Vientos del Norte
Acerca de
Este blog es un espacio para mí y lo que siento, lo que sentí, lo q me gustaría sentir xo no puedo...Para lo que me pasa, o lo que sueño que me pasa... porque a veces realidad y fantasía se entremezclan peligrosamente, y no soy capaz de distinguir “mi mundo” del resto del mundo.
Sindicación
 
Más de lo mismo (o mejor dicho, de la misma)
Releo tus e-mails, una y otra vez. Buceo entre sus líneas sumergiéndome en cada palabra. Saboreo el aroma amargo del rechazo... Soy masoquista emocional, no cabe duda. No es normal que me reconforte leer que no me quieres... ¿O quizá me reconforta leer entre líneas? En lo párrafos que dejan entrever que sientes bastante más de lo que dices.

Casi puedo recitarlos de memoria, como un guión bien aprendido. Los rememoro en las horas muertas. Los momentos alegres me traen a la mente partes que no traen los tristes... Pero al fin y al cabo sólo son dos caras de una misma moneda.

Cuando parece que estoy curada de tí, recaigo con más fuerza. Eres el epicentro de mi universo de locura. Pero prefiero estar loca de amor a no sentir nada. El mal de amores no es peor que ser correspondida, simplemente cuesta más sobrellevarlo. En el fondo me recuerda que estoy viva, y me enternece saber que soy capaz de amar así: con tanta fuerza, entrega y dulzura; aunque no sirva de nada...
 
Día cuasi-productivo (por lo menos reparador)
No sé si serán las horas de luz solar (he estado recociéndome en la facultad durante horas: de 13 a 14 y de 17 a 20), o la satisfacción de haber ido a tres clases, ¡ todo un logro!, (sólo he faltado a la última) pero la verdad es que hoy siento una serenidad que hacía tiempo no experimentaba. Ni alegría ni tristeza, simplemente un equilibrio interior, una facilidad para relativizar y quitarle importancia a las cosas que hieren, para apreciar los pequeños detalles. La noche adquiere un tono casi mágico: el silencio, el parque vacío, una ligera brisa entrando por la ventana entreabierta... (No, no estoy fumada :p).

La verdad es que necesitaba sentirme así. Normalmente sólo la playa me produce esta sensación de paz interior, pero hoy el cansancio acumulado a lo largo del día, el buen tiempo,una buena compañía y varias horas de Trivial, han producido una mezcla con resultados similares al oceáno en movimiento. ¡Quién iba a creer que esta jungla llamada Madrid y el mar podrían tener los mismos efectos!

Y es tanto el remanso de paz, que hasta Ella se vuelve insignificante; y le encuentro a la soltería más pros que contras, y desaparece la dependencia y el síndrome de abstinencia. A ver cuanto me dura...
 
La crisis precumple pasó...
Al final no va a ser tan malo esto de cumplir años... O al menos de momento (cuando cumpla 50 tacos puede que cambie de opinión).

El sábado fue un buen día; un cumpleaños diferente, pero agradable. No pudimos ir a la playa porque estaba cayendo el diluvio pamplonés, pero descubrimos un restaurante cojonudo, con una comida buenísima y unos camareros jovencillos y muy simpáticos. Fue una comida en petit comité con dos amigas y un amigo, pero nos reímos muchísimo.Y me hizo mucha ilusión la magdalena con sus dos velitas y sus consiguientes 2 deseos (ahora sólo hace falta que se cumplan, jeje).

A la tarde visité a mis abuelos, me fuí de cañas con mis tí@s y mis padres, estuve con mi primillo de 4 años... Una tarde inusual para mí, con lo poco familiar que soy (creo que hacía como 8 años que no pasaba mi cumpleaños con ell@s). Así que me quedé con un sentimiento de buena hija-sobrina-nieta-prima que no suelo experimentar. Además mi madre está de lo más cariñosa y cercana desde mi pseudo-salida del armario (esta mujer nunca dejará de sorprenderme...).

Y después cena con Ella y otra amiga ex-compi de clase. Como ésta se fue pronto y hacía una noche relativamente buena, acabamos las dos sentadas en un banco de 12 a 2:40 de la madrugada. Me abstengo de hacer comentarios empalagosos porque se presuponen, simplemente que estuve super agusto (como siempre) y que ahora, de vuelta a Madrid, estoy con más síndrome de abstinencia que nunca...

Y el final de la noche tampoco estuvo nada mal, charlando de la vida y sus designios hasta las 6 de la mañana con mi bióloga favorita, jeje (para que luego te quejes Pau...).



 
Momentazo materno-filial
Hace un rato, en el salón de mi casa (la de mis padres) se estaba produciendo una estampa poco habitual: yo pintándome las uñas sentada en el sofá. Mi madre, desesperada con mi poca maña en el asunto, ha optado por pintármelas ella.

Vale, hasta aquí todo se puede considerar más o menos normal (sin tener en cuenta que yo nunca me pinto las uñas, excepto en arrebatos como el de hoy, fruto de mi crisis existencial provocada por la primavera y mi inminente cumpleaños).

Pero lo que no ha sido tan normal ha sido la conversación. A mi madre (sujetando mi mano y armada con el pincelito del esmalte) le da por saltarme (completamente desganada y sin mirarme a la cara):

- Oye, esa funda (la del móvil) que llevas en el bolso ¿de qué es? ¿De la bandera gay?
- Es el arcoiris- respondo yo, como una auténtica gilipollas.
-¿El arcoiris? (gesto incrédulo). Osea, la bandera gay ¿no?
- Sí mamá, sí. Pero es un arcoiris. ¿A ti no te gusta el arcoiris o qué?
-Pues no, la verdad. (Con cara de poc@s amig@s).
-Y...y...es que te gustan... - aquí iba "las mujeres", pero en lugar de eso ha dicho "¿es que te gusta lo gay o qué?"
No contesto.
- ¿Te has vuelto tor...? ¿Te has vuelto gay o qué?

No contesto. Mi madre me mira esperando una respuesta.
Al final acierto a decir: "¿Pero qué pregunta es esa mamá?"

¡Y es que es verdad! ¿Son esa formas de preguntar algo así? Definitivamente, no. No era ni el momento, ni el lugar, ni la forma. Pero es que mi madre es así, totalmente imprevisible e inoportuna...

Al final le he respondido: "En serio, ¿llevas años pegándome indirectas y ahora me sales con esas?" ¿De verdad te sorprende que lleve una bandera gay? Y cambio de tema. Me pongo a protestar de lo mal que ha hecho la puta french manicure. Aunque no me extraña, porque a la mujer le temblaba el pulso tratando de abordar el tema con un mínimo de naturalidad; algo que, obviamente, no ha conseguido.

Surrealista. No me lo esperaba ni de coña, y menos de esa manera. Sobre todo porque pensaba que ya lo tenía claro hace tiempo. Que no tenía la necesidad de preguntármelo abiertamente... ¿Dónde queda el "yo es que siempre he pensado que a tu hermana le gustan las mujeres"? (Que le saltó un día a mi hermana). Pues si siempre lo has creído, ¿a qué viene tanta ostia???

Me he quedado como con mal cuerpo, porque no he sabido reaccionar y porque he perdido una oportunidad de oro para contárselo con un poco de dignidad... Pero bueno, que yo creo que le habrá quedado claro ¿no? Porque la reacción que he tenido me delata.
 
Día de sol y antihistamínicos
Hoy hace sol, que no es poco. Después de pegarme una de las Semanas Santas más grisáceas y frías de mi vida (o igual no; igual es que sólo tengo el recuerdo del año pasado, y la Semana Santa caribeña es lo que tiene, que se parece bastante poco a la pamplonesa) se agradece un día mínimamente alegre. Además el catarro empieza a remitir (aunque muy levemente) y mi depresión precumpleaños también. Así que ya tengo motivos para sonreír, a pesar de que el antihistamínico me deje completamente exhausta, y me sienta como si me acabaran de apalear.

Y aparte de la luz solar, y de mis interminables (¡qué más quisiera!) vacaciones, la tarde de ayer me reconfortó bastante. No hice nada especial, pero a veces "un café" tiene efectos reparadores. Especialmente cuando el café en cuestión empieza a las 5 de la tarde y acaba a las 23 h., degenerando en 4 cañas y 3 fritos. Y las 6 horas se pasan sin darte cuenta, sin moverte de la mesa, sin necesidad de mirar al reloj. Y una vez más te sorprendes con cara de idiota y corroborando que somos tal para cual (aunque Ella no quiera aceptarlo).



 
22 años y 260 días
Cuando era pequeña pensaba: "seré feliz cuando dé mi primer beso", "cuando me dejen salir por ahí", "cuando pueda irme de viaje con mis amig@s"... Cuando sea mayor...

Pero te haces mayor. Llegan los besos, los viajes, las juergas... y sigues sintiendo que falta algo. Un algo enorme, porque el vacío que sientes, un día no y quince sí, es abismal. Y tratas de convencerte de que lo que tienes que hacer es tomar las riendas de tu vida, ser sincera contigo misma, ser valiente... Y decides salir del armario, dejarlo todo, empezar una nueva vida. Decirle a quien quieres, que la quieres (sin ningún tipo de miedo ni complejo).

Has sido valiente, estudias lo que querías estudiar, vives donde querías vivir, eres quien (supuestamente) querías ser... Y el vacío sigue ahí, como siempre. Y en vez de sentirte valiente por irte donde querías ir, te sientes una cobarde por no ser capaz de enfrentarte a tus demonios aquí. Una desagradecida por no saber apreciar la maravillosa ciudad que todo el mundo te dice que tienes. Una niñata por creer que serías feliz si estuvieras con Ella, que el vacío que tienes se llenaría si tu amor fuese correspondido.

Odio cumplir años, porque un año más de vida y experiencias no me sirven para aprender a llenarlo. Porque sigo sin saber qué me falta si lo tengo todo. Porque me sigue costando sonreír cuando no hay gente delante. Porque se ha esfumado un año más de juventud y todo sigue dando el mismo asco.