prospecto de mi caja de Augmentine 875 mg y mi pillaré una cogorza de campeonato. Pondré en peligro a mis aun convalecientes amigdalas, porque ellos se merecen eso y mucho más.

Seguro que este finde irá genial. A pesar del cielo grasáceo, de mi cuerpo aún dolorido, de que estamos sin un duro y de que dos días no dan para más.

Nota: No soy una histérica al borde de una crisis de ansiedad, ni una niñata que se estresa con cualquier chorrada, pero algo de cierto sí hay en este post. Un poco nerviosilla sí que estoy.
 
Proyecto vital
Desde la ventana se ven dos quinceañeros besándose en un banco. ¡Qué bonito es el amor cuando eres capaz de creer en él!

Puede que, a pesar de su juventud, tengan un proyecto de vida en común. Es fácil hacer planes a esa edad, porque se construyen de sueños y de ilusiones. La realidad te azota más tarde. Puede que sueñen con tener una casa propia, hij@s, un empleo estable y digno, que les haga sentirse realizados. Como soñaron tantas personas de la generación de nuestr@s madres y padres. O puede que no.

Puede que, como yo, crean que lo del empleo estable es una quimera; tener hij@s les resulte una responsabilidad inabarcable; y no sueñen con tener casa propia porque ni siquiera saben en qué ciudad del mundo quieren vivir.

Ellos tienen quince años. Yo, pronto cumplo 23.
 
¿Será la gripe aviar?
Hoy estoy fatal. O estoy premenstrual o incubando alguna gripe. O igual es acumulación de resacas, porque de los últimos 15 días me he emborrachado 12 (con mayor o menor intensidad) . Eso me pasa por juntarme con las de mi clase, que son lo peor de cada casa. Ayer tocaba pedo porque era jueves. Los jueves son días de desenfreno en mi facultad. Concierto punk. Minis de kalimotxo a 2,50 € desde la una de la tarde.La policía municipal hace acto de presencia. Da igual, 80 punkys son muchos punkys para 4 maderos. Barra libre de cerveza por la noche. Vuelvo temprano, que le den por culo a la barra libre, sólo quiero dormir. Yduermo. Pero me levanto mucho peor de lo que me acosté. Dolor de cervicales, garganta irritada, punzadas en los tobillos, en las rodillas, en las muñecas... Será la ansiedad que la somatizo. ¡No te jode!Putos médicos (yo ya sé lo que me digo). No me apetece actualizar pero actualizo. Un post sin sentido, qué más da. Hoy no tengo fuerzas pa ná. Pienso en Él, en Ella. Me come la nostalgia, la pereza, la tristeza, la desgana. Será la primavera que se avecina. Será que a cada un@ le altera a su manera... A la mañana me ha dado por llorar. Soñé con Ella anoche. Dormía a su lado, sentía su piel, la besaba. Como tantas otras veces en mis sueños. Creo que por eso me he levantado tan triste. Al abrir los ojos ya no estaba. He escrito un post supertriste y superbonito sobre lo que siento al pensar en ella, sobre cuánto pienso en ella... sobre Ella. En un instante de locura transitoria me he planteado publicarlo y mandárselo por mail, o darle mi blog para que lo leyera... Pero internet, una vez más, se ha confabulado contra mí. Al ir a publicarlo he perdido la conexión y se ha borrado. Será el destino. Me he salvado por los pelos de hacer un ridículo espantoso. Aunque algo me dice que, antes o después, lo acabaré haciendo.
 
La burocracia y yo.
Hoy he corroborado, una vez más, que soy medio gilipollas. La vida suele encargarse de recordármelo de vez en cuando (con más frecuencia de la que me gustaría), por si aún no he acabado de asumirlo.

Tras dos semanas de improvisadas vacaciones en Pamplona y Cádiz (que preciosidad de bahía, por cierto) hoy tocaba vuelta a la realidad, vuelta al cole, y por tanto nuevas asignaturas.Como no me acordaba ni en qué me había matriculado, he cogido el resguardo de matrícula y por casualidad he leído lo siguiente:

El impago conllevará la anulación de Matrícula.

¿Y quién es tan subnormal que se olvida de ingresar el 2º y 3er plazo de matrícula??? Yo, of course. Estaba convencida de que se las pasarían por el banco a mis padres...

Así que ahora estoy aquí, acojonada, imaginando qué puedo hacer como la Sra Burocracia haya cumplido su palabra.

Y aquí acaba la anecdotilla del día. Esperemos tenga un feliz desenlace. Me voy a lidiar con la secretaria, a ver si resuelvo esto a tiempo.